aquellas poleas, y las paralelas, y la sombra de Porvenir flotando…' Pilar habia objetado: '?Para un baile de ex combatientes? ?Estas chiflado!'. Dispondrian de gramola, habria bocadillos de jamon y de queso, cerveza… ?y tabaco de calidad! Los supervivientes recibieron incluso una invitacion en regla… En efecto, Asuncion, la maestra, que dibujaba muy bien, habia trazado en las cartulinas, ademas del nombre correspondiente, un monigote intencionado. Asuncion se habia esmerado de un modo especial en el dibujo de Alfonso Estrada, representando a este en el momento de asaltar un parapeto al grito de '?Viva Cristo Rey!'. Miguel Rossello, que habia sido 'espia' en el SIFNE, se vio a si mismo caricaturalmente apostado junto a un farol, con sombrero, gabardina y un pitillo en la comisura de los labios… Ignacio tuvo ocasion de contemplarse caido de bruces en una pendiente nevada, con las piernas al aire y los esquis rotos. Sin embargo, el mas perplejo de los invitados fue… el capitan Sanchez Bravo, el hijo del general. En la cartulina que le entrego Nebulosa, el asistente, habia una fotografia suya pegada en la que se le veia al lado de un canon girando a lo lejos con unos prismaticos. El pie decia: 'Nos nacia falta un artillero. Hemos pensado en ti…' El capitan Sanchez Bravo, halagado, se pregunto, rascandose la frente: '?De donde habran sacado esta foto?'.
Daba igual… Secretos de la Seccion Femenina. El caso es que todo funciono a la perfeccion y que a las ocho en punto todo el mundo habia acudido a la cita. Entre las chicas figuraban las hermanas de Miguel Rossello, Chelo y Antonia. En total, unas diez parejas. Una sola ausencia: Agustin Lago. Agustin Lago recibio tambien la cartulina, pero se excuso por telefono. Asuncion comento: 'Sera por el brazo amputado'. Pilar nego con la cabeza. 'No creo. Tengo la impresion de que las mujeres no le interesan'. Marta exclamo: '?Peor para el!'.
El baile dio comienzo en medio de un clima de euforia. El capitan Sanchez Bravo impresiono favorablemente a todos. Tenia realmente buena facha y no era de extranar que dona Cecilia, que lo trajo al mundo, se pirrara por el. Jose Luis se olvido de Satan y andaba asustando a unos y a otros con un 'espantaviejas'. Chelo Rossello se habia colocado una flor en el pelo. ?Asuncion habria arramblado para la ocasion con todos sus escrupulos! Lucia un bonito broche sobre la camisa azul. En conjunto, la fiesta tenia un aire bufonesco que sin duda hubiera encantado al padre Forteza.
La gramola era mala y los discos estaban rayados. ?Que importaba! Baile de los ex combatientes… Juventud. Mateo y Pilar se besaron y se oyo un ?oh! de protesta. Ignacio beso a Marta y la reaccion fue curiosa: hubo aplauso general. Aparecio por alli Jorge de Batlle, solitario, y su entrada provoco un momento de silencio. El huerfano se dio cuenta y desaparecio… Alfonso Estrada, que pese a haber asaltado parapetos era imberbe, bailaba torpemente, a trompicones. ?Tanto mejor! El capitan Sanchez Bravo y Chelo Rossello hicieron una exhibicion bailando el tango: Esta noche me emborracho… que por cierto era uno de los preferidos de Carmen Elgazu.
?Y el camarada Davila? '?No vendran el camarada Davila y Maria del Mar?'. Ay, que lastima, nadie se acordo de invitarlos… En cambio, de pronto irrumpieron en el local el teniente juridico Manolo Fontana -el preferido de Pablito- y su esposa, que se llamaba Esther. Ignacio no podia sospechar hasta que punto la presencia de esta joven pareja iba a resultar decisiva para el. Sin duda realzaron con su porte el tono de la reunion. Manolo tendria unos treinta y dos anos y llevaba una barba a lo Balbo. Exhibia varita de bambu y fumaba tabaco rubio. Le dijo a Ignacio '?Tanto gusto, monsieur Alvear!'. La esposa de Manolo, Esther -veintiocho anos, muy hermosa y madre de dos hijos- llevaba un peinado cola de caballo. Por un momento eclipso a las demas, con sus ojos glaucos y su precioso talle. Era de Jerez de la Frontera, patria del padre de Jose Antonio. Mateo, que la conocia mucho, le susurro a Ignacio: 'Esther se ha educado en Oxford… ?Es anglofila!'.
?Que importaba!… Fueron dos horas de camaraderia, de amistad. De pronto, Marta advirtio que ya no quedaban un solo bocadillo ni una sola botella. Y todo el mundo aseguro sentir un hambre atroz…
Se propuso una tregua e Ignacio y el camarada Rossello, previa la consabida colecta, salieron dispuestos a reponer la despensa.
Y he ahi que al regresar, cargados con dos enormes bolsas, se encontraron con que el clima de la reunion habia cambiado por completo… Por lo visto se habia producido un incidente. Mateo y Marta -algo menos Jose Luis- ofrecian un aspecto rigido. Por su parte, Manolo y Esther habian adoptado un aire un tanto pedante.
– ?Que ha ocurrido? ?Traemos jamon y cerveza!
Tales palabras sonaron a hueco. ?Ah, el tema de siempre! Alfonso Estrada, muy aficionado a la musica, habia tenido la peregrina idea de traer consigo un disco… no bailable. Un disco que requiso en un pueblo aragones y que contenia una seleccion de himnos 'rojos', muy hermosos, a su entender.
Aprovechando la tregua habia propuesto escuchar dichos himnos y se desencadeno la tempestad. Mateo y Marta se negaron rotundamente. En cambio, Manolo y Esther se mostraron partidarios de ponerlos. La cosa degenero en polemica. Alguien pregunto: 'Pero, ?que ocurre?'. Tambien se oyo la palabra 'fanatismo'. Finalmente Mateo, en un exabrupto, cogio el disco, lo partio contra su rodilla y tiro los pedazos a un rincon…
Entonces Esther, despues de acariciarse su peinado cola de caballo, se dirigio a recoger los pedazos y se los entrego a su infortunado dueno, Alfonso Estrada, diciendole: 'Lo siento, chico… Pero procurare que me manden otro igual desde Gibraltar…'
Fue en ese momento cuando Ignacio y Rossello entraron con sus bolsas de jamon y de cerveza… Al enterarse de lo ocurrido, Ignacio hizo un gesto despectivo.
– Pero todo esto es una idiotez, ?no os parece? -exclamo.
Mateo comento, simplemente:
– Lo blanco ha de ser blanco y lo negro, negro.
El capitan Sanchez Bravo intervino. Sus tres estrellas adquirieron en aquel momento una gran dignidad. Propuso olvidar el asunto y terminar la fiesta en paz. Por su parte, Alfonso Estrada, que jamas imagino provocar todo aquello, pidio excusas a unos y a otros con una expresion tan sincera que predispuso los animos a cancelar la disputa.
Entretanto, Pilar se habia acercado a la gramola y habia Puesto en marcha una rumba… El ritmo se apodero del local.
Acto seguido, Miguel Rossello, que cuando se lo proponia sabia hacer el ganso, se acerco contoneandose a Marta y la invito a bailar. Marta, haciendo de tripas corazon, accedio.
Aquella fue la senal. Minutos despues todo el mundo se habia apareado e iba moviendo la cintura. Ignacio, entretanto, iba recordando la respuesta que el Gobernador le dio a Mateo cuando este le dijo que 'la politica era homicida'. El Gobernador habia contestado: 'Pero nos morimos a gusto, ?verdad?'.
CAPITULO VIII
La ciudad de Figueras, tan proxima a la frontera, habia de significar para Ignacio algo asi como lo que antano significara Para el la entrada en el Banco Arus: el subito contacto con un mundo desconocido. Apenas se apeo en la estacion, llevando en la mano un sobre verde en el que estaban anotadas las senas del Servicio de Fronteras, relaciono lo que veia con lo que viera al incorporarse al Banco Arus: un determinado numero de 'caracoles humanos', al mando de un jefe. En el Banco, los 'caracoles humanos' eran los empleados, y el jefe el Director; en Figueras, los 'caracoles humanos' eran toda la poblacion, y su jefe el coronel Triguero, nacido en Sevilla, cincuenton, separado de su mujer.
Figueras era un pequeno Cafarnaum. Las calles rebosaban de tropa, de guardias civiles, de vendedores ambulantes y de chatarra. Muchas bicicletas, en cuyas ruedas, incrustados entre los alambres, tableteaban cartoncitos triangulares pintados con la bandera nacional. Muchos camiones, transportando hombres con aspecto de prisioneros. Sonaban las ambulancias, abriendose paso. Ignacio penso: 'Diriase una ciudad muy proxima al frente'. Innumerables letreros ponian: 'Prohibido pasar'.
El coronel Triguero era, en efecto, un 'tipazo' tan singular que mientras rasgaba el sobre verde que habia tomado de las manos de Ignacio, iba formulandole al muchacho, atropelladamente, toda clase de preguntas:
– ?Como esta el camarada Davila? ?De donde eres? ?Te ha gustado este pueblo? ?Crees que en esta pocilga se puede trabajar?
Ignacio escuchaba al coronel con expresion divertida. Tuvo que mirarlo tres veces para cerciorarse de que no llevaba patillas. Era alto y fornido, pero Ignacio le gasto, como solia hacer con los militares, una mala pasada: lo imagino vestido de paisano. Y el resultado fue espectacular. Le parecio mucho mas bajo, menos seguro de si y como si le hubieran regalado el traje.
