que me congratula sobremanera. No puedes imaginarte el exito de estos 'seriales'. Las amas de casa lloran. Las modistas lloran. Llora todo el mundo, incluidas la esposa del Gobernador, Maria del Mar, y mi criada, Montse. En suma, que Gerona, gracias a los 'seriales', llora… de felicidad, lo que demuestra que lo imaginario conmueve mas que lo real.
Mi querida Carlota, te incluyo la ultima 'Ventana al mundo' que he escrito. Te la dedico a ti, como veras, pues en ella demuestro que el idioma catalan, que tan a fondo conoces, llego a hablarse en todo el Mediterraneo y hasta en Bizancio… Y cito a tu autor preferido: Ramon Llull. Habra algunas protestas… ?Que mas da! En eso no puede meterse la Fiscalia de Tasas. Ni tampoco el inspector de Ensenanza Primaria, aunque sea de la tierra del Quijote. En cambio, habre dado un alegron a mosen Alberto y al profesor Civil, de quienes tanto te hable. Y estoy seguro de que te lo habre dado tambien a ti.
Te escribiria mucho mas largo, pero me espera el senor obispo… Por lo visto corren por ahi unos cuantos desgraciados que suben por los pisos ofreciendo escapularios que garantizan la salvacion eterna. ?Menudo chasco se va a llevar Su Ilustrisima! Porque yo soy un pecador -bien lo sabes tu-, y por tanto estoy dispuesto a comprar uno de dichos escapularios.
Espero que el correo me traiga luego tu carta. Manana volvere a escribirte… Entretanto, recibe lo que quieras de este que por tu culpa sufre cada noche una crisis de insomnio.
'La Voz de Alerta'.
CAPITULO XLI
Pocos dias antes de la Feria se produjo la catastrofe que mosen Alberto presintio cuando flotaron sobre la ciudad aquellas nubes con carga dramatica. El notario Noguer, por una vez, habia pecado de optimista. La tramontana no le obedecio. Sobrevino la inundacion, llevandose consigo la euforia de 'La Voz de Alerta', el encantamiento de la Feria, los arcos de triunfo de las calles engalanadas, algunos puentes, algunas casas, unas cuantas vidas humanas.
Un dia u otro tenia que ocurrir. El agua formaba parte de la historia de Gerona con mucha mas antiguedad que Cosme Vila, que el Gobernador e incluso que el heroe de la guerra de la Independencia, el general Alvarez de Castro.
Empezo a llover el sabado por la tarde y no paro hasta el lunes al amanecer. Hubo un momento, cuando el agua llevaba ya varias horas cayendo, en que el cielo tenia el color del barro. Un cielo pardo, reumatico, tan oscuro que, segun el senor Grote, recordaba algunos pasajes del Evangelio. ?Como llovia! Daba miedo. Lloraban las fachadas, los arboles, los letreros de los comercios. Fue cortada la luz y se apagaron los faroles de gas. El agua caia en diagonal, sesgadamente. Rafagas de viento doblaban los cables telegraficos y paralizaban los relojes publicos. El vecindario se habia congregado en los lugares estrategicos para contemplar el espectaculo. Las calles centricas, la plaza Municipal, el barrio de la Barca, eran rios desbocados.
A la manana del domingo las noticias no podian ser peores. Dado que llovia tambien en el Pirineo, el Ter llegaba enfatico y con ira, lo que significaba que el Onar no podria desahogarse en el y se desbordaria. Asi fue. El agua, pese a las medidas tomadas por el vecindario tapiando apresuradamente las entradas, empezo a penetrar en los establecimientos, como si quisiera encaramarse a los mostradores y a los estantes. La Gran Via, donde ya se habian instalado los autos de choque y los tiovivos, era un canal. El Cafe Nacional fue arrolladoramente violado por el agua, que alcanzo la altura de los espejos. Lo mismo ocurrio en la 'Perfumeria Diana', en la barberia de Raimundo, en los estancos y en la tintoreria recien abierta por la viuda de Corbera.
Nada podia hacerse. La inundacion era un hecho. Cualquier intento significaba ser arrastrado por la corriente. La gente rezaba en las casas -los Alvear, a salvo gracias a la altura del piso, rezaban el Rosario- y la Andaluza habia encendido velas a Santa Barbara y, en union de sus pupilas y de 'El Nino de Jaen', no paraba de santiguarse.
El puente situado frente a los cuarteles de Artilleria fue barrido. En la calle de Pedret se hundieron dos edificios ruinosos. En el Seminario los detenidos, apelotonados en las ventanas enrejadas, pensaban: 'A lo mejor podemos huir…' En el Hospital los enfermos, azorados, querian abandonar las camas. Un ciego pregunto: '?Que ocurre?'. Y la monja de turno le contesto, tapandolo con una manta: 'Inundacion'. En el cementerio, los panteones quedaron sumergidos y en el interior de la fosa comun, convertida en barrizal, los huesos antiguos y recientes, de unos y de otros, se mezclaron mas que nunca. Se hablaba de personas aisladas en tal o cual tejado. Algunos gatos eligieron lugares inverosimiles para salvaguardarse. En las cuadras de la calle de la Rutila, los caballos relinchaban. Pero lo peor ocurrio detras de la piscina, en las margenes del Ter. Dos familias andaluzas, que se habian construido alli sus casuchas, fueron arrastradas camino del infinito mar. Nadie se dio cuenta de la tragedia. Solo las despidio un trueno, nacido en el vientre del Apocalipsis.
Todo el mundo se mordia impotente las unas, mientras el agua continuaba cayendo implacable. Solo algunos heroes desafiaron anonimamente la hecatombe, a riesgo de sus vidas. Uno de ellos, mosen Falco, el joven consiliario de Falange. Salto desde su balcon al de la casa vecina para poner a salvo a la vieja paralitica que vivia en el entresuelo. Fue el suyo un salto inverosimil, que bien pudo depositarlo en el mas alla. Otro heroe, ?tia Conchi! Tia Conchi, por su cuenta, colocandose un saco a modo de capucha, salio disparada y consiguio trasladar a buen recaudo dos ninos que descubrio sentados temerariamente en el alfeizar de un ventanuco, frente al bar Cocodrilo.
No dejo de llover hasta la madrugada del lunes, momento en que las nubes acusaron fatiga y se abrieron algunos claros. Los equipos de rescate, ?por fin!, pudieron actuar. Sus componentes exhibian las mas absurdas prendas de ropa, como aquellos anarquistas que se fueron al frente de Aragon. El Gobernador, con un casquete y un impermeable que llevo durante la guerra, parecia un comisario ruso. Alfonso Estrada se enfundo una cazadora que habia pertenecido a su padre y se calzo unas polainas. Los coches de los bomberos avanzaban contracorriente, tocando la sirena y formando abanicos de agua, en direccion a las zonas bajas de Gerona: la calle de la Barca, el barrio de Pedret. Los pescadores de San Feliu de Guixols y de Palamos irrumpieron en las calles con sus barcas de remo, provistos de cuerdas y escalas. La consigna era trasladar los accidentados al Hospital, donde el doctor Chaos lo habia dispuesto todo de antemano para poder atenderlos.
El nivel del agua tardo mucho en decrecer. Pero por fin lo hizo y empezaron a asomar de nuevo los pretiles de los puentes. A media manana lucia incluso el sol. Gerona ofrecia un aspecto sobrecogedor y las paredes olian a bosque. Los colores herian la vista, como al salir fuera despues de una larga permanencia en un lugar oscuro.
Todos los gerundenses se afanaron en la tarea de desbloquear las alcantarillas y de evacuar el agua. Se habian formado por doquier montones de escombros y aparecian aqui y alla muebles, palanganas, ?y ovejas muertas! En las tiendas y en los sotanos, el trabajo era febril. Algunos hombres, acostumbrados a cavar trincheras, accionaban la pala con singular maestria. Las mujeres, con panuelos a la cabeza, anudados al cuello, se parecian un poco a las que Cosme Vila veia quitando nieve en las calles de Moscu. En cada inmueble surgia un lider, que daba ordenes. La brigada municipal de barrenderos se multiplico. Salio Marta, en cabeza de las muchachas de la Seccion Femenina, con su famoso botiquin que decia CAFE. Los aficionados a la fotografia se subieron a la via del tren para contemplar el impresionante panorama que ofrecian la Dehesa inundada y el Ter, que se empenaba en bajar dandose importancia. Felix Reyes, con su bloc de notas y su lapiz, tomaba apuntes desde la azotea.
La tropa se habia movilizado y los capitanes Arias y Sandoval recorrian a bordo de una barca pintada de rojo las cercanias de la Plaza de Toros, colaborando en el tendido de pasarelas e infundiendo animo con su presencia a los danados por la riada. El capitan Sanchez Bravo se fue al Estadio de Futbol: era un lago tranquilo, aunque las gradas, recien construidas, habian desaparecido, asi como las pistas de tenis tan amadas por Esther.
La pesadilla habia cesado, pero Gerona era un lodazal y lo seria durante mucho tiempo. El edificio donde estuvo la fundicion de los hermanos Costa se habia venido abajo. Por otra parte, se sabia que las aguas no habian causado estragos solo en Gerona, sino en extensas zonas de la provincia, especialmente en aquellas que el Ter cruzaba. Sin duda el balance de las perdidas seria aterrador.
Inundacion, broche de luto en el otono de la ciudad y provincia. Durante anos se recordaria aquello y mosen Alberto tomo buenas notas con destino al Archivo Municipal. Las victimas eran numerosas y habia desaparecido gran parte del ganado que el Ejercito habia entregado a los campesinos.
