sentir miedo -aquellas sonrisas de Stalin le dieron miedo- y a continuar preguntandose en que andaria metido, en Barcelona, su hijo Carlos, cuya actitud no acabo de gustarle.
Tocante a las repercusiones de aquel Pacto, eran imprevisibles. El general Sanchez Bravo tuvo la secreta impresion -que no comunico mas que a los capitanes Arias y Sandoval, por los que sentia marcada preferencia- de que el beneficiario de aquella alianza iba a ser Stalin. 'Ahora Hitler sentira la tentacion de provocar mas aun a las democracias. Y eso es lo que Stalin debe de estar deseando: que Occidente se despedace por su cuenta'. Argumento malicioso y prenado de dureza, que coincidio extranamente con las justificaciones que Cosme Vila, en Moscu, y Gorki, en Toulouse -tan asombrados como las autoridades gerundenses-, recibieron de parte de sus jefazos comunistas.
El Gobernador de Gerona, camarada Davila, se inquieto. Aquello no le gusto ni pizca y, al enterarse de la opinion del general Sanchez Bravo, se llevo a la boca un caramelo de eucalipto y le comunico a 'La Voz de Alerta' que queria tomar parte en el proximo concurso de Tiro de Pichon. Tenia ganas de disparar, no contra alguien, pero si contra algo! 'La Voz de Alerta', en vez de tranquilizarlo, remacho la opinion reinante. 'De acuerdo, querido Gobernador. Queda usted inscrito para la proxima tirada. Pero ello no impedira que Hitler, con el pretexto del corredor de Dantzig, declare antes de un mes la guerra a Polonia, a Francia e Inglaterra'.
El doctor Chaos sostuvo un largo dialogo con su perro, al que llamaba Goering en gracia a sus gustos aristocraticos. El doctor sabia que Hitler habia repetido hasta la saciedad que los tres enemigos del III Reich eran el comunismo, los judios y la Iglesia Catolica, simbolizada esta por los jesuitas. ?Firmaria tambien el Fuhrer un pacto con el Gran Rabino y con el general de la Compania de Jesus? No era de prever. Hablando con Manolo y Esther, que habian invitado al doctor a pasar el fin de semana en la casa que el matrimonio habia alquilado en Palamos, dijo: 'En el fondo, este Pacto es logico. Los antepasados de Hitler, a partir de 1600, fueron labriegos, es decir, astutos; y su padre era funcionario de Aduanas en la frontera de Baviera, lo que le ha dado el gusto de jugar con la geografia. Ya sabeis la importancia que yo concedo a las leyes de herencia. Estas combinaciones le gustan al Fuhrer tanto como a nuestro Gobernador le gusta jugar al ajedrez con los alcaldes'.
Manolo y Esther no se habian tomado la cosa tan a la ligera, pues ni siquiera admiraban del nazismo, como era el caso del doctor Chaos, los sistemas de investigacion cientifica. Estaban enfurecidos, lo que favorecia escasamente la natural belleza de Esther. 'No, no, la jugada de Hitler es sutil y digna de un maligno jugador de poquer. Confirma nuestra tesis: es un hombre impulsivo, pero tambien calculador. Todo lo que sea asustar a Inglaterra y a Francia le divierte. Por desgracia, lo que hace es siempre de mal gusto. No puede borrar de su pasado el haber sido pintor de brocha gorda'.
En el Cafe Nacional, ?como no!, hubo comentarios por todo lo alto. Comentarios que corto en seco Matias llamando al camarero Ramon y diciendole, al tiempo que le entregaba Amanecer y La Vanguardia: 'Toma. Llevate estos papeles al lavabo y traeme ese Tebeo que, cuando yo entre, escondiste detras del mostrador'.
CAPITULO XVIII
Pocos dias despues del Pacto de No-Agresion germano-sovietico, firmose en Gerona otro pacto, de caracteristicas similares, entre la familia Alvear de Gerona y la familia Alvear de Burgos.
Todo habia ido mas de prisa de lo que Matias, cuando su viaje a la capital castellana, pudo sospechar. Paz se traslado efectivamente a Madrid, a probar suerte. Y en Madrid le ocurrio lo que su tio se habia temido: desamparo, hostilidad.
La primera decepcion la tuvo Paz al conectar con las familias de Burgos que la habian precedido en su traslado y cuyas senas habia obtenido. En cuatro meses que llevaban alli, no habian podido todavia encontrar vivienda y vivian amontonadas en fonduchas de mala muerte. Tampoco habian conseguido un trabajo estable, debido a los 'dichosos avales' y a la competencia. Madrid era un hervidero de fugitivos de todas partes, y la policia lo sabia y les andaba a la zaga. Total, jornales esporadicos aqui y alla, menesteres humillantes, dificultades de traslado. Colas interminables en las paradas de los autobuses. ?Y cuanta miseria en los suburbios! 'No es facil -le dijeron- que aqui encuentres la solucion. A menos que vengas dispuesta a poner en venta tu palmito'.
Paz no se amilano. Con el poco dinero que le habia dado tio Matias se instalo a su vez en una fonda de la calle del Arenal. Pasose dos semanas alli, leyendo los anuncios de los periodicos y preguntando por los cafes. No recibia mas que respuestas ambiguas o propuestas inaceptables. A veces se detenia en la Gran Via, miraba alrededor y se repetia: '?He de encontrar algo! ?Con lo grande que es esto! ?Con los automoviles que pasan y la vida que hay aqui!'.
Pero a medida que se le acababa el dinero, iba munendosele el animo. La patrona de la fonda le dijo: 'Como no te acerques por los cuarteles…' Una vez paso delante de la casa en que habian vivido tio Santiago y Jose Alvear. El edificio se habia venido abajo con los bombardeos y estaban construyendo alli un Banco.
A las dos semanas ya no se atrevia siquiera a visitar a las familias burgalesas, cuyos propios problemas los absorbian demasiado. La soledad. Finalmente, desistio. Regreso a Burgos y entro en su casa llorando de rabia. Conchi, su madre, la escucho, solto varias palabrotas y finalmente dijo: 'Hay que tomar una decision'.
Paz remoloneo por Burgos otras dos semanas. Hasta que una manana se apodero de ella la absoluta desesperanza. Vio el papel matamoscas que colgaba de la lampara del comedor. Estaba atestado. Las moscas se habian quedado pegadas alli. Ya no habia sitio para ninguna otra. Penso que su situacion, y la de su madre y la de Manuel -quien se mataba trabajando por unas perras-, era semejante. Ademas, habian recibido entretanto un impreso del Ayuntamiento que era preciso rellenar: la hoja de empadronamiento. La hoja lo preguntaba todo: edad, sexo, profesion, ingresos…
– Hay que escribir a Gerona -conmino tia Conchi-. Tu tio Matias hablo claro: si fracasais, decidmelo…
Paz dejo que se le cayera hasta media espalda la rubia cabellera.
– Si, ya lo se. Pero ?que podra hacer?
– Escribele…
Paz obedecio. No escribio la carta con tinta, sino con sangre. Dicha carta provoco en Gerona una convulsion, pese a que Matias estaba seguro de que la recibiria un dia u otro.
Ya no podia escamotearla, como habia hecho con las anteriores a su viaje. Se la enseno a Carmen Elgazu y a Ignacio. Les conto con detalle su entrevista en Burgos y les dijo: 'Les prometi ayudarles… Y debo hacerlo -Volviose hacia Ignacio-. Se llaman Alvear'.
Fue el nombre clave. Ignacio reacciono con rapidez fulgurante. Por otra parte, tambien el habia estado en Burgos y recordaba de pe a pa la angustia que habia experimentado en aquella casa de la calle de la Piedra.
El muchacho dijo, con sorprendente naturalidad:
– Hay que contestarles que se vengan. Que se vengan los tres.; Creo que no va a ser tan dificil echarles aqui una mano…
Matias miro a su hijo con inmensa gratitud. Sin embargo, Carmen Elgazu, que al oir a Ignacio habia sentido otra de sus frecuentes punzadas en la ingle, no decia nada. Por fin hablo.
– Por mi, de acuerdo. Pero ?que va a decir Pilar? ?Oh, claro, Pilar seria el hueso duro de roer! Su reaccion fue el polo opuesto a la de Ignacio.
– ?Traerlos aqui? Pero… ?os dais cuenta?
– ?De que? -pregunto Ignacio.
Pilar no se arredro. 'Son rojos ?no es eso?'. Se atropellaba hablando. Y no daba con el argumento decisivo, convincente, que hubiera deseado encontrar. 'A Mateo no le hara ninguna gracia…' '?Cuanta complicacion!'. 'No traeran nada bueno…' '?Donde los meteremos?'. Aludio a los crimenes de la UGT… Ignacio corto en seco.
– Me parece, hermanita, que en el escudo de tu camisa azul solo hay flechas; que te has olvidado de las rosas…
Pilar tuvo un exabrupto. Miro a su familia. Carmen Elgazu habia bajado los ojos.
– ?Bien! -dijo-. Ya veo que mi opinion no cuenta… Haced lo que querais.
Y se fue a su cuarto, donde se encerro sollozando.
Eloy, que habia presenciado la escena, no acabo de comprender a Pilar. Y mirando a hurtadillas la carta de Paz, que estaba encima de la mesa, penso para si: 'Paz… Me gusta ese nombre'.
Matias escribio a Burgos comunicandoles la buena nueva. Tambien alli hubo sus mas y sus menos. A Paz no le hacia ninguna gracia el papel que indudablemente representarian en Gerona. Penso en Mateo, Jefe Provincial de
