Los datos referidos a la catastrofe llenarian durante muchos dias las paginas de Amanecer. Pero, en medio de todo, produjose un hecho consolador. Espana entera se hizo eco de lo ocurrido. Una vez mas se puso de manifiesto la eficacia de la cohesion existente entre todas y cada una de las regiones de la Patria. En efecto, en el Gobierno Civil empezaron a recibirse, ademas de innumerables telegramas de condolencia, viveres, ropa y dinero. Abriose en todo el ambito nacional una suscripcion Pro damnificados por las inundaciones de Gerona, encabezada por un generoso donativo del propio Caudillo.

Mateo, que se encontro con la hecatombe a su regreso de San Sebastian, y que fue encargado de contabilizar las aportaciones, a medida que la cuenta engrosaba le decia al camarada Rossello:

– Es maravilloso… ?No cabe duda! Espana constituye una unidad.

El camarada Rossello asentia con la cabeza e iba contestando:

– Si, desde luego…

Sin lugar a duda, dejando aparte las victimas y sus familiares, el hombre psicologicamente mas afectado por la catastrofe era el Gobernador, el camarada Davila. Despues de haber recorrido la provincia, y de punto a cabo la ciudad, comento:

– Es calamitoso. De todo lo hecho, lo unico que ha quedado intacto es la fabrica Soler. Habra que volver a empezar…

El tanque acuatico habia arrasado los campos. La poblacion vivia un mes de noviembre negro como la sotana de mosen Obiols, el sacerdote de los pies larguisimos y la voz tronitronante. El Gobernador presintio en seguida que la situacion iba a ser idonea para que los desaprensivos se lanzaran mas que nunca, como aves de presa, sobre la gente necesitada. De todas partes le llegaban informes al respecto, y a menudo los protagonistas eran las propias autoridades locales -alcaldes, jefes o secretarios del Partido o de los Sindicatos- que el mismo habia nombrado. Todo aquello recordaba la entrada de los moros en los pueblos destruidos, cuando la batalla habia sido dura y los jefes les habian prometido derecho al botin.

El Gobernador paso una crisis de desmoralizacion. La guerra no lo habia anonadado nunca; lo anonado el agua, como les ocurriera a los italianos en la ofensiva de Guadalajara.

Se dio cuenta de que la indisciplina socavaria los cimientos del edificio patriotico y de honradez que habia intentado levantar desde su llegada a Gerona. Y se dio cuenta de que la frase de Jose Antonio: 'Inasequible al desaliento', resultaba a veces superior a las fuerzas de un hombre.

Su confidente fue una vez mas Mateo, quien, pese a que en las reuniones de San Sebastian quedo patente que la Falange tenia menos poder del que el hombre de la calle imaginaba, dio pruebas de una entereza envidiable. Mateo fue quien le aconsejo que debia actuar en dos direcciones. La primera, hacer lo imposible por restablecer la situacion; la segunda, mostrarse implacable en los castigos. Mateo anadio:

– Ademas, te consta que todos te ayudaremos. Que nos tienes a todos de tu parte, desde el Fiscal de Tasas hasta el conserje de mi despacho.

El Gobernador, sentado en su mesa, no conseguia sonreir.

– Si, lo se. Conozco bien vuestra buena disposicion. Sin embargo, yo he de dirigir la orquesta. De todo cuanto ocurra el responsable sere yo: el Gobernador. ?Y en nombre de que? ?Y en nombre de quien? Ante mi nadie presenta armas, porque esto no es un cuartel. A mi nadie me besa el anillo ni me pide la bendicion, como al senor obispo. Ni siquiera soy el jefe de Falange; el jefe de Falange eres tu… Este despacho es incomodo, te lo aseguro. Fijate en esta mesa. ?Y los telefonos no paran! 'Se lo diremos al Gobernador…' 'El Gobernador resolvera…' ?Y si me equivoco? El general me metera en la carcel o me invitaran amablemente a que me retire a Santander, 'agradeciendome los servicios prestados…'

Mateo comprendia a su jefe y amigo. Los problemas eran realmente babelicos. Y era obvio que lo que mas repugnaba al Gobernador era emplear la violencia.

– Me hago cargo, camarada Davila. Sin embargo, no creo que esto te pille de nuevas… En definitiva, el meollo de la cuestion es el mismo de siempre, el que tu has citado: la responsabilidad. La responsabilidad del mando. Ahora bien, ?es que un general no ha de santiguarse tres veces antes de decidirse a atacar por la derecha o por la izquierda? ?Y si se equivoca y por su culpa mueren cien hombres o dos mil? Eso es peor que retirarse a la tierra natal… Anda, saca tu tubo de inhalaciones y respira fuerte. Y lee el periodico de hoy: los japoneses se han unido oficialmente al Eje. El Eje es ahora Berlin-Roma-Tokio. ?No te reconforta eso un poco? Bueno, entiendo que en estos momentos esas palabras te suenan lejos… Pues haz otra cosa: contempla las fotografias de tus hijos, Pablito y Cristina. Por suerte, la inundacion los respeto tambien…

El camarada Davila seguia sin poder sonreir. Sus gafas negras continuaban siendo dos discos negros, impenetrables. Lo cierto era que en aquellos momentos tan lejos le parecian las fotografias de Pablito y Cristina como Tokio. La realidad lo aplastaba. La gente pasaba estrecheces, no llegaba a fin de mes. Ni los funcionarios, ni los obreros, ni las viudas. El Fiscal de Tasas, que Mateo habia citado, acababa de comunicarle que varias fabricas, alegando carecer de materias primas, lo que parecia ser cierto, estaban decididas a cerrar sus puertas. El profesor Civil le llamo diciendole que un enjambre de familias se le habia presentado en Auxilio Social. Obras Publicas le proponia un viaje a Madrid para tratar del impracticable estado en que se habian quedado las carreteras…?Por los clavos de Cristo! ?No recibiria alguna buena noticia?

– Anda, hablame de tu boda, a ver si me animo un poco. O dile a Manolo que venga y me cuente un chiste…

Mateo saco su mechero de yesca…

– Por lo visto, has olvidado lo que dijo don Juan de Austria despues de la victoria de Lepanto: que se hallaba como todo espanol se halla siempre en el dia de su mayor gloria: falto de viveres, de dinero, de medicamentos…

– ?Es que me parezco yo a don Juan de Austria? ?Y que Lepanto he ganado, vamos a ver? Si a esto le llamas el dia de mi mayor gloria… -El Gobernador blandio un papel en el que estaban senalados los pueblos que habian quedado practicamente incomunicados.

– Cuando te pones asi me entran ganas de reir. Primero, porque me das una prueba de confianza. Y segundo porque se que estas mas seguro de ti que nunca. ?Los cuatro hermanos Davila! Fuisteis famosos, ?verdad? No me cabe en la cabeza que uno de los cuatro se declare vencido porque en su feudo han caido unas gotitas de mas… ?Bien! Te dejo solo. Sera lo mejor. En estos casos lo que conviene es meditar un poco y mirar fuera a traves de la ventana. Veras que los campanarios siguen ahi; que las mujeres cosen en sus hogares; y que el cielo… vuelve a estar azul, como el dia en que termino la guerra.

Mateo anadio: '?A tus ordenes, siempre!'. Y se retiro.

?'Curioso hombre Mateo! -se dijo el camarada Davila-. No habla porque si. Este sillon deberia ocuparlo el. A punto de casarse, y voto en favor de la entrada de Espana en la guerra…'

El Gobernador, efectivamente, se quedo solo. Le dijo al camarada Rossello, que aguardaba fuera: 'No estoy para nadie. Ni siquiera para mi'.

Y se puso a meditar… Fueron unos minutos de concentracion intensa, como los del doctor Gregorio Lascasas al entrar en la Cuaresma. Contrajo los musculos del abdomen. Se levanto… ?y miro fuera! Y entonces le vino a las mientes el refran que durante la batalla del Ebro le oyo a un centinela marroqui, perteneciente a la Mehalla: 'Luna recien nacida, a vigilancia convida'. El Nuevo Estado acababa de nacer: habia que vigilarlo.

No habia opcion. Sintio que recobraba las fuerzas. La alusion a los cuatro hermanos Davila lo espoleo. Y tambien la entereza de Mateo. Y la de Marta, quien, domenando su enorme tristeza -?que jugarreta la de Ignacio!-, andaba recorriendo la cuenca del Ter en la cabina de un camion, repartiendo lo que pudo arrancar de la Delegacion de Abastecimientos. Se volvio y vio en la mesa el periodico. No le llamo la atencion la noticia del Eje Berlin-Roma-Tokio, sino un anuncio de la Agencia Gerunda dirigido a todos los ciudadanos y que decia: 'Se lo resolveremos a usted todo. Confienos sus asuntos. Agencia Gerunda lo resuelve todo'. Y el fundador era un pobre muchacho de la UGT, al que llamaban la Torre de Babel…

La palabra disciplina le martilleo la despejada frente. Cogio el telefono y llamo al comisario de Investigacion y Vigilancia, comisario Dieguez, cuyo contacto hasta entonces habia rehuido en lo posible. El comisario se encontraba en la planta baja, en la Jefatura de Policia, y subio los peldanos de cuatro en cuatro.

– ?Deseaba usted hablarme?

– Si. Tome asiento, por favor…

Las ordenes que le dio fueron inesperadas.

– Mande usted por ahi a sus hombres y demos un escarmiento. Vamos a imponer multas a la poblacion. Me repugna, pero no hay mas remedio.

Вы читаете Ha estallado la paz
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату