quien estaba en lo cierto. ?Que mas podia desearse para Pilar? Mateo llegaria a ser un gran hombre, era ya un gran hombre. ?Tan joven, y con tantos cargos! No habia dia en que no apareciese alguna fotografia suya en Amanecer, fotografias que Pilar recortaba e iba guardando en un album. No obstante, Carmen Elgazu comprendia que debia obrar con tacto. Aparte de que Pilar se lo recordaba constantemente. 'Tu a callarte, mama. Mateo tiene ahora muchas cosas en que pensar. Lo unico que puedo decirte es que cada dia estamos mas compenetrados. Por favor, hazme caso. No te entrometas en este asunto… y empieza a bordar nuestras iniciales en un par de sabanas de color de rosa'.

Los demas propositos de Carmen Elgazu se circunscribian, por completo, a semejanza de los de Matias, a la vida intima, hogarena. Mas que nunca defenderia con las unas aquel techo Que Dios les habia dado en un lugar centrico de la Rambla. Habian perdido a Cesar, era cierto; pero respecto a eso le habia llegado, gracias al tiempo transcurrido, la conformidad. Ya solo faltaba el regreso de Ignacio para que, otra vez, volvieran a estar todos juntos, con el alegre apendice que el pequeno Eloy significaba. A veces temia que la sensibilidad de Ignacio se hubiera convulsionado con la guerra mas que la de Mateo y que el muchacho diera pocas facilidades para la anhelada paz familiar. Pero confiaba en que Dios la ayudaria a encauzarlo, pues su hijo era bueno. En la ultima carta se le veia contento, si bien la posdata demostraba lo muy sinverguenza que seguia siendo: 'Querida mama, lo siento pero acabo de requisar, asi por las buenas, una radio. Funciona de maravilla. Preparadle un sitio en el comedor'. ?El muy tunante!

Carmen Elgazu habia reemprendido en la casa el ritmo normal de trabajo, aunque con la ayuda de una 'maritornes' llamada Claudia, que iba a ayudarla dos veces a la semana. No hacia gimnasia al levantarse, como Mateo, bromeando, le aconsejaba, pero conseguia tener todos los muebles y los enseres relucientes como una custodia. Dichos muebles habian quedado tan anticuados que Matias le decia: '?Por que no te das una vuelta por el Servicio de Recuperacion? Con la cara de Madre Abadesa que se te ha puesto, te entregarian lo que pidieras'. Carmen Elgazu se reia y se dirigia a la cocina, donde por fin habia algo que condimentar. El presupuesto no alcanzaba para lujos; pero pensaba, por Navidad, empacharse de turron. '?Y beberemos champana! Con tal que tenga burbujas, la marca es lo de menos'.

?Alegria del hogar sereno y sano! De los cristales habian desaparecido aquellas horribles tiras de papel, entrecruzadas en prevision de los bombardeos. El colchon que habian entregado 'para los milicianos del frente', cuando la orden de Cosme Vila, habia sido repuesto. El perchero se erguia nuevamente en su lugar, en el vestibulo. Y la imagen del Sagrado Corazon presidiendo otra vez, ?ya era hora!, el comedor junto a un reloj de pared -tictac, tictac- que Matias habia comprado de lance, en el mercado de los sabados.

Habia algo que la preocupaba un poco: la salud de Matias y la suya propia. La guerra les habia pegado un fuerte latigazo, pese a ser los dos de constitucion fuerte. Los periodicos hablaban de eso, de las taras que se manifestaban con retraso… Aunque tal vez todo se debiera a la edad. Matias iba a cumplir los cincuenta y cinco, Carmen Elgazu los cuarenta y siete. Los anos empezaban a pesar. Nada grave, desde luego, pero no eran los mismos de antes, Matias subia la escalera mas despacio y se quejaba de reuma, sobre todo por las noches. En cuanto a ella, aparte una evidente disminucion de la vista -se preguntaba si, para coser, tendria que llevar gafas-, experimentaba alguna pasajera sensacion de vertigo, lo que nunca le habia ocurrido, acompanada siempre de una extrana presion en la zona abdominal.

– Matias, ?y si hicieramos una promesa? Para tu reuma quiero decir…

– ?A quien? ?Que santo es el encargado de curar eso?

– ?No lo se! Se lo preguntaremos a mosen Alberto. Quiza San Cosme, o San Damian.

– Vamos, mujer. Andaran muy ocupados…

– ?No seas incredulo!

– Mira, esperaremos a que pase el verano. Si con el verano no hay mejoria, entonces.

– ?Y que promesa haremos?

– Ir al medico.

Carmen Elgazu ponia cara de enfado.

– ?Eres un fresco! Merecerias un castigo.

Matias sonreia y sus ojuelos echaban chispas.

– ?Un castigo yo? Si todo el mundo me considera un santon…

Eran dulces escarceos, en espera de la primavera cuya inminente llegada el Gobernador le habia prometido a Maria del Mar. Matias, el primer dia que conecto, en el Cafe Nacional, con aquellos funcionarios 'depurados' que Marcos le presento y que en un santiamen se convirtieron en sus amigos, exclamo al regresar alegre a casa:

– ?Ya he resuelto lo de la promesa! Te llevare a Mallorca…

La antigua esperanza, el antiguo objetivo no satisfecho aun.

Carmen Elgazu no pudo contener una carcajada. Se acerco a Matias y reclino la cabeza en su hombro.

– Tonto, mas que tonto… ?No sabes que el barco me marea?

– ?Como? No sabia que a los vascos los mareara el mar…

Hogar sereno y sano… Pocos habia en Gerona que se le pudiesen comparar. En muchos de ellos la guerra habia provocado tensiones, distanciamientos, amargura. Los nervios a flor de piel. El propio Marcos discutia siempre con su mujer, segun confesaba. Su mujer se llamaba Adela, era muy guapa y al parecer su objetivo era presumir e introducirse en la buena sociedad. Matias le pregunto a su companero: '?Y que entiende su mujer por buena sociedad?'. Mateo contesto, compungido: 'La gente que tiene dinero…' '?Ah, vamos!'. Tambien en el vecindario se oian discusiones a granel. Y en las tiendas. Se habia desencadenado en todas partes tal afan de vivir, de recuperar lo perdido, que el denominador comun era una suerte de frenesi, que se habia contagiado incluso a los perros y a los gatos, muchos de los cuales corrian por las calles como si los de la FAI, ?o los moros!, los persiguiesen. A uno de estos perros, propiedad de un panadero, le habia dado por ladrar cuando veia un uniforme o una sotana. '?El pobre esta listo! -exclamaba Matias-. ?Acabaran pidiendole treinta anos y un dia!'.

El tercer personaje de la familia, personaje que tenia tambien, ?hasta que punto!, sus proyectos, era Pilar. A Pilar no le pesaban los anos -dieciocho-, sino que, por el contrario, le hacian circular vigorosamente la sangre por las venas.

El primer proyecto de la muchacha era, por supuesto, colaborar en la tarea de levantar la Falange y Espana. Gracias al ejemplo de Mateo y al clima de euforia que reinaba por doquier, la palabra Patria le habia tatuado con fuerza el corazon. ?Oh, si, resultaba tan triste vivir sin ella! Pilar, desde el dia 4 de febrero, en que habian entrado las tropas en la ciudad, habia tomado conciencia de hasta que extremos la Republica, con los Azana, los David y Olga, los Julio Garcia y los Gorki, la habian estado enganando. Por confusos resentimientos, le habian escamoteado la grandeza de Espana, todo lo que esta le habia dado al mundo y que, colocado hacia lo alto, tocaria las estrellas.

Ahora, en virtud del esfuerzo homogeneo y del entusiasmo, sus defectos, que tambien los habia, irian desapareciendo. Se regarian los campos, brotarian aldeas en los yermos, se acabaria con el analfabetismo e incluso con el vicio de hablar a gritos, como si el dialogo fuera una disputa. Y tal vez se recuperara Gibraltar.

Para canalizar este espiritu patriotico que se habia despertado en Pilar, la institucion ideal era, por supuesto, la Seccion Femenina, adonde la muchacha iba todos los dias dispuesta a servir y al mismo tiempo a aprender. Bien claro se lo habian dicho Maria Victoria, la novia de Jose Luis -ahora en Madrid, en la Delegacion Nacional-, y Marta: la Seccion Femenina proporcionaria a sus afiliadas una formacion humana completa. Cabe decir que en Gerona ello comenzaba a ser una realidad. Pilar, de momento, asistia a clases de cocina y de labor. Mas tarde se organizarian las lecciones de danza, de puericultura, y se practicarian toda clase de deportes. Faltaban, naturalmente, instructoras, pero Marta aseguraba que estas llegarian pronto. Por anadidura, Pilar aprendia a servir en los comedores de Auxilio Social, regentados -?que bien eligio el Gobernador!- por el profesor Civil. En dichos comedores Pilar entro en contacto con el mundo de los ancianos, de las mujeres sin dueno y de los ninos. A los ancianos los atendia con devocion especial, pues algunos de ellos eran puros esqueletos, de los que se hubiera dicho que de un momento a otro iban a licuarse o a subirse bonitamente al cielo. En cuanto a las mujeres de mono sucio y abulico, muchas de ellas no catalanas, muchas de ellas embarazadas, las servia con cierta repugnancia, que procuraba vencer. Y en cuanto a los ninos, no componian ningun paisaje ideal, como hubiera podido suponerse. El azote del hambre les habia marcado el rostro, desviandoles los ojos, y amoratandoles la tez. Daban mucha pena, y por uno que se recuperara briosa' mente eran muchos los que daban la impresion de que su vida se trunco para siempre. Ninos a los que la guerra pillo en pleno desarrollo y que llevaban el estigma de la miseria y de la soledad.

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