como obligacion, leia el periodico, para poder comentar con Mateo la marcha de la guerra. No fuera a ocurrir que Hitler hubiera entrado en Londres y ella no estuviese enterada… Ademas, Mateo salia casi todos los dias en Amanecer. Lo menos tres veces a la semana -Pilar habia sacado el promedio- aparecia su fotografia. Pilar las recortaba todas y las pegaba en un album que pensaba regalarle el dia en que se cumpliera el primer aniversario de su boda.

Carmen Elgazu la visitaba muchas tardes. Y a veces escuchaban juntas la radio, el serial de turno. Mateo habia adquirido para su suegra una mecedora casi identica a la del piso de la Rambla, para que Carmen Elgazu se sintiera comoda. Matias espaciaba un poco mas las visitas. Y en lo posible procuraba coincidir con don Emilio Santos, con quien sostenia largas charlas sobre los temas mas dispares. Ultimamente les habia dado por reirse contandose el uno al otro aventuras de la juventud, quedando bien claro que Matias habia vivido una mocedad bastante mas animada que don Emilio Santos. 'Matias, si Carmen supiera todo esto le daba un sincope'. '?Bueno! No se enterara… Es la ventaja que tenemos los hombres. Llegamos al matrimonio sin que se nos note nada'.

Dia glorioso para Pilar era cuando conseguia que Mateo no tuviera nada que hacer, ningun jefe local que nombrar, ningun discurso que pronunciar, y la llevara al cine o al teatro. Entonces Pilar se ponia su mejor abrigo, su mejor traje, sus mejores abalorios y se plantaba en el palco 'reservado para las autoridades' o en la fila de butacas 'del cordon rojo', como una reina. Si coincidia alli con la esposa del delegado de Sindicatos, tanto mejor, porque era muy simpatica y no le importaba hablar de trapos. Si coincidia con Carlota… la cosa era mas complicada. Carlota le infundia tanto respeto como Esther. Y era mucho mayor que ella. Entonces no tenia sino un arma que esgrimir: sus pocos anos, sus mejillas sonrosadas y su hermoso escote.

Algunas veces, invitaban a Ignacio a almorzar. Y todo salia de perlas. Ignacio, desde que Pilar se habia casado, se tomaba mas en serio a su hermana. Esta habia dejado de ser para el la chica que tenia chispa, pero escasas ideas propias y reacciones un tanto impertinentes. La veia… mujer. Tres meses de matrimonio le habian conferido como una aureola que en el fondo conmovia a Ignacio. Por si fuera poco, esas invitaciones, esos almuerzos, habian servido para que Mateo e Ignacio volvieran a conectar como antano. En los ultimos tiempos el trabajo distinto los habia distanciado un poco. Ahora eran cunados. Su sangre se habia acercado, mezclado en cierto modo, lo que demostraba que el matrimonio era un sacramento que salpicaba a los demas, a muchas personas. Mateo e Ignacio, al tomar ahora cafe juntos, cafe servido por Pilar, revivian sus emociones afectivas, los itinerarios de su pensamiento desde que Mateo llego a Gerona, alla por el ano 1933, dispuesto a fundar la cedula de Falange, y le dijo a Ignacio, en casa del profesor Civil, que 'ser espanol era una de las pocas cosas serias que se podia ser en la vida'.

– Mateo, ?no preferirias ahora decir que una de las cosas mas serias es casarse?

Ignacio decia esto porque andaba preocupadillo con su problema, con el problema que le habia planteado el padre de Ana Maria. Viendo a Mateo y a Pilar, tan de la misma clase, tan parecida su gesticulacion, su forma de doblar la servilleta, y hasta de decir: 'perdonad un momento, voy al lavabo', se preguntaba si en la intimidad le ocurriria a el lo mismo con Ana Maria. En el fondo, el y Ana Maria se conocian solo a traves del sentimiento. A veces le daba la impresion de que solo se habian visto en banador, y debajo del agua… Habian tomado cafe juntos, pero no habian comido juntos jamas. Y jamas se habian visto el uno al otro en zapatillas.

Y era lo peor que este tema no podia tratarlo con Mateo y Pilar, puesto que la sombra de Marta andaba de por medio… De modo que procuraba olvidarlo y observar a su hermana y a Mateo. ?Ah, si, habia que rendirse!: dos tortolos. Mateo se derretia cuando Pilar, al pasar detras del sillon en que estaba sentado, le revolvia el pelo o le tomaba la mano y le daba en ella un par de palmaditas. Y Pilar se volvia loca cuando Mateo la buscaba de improviso en la cocina y la pellizcaba- '?Huy, que tonto eres! ?No ves que el aceite de la sarten esta hirviendo?'.

A mediados de marzo las visitas de Carmen Elgazu menudearon un poco mas… Circulaba por el piso de Pilar cierto aire de misterio. Matias y don Emilio Santos se miraban a veces… y sonreian. Hasta que, un dia, la noticia se confirmo: Pilar iba a tener un hijo.

– ?Mateo! ?Es verdad! ?Es verdad!

Mateo dejo por un momento de pensar en Falange y abrazando a Pilar apoyo la cabeza en su hombro, y, sin poder evitarlo, rompio en un sollozo. Tuvo la sensacion de que aquello iba a equilibrar definitivamente su vida. A veces se notaba viviendo demasiado para los demas, sin tiempo, sin tempo, para el. Saber que ahora iba a prolongarse en otro ser, que aquello que se albergaba en las entranas de Pilar era suyo, mas alla de las consignas y de la lucha, lo volvio a una realidad que casi habia olvidado: la de que era un hombre. Hombre primero, jefe politico despues…

– Sientate, Pilar… ?Esto es un milagro! Amor mio, pequena…

– ?Mateo!

– ?Sabes una cosa? Telefoneame cuantas veces quieras… Sin necesidad de excusas…

– Mateo… ?por favor! Que me estas haciendo dano…

– ?Es posible? ?Puede danarse al abrazar?

– Pues… me esta pareciendo que si…

– ?Carino! Ya no necesito plantillas… Tengo la impresion de que voy a volar.

En efecto, Mateo volo. Volo hacia regiones de ensueno. Desde siempre habia deseado ser padre de familia, y a ser posible, de familia numerosa, como el doctor Andujar. Seis, ocho hijos, doce: le daba igual… A veces, en los Campamentos de Verano, tenia la impresion de que toda aquella muchachada azul le pertenecia. Pero en esa tarde de marzo, mientras latian cerca las locomotoras de la RENFE -el Estado acababa de nacionalizar los ferrocarriles de via ancha- y la tramontana procedente del Ampurdan silbaba mas que ellas y rebotaba contra los cristales limpiados por la graciosa Teresa, se dio cuenta de que el Frente de Juventudes era algo muy distinto a la paternidad. Los 'flechas' eran hijos adoptivos, del pensamiento y del deber; la vida que se iniciaba en el seno de Pilar, en cambio -?que extravagante forma tendria ya?-, era un hijo verdadero, el epicentro del misterio, de un misterio que, al reves de la mayoria, pugnaba cada dia por desvelarse, por convertirse infaliblemente en realidad; en una realidad de color amoratado y rosa; con veinte dedos, y dos ojos, y dos orejas, una naricilla para respirar.

Fue, en verdad, un acontecimiento. Un acontecimiento que acelero la circulacion sanguinea de las dos familias, pero que al propio tiempo paralizo los relojes. Los relojes, desde ese momento, daban la impresion de que no andaban. Como si esperasen a que llegara una nueva hora en la tierra, una tierra en la que solo habia un habitante: Pilar.

Felicitaciones a granel… El telefono con las amigas funciono mas que nunca. Bromas en el Cafe Nacional. El senor Grote, Marcos, Galindo, empezaron a llamar a Matias 'el abuelo'. '?Ramon, un conac para el abuelo!'. '?Que dice el abuelo?'.

– El abuelo -decia a veces Matias, levantando con maestria, todas a un tiempo, sus fichas de domino- saluda a la concurrencia al grito de ?Arriba Espana!

Carmen Elgazu exagero. Practicamente se traslado al piso de la Estacion y se multiplicaron los consejos.

– Hija, come, come mucho… Tienes que comer por dos…

– Hija, no se te ocurra ducharte con agua fria…

– Hija, mucho cuidado con los caprichos. Ya sabes que…

– Si; ya se, luego el crio nace con lunares…

Pilar se sentia tan mimada, que se volvio exigente. Hubo un momento en que Ignacio temio que su hermana se convirtiera en despota. Pero no hubo tal. A Pilar le gustaba sentirse protegida, pero tambien tenia plena conciencia de su responsabilidad.

Lo que si tuvo, con toda evidencia, fue un reflejo de tipo religioso. Le dio gracias a Dios por lo ocurrido y cada vez que iba a la consulta del doctor Pedro Morell y este le decia: 'Esto marcha perfectamente…', a la salida Pilar entraba en la iglesia del Sagrado Corazon, adonde fue precisamente cuando tuvieron que operar a su madre, y alli le rezaba a la Virgen-Adolescente, la de los congregantes, la del padre Forteza, para que la ayudara a soportar el embarazo y para que, en el momento del parto, tuviera ella las fuerzas necesarias para comportarse como debia comportarse una mujer.

El doctor Morell… ?Que hombre! Pilar lo admiraba, admiraba su profesion. Tocaba los extremos de la vida y de la muerte. Un dia ordeno que le extirparan a Carmen Elgazu lo que esta tenia de madre, la esterilizo; otro dia, no lejano, la ayudaria a ella a lo contrario, a tener un hijo. ?Un hijo o una hija?

Pilar deseaba un hijo. Y que se llamara Cesar. Por eso una manana alquilo un taxi y, sin decirselo a nadie, se fue al cementerio y, dirigiendose al nicho en que Cesar dormia, Pilar le ofrecio a su hermano el fruto de su vientre

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