Ignacio jugaba, un poco facilmente, a gran senor. Echo una mirada en torno. La mesa del subdirector estaba vacia, pero con el mismo cenicero repleto de clips y de plumillas; en cambio, en las otras mesas habia empleados nuevos, muy jovenes, que lo miraban con suma curiosidad.
Ignacio miro a caja. Vio alli a un senor desconocido, enclenque y serio, que contaba billetes.
– ?Donde esta Reyes? -pregunto.
Se produjo un silencio. La Torre de Babel, que parecia mas alto que nunca, carraspeo:
– Esta… en la carcel -dijo con su caracteristico tartamudeo.
– ?Como? -pregunto Ignacio, sorprendido-. Mi padre lo avalo tambien, ?no es cierto?
– Eso fue lo malo -explico Padrosa-. Contando con el aval salio a la calle y lo pescaron en el acto. Y a su mujer tambien. La Torre de Babel anadio:
– Su hijo, Felix, vino a vernos. Pero ?que ibamos a hacer? -El empleado abrio los brazos en ademan de impotencia-. Le aconsejamos que se presentara en Auxilio Social.
Ignacio parpadeo varias veces.
– ?El cajero tenia un hijo?
Padrosa intervino.
– Es raro que no te acuerdes. Felix, hombre… Un crio extrano, que tenia la mania de dibujar…
Ignacio no se acordaba. Volvio a mirar a caja, desde donde, al principio de la guerra, el bueno de Reyes le echaba siempre algun pitillo en senal de buena voluntad. Se produjo un nuevo silencio. Ignacio se volvio hacia sus dos ex companeros de trabajo y leyo en sus ojos algo muy distinto de lo que por la manana habia leido en los ojos de Mateo: estaban a la defensiva. Sobre todo la Torre de Babel era evidente que debia controlarse con dolor, que la derrota le pesaba en los hombros como si fuera un bloque de marmol.
Le gano una subita curiosidad por asomarse a aquella zona mental que vivia recluida. Dulcifico el tono; y en el fondo, lo hizo con sinceridad.
– ?La carcel -pregunto- sigue estando en el Seminario? La Torre de Babel hizo un gesto que indicaba: '?Este chaval vive en el limbo!'.
– Claro -dijo-. ?Donde va a estar? Ignacio prosiguio:
– ?Cuantos detenidos calculais que habra ahora alli dentro? La Torre de Babel hizo un gesto entre timido y sarcastico.
– Cualquiera sabe… Muchos… -Luego anadio-: Continuamente traen gente de los pueblos… Padrosa completo el informe.
– En la antigua carcel estan las mujeres. Alli habra… unas quinientas.
Ignacio se dio cuenta de que el giro que habia tomado el dialogo lo fastidiaba y empezo, lentamente, a dar una vuelta por la oficina. Sin saber como se encontro en el despacho interior que ocupara Cosme Vila. Todavia estaba alli la maquina de escribir que este usaba y la mesa en cuyo cajon el jefe comunista ocultaba El Capital, de Marx.
Ello le basto para inmunizarse contra cualquier sentimentalismo. Volvio sobre sus pasos y vio que la Torre de Babel habia modificado asimismo su expresion. Estaba sonriendo. O eso parecia.
– Todo igual que antes, ?verdad?
– Si, todo igual…
– ?Te acuerdas de la demanda que redactaste un dia protestando contra las horas extraordinarias?
– ?Claro! Y tambien me acuerdo de que ninguno de vosotros se atrevio a firmarla.
La Torre de Babel encogio los hombros.
– Teniamos novia, comprendelo… Tu eras un crio.
– Y que lo digas. El botones…
Se rieron y recordaron otras anecdotas de aquellos tiempos.
– No haciais mas que contar chistes verdes, llamarme senorito de Madrid y hablar del gol que Alcantara metio en Burdeos.
– ?Que quieres! La rutina…
En aquel momento entro un cliente y Padrosa se acerco a la ventanilla para atenderlo. La Torre de Babel, entonces, aprovecho la circunstancia para llevarse a Ignacio a un rincon y decirle:
– Ignacio, perdona que te moleste, pero…
El tono de voz de la Torre de Babel y su tartamudeo eran tales que Ignacio le miro a los ojos.
– ?Ocurre algo?
– Veras… No se como explicarte… Yo tambien tengo miedo.
– ?Miedo?
– Si. Miedo a que me detengan.
Ignacio arrugo el entrecejo. Parecia que estaba en un confesonario.
– ?Te da miedo 'alguien' concretamente?
– Claro… Como a todos… La brigadilla Dieguez…
Ignacio no habia oido hablar nunca de esa brigadilla.
– No se a que te refieres.
La Torre de Babel, evidentemente incomodo, le explico:
– Es una brigadilla especial de policia, que llego de Barcelona… Son… ?bueno! Quiero decir que no se les escapa nada.
Ignacio comprendio.
– Escucha una cosa. Aparte de ser de la UGT… y proponer que nos fueramos todos voluntarios al frente, ?te metiste en algun lio?
– Nada. ?Nunca! Eso del frente fue lo unico. Te lo juro.
Ignacio asintio, meditabundo. Por fin dijo:
– ?Bien, no se que decirte! Pero si ocurre algo, ya sabes donde estoy.
– Gracias, Ignacio.
Padrosa regreso. Ignacio les pregunto entonces por el nuevo director.
– Necesito verlo. ?Quien es?
– Lo han mandado de la Central. Se llama Gaspar Ley.
Al oir este nombre, Ignacio parpadeo otra vez con el mayor asombro.
– ?Como has dicho?
– Gaspar… Ley -repitio la Torre de Babel-. ?Es que lo conoces?
Ignacio se mostro dubitativo.
– Personalmente, no. Pero he oido hablar de el…
Padrosa se ofrecio, en tono servicial.
– Si quieres, le digo que estas aqui.
– Si, por favor…
?Gaspar Ley! No podia ser otro… El dueno -durante la guerra 'el responsable'- del Fronton Chiqui. El intimo amigo del padre de Ana Maria, casado con Charo, en cuya casa Ana Maria se refugio.
Ignacio pregunto:
– ?Que tiempo lleva aqui?
– Escasamente un mes.
Minutos despues Ignacio penetro en aquel oscuro despacho, que tan familiar le fue. Penso que desde su marcha nadie habria vuelto a quitarle el polvo.
El flamante director le esperaba ya de pie, la cara sonriente.
– Gaspar Ley, para servirte… -dijo ofreciendole la mano-. Realmente… es una coincidencia, ?verdad?
Ignacio le correspondio con la mayor cordialidad, pues sabia por Ana Maria que aquel hombre y Charo, su mujer, la trataron como a una hija e hicieron todo lo inimaginable para sacar de la Carcel Modelo al padre de la muchacha, arriesgando mucho.
Gaspar Ley cerro la puerta del despacho, al tiempo que decia:
– ?Lo que son las cosas! Barcelona no me sentaba bien y encontre esta salida… ?No quieres sentarte?
– Gracias.
Ignacio se sento. Y su interlocutor paso a ocupar su sillon. Intentando ver claro, Ignacio le pregunto:
– Pero… ?usted se habia dedicado antes a la Banca?
