Cosme Vila comento:
– La cosa esta clara. Franco le teme a la intervencion de los Estados Unidos…
Ruano, que echaba de menos el tabaco espanol -el que fumaba en Rusia le producia carraspera-, anadio:
– De todos modos, tambien el 'gallego' se las sabe todas… ?Que pretende con esa Division Azul, con esa sangre de la juventud espanola? No hay mas que una explicacion: comprar, con unos cuantos muertos, el derecho a participar luego en el reparto del botin…
Soldevila se sulfuro.
– Pero ?de que estas hablando? ?Es que das por perdida la guerra? Ruano miro al techo de aquella casa de la calle de Bujanian, en el que la humedad habia trazado unas lineas que remedaban las de un frente de batalla.
– Si los Estados Unidos se limitan a enviarnos unos cuantos tanques y latas de conservas, si… Necesitamos eso que Franco teme: que declaren la guerra a Hitler. Mi impresion es que, con nuestros propios medios, aqui no tenemos nada que hacer…
Los comunistas espanoles residentes fuera de Rusia, repartidos por el mundo entero, vivian tambien, al igual que Cosme Vila y sus camaradas, horas angustiosas. Sin embargo, no cejaban en su labor. En Hispanoamerica, desde Santo Domingo y Cuba hasta Uruguay, Panama y la Argentina, habian creado multitud de organizaciones 'con el objeto de recoger fondos para ayudar a los pueblos invadidos de Europa', pero que en realidad servian para ampliar sus tentaculos. Dichas organizaciones recibian los mas diversos nombres: Frente Nacional Antifascista, Liga de Mutilados de la Guerra de Espana, Comite de Ayuda a la URSS, etcetera. Y sus miembros procuraban introducirse en los antiguos y tradicionales Centros de emigrantes espanoles -gallegos, asturianos…- y en las Universidades. El nucleo de mayor expansion era Mejico, el unico pais que sostenia relaciones oficiales con los exiliados espanoles, y cuyas bellezas naturales y originalidad temperamental habian terminado por subyugar a David y Olga. Aparte de los exiliados espanoles comunistas, actuaban tambien con teson antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales, muchos de ellos utilizando falsos pasaportes: los que habian pertenecido a los componentes de la Brigada Lincoln, de los Estados Unidos, que habia luchado en la guerra de Espana.
Gorki, en Perpinan, es decir, en la Francia no ocupada, habia perdido alrededor de veinte kilos. Separado de Cosme Vila, siempre con la espada del mariscal Petain apuntando a su barriga, no sabia que hacer. No se atrevia a instalar ninguna emisora clandestina ni a editar ningun folleto contra la Virgen de Lourdes. Vagaba por los cafes, en los que a veces coincidia con Canela, la cual estaba furiosa porque el prohombre de Izquierda Republicana que la protegia cuando Ignacio hablo con ella, la habia abandonado; y porque la disputa publica que sostenian Negrin y Prieto en el exilio -este en Mejico, y aquel en Londres- sobre los 'fondos monetarios pertenecientes a la Republica Espanola', ofrecia al mundo un espectaculo lamentable.
Por otra parte, Gorki habia perdido a Jose Alvear, con quien en las horas tragicas de la invasion alemana de Francia habia hecho buenas migas. Jose Alvear permanecio unos meses con Gorki en Perpinan, echando de menos a su madame Bidot, de Toulouse; pero de repente, enterado de que en la Francia ocupada, sobre todo por el Norte, se habian fundado embrionarias celulas de resistencia francesa, favorables a la Francia Libre de De Gaulle, habia cruzado sin mas la linea divisoria y se habia ido primero a Lyon y luego a Paris, donde se encontro con Antonio Casal, muerto de miedo, dudando entre esconderse en cualquier chambre de bonne o irse a trabajar a Alemania, puesto que 'alli pagaban buenos sueldos, suficientes para alimentar a la familia'.
– ?Abur…! -le habia dicho Jose Alvear a Gorki, al marchar. Y ahora, en Paris, estaba en contacto con otros anarquistas espanoles que, en conexion con algun que otro 'franchute', proyectaban volar trenes o apunalar centinelas alemanes por la espalda; reteniendolos unicamente el temor a las represalias anunciadas por Hitler.
A Jose Alvear le hubiera gustado recibir noticias del Responsable y demas familia; pero, desde la Francia ocupada, le era imposible. Sus relaciones se habian cortado como las de Gorki con Cosme Vila. Las ultimas noticias que habia recibido de aquel procedian de Venezuela. El Responsable continuaba en Caracas con sus hijas, con el Cojo y demas, y se limitaba a decir que 'toda Sudamerica era la juerga padre', que el 'lo hubiera pasado en grande con Pizarro o cualquiera de esos tipazos' y, ?como no!, continuaba despotricando, como siempre, contra los comunistas, 'los cuales cuando menos lo esperas te liquidan, como le habia ocurrido en Mejico a ese pobre imbecil llamado Trotsky'.
Jose Alvear levanto la moral de Antonio Casal, ex jefe socialista gerundense, intimo amigo de la Torre de Babel. Mucha falta le hacian a Casal palabras de aliento desde que Julio Garcia se habia marchado de Paris.
– Anda, no seas mameluco -le decia Jose Alvear-. Ese Hitler de la rehostia acabara perdiendo. ?No ves el lio en que se ha metido? ?Rusia…! Ni que fuera Andorra… Le van a dar una que pa que… ?Tu sabes de alguien que haya copado a Rusia? Menda no… Ni siquiera Stalin. Ademas… ?te has fijado en esos teutones? ?Menuda facha! Se pasan el dia sacando fotos de la Torre Eiffel e invitando a las midinettes… Te digo, Casal, que no tienen eso que han de tener los hombres: iniciativa particular… Son la Aritmetica, te lo juro. Aqui le das el mando a la Federica Montseny y, en vez de irse a Grecia o al desierto ese de Africa, hubiera cruzado a nado el Canal de la Mancha y se hubiera ido directamente a romperle la crisma a Churchill, al mister. Y se acabo. Y si te he visto no me acuerdo. Eso era lo normal… y lo estrategico. Ahora en Rusia… ?la reoca!
Antonio Casal sonreia con escepticismo.
– Todo eso es muy bonito… Y te expresas muy bien. Pero recuerdo que tambien hablaba asi Porvenir cuando se fue al frente de Aragon con la columna Durruti… '?Pasado manana, Zaragoza es nuestra!'. Y aqui estamos todos…, incluyendo a la Federica Montseny. Y en Zaragoza, la Virgen del Pilar. Y los alemanes, los amos… Los amos, incluso de las midinettes…
Washington, 1 de julio de 1941.
Queridos amigos Alvear: Solo unas lineas para que sepais que Amparo y yo estamos bien y para daros nuestras nuevas senas: Imperial Hotel, Washington, DC-USA.
?Como estais? Recibimos la participacion de boda de Pilar. Imaginamos que sera feliz… y acaso esperando ya la ciguena… ?A que si?
Hubieramos querido mandarle un obsequio -por aqui venden cosas preciosas-, pero ?como hacerlo? Los barcos, como sabeis, se dedican desde hace tiempo a transportar otro tipo de regalo…
Esta ciudad es muy hermosa, con muchos arboles y muchos edificios antiguos. Abundan los negros, pero tambien hay gente fina. ?Deberiais oirme hablar ingles! Se me da bien. En cambio, Amparo, que en Paris solo sabia decir pardon, aqui hace lo mismo: solo sabe decir: okey.
No he recibido ningun periodico ni revista de Gerona… O no los habeis mandado, o se han perdido por el camino. Lo lamento mucho. Me divertian horrores, sobre todo las Hojas Parroquiales que Matias metia entre pagina y pagina, con ese Consultorio Moral que imagino era obra de mosen Alberto. Por cierto, ?ha publicado ya Amanecer mi sentencia? Me refiero al expediente abierto contra mi por el Tribunal de Responsabilidades Politicas…
Ignacio… ?que tal? Se que terminaste la carrera. ?Enhorabuena! Pero, dime. ?Y Marta? ?Os casasteis ya? Anda, apresurate… Amparo asegura siempre que el estado ideal del hombre, que el estado okey, es el matrimonio.
?Como pasa el tiempo…! Mas de dos anos ya que faltamos de Gerona. Y estamos otra vez en pleno verano: Imaginamos que la Costa Brava estara llena de banistas… y de guardias civiles.
Bueno, ha llegado la hora de poner punto final. A ver si un dia termina esta guerra y podemos volver a vernos. Entretanto ponedle una vela a San Narciso para que nosotros sigamos prosperando, igual que vosotros. Recibid un sombrerazo fraternal de JULIO GARCIA
Repito las senas: Imperial Hotel. Washington, DC-USA.
CAPITULO LIX
La vida continuo en Gerona. Los que se habian marchado a Rusia habian dejado tras si un halo romantico o dramatico, segun las circunstancias de cada cual. Pero la vida continuaba, a ritmo un poco lento, debido al calor. El calor se apodero de nuevo de la ciudad. Gotas de sudor perlaban las frentes. La gente se aireaba con el panuelo y dona Cecilia manifestaba su nostalgia por la epoca en que las mujeres usaban el abanico, 'Aquellos
