como debia hacerlo, que decia lo unico que cabia decir. Porque ?a santo de que basar en la sonrisita de Mr. Edward Collins una confianza ciega en 'la victoria final'? Mr. Edward Collins podia muy bien ser el clasico funcionario ingles educado en el sentido reverencial de la impasibilidad.
Todo imprevisible… ?Cuan cierto era! Los acontecimientos lo demostraban a diario y podian cambiar radicalmente en cualquier momento. Desde primeros de ano habian ocurrido unas cuantas cosas que invitaban a Manolo y Esther a cierto optimismo: los exitos ingleses en Grecia y en Africa del Norte, que habian traido consigo la dimision del mariscal Graziani y habian llevado a Churchill a citar en una alocucion el septimo capitulo del Evangelio de San Mateo: Pedid y os sera dado; buscad, y encontrareis; llamad y se os abrira; la existencia en Londres de lo que el general De Gaulle llamaba 'una Europa en miniatura', compuesta por un nucleo de gobiernos exiliados -el de la propia Francia, el de Polonia, el de Noruega, el de Belgica, el de Holanda, el de Luxemburgo, el de Checoslovaquia…-, que se habian juramentado para proseguir la lucha hasta la liberacion de sus patrias respectivas; el hecho de que el asalto a la capital britanica no se producia ?y la afirmacion de Roosevelt segun la cual los Estados Unidos ayudarian a su hermana Inglaterra en forma completa y sin condiciones, a cuyo fin iniciaba la construccion de veinte mil aviones!
Pero la otra cara de la medalla estaba ahi…, como en la procesion del Viernes Santo estaban la Andaluza y sus pupilas contemplando el paso de Jesus yacente… Alemania habia firmado otro tratado con Rusia, vigente hasta agosto de 1942. Yugoslavia y Bulgaria se habian adherido al Pacto Tripartito. El ministro japones Matsuoka habia anunciado su visita a Europa. Y, sobre todo, Hitler, el sempiterno Hitler, habia pronunciado otro discurso de rotundidades epicas, prometiendo a sus subditos 'proximos acontecimientos de importancia trascendental'. 'Cuando miro a mis adversarios de otros paises -habia dicho el Fuhrer-, no temo dar mi opinion. ?Que son esos pobres egoistas? Grandes especuladores que no viven mas que de los beneficios que sacan de esta guerra. En esas circunstancias no puede haber bendicion para ellos. Alemania, en un plazo cortisimo de tiempo, les dara una leccion que no olvidaran jamas'. Claro que esas amenazas eran el pan nuestro de cada dia. Pero esta vez la cosa parecia ir tan en serio como con ocasion de la campana de 1939. Efectivamente, todo indicaba que, ante el fracaso italiano, Alemania se disponia a invadir los Balcanes y tomar el mando de las operaciones en el desierto africano. Un nombre empezaba a sonar: el del general Rommel… ?Que ocurriria si Hitler se salia con la suya y ocupaba Grecia, Egipto… y el Canal de Suez? ?Por donde Inglaterra -por donde Mr. Edward Collins- podria evitar la catastrofe que se cerniria, sin que el adversario tuviera ya enemigos a la espalda, sobre su territorio?
– Mis queridos Manolo y Esther -concluyo el padre Forteza-, no queda mas remedio que continuar a la espera. Y ahora, si quereis, por esta escalera interior saldreis a la capilla del Santisimo, que es el Unico que todo lo puede…
En cuanto a Agustin Lago, quien desde su choque con el profesor Civil visitaba al padre con frecuencia, era tal vez la persona que mas tranquila salia de sus consultas con el jesuita. Y es que la preocupacion del militante del Opus Dei no se referia a aspectos raciales, ni nacionalistas, ni militares, sino religiosos. Y ahi las respuestas podian ser contundentes.
– Calumnias, amigo Lago… Meras calumnias. Pio XII hace honor a su pontificado, nada mas. Es cierto que siente por Alemania una simpatia basada en su larga estancia en aquel pais: trece anos de nuncio apostolico… Nunca lo ha negado y es lo unico que ha dejado traslucir en sus declaraciones. Pero nadie puede probar que ello haya condicionado en ningun momento su actividad diplomatica con respecto a la guerra. Primero procuro evitarla; luego ha enviado mensajes de consolacion a todos los paises que se han visto envueltos en ella; y ahora dedica sus esfuerzos a impedir su extension y a ayudar a las familias de los prisioneros y de los desaparecidos. ?Por que no ha condenado oficialmente las invasiones territoriales de los nazis? No soy quien para juzgarlo… Sin embargo, imagino la razon: en Alemania hay unos cuarenta millones de catolicos… Si el Papa rompiera los lazos de convivencia entre la Iglesia y el III Reich, ?cual seria la replica de Hitler? Podria ser catastrofica. ?No lo crees, hijo? El Papa le daria al Fuhrer el pretexto para obrar con la Iglesia alemana como ha obrado con esos sacerdotes polacos…
La argumentacion era convincente para Agustin Lago. Lo cual no significaba que fuera consoladora. Agustin Lago hubiera deseado que el Vaticano estuviese en condiciones de condenar abiertamente las ocupaciones de los nazis, pues la Nueva Europa de que estos hablaban no le producia a el la menor ilusion, habida cuenta de que no creia, como lo creia Himmler, que la 'casta nordica' fuera la Orden de la Sangre Preciosa. Con permiso de Amanecer, mas bien creia lo contrario. En eso estaba de acuerdo con el profesor Civil: tenia fe en los hombres nacidos en el Mediterraneo. Preferia el idioma latino a los idiomas aleman e ingles. Preferia el Derecho Romano a la filosofia de Schopenhauer y a las ironias de Bernard Shaw. Y le producia un temor inmenso -tanto como a Manolo y a Esther, y como al notario Noguer- la posibilidad de que los alemanes ocupasen Atenas y se hicieran retratar frente a la Acropolis.
El padre Forteza, con frecuencia, al quedarse solo, especialmente despues de celebrar misa, se preguntaba a si mismo: 'Bueno… ?y a santo de que me consultan todo esto? ?No estare pecando de autosuficiencia, de vanidad? ?Que valor tiene que haya dialogado en el Hospital con dos docenas de refugiados, que haya viajado un poco y que me haya leido el credo de Rosenberg? Puedo equivocarme. Corro muy bien el peligro de interpretar erroneamente los hechos…'
Entonces volvia a sentir la tentacion de dedicarse a los pobres, de irse a un suburbio y de dar de comer a la gente y ensenarla a leer y a multiplicar… como hacia Cesar. Ahora bien, ?no eran, en cierto sentido, igualmente pobres cuantos acudian a consultarle? ?No necesitaban resolver sus dudas tanto como los estomagos necesitaban comer?
– Bien, bien… Vamos a proceder por orden. Primero, lavarme estos calcetines. Luego, cumplir lo que le prometi a Pablito: apretarme un poco mas el cilicio…
El mes de abril dio la razon al padre Forteza… y a Hitler: la situacion dio un viraje de noventa grados.
En poco mas de tres semanas las tropas del Fuhrer obligaron a los ingleses a retirarse del sudeste europeo. Un nuevo Dunkerque… Soldados alemanes, entre los que figuraba el comandante Plabb, forzaron el paso de las Termopilas, se derramaron por la llanura de Tesalia, ocuparon Atenas y clavaron la cruz gamada en la cumbre del monte Olimpo. Mientras, en el mar, el acorazado Bismark hundia al crucero ingles Hood, el buque de guerra mas grande del mundo…
Entonces dejo de opinar el padre Forteza y opino el general Sanchez Bravo. El general Sanchez Bravo dijo simplemente: 'El ejercito aleman ha demostrado una cosa: que es invencible'.
Se lo dijo al coronel Romero, a los capitanes Arias y Sandoval, a dona Cecilia, a Nebulosa y por ultimo a su propio hijo, el capitan Sanchez Bravo, de quien el general no tenia de un tiempo a esta parte la menor queja.
El capitan Sanchez Bravo asintio con la cabeza:
– Es cierto, papa…
Y advirtiendo que este ofrecia un aspecto euforico, el capitan se pregunto si no seria el momento de soltar algo que le quemaba la lengua desde hacia unas semanas. Miro al general y le dijo:
– Hablando de otra cosa… ?Por que demoras tanto la construccion de los nuevos cuarteles? ?No crees que esa nueva Sociedad, Emer, podria encargarse de ello? Su director-gerente es el hijo del profesor Civil…
El general Sanchez Bravo contesto:
– Lo estoy pensando, desde luego. Emer se ha presentado a la subasta. Construye un poco mas caro que esos diputados izquierdistas con los que andabas liado, pero parece que trabajan con honestidad.
– ?Bueno! -comento el capitan, alzando con estudiada displicencia los hombros-. No se hasta que punto hay alguien que trabaje hoy con honestidad…
– ?Por que no ha de haberlo? -protesto el general-. ?O es que crees que toda Espana se ha contagiado de la corrupcion de los banqueros de Wall Street?
– Toda Espana, no; pero ya sabes… De todos modos, el hijo del profesor Civil tiene un dato a su favor: en Barcelona, en su Academia de Idiomas, se nego rotundamente a ensenar ingles.
– ?Hablas en serio?
– Me lo dijo su padre, el profesor.
El general bamboleo la cabeza.
– ?Pues mira por donde es un detalle que no esta mal!
CAPITULO LIII
