igual que la revolucion italiana, es de signo popular, se hace para el pueblo'. Por ultimo, tenia el don de la ubicuidad. De estatura mediana, cabeza grande y zancada larga, se levantaba temprano, a las siete de la manana, tomaba una ducha fria, se desayunaba fuerte ?y a trabajar hasta las tantas! Bajaba la escalera corriendo, pues sabia que lo esperaban en Figueras, en su calidad de Jefe de Fronteras, ya que muchos exiliados empezaban a repatriarse; que lo esperaban en el Servicio de Recuperacion, en cuyos almacenes iban amontonandose cachivaches de todas clases, prestos a ser devueltos a quien acreditara ser su dueno; que lo esperaban en la Rambla, donde algunos comerciantes acaparaban el aceite, el azucar, el jabon y otros articulos de primera necesidad y en cuyos bares se servia al publico cafe que no sabia a cafe.
– No hagais eso. Os lo aconsejo. Os lo adverti nada mas llegar. Debemos colaborar todos a hacernos la vida agradable.
El camarada Davila estaba convencido de que el error capital que cometieron los rojos fue ese: no asegurar el abastecimiento de la poblacion. 'Ello contribuyo a que perdieran la guerra; y si nosotros descuidaramos este capitulo, perderiamos la paz'.
Al camarada Rossello, que en el SIFNE habia aprendido a leer los pensamientos que hervian debajo de la piel, le parecio adivinar en el Gobernador Civil, en el camarada Davila, cierta desconfianza hacia la masa que habia de gobernar. Vale decir que las sospechas del camarada Rossello eran fundadas… El camarada Davila habia llegado a una conclusion: el hombre espanol se habia atiborrado durante siglos de teorias de toda suerte y se habia mostrado incapaz de digerirlas. En consecuencia, le convenia una cura de reposo mental. Unos cuantos que pensaran por todos, y eso bastaba. Y ello habia de durar cinco, diez, quince anos… Hasta que la desintoxicacion fuera palpable. Hasta que hubiera pruebas de que el engranaje civico empezaba a funcionar por si solo y de que la gente, encarrilada, no operaba ya con espiritu de fragmento -como habia hecho al votar en las urnas o al dirigirse, con extranos casquetes, al frente de Aragon-, sino pensando con menos envidia en los demas. La labor era sutil y entranaba serios peligros, entre los que no era el menor el de la monotonia; pero no habia otra salida. En consecuencia, la censura de Prensa, de cualquier espectaculo o noticia, de la radio, seria rigida para evitar la dispersion.
– Amigo Rossello, ?que opinas de mi plan de trabajo? Anda, di lo que pienses…
Miguel Rossello, a quien precisamente intimidaban las personas que se expresaban con naturalidad, contesto:
– No se que decir, la verdad… ?Te veo tan seguro!
– ?Claro que estoy seguro! Lo que la gente quiere son hechos, realidades. La gente quiere carreteras, buenos trenes, embalses. Si les damos eso, todos contentos.
Miguel Rossello hizo un gesto que significaba: '?Eso y nada mas?'. El Gobernador le correspondio con un ademan expresivo.
– ?Por favor, utiliza un poco la inteligencia que Dios te dio!
Hay que ofrecerles tambien diversiones. Mucho cine y campos de deportes. Y conseguir que hagan muchas romerias a las ermitas de la comarca. Aunque de eso se encargara debidamente, ?no cabe la menor duda!, el doctor Gregorio Lascasas.
El camarada Davila, de quien el aleman Schubert hubiera dicho, por supuesto, que era 'un dirigente nato', comprendio muy pronto que necesitaba un buen equipo de colaboradores. Al tiempo que hablaba con las personas las estudiaba a fondo, fijandose de un modo especial en sus tics y en el lexico que empleaban. Por fin se decidio a efectuar los primeros nombramientos. Al padre de Mateo, don Emilio Santos, en gracia a su dolorosa biografia, lo nombro Delegado Provincial de Ex Cautivos. A Jorge de Batlle, en gracia a su orfandad, lo nombro Delegado Provincial de Ex Combatientes. Al profesor Civil lo nombro Delegado de Auxilio Social, pues necesitaba para este cargo, en el que se manejaba dinero abundante, una persona honrada a toda prueba. ?Un puesto importante por cubrir!: el de alcalde. Despues de pensarlo mucho se decidio por 'La Voz de Alerta', en sustitucion del notario Noguer, quien parecia un poco fatigado. 'Al notario Noguer le asignaremos la presidencia de la Diputacion, lo que le permitira, sin menoscabar los intereses de nadie, levantarse un poco tarde'. A 'La Voz de Alerta' lo confirmo ademas en su cargo de director del periodico local, aunque este, en vez de llamarse El Tradicionalista, que sonaba arcaico, se llamaria, jubilosamente, Amanecer.
De momento, ello bastaba. Mas tarde, cuando conociera de punta a cabo la provincia, nombraria los alcaldes de los pueblos y los titulares de otros Servicios. Por desgracia, muchos de estos ultimos llegarian directamente designados desde Madrid, lo que no le hacia ni pizca de gracia. 'Es arriesgado que un senor de Soria o de Jaen venga aqui y quiera imponer su mentalidad'.
– Pero ?tu eres de Santander! -le objeto Miguel Rossello.
– ?Ah, pero existe un dato a mi favor! En mi arbol genealogico hay ramificaciones catalanas. Tal vez por eso desde el primer momento me he sentido en Gerona como en mi propia casa.
Era cierto. El Gobernador, apenas hubo pisado la ciudad y realizado un par de excursiones por los alrededores, comento: 'No me importaria quedarme aqui unos cuantos anos'. Es decir, lo contrario de lo que le ocurriera al general Sanchez Bravo. Por otra parte, le gustaba que la provincia fuera fronteriza, pues el asunto de los exiliados le interesaba sobremanera. Y le gustaba tambien que el mar que banaba la region fuera el Mediterraneo, en cuyas orillas, segun el se habia fraguado gran Parte del patrimonio cultural de Occidente.
Las perspectivas eran, pues, halaguenas. Un hecho lo preocupaba: la reaccion de su esposa, Maria del Mar. Su esposa, santanderina como el, tenia cuarenta anos y era muy elegante, con unos ojos azules que se habian ganado por derecho propio un lugar preferente en el corazon del Gobernador. Ademas, la mujer le habia dado dos hijos: Pablito, que acababa de cumplir 29 los quince anos, y Cristina, que iba por los trece. Dos hijos que eran, cada cual a su modo, un primor. Pues bien, Maria del Mar, al termino de la guerra, le dio la gran sorpresa: se entristecio. Le confeso llanamente que no le gustaba que el se dedicara a la politica. 'Hemos pasado tres anos sin vernos apenas. ?Yo confiaba en que ahora podriamos llevar una vida tranquila, familiar!'.
El camarada Davila hizo cuanto pudo para convencerla de que el deber era el deber y de que ambas cosas iban a ser compatibles; Maria del Mar no lo creyo asi.
– Me ire contigo a Gerona porque soy tu mujer. Pero conste que yo hubiera preferido quedarnos en Santander y que tu reabrieras tu bufete.
Aquellas palabras eran extranas, habida cuenta de que Maria del Mar sentia por la Causa 'nacional' tanto entusiasmo como el propio Gobernador. Pero ahi estaban, como espinas diminutas.
– ?Entonces vamos a tener lagrimas un dia si y otro tambien?
Maria del Mar se enfado.
– Nada de eso. Conozco mi obligacion y procurare adaptarme.
El Gobernador se tranquilizo… a medias. Queria mucho a su esposa. Se caso con ella en la capital montanesa, en 1922, y desde entonces no conocio otra mujer. Y muchas veces, encontrandose en el frente, le habia ocurrido que al recordarla habia sentido ganas de desertar y de correr a su lado para abrazarla y decirle simplemente: 'te quiero'. ?Que ocurriria ahora? ?Conseguiria ella su proposito, el proposito de adaptarse?
No era seguro. Por de pronto, la subita tristeza de Maria del Mar se le habia acentuado al llegar a Gerona. La ciudad le parecio desangelada, humeda y ni siquiera el rio Onar, al que iban a parar los vertederos de las fabricas, le sugirio nada poetico. Claro que podian influir en ellos muchos factores: el cansancio de la guerra, la separacion de la familia… Pero tal vez la explicacion radicara en cierta cobardia temperamental que sufria la mujer y que en los ultimos tiempos se le habia ido agravando. Si, Maria del Mar vivio siempre sometida a fobias inexplicables. Por ejemplo, la asustaba el viento. Cuando soplaba el viento se excitaba lo indecible y si era de noche se apretujaba contra el cuerpo de su marido en busca de proteccion. ?Ay, la tramontana de Gerona! '?Te das cuenta, Juan Antonio? ?Ese viento es horrible!'.
A mayor abundamiento, el caseron del Gobierno Civil en que les toco vivir le desagrado profundamente. La vivienda estaba situada en el tercer piso y era en verdad poco confortable. Claro que el Gobernador dio orden de acondicionarla como era menester; pero, asi y todo… ?aquellos techos tan altos!, ?aquellos ventanales!
– Pero, mujer… Se razonable, te lo ruego. Arregla esto a tu gusto. Elige los muebles. Pon lo que quieras. Vamos a instalar calefaccion…
Nada que hacer. Maria del Mar asentia, pero aquella vivienda no podria agradarle nunca, entre otros motivos porque la mujer detestaba el polvo y alli no habria manera de luchar contra el.
– Maria del Mar, esta en nuestras manos ser felices o desgraciados. ?Parece mentira que la mision que me han asignado no te haga sentirte orgullosa! ?No has visto la Dehesa? Pronto los arboles empezaran a florecer. Y dentro de un par de meses podras irte a la playa, con los chicos…
