novia de Jose Luis… Maria Victoria, simpatica y exuberante, quien sin duda le hubiera dicho a Marta, simplemente: '?Que quieres chica! Los hombres son asi…'
Marta no podria subir ya nunca mas al piso de la Rambla. Su camisa azul se encogio. Se movia como una automata y cuando la comadrona Rosario, regidora de la Seccion de Puericultura, la informaba de que en Espana morian de parto anualmente 3.800 madres, ella no acertaba a echarse a llorar. Y cuando Gracia Andujar le daba cuenta de los avances que conseguia en la Seccion de Danzas, Marta movia la cabeza como si le hablaran de una lejana galaxia. '?Danzas…? Pero ?es que habia en el mundo quien se dedicaba a bailar?'.
La muchacha se pasaba horas y horas en su cuarto. ?Que extrano se le aparecia el botiquin, con las iniciales C.A.F.E. con que salio por Gerona el dia del Alzamiento! Cuan prenados de sentido se le antojaban todos los objetos que Ignacio le habia devuelto: la placa de abogado que ella le regalo; el reloj de esfera azul; ?la piedra del Alcazar de Toledo que le trajo cuando su viaje a Madrid! Esta piedra fue un error. Las piedras eran siempre un error.
Sus unicos consuelos eran, pues, la religion y el afecto de su madre y de Pilar. Su reto constante, el balcon del despacho de Manolo Fontana en que Ignacio trabajaba. ?Manolo Fontana! Con la llegada del otono se habia cubierto de nuevo la cabeza con el sombrerito verde, tiroles, adornado con la plumilla de pavo real…
CAPITULO XL
Pilar sufria, Marta sufria, y sufria el camarada Rossello… En efecto, este habia regresado del Puerto de Santa Maria, adonde, como es sabido, habia ido a visitar a su padre, encerrado en el Penal. El muchacho habia cruzado solo, en coche, Espana entera -?Dios mio, en que estado se encontraban las carreteras y los puentes, el campo y los pueblos!- y apenas si se le permitio hablar un cuarto de hora, entre rejas, con el detenido. 'Padre…, ?como estas?'. '?Y tu, hijo? ?Y las chicas?'. Imposible hilvanar un dialogo. El doctor Rossello vestia ciertamente el traje de presidiario. El camarada Rossello tenia un nudo en la garganta y no acertaba a hablar. En Gerona alardeaba a menudo de que con la guerra se le habia endurecido el corazon; pero en el Penal de Santa Maria se dio cuenta de que no era cierto. '?Y el Hospital, hijo? ?Quien esta alli?'. '?Como dices? ?Que Chelo va a casarse con Jorge de Batlle? No, no, no recibi la carta. Aqui, ya puedes figurarte…'
Los guardias eran amables… pero debian cumplir con su deber. Asi que, una vez transcurridos los quince minutos reglamentarios, separaron a los dos hombres. El camarada Rossello subio a su coche hecho una furia, llevando incrustada en la retina la imagen de su padre encanecido, roto por dentro. Y llego a Gerona en un estado de animo poco propicio a conducir el automovil del Gobernador. Este, que tenia tambien sus problemas, le decia: 'Pero, ?chico! A ver si te animas. ?No me gustaria estrellarme contra un arbol, palabra…!'.
En cambio, y como ocurriera en el ano anterior, octubre se mostraba generoso para mosen Alberto, para Agustin Lago, quien habia preparado concienzudamente el segundo curso escolar de posguerra, y sobre todo para 'La Voz de Alerta', dispuesto a poner esta vez toda la carne en el asador para que las Ferias y Fiestas de San Narciso fueran sonadas.
Mosen Alberto consiguio, primero, ser nombrado presidente de la Comision de Monumentos Historicos de la provincia, lo que le halago en grado sumo. Todo lo que fuere antiguo lo atraia cada dia mas, lo mismo que al profesor Civil; y la provincia rebosaba de castillos semiderruidos, de poblados ibericos por excavar, de viejisimos barcos naufragados a pocos metros de la costa. ?Cuanto trabajo por realizar y con que gusto! El sacerdote estaba un poco harto de que la gente, al hablar de la arqueologia gerundense, se refiriese exclusivamente a la colonia griega de Ampurias.
En segundo lugar, resulto que los cazadores y pescadores, que abundaban tambien mucho, por iniciativa propia le pidieron al senor obispo que cada domingo se celebrara para ellos una misa a las cuatro de la madrugada. ?Y he aqui que el doctor Gregorio Lascasas eligio para complacerlos, en esa hora cruenta, a mosen Alberto! Este, al principio, reacciono de forma un tanto aparatosa, alegando entre otras razones que jamas habia sentido la menor inclinacion por la caza y por la pesca; pero luego lo penso mejor y se alegro de semejante incomodidad, por cuanto le daba ocasion de autodominarse. Una vez mas actuo sobre el beneficamente, como venia ocurriendole en los ultimos tiempos, la sombra flagelada del padre Forteza, cuya santidad le servia de constante ejemplo.
Fuera de eso, mosen Alberto consiguio ?oir una sardana! Fue con motivo de la fiesta celebrada por 'Educacion y Descanso', la organizacion deportivo-sindical, en honor de los productores cuyos hijos habian obtenido becas oficiales para estudiar. Mosen Alberto se habia ido de pasee por la Dehesa, para contemplar las hojas muertas a los pies de los arboles y, de pronto, ?una sardana! Creyo que sonaba, y no era asi. Mosen Alberto se emociono tanto como los componentes de la Cobla Gerona, que habian sido reunidos en un santiamen y entre los cuales figuraba Quintana, el director del coro de la Seccion Femenina. Alguien que pasaba por alli le dijo a mosen Alberto: 'No se si nos toman el pelo o si se han equivocado'. Ni lo uno ni lo otro. Mosen Alberto entendio mas bien que se trataba de una nueva demostracion del buen tacto que caracterizaba al Gobernador.
Por ultimo, y en el area de sus amistades, el sacerdote encauzo bonitamente la trayectoria del pequeno Manuel Alvear. La simpatia inicial que le inspiro el sobrino de Matias y que se incremento a raiz del almuerzo navideno en el piso de la Rambla se tradujo en algo positivo: en la puesta en practica de la idea que desde el primer dia tuvo Carmen Elgazu, pero que esta no se atrevio a manifestar. Manuel ingresaria en el Instituto para cursar el primero de Bachillerato y todas las tardes, a la salida -amen, naturalmente, de los dias festivos-, trabajaria en el Museo Diocesano como antano lo hiciera Cesar, percibiendo por ello una remuneracion, ademas de las propinas que pudiera obtener de los visitantes.
Hubo que salvar, como es obvio, la barrera que significaba Paz. Pero se consiguio. Paz, desde que era supervedette en la Gerona Jazz y desahogaba su juventud en brazos de Pachin, se mostraba igualmente insobornable en materia politica, cotizando para el Socorro Rojo y deseando el aplastamiento de Alemania; ahora bien, sin saber por que, acaso por comodidad o para no contrariar en demasia las inclinaciones de Manuel, en materia religiosa empezaba a ser mas transigente. 'Solo un ruego -le dijo a mosen Alberto, al tratar la cuestion-. ?No pretenda llevarse el crio al Seminario!'. Mosen Alberto se acaricio la afeitada mejilla y contesto: 'Esto no es de mi incumbencia. Esto, en cualquier caso, habra de decidirlo Manuel'.
En resumidas cuentas, mosen Alberto vivia satisfecho y por ello escribia con mas entusiasmo que nunca en Amanecer sus 'Alabanzas al Creador'. Solo le inquietaba… el cielo de Gerona. De pronto las nubes se paseaban sobre la ciudad tan apretadamente, con tal carga dramatica, que el sacerdote decia: 'No me extranaria que este invierno tuvieramos inundacion'. El notario Noguer, que recordaba las muchas que habian azotado a la ciudad, le objeto: 'No creo. Ya el ano pasado se temio lo mismo por estas fechas. Y vino la tramontana y barrio la amenaza'.
Tambien para Agustin Lago el otono habia sido a la postre generoso. Pero el final del verano le habia traido consigo una desagradable contrariedad, que por espacio de unas semanas agrio el consuelo que habia significado para el la reciente visita de Carlos Godo, su companero del Opus Dei.
El Inspector Jefe de Ensenanza Primaria tuvo un choque, del todo inesperado, con el profesor Civil… Este oyo hablar de la Obra de Dios al senor obispo y, acuciado por la curiosidad, quiso beber en su fuente principal: le pidio a Agustin Lago que le permitiera echar una ojeada al libro del padre Escriva, Camino, que como es sabido constituia para el Inspector la clave de sus meditaciones. Agustin Lago complacio gustoso al viejo profesor, convencido de que este reaccionaria favorablemente. Y ocurrio todo lo contrario. El profesor Civil se llevo las manos a la cabeza. Estimo que Camino contenia algunos bellos pensamientos, pero otros se le antojaron del todo inadmisibles. '?Se da usted cuenta, amigo Lago? Vea lo que dice aqui: 'El plano de la santidad que nos pide el Senor, esta determinado por tres puntos: la santa intransigencia, la santa coaccion y la santa desverguenza'. ?Que significa eso? Y eso otro: 'Si sientes impulso de ser caudillo, tu aspiracion sera: con tus hermanos, el ultimo; con los demas, el primero'. ?Quienes son los demas? ?Y por que querer ser el primero? ?Ya que viene esa groseria, y perdone usted la palabra, amigo Lago?; 'El manjar mas delicado y selecto, si lo come un cerdo (que asi se llama, sin perdon), se convierte, a lo mas, ?en carne de cerdo!'. No lo entiendo, no lo entiendo… Amigo Lago, permitame que le diga que ese libro es confuso, contradictorio… ?Y por que su autor emplea el tuteo? Ya esta bien que lo emplee la Falange? ?no cree? Tutear a las almas no me ha gustado jamas. Con su permiso, continuare leyendo de vez en cuando los Evangelios… y El Criterio, de Balmes'.
Agustin Lago se las vio y deseo para convencer al profesor Civil de que lo que valia de Camino era su
