Ayudante de ingeniero, admiraba a los italianos porque habian construido la Torre de Pisa; en cambio, detestaba a los alemanes porque el cine que elaboraban era de infima calidad, excepto algunos documentales. 'A mi no me importa que Hitler se considere un dios; pero que inunde nuestros cines de peliculas interminables, con tanto casco militar y tantas ninas en bicicleta, no se lo perdono'. El gallego Galindo, que fue el inventor del apodo de Bufalo Bill aplicado a 'La Voz de Alerta', cada vez que oia hablar del Movimiento Nacional miraba las fichas de domino alineadas frente a si y decia: 'Paso'.
En cuanto a Carlos Grote, con el que Matias habia intimado especialmente y que por ser canario le temia al invierno como el camarada Rossello a los baches de las carreteras de la provincia, su oposicion a las potencias del Eje era sin duda la mas seria: estaba convencido de que estas conducirian al mundo a una guerra mucho peor que la espanola: a una guerra mundial.
– Hoy quiero esto, manana lo otro, hasta que los ingleses digan ?basta!
– ?Y cuando diran ?basta! los ingleses? -le preguntaba Matias.
– Eso no lo se -contestaba el senor Grote-. Pero cuando lo digan, ?que el padre Forteza nos confiese!
El Cafe Nacional… Todas las novedades de la ciudad y del pais quedaban registradas alli, como en el Servicio de Fronteras la ficha de los repatriados. Matias no hubiera podido dejar de ir. Ademas, trataba a sus nuevos amigos, precisamente por su condicion de depurados, con tal gentileza, que todos ellos lo apreciaban de veras, cada dia mas. Naturalmente, le tomaban el pelo porque, si Dios no le ponia remedio, iba a ser nada menos que suegro de Mateo y de Maria. 'Dos palomitas, ?verdad Matias?'. Matias se echaba para atras el sombrero madrileno. 'Senores -comentaba, en respuesta a las chanzas de sus amigos-, a mi las palomitas me preocupan muy poco. A mi lo que me preocupa es el reuma, que no me deja dormir por las noches, y, sobre todo, ese elemento de Guadalajara de que hablo el periodico, que compraba duros a seis pesetas y los vendia a siete en Portugal…'
CAPITULO XII
Manolo Fontana, teniente juridico honorario a raiz de la guerra, no podia con su alma. Las tareas de represion o, como las llamaba 'La Voz de Alerta', de limpieza, proseguian en todas partes; en Gerona, con ritmo acelerado, pues los detenidos en el Seminario -de acuerdo con la apreciacion de la Torre de Babel- sumaban una cifra enorme, suministrada en gran parte por los pueblos. Ello suponia que lo menos tres veces a la semana Manolo debia actuar de 'defensor de oficio' y muy a menudo, al entrar en la Sala, no habia tenido tiempo siquiera de abrir el sumario de turno. '?Comprendes, Esther? -decia Manolo-. Sin conocer el sumario, ?como puedo yo defender a esos hombres?'.
Manolo Fontana era hijo del prestigioso abogado barcelones Jose Maria Fontana Vergas, hombre ponderado, ecuanime, que amaba la buena administracion de las leyes como dona Cecilia, ?a esposa del general Sanchez Bravo, amaba los sombreros y los collares, y como mosen Falco, el dinamico consiliario de Falange, amaba 'la santa intransigencia'.
El doctor Chaos, pues, aun sin ser psiquiatra de profesion, hubiera podido diagnosticar con facilidad lo que le ocurria a Manolo en Gerona, el porque de su creciente inconformismo, de sus reiteradas protestas. Manolo habia aprendido en el bufete Paterno el respeto a la legalidad juridica y no conseguia adaptarse a los procedimientos empleados en Auditoria de Guerra. Esa era la clave de la cuestion. Tales procedimientos diferian hasta tal extremo de los consejos que su padre le dio desde que empezo a estudiar Derecho, que cada dia se sentia mas incomodo vistiendo el uniforme. De talante deportivo y alegre -de ahi su barbita a lo Balbo, la flexibilidad de su lexico y su Pasion por los chistes y por la musica de jazz-, veia agriarse Paulatinamente su caracter. Esther sufria por el. Y tambien los dos hijos del matrimonio, Jacinto, de siete anos, y Clara de cinco. 'Papa, ?por que no nos llevas a hombros como antes?'. 'Papa, ?cuando volveras a hacernos sesiones de titeres?'. ?Ah, todo resultaba inutil! Las quejas de Manolo se perdian en las aguas del Onar. El mecanismo puesto en marcha era arrollador. Las leyes, encabezadas por la de Responsabilidades Politicas, pecaban de ambiguedad, puesto que hablaban de 'oposicion al Movimiento Nacional con actos concretos o pasividad grave'; del delito de haber pertenecido 'a partidos o agrupaciones de analoga significacion'; de 'adhesion al Frente Popular por el solo hecho de serlo'; etcetera.
– ?Te das cuenta, Esther? Pasividad grave, analoga significacion, adhesion al Frente Popular… ?Desde cuando estos terminos tienen valor legal? Se prestan a toda suerte de equivocos y de abusos.
Por si fuera poco, si los firmantes de las denuncias eran personas como 'La Voz de Alerta' o Jorge de Batlle, no debian siquiera hacer acto de presencia en la Sala: con su firma bastaba. De los interrogatorios previos se encargaba la brigadilla Dieguez, utilizando procedimientos poco amables. En cuanto al Tribunal, formado por militares -habitualmente, un teniente coronel y cuatro capitanes-, sus deliberaciones eran a menudo muy breves y sus veredictos acostumbraban a ser duros.
Lo malo era que Manolo Fontana no se limitaba a desahogarse con Esther. Como es sabido, expresaba en voz alta sus opiniones dondequiera que se encontrase. En vano sus amigos le advertian: 'Por favor, Manolo, reportate… Esto va a acarrearte algun disgusto'. Nada que hacer. 'Lo digo y lo sostengo. Luche como el primero. Por tanto, no me negueis ahora el derecho al pataleo…'
Por fortuna, surgio una persona -Esther no se lo agradeceria nunca lo bastante- que consiguio hacerlo entrar en razon, gracias a que se habia ido ganando en buena lid una muy buena autoridad moral sobre el, como antano se la ganara sobre Mateo e Ignacio: el profesor Civil. El profesor Civil, desde la cumbre de sus anos y de sus canas, con la ventaja de que se conocia tambien el Codigo al dedillo, hizo el milagro de convencer a Manolo de que gastar la polvora en salvas era, no solo arriesgado, sino poco inteligente.
– Cuando no puedas mas, cuando sientas necesidad de salir al balcon e improvisar un mitin, vente a casa y tomaremos juntos una copa de conac.
El profesor Civil hablaba de este modo, primero porque la postura de su joven amigo le inspiraba respeto y segundo porque en su fuero interno sufria sustancialmente identica incomodidad. Ademas, el profesor se encontraba solo, con su esposa enferma, en la cama. Habia perdido con la guerra a su hijo Benito, de Falange; y su otro hijo, Carlos, casado y con tres hijos pequenos, habia encontrado en Barcelona un buen empleo en una inmobiliaria y se habia trasladado alli. 'Si, hombre, ven a verme. Se me han llevado incluso a mis nietos. Tambien yo necesito desahogarme…'
Manolo le hizo caso. ?Cuantos dialogos sostuvo con el profesor Civil, los muebles de cuyo despacho -a excepcion del piano- eran muy semejantes a los que el padre de Manolo tenia en su bufete de Barcelona!
Naturalmente, el profesor Civil, que en la carcel habia aprendido a dominar sus impulsos, procuraba no echar lena al fuego… Aun a sabiendas de que no habia testigos, creia que su obligacion era en ultima instancia calmar a Manolo y encauzarlo a pesar el pro y el contra de los hechos. Pero ocurria que los datos que Manolo aportaba eran con frecuencia tan rigurosos, que al profesor le costaba lo suyo mantenerse en su papel de catalizador.
– ?Se imagina, mi querido profesor Civil, la cifra de detenidos que arrojarian todas las carceles de Espana? ?Y si pudieramos llevar la cuenta de las sentencias diarias? En el campo de concentracion de Albatera, en Alicante, hay veinte mil prisioneros… En el Norte, ?quien sabe! Nosotros juzgamos aqui un promedio de treinta diarios: exceptuando los domingos, claro. Los domingos la Audiencia permanece cerrada, tal vez porque los jueces deben consagrar su jornada al Senor…
El profesor Civil, encorvado en su mesa, miraba a Manolo por encima de las gafas.
– De todos modos, Manolo, piensa que la guerra ha sido feroz y que en la zona roja la cosa era mucho peor. Por ejemplo, que yo sepa, en Gerona no funciona ninguna checa…
– ?Pero la guerra ha terminado! ?No cree usted que eso cambia las cosas? Ademas, ?vamos a ponernos al nivel de los Tribunales rojos? El presidente aqui es un teniente coronel del Ejercito, no un carterista del 'Metro' o un delincuente comun…
– Tienes razon, hijo… Pero se da la circunstancia de que a ese teniente coronel los anarquistas, como tu sabes, le mataron en Albacete a la mujer y a un hijo de tu edad. ?Entonces?
– ?Entonces habria que prohibirle que ejerciera! La justicia ha de ser neutral.
– ?Huy, estimado Manolo! Eso es pedir peras al olmo. Eso funciona a base de escalafon, como en todas partes. Ademas, ?que ganaras protestando por ahi? Destrozarte los nervios, nada mas. Desde que entraste por esa puerta no has parado de fumar un pitillo tras otro…
Manolo aplastaba 'ipso facto' la colilla en el cenicero.
