a Cesar. Pilar acabo creyendo que el chico era para ella como una sombra protectora, que la libraria de algun mal irremediable. A veces Manuel le traia algun recorte de La Vanguardia, de los corresponsales en Alemania. En uno de ellos, que impresiono mucho a Manuel, se decia que Radio Moscu habia establecido una hora diaria de emision llamada 'Hora Cristiana', en la que se podian escuchar sermones, plegarias y canticos religiosos. ?Todo para que las gentes de las aldeas que hubieren conservado la fe en Dios se decidieran tambien a luchar! 'Es de suponer - anadia el corresponsal- que en la Plaza Roja de la capital sovietica habran tapiado la lapida que decia: La religion es el opio del pueblo'.
Pilar en esa ocasion tuvo un exabrupto y le dijo a Manuel:
– ?Y a mi que me importa todo eso? Lo que yo querria es que Mateo regresara.
?Ah, menos mal que Pilar ignoraba las condiciones en que se desenvolvia la Division Espanola! Porque, en efecto, llego el dia de marchar para el frente… ?Santo Dios! Dicha marcha se efectuo mas o menos comodamente, en ferrocarril, hasta la frontera polaca, hasta Angustow Suwalki. Pero a partir de ahi, ?por espacio de casi mil quilometros!, fue realizada a pie. Ese fue el gran asombro de todos los divisionarios. Todos habian creido que la Division seria motorizada y que dispondria del material mas moderno para ello. Nada de eso. Por causas desconocidas, la Division fue hipomovil. Les fueron asignados muchos caballos y gran numero de cabezas de ganado para la Artilleria y las columnas de Transporte, cuyo mantenimiento y cuidado les causaba mucho trastorno, pues hubieran hecho falta gran cantidad de veterinarios y disponian de muy pocos. Hasta el extremo que Alfonso Estrada llego a pensar: 'Ojala hubiera estudiado yo veterinaria, como mi padre, en vez de Filosofia y Letras'.
Mateo, al igual que Rogelio y que todos los demas, aguanto firme la marcha. Todavia le duraba la destreza adquirida durante la campana espanola. El paso de los divisionarios por los pueblos de Polonia fue recibido con entusiasmo por los sacerdotes catolicos y por la poblacion en general; en cambio, en Lituania, cruzaron zonas de ambiente triste, miserable, un tanto hostil, debido a las represalias de que habian sido objeto, por parte de los soldados alemanes, las comunidades judias que alli habia, muchos de cuyos miembros habian sido tatuados en la espalda con una marca amarilla.
La Division llego a Rusia por el sector de Witebs. Mateo y Cacerola -?este cocinero de la Seccion!- al pisar suelo ruso primero escupieron en el y luego, unos metros mas alla, se arrodillaron y lo besaron. Su curiosidad al ver los primeros rostros de los aldeanos rusos era ilimitada. En Witebs se termino la caminata y de nuevo en ferrocarril subieron hacia el norte, hacia Shmiks. Por fin llegaron al rio Volchow y al oeste del lago limen, donde relevaron a los soldados alemanes de guarnicion, ?los cuales les pidieron que cantaran 'Si a tu ventana llega una paloma…' Los capitanes Arias y Sandoval supusieron que (la incorporacion espanola a aquel sector era indicio de que se preparaba la gran ofensiva para la conquista de Leningrado.
El temperamento alegre de los divisionarios produjo el mayor asombro entre la poblacion rusa, asi como su religiosidad. Este temperamento, y los acordeones, y el natural galante de los muchachos como Nunez Maza y como Cacerola, abririan brechas profundas entre la juventud femenina de los pueblos cercanos, pese a las dificultades del idioma y a las terribles sanciones previstas en el codigo militar aleman en caso de contraer una enfermedad venerea.
En algunos de esos pueblos Mateo comprobo que la miseria era horrible. Ni la revolucion de 1917, ni las bravatas de Cosme Vila, ni los planes quinquenales habian conseguido remediarla. Muchos campesinos rusos no conocian la cama ni las sabanas. Dormian sobre paja. Por todas partes, restos de fotografias de Stalin, de Molotov y de Vorochilof. En algunas casas se veia algun icono y en todas 'silbaba levemente el samovar'. La gente de edad madura parecia resignada, como si estuviera acostumbrada a sufrir y no le diera importancia. Los ninos miraban a los 'invasores' como personas llegadas de otro planeta. Todo les llamaba la atencion: las cantimploras, las bicicletas y, sobre todo, los gramofonos. Escuchar un gramofono era para ellos como un milagro. Se notaba a la legua que desconocian todo lo que no fuera Rusia. '?Por que los alemanes son rubios y vosotros bajitos, enjutos y tan habladores?', les preguntaban a traves de los interpretes. En los Manuales de Historia de las escuelas todo aparecia deformado y apenas si en ellos se hablaba de lo acaecido antes de 1917. En los hospitales abandonados a la llegada de las tropas alemanas, los libros de medicina eran muy primitivos.
Pronto Cacerola aprendio el modo de llamar a la puerta de las casuchas rusas. Llamaba con los nudillos y preguntaba:
– Mosna?
– Da, da… -le contestaban desde el interior.
Da, da significaba que podia entrar y sentarse junto al fuego. Cacerola entraba y se pasaba el rato alli, en silencio, pensando en Gracia Andujar, en la alemana Hilda… y en la mas joven aldeana rusa que hubiera en la casa.
Lo primero que hicieron los divisionarios, cerca del lago limen, ademas de llamar a las puertas con los nudillos y preguntar: Mosna?, fue cavar trincheras… y ponerles nombres de mujer.
?Seguro que una de dichas trincheras se llamaria Pilar!
Rusia… ?Que raro misterio! Parecian confirmarse las suposiciones del doctor Andujar: el pueblo era simple; los dirigentes, complejos. Tan complejos, que algunos de ellos, por los altavoces y en un espanol asombrosamente correcto, invitaban a los divisionarios espanoles a que se pasaran a sus filas.
– ?Habrase visto, so cabrones! -rugia Salazar.
A Mateo lo preocupaba un detalle: no veia aviacion propia por ningun lado.
– ?Y si vienen a bombardearnos?
– ?Ah! Ese amigo tuyo, mosen Falco, te echara la bendicion…
CAPITULO LXI
El Gobernador Civil, camarada Davila, paso unas semanas como no se las hubiera deseado siquiera ni al hijo de Stalin, Jacobo Dzugasvili. Se dio cuenta de que sin Pablito y Cristina no podia vivir. Cuando llegaba la noche y se quedaba solo en casa, en el enorme caseron oficial, en vez de sentirse libre, como era el caso de Manolo, notaba que le faltaba el aire. A veces se pasaba un buen rato en el cuarto de Pablito, sentado en el sillon de este, con una agobiante sensacion de vacio. Luego se iba al cuarto de Cristina y seguia con la mirada los animalitos de trapo que la nina habia alineado en un estante a lo largo de la pared. Tambien la alcoba le parecia fria, pese al verano. Y cuando se decidia a llamar por telefono a Santander, a Maria del Mar, lo hacia siempre desde la cama, porque le parecia mas intimo, utilizando el aparato que se habia mandado instalar en la mesilla de noche.
El dia 1 de septiembre decidio que la separacion habia durado ya bastante y emprendio viaje a su tierra, para recoger a los suyos. Pasaria antes por Madrid, para plantear en diversos Ministerios importantes asuntos que afectaban a la provincia, asuntos relacionados especialmente con Abastos y con la red de carreteras. El general le presto un chofer del Parque Movil, un muchacho de la provincia de Coidoba, respetuoso y callado, que habia servido con los 'rojos', por lo que llevaba movilizado desde el ano 1936.
– Mucho cuartel, ?verdad? -le pregunto el Gobernador.
– Si, un poco -contesto el muchacho.
En Madrid, el Gobernador aprovecho bien el tiempo. Su ilusion hubiera sido pedirle audiencia al Caudillo para recabar de el su apoyo personal a las peticiones que llevaba en la cartera; pero el Caudillo se habia ido a descansar a Galicia, al Pazo de Meiras, y a la sazon andaba de visita por el Norte, otorgando premios a las familias numerosas -un matrimonio de Gijon tenia veinticinco hijos y recibio veinticinco mil pesetas- y a las mujeres que daban a luz trillizos.
Pero no importaba. En los Ministerios fue bien atendido, especialmente en el de Trabajo, donde el titular, el falangista Juan Antonio Giron, recientemente nombrado, parecia dispuesto a dar un gran impulso a las cuestiones laborales y a los Seguros para los 'productores'. Tambien en la Delegacion Nacional de Sindicatos obtuvo la promesa formal de que el camarada Arjona, delegado de Gerona, recibiria el cese y seria sustituido por otro camarada mas eficiente y enterado. 'Antes de dos meses -le prometieron al Gobernador- tienes alli un Delegado tan activo que te arrepentiras de haber presentado tu queja'. El Gobernador sonrio y se toco las gafas negras. Eso no lo asustaba. Lo que el queria era trabajar.
Terminadas las visitas oficiales, sostuvo una larga conversacion con su hermano, el coronel de Caballeria que fue a Gerona por Navidad. El coronel estaba de muy buen humor, y lo recibio con extrema cordialidad.
