Los chicos… Por el momento, constituian el unico consuelo de la esposa del camarada Davila. No solo porque Cristina y Pablito eran dos notas alegres dondequiera que se encontrasen, sino porque se dio la circunstancia de que a ambos les gusto Gerona. A Pablito, que tenia su mundo, le gusto por sus callejuelas y por su halo de misterio. 'Pero, mama, ?no has visto el barrio antiguo? ?Es una maravilla!'. En cuanto a Cristina, le gusto porque la ciudad era pequena. '?No te das cuenta? Ya todo el mundo nos conoce. ?Hasta nos saludan al pasar!'. Cristina era de suyo vanidosilla y saberse 'la hija del Gobernador' le bastaba para acariciarse con delectacion las rubias trenzas.
Maria del Mar se esforzaba en ceder a los argumentos de sus hijos.
– Es verdad, hijos, es verdad… Soy una tonta, lo reconozco.
El Gobernador, vista la reaccion de Pablito y Cristina, se mostro optimista. Confio en que, con su ayuda, Maria del Mar conseguiria superar la crisis y volveria a ser para el el gran consejero y la entranable compania que siempre fue.
– ?Quereis ir conmigo manana a Tossa de Mar? ?Es un pueblo precioso! Y las barcas tienen nombre de mujer…
Maria del Mar, ?por fin!, sonrio.
– ?De acuerdo! -dijo-. ?Que vestido quieres que me ponga?
Al tiempo que luchaba con esa imprevista dificultad, el Gobernador consiguio resolver airosamente la siempre delicada tarea de conectar con aquellos a quienes habia empezado a llamar sus colegas: el general y el obispo.
Su primera entrevista con el doctor Gregorio Lascasas resulto modelica y dejo las cosas bien sentadas. Tuvo lugar en el Palacio Episcopal. El camarada Davila se presento vistiendo el uniforme de gala de Falange. El obispo, por su parte, se enfundo su mejor sotana y abrillanto su pectoral y su anillo hasta conseguir que despidieran ascuas.
El acuerdo entre ambas jerarquias no tardo en llegar. En todo cuanto afectase a la Religion, el Gobernador Civil obedeceria al obispo sin pedir explicaciones. En todo cuanto afectase a la Patria y a la vida de los ciudadanos, el obispo obedeceria al Gobernador sin decir esta boca es mia.
– ?Extendemos un documento? -propuso, sonriendo, el santo varon de Zaragoza.
– No creo en los documentos -sonrio a su vez el camarada Davila.
Su primera entrevista con el general Sanchez Bravo tuvo otros matices. Se celebro en los cuarteles de Santo Domingo, y en el pecho de ambas autoridades relucian muchas medallas. El general invito al Gobernador a una copita de Jerez y, despues de evocar las circunstancias de la toma de Santander y de hacer grandes elogios de su asistente, Nebulosa, del que dijo 'que durante la guerra se tomaba a chacota la metralla enemiga', hablo de las dificultades que sin duda habria que vencer para evitar interferencias en las labores de mando en la provincia.
– Tengo entendido -dijo el general- que usted y el obispo han solventado sin pegas la cuestion. Pero ?que va a pasar conmigo? En epoca de paz, el uniforme militar suele parecer inutil…
El camarada Davila, que sintio sobre si la mirada fija del general, el cual habia encendido, expectante, su pipa, se mojo con aire divertido el labio inferior y contesto en tono ironico:
– Bien sabe usted, mi general, que aqui el verdadero amo va a ser usted…
CAPITULO III
Tenia razon el profesor Civil cuando antano les decia a Mateo y a Ignacio que los acontecimientos ponian en circulacion nuevas palabras y robustecian otras ya comunes pero que llevaban una vida languida. Gerona, en aquellos meses de abril y mayo, tuvo de ello pruebas manifiestas. Del mismo modo que conocidos personajes cayeron en el olvido, siendo sustituidos por otros recien llegados o hasta entonces anonimos, determinadas expresiones y vocablos que jamas habian formado parte del acervo corriente, se hicieron populares. Entre ellos destacaban: Auditoria de Guerra, Depuracion, Aval, Afectos al Regimen, Salvoconducto, Primer Ano Triunfal, Revolucion Nacional-Sindicalista, Gibraltar, etcetera. Un desfile, en fin, de formulas representativas, que iban a configurar lenta e implacablemente la nueva experiencia vital.
Debido al desenlace de la contienda, algunas de estas palabras colocaron a los Alvear, que militaban entre los vencedores en condiciones de superioridad. Matias Alvear podia hablar sin temor de depuraciones y de nacional- sindicalismo; en cambio, el coronel Munoz, alla en Alicante, disfrazado de marinero, o los dos hermanos de Agustin, aquel miliciano que intento proteger a Cesar, y que llevaban ya tres meses en un sotano sin ver la luz del sol, cuando se referian a Auditoria de Guerra y a sus juicios sumarisimos temblaban de pies a cabeza.
Los Alvear pasaron a ser, pues, seres privilegiados. El sacrificio de Cesar, el imponente uniforme de esquiador que Ignacio exhibio en su breve estancia en la ciudad y, sobre todo, la intima relacion que sostenian con Mateo y con Marta, personajes relevantes de la nueva situacion, convirtieron a la familia de la Rambla en la gran esperanza de buen numero de personas instaladas en el bando de los vencidos. Personas sometidas a persecucion, o simplemente expedientadas; personas que necesitaban un 'aval' que las declarara 'afectas al Regimen'; o que se encontraban, por azar o por castigo, en algun lejano campo de concentracion; que habian sido 'depuradas' y no podian volver al trabajo, etcetera. ?Ah, los ciclos inevitables! Quienes, al estallar la guerra, buscaron ayuda entre los miembros de algun Comite, entre jaleras, republicanos o comunistas, ahora debian ayudar a su vez a familiares o amigos que los visitaban diciendo: 'Echadnos una mano, por favor…'
Matias Alvear y Carmen Elgazu, ?como no!, actuaron conforme a sus principios, a su concepto de la caridad. No podian olvidar, por supuesto, lo bien que con ellos se porto Dimas, de Salt; y que su sobrino Jose paso a Ignacio a la Espana 'nacional'; y que Julio Garcia estuvo siempre a su lado y salvo a don Emilio Santos; y que incluso 'rojos' desconocidos los favorecieron en alguna ocasion. A tenor de estos hechos abrieron la puerta, lo mismo en Telegrafos que en casa. Y asi consiguieron, en ausencia de Ignacio, que la Torre de Babel -que fue el jefe de Pilar en Abastos- y Padrosa fueran readmitidos en el Banco Arus; avalaron a una serie de vecinos; avalaron a Ramon, el ex camarero del Cafe Neutral, el que cayo prisionero en Mallorca cuando la operacion del capitan Bayo y que desde alli les escribio pidiendoles proteccion; avalaron al patron del Cocodrilo y, jugando la carta grande, por tratarse de alguien 'muy comprometido', garantizaron al cajero del Banco Arus, llamado Alfonso Reyes, porque les constaba lo bien que el hombre se habia portado con Ignacio. Y, por supuesto, Carmen Elgazu logro tambien que su hermano Jaime, el gudari, detenido en el Norte, se reuniera por fin en Bilbao con sus hermanas Josefa y Mirentxu y con la abuela Mati. En total, y en el plazo de un mes y medio, Pilar conto un numero aproximado de cuarenta 'rojos' que pudieron respirar libremente y salir a la calle gracias a los Alvear. Pilar, tal vez influida por Mateo, dijo de pronto:
– Creo que nos estamos excediendo. ?Es gentuza y no veo por que hemos de preocuparnos tanto por ellos!
Matias Alvear, que pensaba de continuo en la situacion en que se encontraba su familia de Burgos, era el que con menos esfuerzo estaba siempre dispuesto a socorrer y no le cabia en la cabeza que tanta gente desaprobara su actitud, que personas como las hermanas Campistol, que mascullaban jaculatorias todo el dia, o como Marta, o como la viuda de don Pedro Oriol, se mostraran tan inflexibles. '?Vamos a prolongar esto durante siglos?', porfiaba. Todo inutil. Era raro que obtuviera asentimiento. Lo corriente era que la gente se dedicara a denunciar, accion moralmente arriesgada, dado que la mayor parte de los verdaderos responsables se habian marchado a Francia. Uno de los que mayormente censuraban la buena fe de Matias era precisamente don Emilio Santos, su entranable amigo, quien hacia gala de una agresividad insospechada en un hombre sereno como el. Don Emilio Santos repetia una y otra vez el mismo sonsonete: '?Yo no puedo olvidar que me pase doce meses en una celda, con los pies en el agua!'. Luego anadia: '?Y que seguridad tienen ustedes de que entre esos individuos no los haya que se frotaban las manos mientras nuestros hijos caian asesinados?'.
Matias Alvear oia estos argumentos, pero se mantenia firme, en su actitud, lo cual no significaba que el exito coronara siempre sus gestiones. Por ejemplo, no pudo evitar que su companero, el poeta Jaime, fuera expulsado fulminantemente de Telegrafos, acusado de separatista, ni que algunos alumnos de David y Olga ingresaran en la carcel. Por otra parte, Mateo no cesaba de advertirles:
– Son ustedes muy duenos de proteger a quienes se les antoje. Pero tengan en cuenta que el Gobernador Civil, que en este caso representa a la ley, esta dispuesto a imponer severas sanciones a los que el llama
