nudistas, sino el ambiente. Los tejados de pizarra; el gris antiguo de las fachadas; el Barrio Latino y la sensacion de libertad que se respiraba por doquier le cosquilleaban de tal suerte el corazon que no cesaba de preguntarse si, llegado el caso, el Tamesis y Hyde Park, en Londres, le gustarian lo mismo.

Asi las cosas, llego la noche del 20 de junio, noche que festejo con una cena por todo lo alto. Y no es que hubiera ocurrido nada importante ni que hubiera conseguido, ?por fin!, sentar a su mesa al mismisimo Leon Blum. Simplemente, en el numero de Amanecer que aquel dia le habia traido el correo, habia leido su nombre y sus dos apellidos. Si, el Tribunal de Responsabilidades Politicas habia abierto en Gerona expediente contra el. Ello le habia hecho tanta gracia que no solo lanzo una carcajada que asusto mas de la cuenta a la madame que hacia las faenas del piso, sino que lo incito a obsequiar a sus invitados con pato con naranja y con botellas antiquisimas de Moet Chandon.

Aparte de Paris, y confirmandose con ello el dato que Leopoldo le facilitara a Ignacio, el nucleo verdaderamente importante de exiliados se habia afincado en la campina francesa y en la ciudad de Toulouse.

En la prefectura de dicha ciudad calculabanse en unos treinta Mil los espanoles que habian fijado en ella su residencia. ?Treinta mil! El prefecto habia dicho: 'Como esto continue, no habra mas remedio que proteger con ametralladoras la gruta de Lourdes. ?Les pilla tan cerca!'.

Ahora bien, los exiliados de Toulouse, entre los que figuraban buen numero de ampurdaneses dedicados a la industria del corcho, formaban una comunidad mucho mas exaltada que la que se establecio en la capital de Francia o en el campo. Paris era inmenso y el campo suponia obligadamente la dispersion. En Toulouse, en cambio, los espanoles se sentian unidos. El hecho de verse constantemente unos a otros y de disponer de sus buenos locales politicos -Partido Socialista, CNT, Estat Catala, Partido Comunista, etcetera- les daba la sensacion de que continuaban teniendo poder, de que constituian una fuerza.

Y sin embargo ocurria alli como en los demas sitios: habia exiliados victoriosos y otros derrotados. Entre los primeros, se contaba principalmente Jose Alvear; entre los segundos, Gorki…

Gorki disponia de un amplio piso cerca del Museo de Historia Natural, que era al mismo tiempo celula comunista, emisora e imprenta. En la emisora prepararia programas 'que saltarian por el aire la barrera de los Pirineos', alcanzando a Gerona e incluso a Barcelona; en la imprenta editaria folletos y tal vez una hoja periodica. Pero, por desgracia, y en virtud de ordenes muy precisas dictadas por Goriev, cuyo paradero se ignoraba, no era el mandamas unico, pese a la ausencia de Cosme Vila. De hecho actuaba vigilado. Vigilado por otros militantes espanoles y -eso era lo peor- por un representante del Partido Comunista Frances, extrano tipo que se llamaba Verdigaud y que por el hecho de ser diputado tenia mas infulas que un profesor de la Sorbona.

La teoria de Gorki era que Francia estaba hecha un asco; excepto en lo referente a su profesion originaria, es decir, la elaboracion de perfumes. Llego a esta conclusion el dia en que se entero de que eran muchos los comunistas de la localidad que no solo poseian coche particular, sino que iban a misa. Eso no le cabia en el caletre al barrigudo aragones. Los llamaba burgueses, cuya maxima aspiracion era pasarse varios atardeceres semanales pescando en el Garona, el hermoso rio -tambien burgues- que adornaba y fertilizaba la comarca.

Los comunistas franceses arguian, por boca del diputado Verdigaud, primero, que lo cortes no quita lo valiente y, segundo, que incluso desde el punto de vista tactico, semejante postura era valida. 'Nuestra opinion es que si el Frente Popular Espanol perdio la guerra fue por eso, porque os dedicasteis a matar a la gente que tenia coche y a los curas. Algo asi como si en Francia mataramos a los pintores con barba y a todas las 'mademoiselles' que leen a Baudelaire'.

Gorki lanzaba espumarajos de rabia y su barriga se movia espasmodicamente. Porque la cosa no paraba ahi. Segun noticias fidedignas, unos cuantos obispos franceses, especialmente de diocesis nortenas, ayudaban financieramente a la masa de exiliados; y lo mismo podia decirse de la organizacion protestante 'L'Armee du Salut'. ?Y peor todavia! En Toulouse, una serie de vicarios, que llevaban boina enorme y sotana raida, habian decidido especializarse nada menos que 'en el apostolado entre los refugiados espanoles'. Se introducian en las tertulias, en los cafes, repartian medicinas entre los enfermos y, sobre todo, empleaban un lenguaje tan franco y abierto que algunos exiliados les admitian tabaco y amistad. '?Maldita sea! -exclamaba Gorki-. ?Es que esto se puede tolerar?'.

Los comunistas franceses no comprendian la reaccion del ex perfumista.

– Lo que hacen los obispos franceses -decian-, es normal: ayudan a los vencidos. Lo sorprendente es que en tu tierra los obispos espanoles no hagan ahora lo propio. Ello demuestra que no tienen ni pizca de malicia o de sentido comun. Los franceses hemos aprendido a 'tolerarnos', ?comprendes? No te quepa duda de que el sistema da buen resultado. ?O es que tu prefieres la guerra civil? Gorki soplaba:

– ?Pero la religion es el opio del pueblo! Verdigaud le dijo un dia:

– Si, es frase conocida. Pero Marx no empleo la palabra opio en sentido de veneno, sino en sentido de tranquilizante… ?Aprecias el matiz, 'cher ami'?

Gorki se enfurecia ante tamanas sutilezas y profetizaba para el intelectualizado Partido Comunista Frances los peores males. El mismo periodico 'Ce Soir', del Partido, que le llegaba de Paris a diario, le demostraba que los comunistas del Norte de Francia estaban tambien contaminados. '?Y por que han de llamarme 'cher ami' en vez de camarada?'.

Los propios colaboradores espanoles de Gorki procuraban hacerlo entrar en razon.

– Pero ?no te das cuenta de que aqui hay montanas de Camembert? ?Como quieres que esa gente sea como nosotros? Creo que lo que debemos hacer es adaptarnos. Si no, vamos a tener algun disgusto y a lo mejor nos cierran hasta el local. Adaptarse… Esta palabra horrorizaba a Gorki. ?Si por lo menos Cosme Vila estuviera alli con el! Pero su 'jefe' se habia ido a Moscu. Se habia ido en barco, en una expedicion que salio del Havre, rumbo a Leningrado. Y no habia manera de entenderse por carta. Para empezar, las que Cosme Vila le escribia a el, fechadas en la capital sovietica, le llegaban con gran retraso… y censuradas. Habia tachaduras. ?Por que? Y ademas, el tono de dichas cartas era siempre vago… Cosme Vila no le daba nunca ningun detalle concreto sobre sus actividades en Rusia. Gorki no sabia si su jefe 'ampliaba estudios', si 'descansaba en alguna finca de veraneo' o si era 'paje de confianza de Stalin'. Cosme Vila se limitaba a decir que aquello era un paraiso y que su mujer y su hijo se portaban bien y le enviaban saludos. En cuanto a 'instrucciones', que era lo que mas necesitaba, siempre eran las mismas. 'Procurad estar unidos. Y cuidado con los traidores. Esta es una etapa de espera. No te desanimes. ?Salud, camarada Gorki!'.

No era extrano, pues, que Gorki se sintiera un poco derrotado y que fuera acaso el mas crispado de los treinta mil exiliados espanoles en Toulouse. De poder tomar decisiones, la gruta de Lourdes, fuere cual fuere el numero de ametralladoras Que enviara alli el prefecto, hubiera ya saltado hecha pedazos. Lourdes tenia obsesionado al ex perfumista, cuya patrona, madame Deudon, le decia una y otra vez que ella habia presenciado alli, personalmente, lo menos tres milagros. '?Tres milagros, monsieur Gorki! Tal como lo oye. Dos paraliticos y un sordomudo'.

Algunas mananas, tal vez debido a la ulcera de estomago que le habian diagnosticado, Gorki se sentia tan abatido que a gusto lo hubiera mandado todo a freir esparragos y se habria puesto a fabricar por cuenta propia el popular masaje Floid, cuya formula decia conocer. Por fortuna, no faltaban militantes anonimos que le daban ejemplo, que lo reconciliaban con el ideal que habia llenado su existencia. Tales militantes, que lo habian perdido todo, que no se acordaban siquiera de cual fue su oficio, que vivian con solo el miserable subsidio del SERE y que, desde luego, se mostraban insobornables al halago de los vicarios de boina inmensa y sotana raida, se mantenian fieles a las consignas del Partido exactamente igual que en el ano 1936. Se pasaban el dia rondando el local alquilado por Gorki y preguntando: '?Cuando empezara a funcionar la emisora? ?Que noticias hay de la resistencia en Espana, en las montanas? ?Cuando podremos ir a Rusia?'.

En los momentos de soledad, Gorki recordaba, como les ocurria a todos, su 'patria chica'; es decir, Gerona… Sobre todo cuando visitaba a los suegros de Cosme Vila -el guardabarreras y su mujer-, los cuales no hacian mas que hablarle de la Rambla y quejarse de que no conseguian aprender una palabra de frances.

?Ah! ?Que estaria ocurriendo en Gerona, a la sombra de los campanarios de la Catedral y de San Felix? Gorki no se arrepentia de nada. Habia matado a muchos hombres -y a alguna mujer-, pero no se arrepentia de nada. 'Hay que exterminar al enemigo', habia dicho Lenin. ?Es que el camarada Verdigaud ignoraba esta consigna? ?O es que exterminar significaba tambien tranquilizante?

Si acaso, y sin motivo que lo justificara, algunas veces Gorki pensaba en sus dos victimas mas aparatosas: Laura y mosen Francisco. Los habia emparedado en los sotanos de la checa gerundense. Los ladrillos rojos habian empezado a subir, formando el tabique que los asfixio. Si el recuerdo era nocturno -si se transformaba en

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