y le rogo que le traspasara un poco de su bondad.

Fue una escena solitaria y conmovedora, entre los cipreses oscuros, pese a que tia Conchi, el cadaver de tia Conchi, estaba tambien alli, detras de la lapida, presenciandolo todo.

A Mateo lo mismo le daba que fuera chico o chica. 'Vamos a tener otros muchos… De todo habra'.

Esther se mostraba disconforme con los consejos que Carmen Elgazu le daba a Pilar.

– No seas boba. Eso son cosas pasadas… Lo que tienes que hacer es lo contrario: banarte, hacer ejercicio… ?No comprendes? ?Y nada de comer tanto, por favor! Anda, Pilar, que yo tuve mis dos crios sin apenas darme cuenta…

Pilar escuchaba a todo el mundo, pero sobre todo a su propio corazon. Y este le estaba haciendo una jugarreta… de la que no se atrevia a hablar ni siquiera a Mateo: el miedo a la guerra.

Desde que se habia quedado encinta no podia pensar en la guerra, ni leer los partes alemanes, ingleses y demas sin sentir un miedo pavoroso. Infinidad de palabras tenian ahora para ella otro significado; incluyendo palabras que le eran muy caras a Mateo… 'Mitad monje, mitad soldado'. ?Por que su hijo iba a ser mitad monje, mitad soldado? Seria lo que se le antojara ser, ?no? ?Y las consignas de la Seccion Femenina, de la Hermandad de la Ciudad y el Campo? Cada hijo que muere, es un ciudadano que se pierde para la Patria. ?Solo para la Patria? ?Y la madre, no lo perdia?

– Por Dios, no le digas esas cosas a Mateo… La voz que hablaba asi era la de la propia Pilar. Y en alguna ocasion, la de Carmen Elgazu. Aunque esta anadia:

– De todos modos, no te preocupes. Tambien Mateo cambiara. Cuando los hombres tienen un hijo, todo es distinto… ?Si hubieras conocido a tu padre! Cuando Ignacio nacio me prohibio que abriera Vas ventanas. Y eso que siempre habia estado hablando de que habia que airear las habitaciones…

Y lo cierto era que los relojes, pese a las apariencias, an- daban… Sobre todo uno: el del piso de la plaza de la Estacion instalado en el comedor. Tic, tac, tic, tac… Marzo, abril… Cuando llegara octubre, finales de octubre, ?que ocurriria? El gran milagro de que Mateo hablo. Naceria un nuevo Cesar…; o una nina amoratada y rosa, con veinte dedos, con dos ojos, con dos orejas, con una naricilla para respirar.

– ?Que dice el abuelo?

– El abuelo presenta esta vez cuatro dobles. Hay que barajar las fichas de nuevo…

La felicidad de Pilar y Mateo produjo en Ignacio una fuerte impresion. Aquello no era un proyecto; era un hecho. Un hecho que intensifico lo indecible su propio amor por Ana Maria, pero que lo intranquilizo de nuevo. Ignacio a veces se miraba al espejo y se veia vulgar, fiscalizado ademas por los rostros esquizoides, rotos, de Picasso, que colgaban en la pared de su cuarto. Y, por mas que su ultima entrevista con Ana Maria, en Barcelona, habia sido encantadora y que las cartas que la muchacha le escribia, casi a diario, no podian ser mas estimulantes, era evidente que deberia pasar mucho tiempo antes de estar en condiciones de instalar bufete propio y de poder ofrecer 'a la hija de don Rosendo Sarro' un nivel de vida digno.

Por anadidura, el piso de la Rambla, ahora que conocia a fondo el de Manolo y Esther, lo acomplejaba cada dia mas. Claro que disponia de la sonada habitacion para el solo…, con las obras de Freud, pero era un hogar de lo mas humilde. ?Y sus padres? Eso era peor aun. De un tiempo a esta parte no podia evitar el juzgarlos como desde un observatorio. ?Por que su padre, Matias, al gargarizar, antes de acostarse, metia tanto ruido? ?Por que su madre a veces se dejaba olvidadas, como tia Conchi, un par de horquillas en el lavabo?

De pronto Ignacio reaccionaba. ?Al diablo los fantasmas! Al fin y al cabo, don Rosendo Sarro no era un aristocrata; era un financiero. Financiero, por otro lado, rigurosamente inmoral, sobre todo a raiz de la guerra. ?Quien sabe el ruido que meteria el al gargarizar! Y por supuesto, a juzgar por lo que le habia contado Ana Maria, la madre de esta carecia en absoluto de la distincion espiritual de Carmen Elgazu, cuyos actos constituian siempre una leccion de bondad.

A todo esto, don Rosendo Sarro, objeto de las pesadillas de Ignacio, realizo el previsto viaje a Gerona para entrevistarse con les hermanos Costa. Ana Maria se lo comunico a Ignacio con la debida antelacion: 'Llegara el dia de San Jose, alrededor de las once y media'.

Ignacio se mantuvo a la espera, en la calle de Jose Antonio Primo de Rivera, paso obligado, y consiguio ver efectivamente a su futuro 'suegro'. Este llego poco antes de las doce y se reunio con Gaspar Ley en el Cafe Savoy. Llego con un coche fastuoso… y chofer uniformado. Su estampa era la de un triunfador. A Ignacio, que lo estuvo espiando desde el Puente de Piedra, le parecio mas alto que cuando lo viera en San Feliu de Guixols durante el verano, con la cana de pescar a cuestas. Llevaba un sombrero gris y un solido abrigo cruzado. Al estrecharle la diestra a Gaspar Ley dio la impresion de que los huesos de la mano de este crujirian, como los del doctor Chaos… Poco despues los dos hombres se dirigieron al local de la Constructora Gerundense, S. A., de la calle Plateria. Ignacio tuvo la certeza de que Gaspar Ley, al pasar por la Rambla, le diria a don Rosendo Sarro: 'Ahi, en esa escalera sombria, vive el pretendiente de tu hija…'

Estimo humillante aguardar a que la reunion terminase. De modo que subio a su casa. Aunque comio sin apetito y sin dejar de preguntarse: '?Y como me enterare del acuerdo que hayan tomado? Tal vez Ana Maria, en la proxima carta, pueda decirme algo…'

No hubo necesidad de esperar tanto. Al dia siguiente, por la tarde, Manolo, en el bufete, le informo del resultado de las conversaciones: positivo. Sarro y Compania trabajaria con la Constructora Gerundense, S, A., sin que ello constara en ningun papel. Todo se realizaria a traves de una nueva Sociedad cuya fundacion habian concebido los hermanos Costa: Sociedad que se llamaria Emer -Empresas Espanolas Reunidas- y que, cara al publico, se dispondria a disputarle el mercado a la Constructora Gerundense, S. A. ?Ah, el truco era corriente en aquellos tiempos! Al frente de dicha Sociedad, los Costa colocarian, en calidad de hombre de paja, nada menos que a Carlos Civil, el hijo del profesor Civil, que continuaba en Barcelona taciturno, intentando en vano abrirse camino.

– ?Comprendes, Ignacio? La jugada es perfecta. ?Crearse la propia competencia! Y como garantia, el apellido Civil. Por lo demas, el hijo del profesor hara lo que le manden…

Ignacio se quedo de una pieza. ?Astucia de las 'aves de presa'! Emer no despertaria recelos… ni siquiera en el general Sanchez Bravo.

La carta de Ana Maria, fechada el 21 de marzo, confirmo lo dicho por Manolo. 'Mi padre regreso de Gerona muy satisfecho en lo referente a sus negocios. Su aspecto no mentia. Pero, naturalmente, aprovecho la ocasion para pincharme. Me dijo que Gerona era una ciudad aburrida y sucia, sin porvenir…'

Por fortuna, Ana Maria anadia algo mas. Anadia que se habia salido con la suya tocante a su proyecto de ir tambien ella a Gerona. Iria con Charo, por Semana Santa, con la excusa de ver la procesion. Pasarian lo menos dos dias, en el hotel en que se hospedaba Gaspar Ley. 'Ya esta todo arreglado. Mi padre ha puesto el grito en el cielo, pero al final ha optado por ceder. Me ve tan firme, que sabe que si se opone va a ser peor. ?Asi que pronto volveremos a vernos, Ignacio! ?Te das cuenta de lo que esto significa? Charo me esta ayudando mucho. La verdad es que en gran parte la organizacion de este complot se lo debo a ella. ?Ah, estoy segura de que Gerona no me parecera a mi ni aburrida ni sucia! Para mi sera el cielo. Porque amarse es el cielo, ?verdad, Ignacio?'.

La alegria de Ignacio fue indescriptible. Ana Maria demostraba estar dispuesta a todo y ello le infundia valor. Trazo un plan minucioso para que Gerona le causara buena impresion: el barrio antiguo, el camino del Calvario, la Dehesa… Se informaria con exactitud sobre los datos historicos y arqueologicos para poderle decir, en la Catedral, en los Banos Arabes: 'Esto es del siglo tal, esto del siglo cual…' ?Y tomarian cafe en el Savoy! A ser posible, en la misma mesa en que se sentaron don Rosendo Sarro y Gaspar Ley…

Manolo y Esther aprobaron su proyecto. 'Si, si, traela a casa… -dijo Esther, con entusiasmo-. Me muero de ganas de conocer a Ana Maria. Podremos presenciar la procesion desde aqui, desde el balcon'.

Luego Manolo e Ignacio sostuvieron, en el despacho, una larga conversacion de orden profesional… La necesidad de superacion de Ignacio lanzo a este a la aventura. El muchacho le dijo a Manolo que jamas pudo sonar con aprender tanto en tan poco tiempo. Y que estaba contento con el nuevo sueldo que cobraba desde primero de ano, y, sobre todo, de la amistad fraternal que los unia. Pero… entendia que Manolo exageraba tocante a su honestidad. Que se le estaban escapando de las manos asuntos muy importantes… No se atrevia a mencionar el de los hermanos Costa. Pero Manolo habia rechazado otras muchas ofertas, que, en su opinion, eran perfectamente defendibles. Un abogado no era un misionero. Los tiempos corrian como corrian y se imponia, a veces, hacer la vista gorda. Ahi estaba el ejemplo de Mijares, que en cuestion de unos meses habia subido como la espuma… Y ahi tambien el cargo que acababa de aceptar nada menos que un hijo del insobornable profesor Civil… ?Si, si, trabajaban mucho, ya lo sabia! No daban abasto, y el prestigio era el prestigio. Sin embargo, los expedientes eran por lo general de poca monta. ?La vida no consistia en aprovechar las grandes oportunidades?

Вы читаете Ha estallado la paz
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату