?Que habria detras de aquellas gafas bifocales y de aquellos rubores? ?No resultaria el camarada Lago un beato de tamano natural?

– Permiteme una pregunta. ?Eres soltero?

– Si.

El escarceo que siguio fue intrascendente y llego la hora de despedirse.

– Cuenta conmigo. Te ayudare cuanto pueda.

– Muchas gracias.

Camino del Gobierno Civil, el camarada Davila le dijo a Miguel Rossello:

– ?Lastima que no hayas subido! Me hubiera gustado conocer tu opinion sobre nuestro hombre.

Miguel Rossello alzo los hombros. El gordinflon monigote del coche, que representaba un gendarme frances, parecio sonreir.

Aquel mismo dia el camarada Davila abrio una investigacion Que lo condujo a obtener, en un plazo de tiempo minimo, una serie de datos sobre la personalidad de Agustin Lago. Poca cosa de momento; pero lo bastante para obtener una orientacion.

'Primogenito de una familia acomodada de la Mancha. Conducta intachable. Oposiciones brillantes. Miembro de una institucion minoritaria llamada Opus Dei, de reglamento ignorado. En la modesta habitacion de la fonda ha colgado una inscripcion que dice: 'Amaos los unos a los otros, que en esto reconoceran que sois mis discipulos'.

El Gobernador se quito las gafas negras y procedio a limpiar con lentitud los cristales. ?Que clase de colaborador le habia tocado en suerte? ?Bastarian una frente noble y una manga flotante para formar intelectualmente a las nuevas generaciones?

Por la noche le dijo a su mujer:

– ?Sabes que he conocido al Director del Hospital y al Inspector Jefe de Ensenanza Primaria? Dos tipos interesantes…

Maria del Mar comprendio. Se encontraba en el lavabo, cubriendose la tez con una pomada blancuzca que le daba aire de espectro.

– Invitalos a cenar. Para el sabado, por ejemplo…

– Gracias, nena. Eres un tesoro.

Naturalmente, las actividades desarrolladas por el Gobernador en aquellas fechas abarcaban tambien otros campos. Uno de ellos, sumamente engorroso, era la campana de moralizacion iniciada por el senor obispo.

El camarada Davila tenia muy presente su promesa de permanecer al margen de los asuntos religiosos. Sin embargo, dicha campana le parecia tan exagerada que estudiaba la forma de meter baza en ella. Mateo, cuya ventaja estribaba en que no se dejaba influir por sentimientos localistas, compartia totalmente, en este punto, la preocupacion del Gobernador.

Y es que ya no se trataba de las publicaciones del obispado, anacronicas a todas luces, ni del tono empleado en los pulpitos, tono que 'ponia literalmente los pelos de punta'. Se trataba de que el doctor Gregorio Lascasas se mostraba dispuesto a mantener las conciencias en un constante estado de alerta, a cerrar la diocesis a cal y canto.

Las disposiciones emanadas del Palacio Episcopal eran, ciertamente, conclusivas. Las mujeres no podrian entrar en la iglesia sin llevar medias. Las mangas cortas, la falda corta y, por supuesto, los escotes, serian considerados 'provocacion grave'. Practicamente quedaban prohibidos los bailes, sobre todo en los pueblos, y en la piscina de la Dehesa deberia implantarse la separacion de sexos. Llegado el verano, en las playas la gente, al salir del agua, deberia cubrirse con el albornoz, a cuyo efecto parejas de la Guardia Civil prestarian la debida vigilancia. Los empresarios de los cines serian responsables de los escandalos que pudieran producirse en el oscuro patio de butacas. Los sacerdotes quedaban facultados para llamar la atencion por la calle a quienquiera que 'atentara contra la honestidad'. Etcetera. El camarada Davila, que en cuestion de mujeres siempre decia 'que a nadie le amarga un dulce', considero aquel juego extremadamente aventurado.

– ?Si, ya lo se! Conclui un pacto con el obispo. Me encuentro atado de pies y manos. No obstante, he de hacer algo… He de demostrar de algun modo mi disconformidad.

La ocasion se le presento con motivo del mas drastico de los proyectos del doctor Gregorio Lascasas: cerrar las casas de prostitucion. El Gobernador Civil entendia que la medida era contraproducente y que la posguerra exigia determinados desahogos que no se podian bloquear de un plumazo. Asi, pues, se opuso a ello. Se nego en redondo mediante un oficio en el que estampo todos los sellos de que disponia en el Gobierno Civil. Y al tiempo que lamia el sobre para enviarlo inmediatamente a Palacio, le dijo a Mateo:

– Lo que son las cosas. A mi la prostitucion me parece una obra tan oxigenante que si de mi dependiera le concederia a la Andaluza la Medalla de Beneficencia.

Otro capitulo que lo preocupaba, pero en el que tampoco podia intervenir como hubiera deseado, era el de la Justicia. Estaba enterado de la forma en que actuaba Auditoria de Guerra y de los 'trabajillos' que llevaba a cabo la brigadilla Dieguez, aquella que tenia aterrorizado a la Torre de Babel. Ahi echo mano de sus muy cordiales relaciones con el Jefe de Policia, don Eusebio Ferrandiz, persona ponderada, que lo apoyo desde el primer momento en nombre de la ortodoxia profesional. No puede decirse que obtuviera grandes exitos; sin embargo, tampoco lucho en vano. Por ejemplo, consiguio que varias personas cuyo unico delito consistia en haber hecho durante la guerra pinitos literarios en El Democrata y en alguna revista, fueran puestas en libertad. Si bien la gestion moderadora que mejor le salio fue la relacionada con los hermanos Costa, los celebres ex diputados de Izquierda Republicana. El Gobernador se intereso por ellos, haciendo hincapie en que eran hermanos de Laura y habian colaborado en Marsella con el notario Noguer, y obtuvo la promesa formal de que en cuanto regresasen de Francia, como por lo visto tenian proyectado, 'serian juzgados con buena disposicion de animo'.

En cambio, nada pudo hacer en favor del doctor Rossello, el padre del camarada Rossello, lo cual provoco una situacion dramatica. En efecto, el dia en que el muchacho se decidio a confesarle que tenia a su padre escondido en casa y que era preciso salvarlo, el camarada Davila, despues de tragarse sin mascar uno de sus caramelos, le dijo: '?Que puedo hacer, amigo mio? Tu padre era mason y la Ley de Responsabilidades Politicas es tajante al respecto. Lo es tanto, que preferiria que tu padre hubiera robado un par de caballos de la guardia mora de Franco. ?Comprendes lo que quiero decir?'. El camarada Rossello asintio con la cabeza. 'Si, claro…' Y el muchacho casi se echo a llorar.

En resumen, el camarada Davila no se concedia tregua y demostraba arrestos para pechar con cuantas dificultades se le presentasen. Lo curioso era que el juicio emitido por el notario Noguer y el profesor Civil, en el sentido de que ponerle pegas a un hombre acostumbrado a mandar era perder el tiempo. No tenia vigencia en cuanto el Gobernador traspasaba la Puerta del hogar. Dentro, se mostraba precisamente cada vez mas vulnerable, hasta el extremo que ya no se limitaba a pedirle a su esposa, Maria del Mar, la opinion que le merecian las personas que iban conociendo o que colaboraban con el directa o marginalmente. ?Ahora les pedia la opinion incluso a sus hijos, a Pablito y a Cristina! Lo que se justificaba a si mismo con el argumento de que todos los ninos del mundo, pero especialmente los suyos, gozaban de un sexto sentido que les permitia detectar lo bueno y lo malo, muchas verdades escondidas.

Este habito, revelador de una intima vacilacion, se evidencio claramente al termino de la gran fiesta que con motivo de su cumpleanos organizo en el Gobierno Civil. Acudieron al acto gran numero de invitados -entre ellos, el apuesto capitan Sanchez Bravo, hijo del general, ya incorporado a la guarnicion gerundense-, y Pablito y Cristina cumplieron con soltura y clase su tarea de ayudar a su madre en atenderlos, animando con su presencia la velada.

Pues bien, acabado el festejo, cuando la familia se quedo sola, el camarada Davila se dirigio a Pablito y con aire alegre, como quitandole importancia a la cosa, le dijo:

– Vamos a ver, hijo. ?Cual es la persona que menos te ha gustado de todas las que han venido esta tarde?

Pablito, que crecia desmesuradamente y que tenia el pelo rubio como Cristina, pero mucho mas rebelde, contesto sin vacilar:

– El doctor Chaos.

El Gobernador quedo pensativo. Y seguidamente anadio:

– ?Y la que te ha gustado mas?

Tampoco esta vez vacilo el muchacho.

– Manolo -contesto.

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