'avalantes incautos' o 'encubridores de buena fe'. Imagino que habran visto ustedes las primeras listas publicadas en Amanecer.

Era evidente que la advertencia de Mateo no presuponia ninguna amenaza. Sin embargo, Matias, escuchando a su 'futuro yerno', experimentaba, muy a pesar suyo, una incomoda desazon. Pese a que Mateo no era, ni con mucho, el mas fanatico de los 'vencedores'. Los mas fanaticos eran sin duda, con una violencia y tenacidad que causaban espanto, 'La Voz de Alerta' y Jorge de Batlle. Puede decirse que ambos se constituyeron en los dos fiscales de la ciudad, lo cual era tanto mas grave cuanto que una denuncia firmada por ellos bastaba con frecuencia, en Auditoria de Guerra, para que, sin mas comprobacion, el acusado fuera condenado a muerte.

Los esposos Alvear contaban con un aliado en su manera de ver las cosas: mosen Alberto.

– En toda Espana ocurre lo mismo -les decia el sacerdote, que subia a visitarlos con frecuencia, escrupulosamente afeitado como antes, pero tocado ahora de una grata mansedumbre-. En Lerida vivi esto de cerca y se lo dije sin ambages al hermano de Marta, a Jose Luis Martinez de Soria, quien en su calidad de teniente juridico podria actuar de forma muy distinta a como lo hace. Si, es lamentable que se haya desatado esta terrible avidez de venganza. Al fin y al cabo, la guerra ha terminado ya. Los muertos, muertos estan. Incluso por elegancia podriamos dedicarnos a perdonar…

Carmen Elgazu escuchaba con emocion a mosen Alberto. ?Cuantas cosas le recordaba su presencia! Carmen Elgazu, ya antes de la guerra, cuando el sacerdote tenia aquellas discusiones tempestuosas con Ignacio, lo consideraba un hombre colmado de buenas intenciones, que luchaba consigo mismo en pos de la santidad. Ahora tenia la impresion de que habia salido triunfante de esa lucha, hasta el punto que se preguntaba muy en serio si no le pediria que accediera a ser su director espiritual. Y, por encima de todo, era un buen amigo, el mejor consejero de la familia. Y sus comentarios sobre la represion eran testimonio vivo de que habia dejado atras aquel punto de vanidad que en otras epocas lo caracterizo.

Por todo ello Carmen Elgazu se consideraba obligada a extremar sus atenciones con el sacerdote. Al termino de sus dialogos sobre los acontecimientos, siempre procuraba decirle algo agradable.

– Mosen Alberto, ?quien cuida de usted ahora? ?No podriamos, Pilar y yo, ayudarle en algo?

– ?Oh, no hace falta, muchas gracias! Estoy muy bien. He encontrado una mujer muy buena y servicial. Se llama Dolores. Me lava la ropa, cocina… y prepara el cafe como nadie.

– ?El cafe? ?Pero si antes no probaba usted mas que chocolate!

– Ya lo se -mosen Alberto sonrio-. Pero ya saben lo que ocurre: la guerra es la madre de todos los vicios…

Matias intervenia:

– ?Y el Museo Diocesano?

– ?Bueno! Tambien en eso he tenido suerte. He recuperado ya varias piezas importantes… Confio en que dentro de poco estara presentable.

Matias ironizaba:

– Cuidado con apropiarse de lo ajeno, ?eh?

– ?Ni pensarlo! -contestaba mosen Alberto-. El senor obispo me enviaria a misiones. Y la verdad es que me encuentro aqui muy a gusto.

Matias Alvear y Carmen Elgazu hicieron suya la frase de mosen Alberto: 'al fin y al cabo, la guerra ha terminado ya'. Decidieron reanudar la vida familiar y personal, al margen de lo que ocurriera al otro lado de las paredes de su hogar y de Telegrafos. Matias, en la oficina, continuaba vistiendo su bata gris y liando con voluptuosidad sus pitillos de tabaco negro, cada dia de peor calidad. Echaba de menos a Jaime y sus versos en catalan; echaba tambien de menos las visitas que en otros tiempos le hiciera Julio Garcia, con su sombrero ladeado y su boquilla ironica. El ambiente habia cambiado. El nuevo jefe de Telegrafos usaba como pisapapeles un cascote de metralla y el texto de muchos telegramas rezumaba ansiedad. 'Sin noticias de Victor. Escribid urgente'. 'Ayer enterramos al abuelo. Sigue carta'.

El sustituto de Jaime, un funcionario de Vigo, llamado Marcos, 'depurado' y trasladado a Gerona, le decia: 'No se apure usted, Matias. Antes de un ano los telegramas hablaran de la ciguena. Siempre ocurre lo mismo despues de las guerras'. Matias se llevaba muy bien con Marcos, hombre un tanto ingenuo y muy aprensivo, que siempre andaba cargado de medicamentos y que se tomaba tres o cuatro aspirinas al dia.

Matias, por su cuenta y riesgo, se fijo unos objetivos concretos y fue a por ellos, sin rodeos. El primero de esos objetivos era muy simple: conseguir que Ignacio regresara a Gerona, que cumpliera en Gerona los meses que le faltaban para ser licenciado. Hablo de ello con Mateo. 'Anda, Mateo, dile a tu simpatico jefe, el Gobernador, que reclame a mi hijo, que me lo traiga aqui. Nada se le ha perdido a Ignacio en los Pirineos… Que venga y que reanude sus estudios de abogado…' El segundo objetivo de Matias fue comprar un nicho en propiedad para trasladar a el los restos de Cesar. 'No soporto la idea de que el nicho de Cesar diga: Familia Casellas. Tenemos que comprar uno y trasladarlo'. Matias confiaba en que los atrasos que Ignacio cobraria en el Banco Arus, les alcanzaria para ello. El tercer objetivo fue procurar resolver la situacion del pequeno Eloy, del chico refugiado vasco que habian adoptado. El muchacho tenia ya diez anos. Sus padres habian desaparecido en la ciudad de Guernica, y Matias lo llamaba 'el renacuajo'. ?Que hacer con el? Era cuestion de escribir al Norte para saber si le quedaban alli parientes. Ahora bien, ?deseaba verdaderamente Matias que tales parientes apareciesen? Eloy era un encanto y les hacia compania. Sobre todo, Pilar se pirraba por el… 'Bueno, veremos en que para eso. De momento, que se quede aqui'. El cuarto objetivo de Matias fue reanudar cuanto antes la tertulia en su cafe de siempre, el ahora llamado Cafe Nacional. Desde el balcon veia entrar en el a diario a su companero Marcos y a algunos desconocidos, de los que se decia que eran tambien funcionarios 'depurados' de otras provincias. 'Es cuestion de volver a alternar un poco y de jugar de nuevo al domino'. A una de sus clasicas actividades renuncio, por el momento, Matias: a pescar. En primer lugar, el Onar bajaba casi seco -excepto el agua de los vertederos de las fabricas, que tanto desagradaba a Maria del Mar-, de suerte que era inutil lanzar la cana desde el balcon del comedor; y en cuanto al Ter, que llevaba mayor caudal, corrio la voz de que andar por sus orillas era peligroso, pues estaban plagadas de bombas de mano que al menor tropiezo podian estallar.

Esos eran los propositos de Matias, que no habia nacido ni para la guerra ni para lo que viniera despues. 'En realidad -le confeso a Carmen Elgazu- lo que a mi mas me interesa es que salga el sol, que los viejos se paseen por la via del tren y que los ninos tarden lo mas posible en descubrir que los Reyes Magos son los papas'.

– ?Y yo no intereso? -le pregunto Carmen Elgazu, componiendose el mono.

Matias, al oir a su mujer, se puso sentimental y le dijo:

– Me interesas tanto que, cuando digo yo, en realidad me refiero a los dos.

?Carmen Elgazu! Cualquier cumplido de Matias la hacia feliz. De ahi que, en aquel momento de reagrupacion familiar, quisiera tambien concretar dentro de si sus objetivos. El primero de ellos ya lo habia conseguido: ir a misa y comulgar todos los dias… ?Ah, y ello se lo debia a la 'liberacion', a las tropas que entraron en la ciudad! Consecuente con este principio fue, desde luego, una de las mujeres que mas fervorosamente colaboraron en limpiar los templos que el doctor Gregorio Lascasas habia recorrido. Por cierto que en las horas que en ellos paso, con la escoba en la mano, reacciono de forma muy distinta a como lo hiciera el senor obispo. Si, en las iglesias desguarnecidas, sin adornos, sin altares, con solo un tosco Crucifijo barato y un sagrario improvisado con la lamparilla encendida al lado, Carmen Elgazu encontro un no se que autentico, muy hondo, que le hizo imaginar que mas o menos debieron de ser asi las catacumbas de los primeros cristianos. ?En cierto sentido las prefirio a las iglesias de antes de la guerra, con aquellos altares tan repletos, con tanta purpurina y tanto boato! Se pregunto si debia confesarse de ello, pero Pilar la tranquilizo. 'No, mama. Es muy natural. Eso inspira devocion. ?No te acuerdas de aquella misa clandestina que oimos en la habitacion de mosen Francisco, en casa de las hermanas Campistol? Yo me emocione mucho mas que en los oficios solemnes de la Catedral'.

Tales palabras fueron el evangelio para Carmen Elgazu. Sin embargo, deseo que los actos religiosos volvieran a tener el esplendor de antano y se propuso aportar su grano de arena para que asi fuese. Colaboraria, colaboraria mucho mas activamente que en epoca de la Republica, durante la cual adopto, como tantos otros fieles, una actitud demasiado pasiva que bien cara les costo. Por de pronto, acepto formar parte del Patronato de Damas encargado de organizar las procesiones, el Mes de Maria, los turnos de Hora Santa, el Ropero de la parroquia, la ayuda a los sacerdotes ancianos… Y si alguna noche el Patronato de Damas celebraba una reunion y ella regresaba tarde a casa, que Matias se aguantase, el que tantas veces habia votado por las izquierdas.

Otro de los objetivos de Carmen Elgazu fue darle cuanto antes caracter oficial a lo de Mateo y Pilar. Los veia enamorados, y Mateo, desde que llego, le gustaba mas que antes. Antes la desconcertaba, le parecia un cerebro exaltado, que hablaba forjandose extranas ilusiones; pero los acontecimientos habian demostrado que era el

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