– Tienes que ir sin falta al Museo del Prado -le dijo, de buenas a primeras-. El mariscal Petain nos ha devuelto La Inmaculada, de Murillo, y la escultura La Dama de Elche. Alli estan expuestas ambas obras. Son una maravilla. Y desde luego -anadio-, no puedes largarte a Santander sin ver la revista Dejate querer. Precisamente manana celebran las cien representaciones. Las damitas que salen en el escenario no son de Elche… pero te juro que no importa.
El coronel le conto luego que el dia en que Alemania declaro la guerra a Rusia y Serrano Suner hizo aquel discurso gritando: '?Rusia es culpable!', algunos falangistas se exaltaron de tal modo que se fueron a la embajada inglesa y tiraron piedras a las ventanas, rompiendo los cristales.
– Y ahora veras como son esos ingleses -prosiguio-. Los falangistas pedian a voz en grito: '?Gibraltar! ?Gibraltar!'. Entonces salio un secretario de la Embajada y, sin inmutarse, les dijo: 'Por aqui no es…' Y, chico, la manifestacion se disolvio.
Fue una conversacion substanciosa. El Gobernador, gracias a su hermano, se entero de muchas cosas. No en vano Madrid era el ombligo de la nacion. Pasaron revista a las leyes fundamentales del Estado, promulgadas unos meses antes, y las elogiaron sin reservas. 'Estan redactadas con mucha astucia'. Hablaron de la construccion del Valle de los Caidos, que costaria un dineral. 'Parece que van a parar alli todas las multas que impone la Fiscalia de Tasas'. Hablaron de la encarnizada campana de los carlistas contra Falange y del poder que ostentaba el ministro Serrano Suner, cunado de Franco. '?Te has enterado de la cancion que corre por ahi? Pues agarrate: Dice asi:
Tres cosas hay en Espana que no aprueba mi conciencia: El subsidio, la Falange y el cunado de su Excelencia'.
El coronel le confirmo luego al Gobernador que uno de los objetivos mas concretos y esperanzadores del Caudillo era dotar al pais de una red de pantanos. 'Esto va ser una realidad. Se ha empezado ya la construccion de varias presas. Confiemos en que ningun Von Filken meta baza en el asunto'. '?Von Filken?', pregunto el Gobernador. 'Si, hombre. El aleman ese de la gasolina sintetica'.
La velada fue agradabilisima. Se prolongo hasta muy entrada la noche. Y al dia siguiente, el Gobernador, que durmio hasta la hora de almorzar, sonando con que alguno de esos pantanos seria construido en la provincia de Gerona, emprendio el viaje a Santander, renunciando por partida doble al Museo del Prado y a la revista Dejate querer.
En Santander abrazo a Maria del Mar, a Pablito y a Cristina con toda la fuerza de que fue capaz. Los encontro cambiados y sumamente alegres.
– ?La separacion os ha sentado estupendamente!
– No digas eso… Hemos veraneado, nada mas.
El Gobernador movio la cabeza. Por lo menos en lo que se referia a su mujer, Maria del Mar, era evidente que en Santander se encontraba en su elemento, mejor que en Gerona. Con su familia, con las costumbres, con el paisaje. 'Si, no puedo negar que esto me tira'.
Tambien le ocurria eso al Gobernador, pero sabia disimularlo. En compania de Pablito recorrio la zona siniestrada en febrero y comprobo que la reconstruccion se habia iniciado con buen ritmo. Habian afluido donativos de toda Espana y el Gobierno habia ayudado mucho. Luego se fue al campo a saludar a sus dos otros hermanos, los que cuidaban del patrimonio familiar, del patrimonio Davila. Se dio cuenta de que el menor de ellos, Mario Davila, eludia el tema politico. No hacia mas que hablar de vacas, de terneras, de pastos y de las tierras de labranza. 'A Mario le ocurre algo -penso el Gobernador-. Estara decepcionado'. Pero no estimo oportuno empezar con discusiones.
Permanecio en Santander dia y medio y emprendio con la familia el regreso a Gerona. Pablito estuvo muy hablador durante el viaje. En aquellas semanas, era cierto, se habia divertido de lo lindo. Se habia banado y habia visitado una y mil veces los barrios en que transcurrio su infancia. Y habia hecho excursiones por la provincia con sus primos hermanos y con antiguos condiscipulos. No estaba seguro de que le tirase mucho Santander. Habia en Cataluna algo que lo atraia irresistiblemente. Algo que no sabia lo que era y que Manolo habia definido como 'el espiritu emprendedor'. 'Pero ?que es lo que quiero yo emprender? -habia objetado Pablito-. Lo que yo quiero es estudiar y llegar a ser Cervantes o Aristoteles'. 'Pues no se, chico -le habia dicho Manolo-. Sera que te atrae el catalan, ahora que ya empiezas a entenderlo'.
Contrariamente a lo mucho que charlo Pablito en el camino, el conductor cedido por el general, muchacho que mientras estaba al volante iba masticando briznas de hierba, no pronuncio por cuenta propia mas que una frase en todo el trayecto, y fue con ocasion de ver en un arbol de la carretera un cartel de toros anunciando a los espadas Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y Jose Luis Vazquez. 'El unico torero de verdad que tenemos en Espana, hoy por hoy, es Manolete', sentencio. 'Claro -comento Pablito-. Como que es cordobes, como usted…'
Llegados a Gerona, todo el mundo encontro rejuvenecida a Maria del Mar. 'Pero ?si te has quitado diez anos de encima! ?Estas preciosa!'. Ella contestaba, halagada: 'Los aires de mi tierra…'
Pablito se sintio un tanto desplazado, pues faltaban todavia tres semanas para reanudar las clases, clases en las que Agustin Lago queria introducir profundas modificaciones. Pablito llevaba consigo tanta energia acumulada que volvio a perseguir a Gracia Andujar; pero esta habia dado tal estiron, se habia hecho tan mujer -por algo era ya 'madrina de guerra'-, que el chico, sin necesidad de consejos ni de que lo llamaran otra vez 'mocoso', se retiro por el foro y se dedico a conocer Gerona tanto como conocia Santander. Y puesto que su amigo Felix Reyes, al que llamaba 'pintor avanzado', se encontraba en el Campamento de Tossa de Mar, recibiendo de los hermanos Costa 'paquetes de embutidos' y otras chucherias, se asesoro con mosen Alberto, docto en la materia. Mosen Alberto lo obsequio con varias monografias referidas a la ciudad y alrededores -aquellas que Ignacio consulto por Semana Santa, en espera de la visita de Ana Maria- y le conto anecdotas sobre los famosos Sitios de la ciudad, cuando la guerra de la Independencia. Pablito correspondio a mosen Alberto visitandolo varias veces en el Museo Diocesano, que continuaba enriqueciendose, y tocando alli mismo la armonica, sobre todo melodias montanesas, que bajo aquellas bovedas adquirian una resonancia especial. Manuel Alvear, el pequeno y celoso guardian de aquellos tesoros que el sacerdote iba recuperando, habitualmente rehuia, por timidez, la presencia del hijo del Gobernador; pero cuando le oia tocar la armonio, se ocultaba tras una pared, lo mas cerca posible, y lo escuchaba con delectacion.
En cuanto a Cristina, se fue al Campamento de Aiguafreda, Campamento Division Azul, aprovechando que este no se cerraria hasta el primero de octubre y que aquellos dias de septiembre eran menos desapacibles de lo que Adela habia profetizado al hablar con Marcos. El Mediterraneo, mucho mas sosegado y azul que el Cantabrico, encandilo a la muchacha. 'Aqui me atrevo a banarme -dijo-. Alla, muchos dias me daba miedo, no se por que'. Marta proyecto su atencion sobre Cristina y llego a la conclusion de que la nina era menos superficial y engreida de lo que parecia a primera vista. 'No es Pablito -afirmo-. Pero tiene su mundo'. Por ejemplo, a Cristina la encantaban los peces y las mariposas. 'En realidad -comento la chica, con ocasion de una visita a las ruinas de Ampurias, donde se quedo pasmada ante la perfeccion de las figuras de los mosaicos romanos-, los peces cuando nadan parece que vuelan y las mariposas cuando vuelan parece que nadan'. La frase gusto tanto a Marta -tal vez porque Ignacio hubiera podido decirla-, que la repitio a todas las ninas del Campamento, cuando estas se reunieron para izar las banderas.
?Y el Gobernador? El Gobernador se encontro con problemas mas graves que los que acapararon el animo de sus hijos. Su ausencia habia durado diez dias. Miguel Rossello exclamo: '?Gracias a Dios que estas de vuelta!'. El Gobernador habia dejado la provincia practicamente en manos de Miguel Rossello y del notario Noguer. Pero este queria estar tranquilo, como el mar Mediterraneo. De modo que rubrico por su cuenta: 'Si tarda usted una semana mas, esto se va a freir esparragos. Y perdon por la frasecita'.
?Que habia ocurrido? Nada de particular. Lo de siempre: actividad de los desaprensivos. Por algo el Ministerio de Hacienda acababa de anunciar que en el segundo trimestre de 1941 la Guardia Civil habia efectuado en Espana 9.289 servicios que afectaban a contrabando y defraudacion.
El comisario Dieguez le puso al corriente al Gobernador de las ultimas sutilezas de los desaprensivos gerundenses: pasaban a domicilio individuos que recababan donativos para la Division Azul… Algunos medicos recetaban cantidades enormes de azucar y de jabon para 'los ninos enfermos', abusando de una clausula de la Delegacion de Abastos en la que se concedia a estos primacia. Y dos especialistas 'otorrinos', recien llegados a la ciudad, habian encontrado el medio de vaciar los bolsillos de sus clientes: quitarles las amigdalas. Apenas una persona abria ante ellos la boca, tales especialistas ponian cara de susto y exclamaban: '?Que espanto! Hay que quitar estas amigdalas en seguida. Manana mismo, a las nueve, le espero a usted'. Y al dia siguiente, ?fuera!,
