infantilismo existia, asi como existian el espiritu familiar y la faceta sentimental. No obstante, se permitia aconsejar al Gobernador que meditara con calma las consecuencias extraidas por Mateo. Mateo era muy inteligente, pero joven al fin y al cabo. En primer termino, el Gobernador no debia olvidar que esa comunidad equilibrada podia tambien engendrar monstruos, como muy bien quedo demostrado durante el periodo 'rojo'. En segundo termino, las circunstancias en que el trataba a aquella gente debian considerarse de emergencia, dado que su visita equivalia un poco a la Fiesta Mayor, para la cual todo el mundo se pone el mejor traje o, dicho de otro modo, se disfraza. De suerte que decidirse a gobernar bajo el signo del paternalismo podia resultar peligroso… No, la comunidad gerundense, por llevar a la espalda el peso de una inmensa tradicion y por haber conocido pruebas muy duras, a la larga opondria resistencia a una sumision de ese tipo. La evolucion previsible, a su entender, era esta: los gerundenses despertarian pronto de su estado de beatitud y entrarian irremisiblemente en una etapa de rabiosa ambicion. Querrian resarcirse de las calamidades pasadas. El bebe se convertiria en poco tiempo en un mozo adulto, obsesionado por un proposito: trabajar. Seria preciso, pues, darle medios para ello, para que las bovilas volvieran a cocer ladrillos y para que los arroyuelos como La Muga produjeran energia electrica y no truchas. Dicho de otra manera, si las palabras carinosas no recibian el espaldarazo de las obras, las mujeres de la provincia, en vez de regalarle a el cestas de fruta, les dirian a sus hombres: 'El Gobernador es muy simpatico, pero no encaja aqui. Deberia volverse a Santander, que es su ambiente y cuyas necesidades le resultaran mas conocidas'.
El Gobernador se quedo de una pieza. Solo el respeto que le inspiraban la blanca cabellera del profesor Civil y los conocimientos historicos que este poseia le impidieron contestar lo que le vino a las mientes. Consiguio dominar su impulso y guardo un largo silencio, durante el cual casi deseo volver a fumar, como fumo durante la guerra. Por fin, volviendose hacia el notario Noguer, que parecia adormilado pero que no se habia perdido una silaba, dijo:
– Esto es muy interesante. Muy interesante… ?Opina usted lo mismo que el profesor Civil, mi querido notario Noguer?
Es de destacar que sus dos acompanantes, junto con 'La Voz de Alerta', eran las unicas personas a las que el Gobernador no se habia atrevido, a tutear.
El notario Noguer hizo como que se espabilaba, y mientras acariciaba la pelusilla del sombrero gris que sostenia en las rodillas, contesto:
– Opino exactamente igual, senor Gobernador. Y le dire mas. Mi impresion es que ese espiritu de colaboracion que encuentra usted ahora… es esporadico. ?Bueno, no querria decepcionarlo! Pero hay realidades que no se pueden escamotear. Piense usted que este pueblo ha sido tocado en lo que mas queria. Se le ha prohibido bailar sardanas; sus orfeones no pueden cantar en el idioma propio; los periodicos que se le dan dicen todos lo mismo; el programa unico ha acabado con la polemica y la discusion, aficiones muy arraigadas entre nosotros; sabe que todas las ordenes emanan de Madrid… En fin, mi estimado amigo. Considero que todo esto acarreara problemas, que es cierto que la unica valvula de escape sera la avidez de trabajar y que la tarea de usted va a ser mas compleja que mecer un nino en la cuna.
El camarada Davila se dio cuenta de que habia herido algo profundo. Sin embargo, no le importo, pues entre sus deberes no figuraba el de hacer masaje con polvos de talco. En cambio si le importo la ironia subyacente bajo las palabras del profesor Civil primero y las del notario Noguer despues. Y la incomprension que estas demostraban para con los postulados que el, con su camisa azul, representaba.
– Gracias por sus consejos, caballeros -dijo, sacando su tubo de inhalaciones-. Por lo visto les ha pasado a ustedes inadvertido que desde que llegue a esta provincia no he hecho mas que esto: procurar localizar los problemas, creer que son y seran muy duros y que resolverlos exigira en cualquier caso un esfuerzo titanico. ?Claro, la maquina fotografica me da aspecto de turista! En fin… Pero lo peor de todo es que hayan sentido ustedes la necesidad de advertirme que esta amable comunidad querra trabajar y que reclamara nuestra ayuda. Aparte de que, si mal no recuerdo, en cierta ocasion le dije a nuestro querido chofer, el camarada Rossello, que en lo unico que no tenia fe era en los hechos -en las carreteras, en los embalses, en los buenos trenes-, resulta que la idea de producir es la piedra angular de nuestro sistema doctrinal; sobre todo el de los que, como mis tres hermanos y yo, los cuatro Davila, procedemos de las JONS. Pero es que, ademas, parece ser que pronunciar aqui la palabra paternalismo es la ofensa mas grave que un gobernante puede cometer… ?Bien, senores! Cartas boca arriba. Su intervencion me ha demostrado mas que nunca que necesitan ustedes de esa proteccion. En primer lugar, porque yo no creo en las comunidades adultas, por mucha tradicion que tengan. La masa es masa en cualquier parte, aqui y en Almeria, con solo diferencias de matiz. Y en segundo lugar, porque la experiencia de que el padre sea el pueblo y el bebe la minoria cultivada ya la hicimos, con los resultados conocidos. Asi que, si ustedes me lo permiten, continuare en mis trece, y mientras tanto, contemplare el hermoso panorama que nos rodea.
Dicho esto, el Gobernador miro por la ventanilla el paisaje que desfilaba en aquellos momentos a ambos lados de la carretera. El coche descendia precisamente por los repechos de la llamada Costa Roja, ya cercana a Gerona, uno de los lugares preferidos por los milicianos de la FAI para llevar a cabo sus fusilamientos. El sol agonizaba y la tierra era una llama.
El notario Noguer y el profesor Civil estaban anonadados. Jamas sospecharon levantar semejante polvareda. Tambien ellos se habian convencido mas que nunca de algo: de lo expuesto que resultaba ponerle objeciones a un hombre acostumbrado a mandar, aun cuando ese hombre, en muchos momentos, se mostrara de lo mas campechano y presumiera de 'tener las puertas abiertas para todo el mundo' y de creer que resultaba extremadamente util 'escuchar a los demas'.
Tal vez ambas partes tuvieran razon. El notario Noguer y el profesor Civil no habian puesto en sus intervenciones ironia de mala ley; de acuerdo. Pero era tambien cierto que no podia achacarsele al Gobernador optimismo excesivo ni la menor sombra de frivolidad. ?Oh, no, el Gobernador no vivia en el limbo! Para cerciorarse de ello bastaba con repasar sus actividades en la ultima quincena transcurrida.
Aparte la gira realizada por los pueblos -su Visita Pastoral, que iba tocando a su fin-, habia tomado contacto directo con las dos personas ultimamente llegadas a Gerona con la mision de resolver dos de los rompecabezas mas vitales y complicados que la provincia tenia planteados: la Sanidad y la Ensenanza Primaria. Y lo habia hecho consecuente con su metodo de trabajo: dialogando con dichas personas, observandolas y pisando por si mismo el terreno en que una y otra debian producirse.
Vale decir que en los dos casos quedo satisfecho solo a medias.
El Inspector de Sanidad, nombrado tambien Director del Hospital Provincial y, accidentalmente, del Manicomio, era el doctor Maximiliano Chaos, de Caceres. El Gobernador lo recibio Primero en su despacho y luego lo visito en el Hospital. Hombre elegante, de unos cincuenta anos de edad, se paso toda la guerra en la zona 'nacional', operando en los quirofanos de retaguardia a heridos alemanes e italianos. Parecia muy competente y activo, aunque tenia un tic que ponia nervioso al Gobernador: hacia crujir los dedos de las manos. Era como una musica de fondo mientras hablaba: crac-crac. Por si fuera poco, llevaba siempre un perro de lanas, grande y negro, atado a una correa, al que, sin que se supiera por que, llamaba Goering. En la entrevista celebrada en el Gobierno Civil no hablaron mas que de generalidades; pero en la visita del camarada Davila al Hospital la cosa fue mas seria. El camarada Davila se quedo estupefacto ante el espectaculo que ofrecian los enfermos alli internados y los datos que le suministro el doctor Chaos. Epidemia de sarna; vientres hinchados, de los que se extraian increibles cantidades de serosidad; rostros con tres manchas -una en la nariz y dos en ambas mejillas- que por formar un triangulo recibian el nombre de 'mariposa'; etcetera. Y muchas depresiones, y muchos ataques epilepticos…
– Pero, doctor… ?esto es algo horrible!
El doctor Chaos, acostumbrado a ver calamidades, iba recorriendo las distintas dependencias con aire puramente profesional.
– Lo normal en una guerra, ?no es cierto? Tambien hay que registrar una serie de suicidios.
El Gobernador se toco las gafas en signo de preocupacion. Claro, alli no se trataba de especulaciones, siempre discutibles; tratabase de una estremecedora realidad.
Lo que ocurria era que esta realidad no casaba con el esquema de deseos del Gobernador. ?Depresiones, ahora que la paz habia llegado! ?Epilepsia, cuando todo invitaba a la serenidad! ?Suicidios, cuando en Espana empezaba a amanecen -Como vera usted -dijo el doctor, interrumpiendo los pensamientos del Gobernador-, aqui carecemos de todo. ?Y en el Manicomio no digamos! Aunque espero que de alli me releven pronto, pues yo soy cirujano y no psiquiatra. Confio, senor Gobernador, en que hara usted todo lo posible para que nos manden medicamentos, vendas y, por supuesto, un buen aparato de Rayos X. Tambien convendria que alguien indicara a
