Fue la primera vez que Ignacio se marcho dando un portazo. Ana Maria, sorprendentemente, le pidio a Mari- Luz que le sirviera el te y se puso a silbar. Claro que le dolio el portazo, muestra inequivoca de mala educacion. Pero estaba segura de que Ignacio se arrepentiria y le pediria excusas. Y habia oido decir que lo mejor de los matrimonios era la reconciliacion…

CAPITULO XXVII

LA SEMANA SANTA FUE, en efecto, peculiar. La impresion general era que la guerra en Europa daba sus ultimas boqueadas, pero, por lo mismo, cualquier noticia que llegaba a la calle volvia a adquirir una importancia singular. Se confirmaba la aseveracion de un corresponsal: 'El primer bombardeo es tan trascendental como el ultimo'. El ultimo no habia llegado todavia, pero, por de pronto, Tito habia permitido la entrada de tropas rusas en Yugoslavia y en los alrededores de Madrid se habia acondicionado un aeropuerto americano para la expedicion de socorros a Europa, la Europa que estaba hambrienta en medio del terremoto.

Con motivo de la Semana Santa, el Caudillo habia conmutado la pena a trescientos condenados a muerte, lo cual arranco lagrimas de gratitud entre las familias afectadas. En Gerona, una de las personas que lloro fue el patron del Cocodrilo. Se libro de la muerte un cunado suyo, de Teruel, que cuando los 'rojos' conquistaron la ciudad clavo tres punales consecutivos en los cuerpos de tres cadaveres enemigos. Tambien se dieron por conclusos los expedientes por responsabilidades politicas.

Carmen Elgazu, que andaba preocupada porque en Bilbao habia aparecido una bandada de grandes peces que causaban graves destrozos a la pesca de sardinas y anchoas, sabia algo del estado de animo que imperaba en su propia casa al llegar Semana Santa. Todos se acordaban de Cesar, el hijo ausente. Y reprochaban al pobre doctor Gregorio Lascasas que su proceso de beatificacion no anduviera mas de prisa. Pobres mosen Alberto y padre Forteza! Hacian cuanto estaba en su mano y ellos hubieran dado carpetazo al asunto, convencidos de que el muchacho podia subir al altar. Pero el arzobispo de Barcelona, doctor Gregorio Modrego, exigia mas y mas pruebas, siguiendo, era de suponer, las instrucciones de Roma. Matias se enojaba con este asunto. 'Al final exigiran que descienda con alas de angel del campanario de la catedral'.

Se hizo un gran silencio en la ciudad con motivo de la Semana Santa, contrariamente a lo ocurrido en las ferias y fiestas, durante las cuales se habia inaugurado el mercado de abastos, se habian iluminado muchos monumentos, se tocaron muchas sardanas y se celebro un concurso de escaparates que gano Perfumeria Diana, gracias a que Paz Alvear acudio a darle a Damaso unos cuantos consejos que, segun el perfumista y peluquero, rayaban en lo genial.

Mosen Alberto colaboro en la expectacion con una 'Alabanza al Creador', publicada en Amanecer, que dejo estupefactos a mosen Falco y al padre Jaraiz: el autentico Caliz de la Santa Cena se encontraba en la sala capitular de la antigua catedral de Valencia. Caliz de comeria oriental, con oro purisimo en las astas. Por testigos de la epoca. Plutarco entre ellos, ya se sabia que en aquellos tiempos tanto griegos como romanos, egipcios y hebreos usaban calices preciosos en los convites de reyes y principes. 'No podia ser menos para el Rey de Reyes'.

Por su parte, Mateo, a modo de contrarreplica, informo a traves del periodico que, en Sevilla, la duquesa de Osuna, la marquesa de San Joaquin y otras damas de la nobleza de la ciudad habian cedido sus valiosas joyas para que, durante aquellas jornadas, las luciera la Virgen de la Amargura. 'Al terminar Semana Santa, la Virgen, como es de suponer, devolvera tales joyas a las marquesas y duquesas sevillanas'.

Se proyecto en el cine Albeniz la pelicula Jesus de Nazareth. Carmen Elgazu asistio, al lado de su marido y en vez de aplaudir, lloro. Lo que no comprendia era que, segun el calendario, en la misma pantalla aparecieran 'amantes' y pecadores de toda lana o 'aquel gran profeta nacido en Israel'. Aunque no le parecia que la palabra profeta fuera apropiada para aludir al hijo de Dios. Matias se abstuvo de cualquier comentario, si bien no veia claro por que el centurion le clavo a Dios la lanza en el costado. 'Aqui hay algo que mosen Alberto tiene que explicarme'.

La procesion del Viernes Santo fue prodiga en sorpresas. Llevaban cadenas atadas a los tobillos. Agustin Lago, Sebastian Estrada y Cacerola. Los dos primeros, no se sabia por que, puesto que las Constituciones -el reglamento- del Opus Dei se desconocian; Cacerola pedia un milagro. El milagro de que Lourdes recobrara la vista o, por lo menos, que el bebe que estaban esperando naciera sin esa tara.

Pero la sorpresa mayor la dio Alfonso Reyes, el cajero del Banco Anis, ex trabajador en las canteras del Valle de los Caidos. Su propio hijo, Felix, no acerto a comprender. Alfonso Reyes participo en la procesion llevando en lo alto un crucifijo de pequeno tamano. No habia precedentes de que el hombre fuera creyente, ni nadie le habia visto jamas entrar en una iglesia. Pero, siguiendo en la linea de 'perdonar' con la que asombro a todos a raiz de su liberacion, habia ido madurando y un buen dia se confeso con mosen Alberto. 'No se por que estoy aqui - explico el mismo-, pero me gustaria que me diera la absolucion'. Mosen Alberto no lo dudo un instante. No le hizo la menor pregunta. Ego te absolvo… Luego resulto que Alfonso Reyes, en Cuelgamuros, en un momento de depresion, habia prometido que si salia con bien de aquellos barrenos y su hijo, Felix, estaba a salvo, un dia asistiria a la procesion con un crucifijo en la mano.

El hombre, pues, no habia hecho otra cosa que ser fiel a si mismo y cumplir. Lo que no le gusto fue aparecer al dia siguiente en Amanecer, en primer plano, con el rostro compungido por la emocion. 'Lo ves? -le dijo Felix-. Esa gente aprovecha cualquier ocasion para pregonar su mercancia'. Alfonso Reyes termino por alzar los hombros. 'De acuerdo, de acuerdo. Pero de este modo yo estoy mas tranquilo'.

Paz Alvear y la Torre de Babel contemplaron la procesion desde el piso de la Rambla. Paz, desde que el Eje aparecia como derrotado, estaba siempre dispuesta a la generosidad del vencedor. Carmen Elgazu murmuro: 'A lo mejor se convierte'. Matias susurro: 'No creo que los tiros vayan por ahi'. Mateo iba con las autoridades, detras del Cristo yacente y Pilar le enseno a su hijo, izandolo como si fuera un estandarte. Ignacio se acordo de aquel ano en que el llevaba capuchon y les dijo a los suyos que levantaria por tres veces el cirio para que le reconocieran. Contemplo el desfile, junto con Ana Maria, desde el balcon de Manolo y Esther. Nadie reconocio a la hermana de don Eusebio Ferrandiz, ex sor Genoveva, la cual, con la ayuda del doctor Andujar, andaba venciendo su tenebroso mundo de escrupulos.

El general Sanchez Bravo, mientras caminaba al lado del gobernador, camarada Montaraz, se preguntaba si el ano proximo podrian celebrar tamana procesion. De pronto, sus calculos militares se habian derrumbado y las sonrisitas que entreveia incluso en los cuarteles lo tenian apabullado. Su hijo, el capitan Sanchez Bravo, hubierase dicho que gozaba poniendolo nervioso. Todos los dias se plantaba ante el mapamundi y clavaba las banderitas a su antojo, ante el pasmo de Nebulosa. El territorio perteneciente al III Reich era ya muy exiguo, una pequena mancha roja. Y pronto el rojo desapareceria por completo y solo quedaria por resolver la contienda en la inmensidad del oceano Pacifico.

Las esposas de los jerarcas, a excepcion de Pilar -Maria Fernanda, Carlota y dona Cecilia- contemplaron el paso de la procesion desde el balcon de la Voz de Alerta. Maria Fernanda y Carlota estaban euforicas porque veian a don Juan ocupando el trono antes de terminar el ano; dona Cecilia no comprendia por que, siendo Semana Santa, aquellas dos mujeres irradiaban satisfaccion. Ella, desde que se caso, solo habia faltado a misa siete dias, que fue lo que le duro un leve ataque gripal. 'De que os reis, si puede saberse?'. 'De ese hombre que va detras de los de los caballos con una escoba y una pala'. 'Pues vaya. El pobre… Ahi os querria yo ver'.

Antes de que finalizara la procesion estallo un pequeno artefacto frente al palacio episcopal. No causo mas que ligeros danos en la fachada y en la puerta. Pero conmociono a toda la ciudad. En seguida empezaron las especulaciones y la Andaluza y sus pupilas, que habian esperado en el templo ocupando las ultimas filas, huyeron hacia su casa de lenocinio. Se especulo sobre los maquis, en quienes, de un tiempo a esta parte, recaian todos los desaguisados. Los tres ex divisionarios especularon sobre el librero Jaime, cuyas heridas habian ya cicatrizado. Charo sospecho de Alfonso Reyes, que entendia de explosivos y que muy bien pudo hacerse el hipocrita… Todas las pesquisas, incluidas las de la brigadilla Dieguez, resultaron negativas. Sin embargo, aquel artefacto adquirio caracteres simbolicos. 'El ano pasado esto era inimaginable'. 'El reloj empieza a senalar la medianoche'. 'A saber adonde iremos a parar'.

Al doctor Gregorio Lascasas le temblaban un poco las manos. El se acariciaba el pectoral, pero le temblaban un poco las manos. Por primera vez se sintio solo en la inmensidad del palacio episcopal y recordo que, en cierta ocasion, el padre Forteza le sugirio transformar aquello en un museo. El no prestaba oidos a chaqueteos de ese

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