extirpacion. Y factura al canto.
El Gobernador masco un caramelo de eucalipto, como siempre que dialogaba con el comisario Dieguez.
– Mi querido comisario -dijo-, todo esto esta muy feo. Y por supuesto, puedo cortar por lo sano lo de los donativos para la Division Azul e incluso puedo hablarle al doctor Chaos de esas recetas de azucar y de jabon para los ninos. Ahora bien, ?como voy a impedir que los otorrinos quiten las amigdalas? Precisamente me paso la vida hablando de extirpar, donde sea, los focos de infeccion… Aparte de que a mi mujer, en Santander, un medico amigo le ha aconsejado que se las quite…
El Gobernador recupero su sillon de mando y tomo varias disposiciones. La primera, celebracion de solemnes funerales por el alma de Bruno Mussolini, el hijo del Duce muerto en accidente cerca de Pisa. Gracia Andujar comento: '?Y Tagore? ?Por que no celebramos tambien funerales por el alma de Tagore?'. La segunda disposicion consistio en ordenar que fueran tiradas en cyclostyl, y repartidas entre la poblacion, copias de dos patrioticas cartas que habia recibido del frente ruso, firmadas por los capitanes Arias y Sandoval. La tercera, cursar una invitacion oficial al campeon de ajedrez Manuel de Agustin, para que diera, en el Casino, una sesion de simultaneas a ciegas. '?Simultaneas a ciegas! ?Diez tableros! Hay que ver de lo que es capaz el cerebro de un hombre'. A continuacion, mando referencia a Amanecer de las dos ultimas pruebas de amistad que Hitler habia dado a Espana: el envio de una carta autografa a un comerciante sevillano que se la habia solicitado y la entrega de un retrato suyo al Ayuntamiento de Sabadell, que tambien lo habia pedido.
Con todo, lo mas importante que hizo el Gobernador a su regreso fue pedirle una audiencia privada al general. Tenia varios motivos para ello. Ponerle al corriente de las novedades que se traia de Madrid. Preguntarle su opinion sobre la marcha de la guerra. Y, sobre todo, consultarle un delicado asunto que afectaba a su labor gubernativa en Gerona y sobre el que no se atrevia a tomar por cuenta propia ninguna determinacion.
El general Sanchez Bravo recibio a su ilustre visitante con suma cordialidad.
– Sientese, por favor… Ya sabe cuanto me gusta cambiar de vez en cuando impresiones con usted. ?Quiere tomar algo?
– Pues… si. Conac, si lo tiene usted a mano.
– ?Claro que si!
El general pulso el timbre y aparecio Nebulosa.
– Traete una botella de Gonzalez Byass. Si no has vaciado las reservas, claro esta…
Nebulosa se ruborizo y abandono la estancia, regresando en seguida con la botella y dos copas.
La entrevista fue larga. El general discrepaba de muchos de los slogans con que el Gobernador martilleaba a los ciudadanos, pero personalmente sentia por el una gran estima. Lo sabia integro, y ello le bastaba. Tal vez fuese excesivamente teorico, pero esto les ocurria a todos los paisanos… 'Comprendo -solia decir el general- que no se puede obligar a todo el mundo a pasar por la Academia de Zaragoza. Pero un bano de disciplina castrense no les vendria mal a todos los espanoles. ?Si, ya se que existe el servicio militar! Pero suele durar poco y la mayoria de los muchachos se lo toman a guasa y no hacen sino esperar la licencia'.
El coloquio se desarrollo segun el orden previsto. Empezaron hablando de Madrid, de las impresiones recogidas por el Gobernador en su viaje. La anecdota del diplomatico ingles sobre Gibraltar -'por aqui no es…'- no le hizo ninguna gracia al general; en cambio, el hombre se rio a mandibula batiente con la cuarteta -que se atribuia a los carlistas- alusiva a Serrano Suner. Y tambien le gusto que en los Ministerios lo atendieran solicitamente.
– Eso significa que empieza a haber disciplina… Porque, antes, en verano, en los Ministerios no quedaba nadie.
El Gobernador le notifico tambien la inminente sustitucion del Delegado Provincial de Sindicatos y los elogios que habia oido respecto al Ministro de Trabajo, Juan Antonio Giron. El general se encogio de hombros. Era evidente que todo cuanto pudiera hacer el Sindicato, por vertical que fuese, le tenia sin cuidado. Referente al Ministro de Trabajo, al que solo conocia por las fotografias de los periodicos, pregunto:
– ?Esta usted seguro de que es un hombre competente?
– Seguro, mi general…
– Me alegra oirle decir eso…
El segundo tema tratado fue el de la guerra. Ahi el general se despacho a gusto y satisfizo cumplidamente los deseos del Gobernador de conocer su criterio.
Por supuesto, el general Sanchez Bravo se mostro completamente de acuerdo con la tesis sostenida por el Caudillo en su discurso del 18 de julio -el discurso registrado por Cosme Vila y sus camaradas- segun el cual 'los aliados estaban vencidos'.
– No tienen nada que hacer -afirmo el general, con una contundencia que impresiono al Gobernador-. La maquina alemana es implacable. Stalin lo sabe y por eso reclama que los ingleses abran un segundo frente en Noruega, en Francia… o en las Islas Canarias. Pero ?que puede hacer el viejo Churchill? Aguantar nada mas. Pedirles a las amas de casa inglesas que entreguen toda la cacharreria que tengan, para construir aviones, y hasta arrancar las verjas de las casas. E intensificar los bombardeos. Pero nada de eso impedira el avance hacia Leningrado por el norte, hacia Moscu por el centro y hacia Odessa por el sur. Los partes de guerra cantan, ?no es verdad, mi querido amigo Gobernador? Hitler se prepara para el asalto a la capital sovietica -aquel dia me emborracho yo, se lo juro, imitando a mi hijo una vez en la vida…- y por el Sur ha llegado ya a Nicolaief. Por cierto: ?ha visto usted el ultimo numero de la revista 'Signal'?
El Gobernador nego con la cabeza.
– Lo tengo en el despacho, pero no lo he hojeado todavia…
– Pues vealo usted cuanto antes. En Nicolaief los generales sovieticos han lanzado al combate incluso a los dementes, a los locos. Y a muchachos de quince y dieciseis anos. ?Sabe usted lo que eso demuestra? Pues muy sencillo. Que se encuentran en la misma situacion que los rojos aqui, cuando la batalla del Ebro…
El Gobernador pregunto:
– ?Que importancia le da usted a la reunion que han celebrado Roosevelt y Churchill en el Atlantico, a bordo de ese misterioso crucero norteamericano?
El general siguio mostrandose contundente.
– Con vistas al resultado final, ninguna. Pretenden extender mas aun el area de la guerra, eso es todo. Por eso Inglaterra ha ocupado Abisinia, en Africa; el Iran, en el Proximo Oriente, y por eso se oponen a la peticion japonesa de establecer bases en Indochina. Pero repito que se trata de simples maniobras de dispersion, que ya en nada pueden influir.
El Gobernador insistio:
– ?Y el 'general invierno'? ?No puede ser una dificultad? La Seccion Femenina ha empezado a confeccionar abrigos para los voluntarios de la Division Azul…
El gobernador militar de Gerona hizo un nuevo gesto negativo.
– No creo que sean necesarios. La conquista de Moscu se esta perfilando y ello sera un golpe definitivo. Tan definitivo, que Stalin debera rendirse y marcharse a Siberia, en compania de 'La Pasionaria' y adlateres.
Al general le gustaba de vez en cuando decir adlateres, no sabia por que. Tambien le gustaba decir 'tutti contenti'.
Llegados ahi, el Gobernador se sirvio un poco mas de conac y abordo el ultimo tema, el que afectaba directamente a su labor al frente de la provincia.
– ?Me permite, mi general, que le haga una consulta? Mejor dicho, ?que le pida un consejo?
– No faltaria mas…
– Muchas gracias… -El Gobernador, contra su costumbre, se arrellano en el sillon-. Usted sabe que tenemos en Gerona a ese tal Mr. Collins, el consul ingles. Hay que reconocer que, aparte de sus sonrisitas, se comporta correctamente. El coronel Triguero -y me permitira usted que toque madera al pronunciar este nombre- me asegura que Mr. Collins hasta ahora se ha ocupado exclusivamente en atender a los refugiados de su pais, o del Canada, que llegan heridos, o sin dinero, o faltos de documentacion. O sea, que se ha limitado a lo que atane a su cargo. Pues bien, tengo la impresion de que no podria decir lo mismo del consul aleman, Paul Gunher, y de los agentes alemanes que se hospedan aqui, en el mismo hotel que Mr. Collins. En otras palabras, le dire que el comisario Dieguez ha llegado a la conclusion de que en su mayoria son agentes de la Gestapo y que pretenden sonsacarles, a dichos refugiados extranjeros, datos que puedan ser de interes para la politica alemana.
El general irguio el busto, como el doctor Gregorio Lascasas cuando oia hablar de Lutero o de los enciclopedistas.
