almohada, las dos cabezas separadas, divergentes, formaban una V. Ambos intentando dormir, sin conseguirlo. Levantandose continuamente para ir al lavabo. Y cuando el sueno vencia a uno de los dos, era peor. Si la que dormia era Pilar, Mateo encendia la luz ambarina de la mesita de noche y contemplaba las mejillas, sonrosadas, de aquella mujer que era carne de su carne. Y se le hacia un nudo en la garganta: un nudo en forma de yugo… Si quien se dormia era Mateo, Pilar lo oia respirar. ?Respiraba normalmente, con la pasmosa serenidad del hombre en paz con su conciencia! O roncaba…

Eran noches interminables, las primeras del mes de julio. Fuera, en el cielo, habia un gran lujo de estrellas. De estrellas de alfereces provisionales…

Mateo tuvo que irse a la Dehesa, a incorporarse, sin escuchar de labios de Pilar una palabra de carino. Solo un beso, dado en el umbral de la puerta. Un beso y una advertencia: 'Todavia estas a tiempo. Quedate…' Igualmente le ocurrio a su padre: 'Hijo…, quedate'. Horas antes habia subido a despedirse al piso de la Rambla, y Matias y Carmen Elgazu e Ignacio lo recibieron como si fuera un extrano, sin invitarlo siquiera a sentarse.

Pero Mateo era el jefe provincial… En cuanto llego a la Dehesa y vio a la gente preparando sus macutos para dirigirse a la estacion, respiro hondamente. Aquel era el mundo que le tocaria vivir, el mundo por el cual habia prestado juramento cuando tenia diecisiete anos 'y los demas muchachos solo pensaban en comprarse helados…'

Se presento al coronel Tejada:

– ?Crei que nos marchariamos sin ti…! -dijo este.

– Nada de eso, mi coronel…

Formaron en filas de a dos.

– ?Alinearse con el codo!

Aquello olia a Somosierra, a Teruel…

La banda de musica del Regimiento los acompano a la estacion. Los balcones estaban engalanados como para la reciente procesion del Corpus. La gente gritaba: '?Arriba Espana! ?Viva Franco! ?Viva Hitler! ?Muera Rusia!'.

Muera Rusia… ?Podia una nacion morir?

Al pasar por la plaza de la Estacion, Mateo sintio ganas de gritar: '?Vista a la derecha… mar!'. Para que todos los voluntarios miraran hacia su casa, donde sin duda Pilar estaria espiando entre los postigos del balcon.

No lo grito. Solo el miro. Y vio efectivamente la sombra de Pilar. Y la de don Emilio Santos. Pero fue solo un momento. Habia arboles en la plaza y la formacion avanzaba. Y Cacerola preguntaba: '?Cuando cantamos Cara al sol?'.

Cara al sol fue cantado en el anden. Emocion en las gargantas y en la entrana. El general a gusto hubiera subido al tren, que estaba esperando… de cara a Barcelona.

?Oh, si, esa fue la gran sorpresa! Todos los divisionarios suponian que se irian directamente a Francia por la linea de Port-Bou. Pero por lo visto el Alto Mando habia decidido lo contrario, tal vez para no tener que cruzar el pedazo de Francia no ocupada por los alemanes. Partirian hacia San Sebastian y entrarian en la nacion vecina por Hendaya, donde montaban la guardia soldados del Fuhrer.

'…me hallara la muerte si me llega y no te vuelvo a ver…'

– ?Arriba Espana!

– ?Arriba!

Subieron al tren. Y este arranco, renqueando. Una gran bandera nacional ondeaba en lo alto de uno de los coches, junto con otra rojinegra.

Alfonso Estrada y Mateo coincidieron asomados en la misma ventanilla. Como siempre, la ultima vision de Gerona fueron los campamentos de San Felix y la Catedral.

– Yo me quedo con San Felix -dijo Alfonso.

Mateo consiguio sonreir.

– Pues yo con la Catedral… ?Que remedio!

Todo el viaje hasta Irun fue un flamear de panuelos. En Vitoria, la Seccion Femenina los obsequio con una gran cantidad de barajas y con paquetes de galletas. En San Sebastian, damas de la buena sociedad, como aquellas que en tiempos cultivo 'La Voz de Alerta', les entregaron gigantescos termos llenos de cafe caliente, identico al que les sirvio en la Dehesa la camarada Pascual. Galletas y cafe: ambas cosas las pedia el cuerpo.

Al cruzar el puente internacional, con mucha gente apostada aqui y alla para presenciar el paso de 'Los Voluntarios' -por lo visto era aquella la tercera expedicion que pasaba en cuatro dias-, el tren entero canto:

?Adios, Espana…! ?Espana de mi querer, mi querer! ?Adios, Espana, cuando te volvere a ver…!

En Hendaya, en la estacion, las fuerzas alemanas de guarnicion tocaron atencion -en el mismo lugar en que se habia celebrado la entrevista Franco-Hitler- y presentaron armas. Los divisionarios se apearon unos momentos para estirar las piernas y les salieron al encuentro unas senoritas alemanas, uniformadas, con aspecto de haberse duchado hacia poco…, y les repartieron bolsitas que contenian sardinas noruegas, queso, pan de forma cuadrada, de sabor desagradable, salchichas…

Unos quilometros mas… y Burdeos. En Burdeos -donde el mariscal Petain y De Gaulle discutieron sobre si Francia debia o no debia rendirse- habia que esperar un par de horas y los voluntarios recorrieron al azar las inmediaciones de la estacion. Algunos paisanos, al reconocerlos, levantaban el puno… O escupian. Eran franceses. O tal vez exiliados espanoles. Los soldados alemanes contemplaban con indiferencia semejante provocacion y los voluntarios habian recibido orden de 'no responder'. '?Si seran maricas!'.

De regreso a la estacion, en cuanto el tren se puso en marcha, ya hacia el interior de Francia, Mateo se acerco al capitan Sandoval y le pregunto:

– ?Tiene usted idea, mi capitan, de cual va a ser el itinerario?

El capitan Sandoval, mientras luchaba por abrir una lata de sardinas noruegas, le contesto:

– Pues… no puedo decirte exactamente. Pero creo que vamos a un campamento aleman, proximo a Bayreuth, llamado Grafemwhor o algo asi. Alli aprenderemos, supongo, la instruccion… Hasta el dia que juremos bandera.

– ?Jurar bandera?

– ?Bueno! Me refiero a la bandera alemana. Creo que tendremos que jurar fidelidad a Hitler…

Mateo, que tenia en las manos el gigantesco termo que le dieran en San Sebastian, se quedo inmovil.

– ?Y luego? -pregunto al cabo.

– Luego… a Rusia. A rescatar a Cosme Vila…

Mateo solto una carcajada.

– ?Es una idea, fijese…!

CAPITULO LVIII

Cosme Vila, en Moscu, ignoraba que Mateo y el capitan Sandoval estuvieran maquinando llegar a la capital sovietica y rescatarlo, a buen seguro con la intencion de quemarlo vivo en la Rambla de Gerona; pero sabia que en Espana se habia formado una Division para luchar en el frente ruso. Y les habia dicho a sus camaradas, los catalanes Soldevila y Puigvert, y al madrileno Ruano: 'Eso no me gusta'.

El ex jefe comunista gerundense hablo asi porque su desconcierto habia sido tambien total al enterarse de que Alemania habia declarado la guerra a Rusia. En la Escuela de Formacion Politica, a la que seguia asistiendo, las consignas de elogiar al III Reich, recibidas a raiz de la firma del pacto de no agresion germano-sovietico, habian creado en Cosme Vila una suerte de automatismo. Cosme Vila, que, contrariamente a su mujer, empezaba ya a familiarizarse con el idioma ruso -todos los motes carinosos que empleaba al dirigirse a su hijo eran motes rusos-, se habia habituado a considerar que los grandes enemigos de Rusia eran, ademas de Franco, las democracias anglosajonas. En las ensenanzas recibidas desde su llegada a la capital de la URSS flotaba la idea de que serian Rusia y Alemania los paises que impondrian en Europa su ley, en cuanto Inglaterra se rindiera. Rusia aportaria sus inmensos recursos… y Alemania su preparacion tecnica.

De repente, todo habla cambiado. Hitler habia demostrado que no queria competidores y que su afan era que esos recursos de la URSS pasaran a formar parte del patrimonio aleman. Desde el primer momento Ruano, el intelectual madrileno, habia afirmado que el ataque aleman no era 'antibolchevique', no era 'ideologico', sino 'fisico y economico'. Hitler pretendia apoderarse de las riquezas del subsuelo ruso, del petroleo del Caucaso,

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