singularmente bienquista por los soldados, por lo que al termino de ella aplaudieron y gritaron: '?Que se repita! ?Que se repita!'.
Luego, Mateo debia atacar. Deshacer muchos prejuicios y edificar un bloque social operante, dinamico, cimentado principalmente en los Sindicatos. Los Sindicatos debian ser la obra basica, vertical, de su quehacer, que, como tantas veces habia repetido -como le dijera anos antes a Ignacio en sus dialogos bajo los soportales de la Rambla-, uniera en una labor comun a empresarios, tecnicos y obreros. 'Costara mucho meter esta idea en la cabeza de las gentes -decia Mateo-, porque estan acostumbradas a admitir corno un hecho insoslayable la lucha de clases. Pero con el tiempo comprenderan…'
Ademas, Mateo debia defenderse… La verdad es que el muchacho -Pilar se dio cuenta de ello en seguida- se habia vuelto objetivo en extremo y no se dejaba embaucar ni por si mismo. En consecuencia, abrigaba serios temores de que, si la Falange no estaba alerta, fracasara en su anhelo y, pese a sus flechas y a su entusiasmo, se apoderaran de la victoria los banqueros y los terratenientes. Mateo, hablando con Marta, quien compartia sus recelos, le habia dicho: 'Los capitalistas han sufrido mucho con la guerra y es logico que quieran desquitarse. En Andalucia, en Ciudad Real y otros lugares estan ocurriendo cosas que no me gustan ni tanto asi. Debemos montar la guardia y vigilar, lo mismo que al preparar el Alzamiento vigilabamos a los militares sospechosos'.
Al margen de estos y otros obstaculos, que de alguna forma se solucionarian, Mateo vivia con plenitud los comienzos de la posguerra. Su padre, don Emilio Santos, le decia a veces: 'Hijo, me da la impresion de que has crecido'. No habia tal. Era el pisar fuerte de Mateo y la manera peculiar, victoriosa, con que el muchacho erguia la cabeza. Era su cabellera casi mosqueteril, negrisima y rizada a fuerza de enredarsele en las alambradas enemigas. Lo que si se le habia transformado a Mateo -Pilar, ?como no!, se dio tambien cuenta de ello- era el modo de mirar. Antes sus ojos eran exclusivamente negros. Ahora, como si se hubieran cansado de muerte, tenian irisaciones verdes. Mateo no queria oir hablar de 'majaderias de ese tipo', pero las irisaciones verdes de sus ojos eran una realidad. 'Son bonitos -le decia Pilar-. Pero a veces me dan un poco de miedo'. Mateo le replicaba: 'No te apures, pequena. Los hombres, al llegar de la guerra, dan siempre un poco de miedo'.
El piso de Mateo en la plaza de la Estacion, el piso del que se incautara, en tiempos, el trotskista Murillo, habia sido reamueblado con severidad, pero pintado con colores alegres. La habitacion que Mateo remozo con mas carino fue aquella en que, cuando su llegada a Gerona, celebro las primeras reuniones clandestinas: el despacho. El despacho presidido por el retrato de Jose Antonio, que este le dedico en 1933 -retrato que Julio Garcia le robo con ocasion del famoso interrogatorio en Comisaria- y por el pajaro disecado. Mateo colgo un retrato identico, aunque sin dedicatoria, consiguio otro pajaro, de pico un tanto mas largo, y abarroto la libreria con un lote de volumenes que requisara en Teruel y que Miguel Rossello, en uno de los viajes que realizo con su camion, le trajo a domicilio.
El sosiego en este piso hubiera sido absoluto a no ser porque la nueva criada, Trini de nombre, sustituia de aquella Orencia que por cien pesetas denunciaba a un cura, se pasaba el dia cantando folklore andaluz. Y, sobre todo, a no ser porque la desaparicion del hermano de Mateo, en Cartagena, se habia confirmado definitivamente, y porque don Emilio Santos estaba muy delicado de salud, de resultas de su estancia en la checa de Barcelona. Aparte la hinchazon de las piernas, tan enormes que parecian polainas, don Emilio Santos padecia una de las enfermedades caracteristicas de la desnutricion, enfermedad llamada 'mal de la rosa', con placas encarnadas en distintas zonas del cuerpo, cuya piel no soportaba los rayos solares. Ademas, las encias le sangraban y tenia espantosas diarreas.
Don Emilio Santos procuraba no complicarle la vida a Mateo.
– No te apures por mi -le decia, sentado en su sillon, con una manta sobre las rodillas-. Con que por las mananas me acompanes en coche a la Tabacalera y por las tardes a casa de Matias, me basta. Tu a lo tuyo. Adelante con la Falange…
?Adelante con la Falange! A Mateo le gustaba oir hablar asi a su padre.
– Pilar… ?puedo confiar en ti? ?Me ayudaras?
– ?Que cosas tienes, tonto, mas que tonto! ?No ves que te quiero con toda mi alma?
El alto representante de la Autoridad Civil, con poderes y atribuciones tan amplios que Mateo, en broma, hablaba de 'virreinato', lo fue en Gerona don Juan Antonio Davila, montanes de origen. Don Juan Antonio Davila, pisandole los talones al general Sanchez Bravo, llego a la ciudad y tomo posesion del Gobierno Civil y al propio tiempo de la Jefatura de Fronteras. Hombre en plena madurez, de 44 anos, perteneciente a la vieja guardia de las JONS, estuvo preso en Santander hasta que los 'nacionales' tomaron la capital, incorporandose luego a una Bandera de Falange y alcanzando, por meritos propios, el grado de capitan.
Don Juan Antonio Davila era persona de mucho arrojo y entendimiento y se esperaba de el que realizase, desde el despacho que por espacio de tanto tiempo habia ocupado el H… Julian Cervera, de la Logia Ovidio, una meritoria labor. Su maxima preocupacion era mantener el orden publico. En su primera alocucion a los gerundenses dijo: 'Mi obligacion es velar para que la tranquilidad reine en las calles y en los hogares'. Tambien, naturalmente, cortaria de raiz cualquier conato de especulacion. 'Los tiempos en que el pez grande se comia al chico han terminado. El ideal del Movimiento es conseguir un reparto equitativo de la riqueza'. Asimismo hizo saber a la poblacion que dedicaria los mayores esfuerzos a solucionar el problema alimenticio. 'Es preciso que el mercado este abastecido, que a nadie le falte lo necesario. Hemos venido a traeros la norma, pero tambien el pan'.
Don Juan Antonio Davila, que vestia invariablemente camisa azul y boina roja -desde el primer momento fue ferviente partidario de la Unificacion- tenia una facilidad de palabra comparable a la del Delegado Nacional de Prensa y Propaganda, camarada Nunez Mazas, pero sin el enfasis de este. Por el contrario, hablaba en tono amistoso, coloquial, a la manera de ciertos diputados de la Republica que en los mitines soltaban sus discursos paseandose por el escenario. Poseia el arte de decir las cosas de forma sencilla y poetica, sin renunciar a los golpes de efecto. Tenia una teoria: si una consigna era formulada con exceso de dramatismo, perdia la mitad de su poder. De ahi que en sus peroratas llamara a los muchachos de las Organizaciones Juveniles 'los rapaces' y a las chicas de la Seccion Femenina 'esas guapas de azul'. 'Tengo el torax tan ancho -le decia a Mateo, sonriendo, antes de empezar una alocucion- que si me descuidara un poco me pareceria a un tenor, que es el oficio que mas hemos de detestar quienes hemos venido a gobernar a gente que ha sufrido'.
La personalidad de Juan Antonio Davila desperto pronto, en la ciudad y provincia, un incuestionable fervor. Todo el mundo hablaba de el.
– Es un tio espontaneo, franco, que dice las cosas por su nombre…
– Se le ven deseos de ayudar…
– ?Sabeis lo que hizo ayer? Se presento de improviso en Auxilio Social y se sento a comer con las mujeres y los ninos alli recogidos…
– Mientras no se le suban luego los humos a la cabeza…
Realista como Mateo, cuando sus interlocutores daban rodeos o se alargaban demasiado, les interrumpia con un ademan severo y les decia: 'Por favor, que Espana tiene prisa…' Sus primeras decisiones fueron comentadas favorablemente. Para empezar, quiso ser llamado simplemente camarada Davila. 'Nada de tratamientos. Soy uno mas entre vosotros'. ?Quiso que lo tutearan hasta los 'flechas' y los conserjes! Seguidamente, anuncio que su despacho estaria abierto para todo el mundo que le solicitara audiencia, sin distincion de matices sociales o politicos. Solo exigia una cosa: lealtad. Que no le tendieran trampas ni intentaran jugar sucio, porque en ese caso se mostraria implacable, como si la guerra durase todavia.
Mateo, que era para el lo que mosen Alberto para el senor obispo, le advirtio:
– No se si enfocas bien el asunto. Te expones a que te pierdan el respeto.
El Gobernador sonrio. Se tomaba la vida personal por el lado bueno.
– ?Por que me lo van a perder? Y si lo hacen, veran lo que les cae encima.
El camarada Davila, que, como tantos otros falangistas, llevaba gafas negras y que tenia la costumbre de saborear caramelos de menta y de eucalipto -durante la guerra fumo demasiado, hasta que un dia dijo: 'basta'-, se gano a los gerundenses con una facilidad que asombro al general, al notario Noguer, al Jefe de Policia, con el que habia de colaborar estrechamente, y a todos los que estaban a su lado, entre los que destacaba el camarada Rossello, al que nombro su secretario particular y su chofer, es decir, su hombre de confianza.
Su formacion juridica, de licenciado en Derecho, le conferia rigor y precision. El hecho de haber sido cuatro hermanos, 'los cuatro Davila', los que habian luchado en el frente, le conferia autoridad moral. Su decidida admiracion por el nacionalsocialismo aleman, que no ocultaba, era para muchos garantia de que se preocuparia de los problemas obreros. 'No hay que olvidar -dijo en el acto de toma de posesion- que la revolucion nazi, al
