intactos para que su analisis fuera exhaustivo y pudiera, poco a poco, establecerse la escueta verdad. Por los interrogatorios se supo que la mano de obra utilizada la constituyeron, por regla general, los propios detenidos. Tambien se supo que hubo judios que delataban a sus 'hermanos' intentando salvarse. Muchas mujeres alemanas, algunas de ellas jovenes y de gran belleza, pertenecientes a la SS, demostraron una gran crueldad, bien utilizando el latigo, bien contemplando la lenta agonia de las victimas o disparando contra estas a placer. Algunas walkyrias encuadernaron sus libros con piel humana o remataron sus muebles con huesos elegidos entre los esqueletos.
Todo cuanto veia iba quedando grabado en la memoria de mister Edward Collins, quien no cesaba de pensar en su mujer y en que algun dia sus hijos deberian tambien visitar tan inmensos cementerios. Igualmente pensaba en sus amigos de Gerona, que eran, en primer lugar, el consul americano, mister John Stern, y a seguido Manolo y Esther. Por cierto que, desde Alemania, e incluso desde el propio Londres, Gerona le parecia un oasis de paz, dijeran lo que dijeran los enemigos de Franco. El hotel del Centro, que descanso! Limpio, rebosante de vida gracias a los huespedes, sin trazas de bombardeos ni de fosas comunes. El viejo Churchill tenia razon: Espana se habia salvado de la guerra y ademas cuando el desembarco aliado en Africa ayudo de forma decisiva a las tropas inglesas.
Llegado a Gerona, mister Collins llamo por telefono a Manolo y Esther. Queria hablar con ellos, necesitaba desahogarse. Le invitaron a cenar; antes, empero, el consul se dio el gustazo de pasearse un rato por el barrio antiguo. Su calma, su silencio, le impresionaron mucho mas que de costumbre. Los campanarios de San Felix y la catedral parecian proteger a aquellos seres que durante varios anos habian sido obligados a saludar brazo en alto, a gritar heil Hitler! Incluso ahora, como lo harian para enterarse de lo ocurrido? Seguro que la ferrea censura los mantendria en la ignorancia. El se habia traido consigo algunas fotografias espeluznantes, de seres cadavericos agarrados a unos barrotes, con cables de alta tension a medio metro de sus caras o de sus manos. Y los documentales! Por toda Europa, y por supuesto en los Estados Unidos, empezaban a proyectarse peliculas tomadas por Dios sabe quien: algun corresponsal, algun prisionero, algun guardian que querria luego refocilarse con ellas en casa o presumir entre las amistades. Nada de eso conocerian los gerundenses. Los gerundenses solo sabrian que 'desde el ano 1939 se habian construido en Espana cuarenta pantanos' y que el arzobispo primado Pia y Deniel habia declarado: 'La guerra es justa cuando es necesaria'.
Manolo y Esther recibieron a mister Edward Collins como a un huesped de honor. No era la primera vez que el consul cenaba en su casa. Estaban acostumbrados a sus ademanes, a su voz un tanto chillona y a su peculiar acento ingles. Esther recibio de sus manos un precioso obsequio: un jarron de cristal de Bohemia.
La cena discurrio amablemente, hablando de las novedades locales -se acercaba la Navidad y Esther andaba ajetreada buscando el correspondiente abeto y elaborando con sus manos las figuritas del belen-, y mister Edward Collins haciendo hincapie en la flema britanica ante la adversidad y, asimismo, ante la obligacion de rendir honores a los heroes: mister Churchill habia perdido las elecciones y actuaba ya desde la oposicion.
A la hora del cafe pasaron a la sala de estar y Manolo le ofrecio al consul cigarrillos britanicos. Inmediatamente le acribillaron a preguntas. Realmente las victimas podian contarse por millones? Como funcionaban las camaras de gas? Como se hacia la seleccion de los que podrian seguir viviendo? Aparte de los judios, que otras etnias fueron las mas perseguidas? Y los ninos? Y los experimentos llevados a cabo por los medicos SS? Era cierto que en Dachau habiait inoculado malaria a mil prisioneros para estudiar su evolucion? Etcetera.
Mister Collins, casi halagado por tanta curiosidad, se tomo el ultimo sorbo de la taza de cafe y empezo a explicarse. De entrada, les mostro las fotografias, ante las cuales Manolo y Esther palidecieron. Luego les dijo que, aparte los judios, los mas afectados habian sido los catolicos, los zingaros o gitanos y muchos prisioneros rusos.
Al llegar al campo, en camiones o vagones de ganado, eran alineados a golpes de matraca y los condenados tenian que someterse, en efecto, a la formalidad de la seleccion. La palabra 'simpatico' daba derecho a la vida; la palabra 'no simpatico' significaba la muerte. Unos a la derecha, otros a la izquierda, sin preocuparse de ningun estado, edad o sexo… Y esta eleccion arbitraria, completada con un gesto displicente del latigo, era sin remision.
Pronto estareis todos 'reunidos', declaraban los comandantes del campo. Y era verdad. Mientras los condenados desfilaban, la banda militar del campo interpretaba la clasica tonada de los Cuentos de Hoffmann. La orquesta estaba compuesta por detenidos; sobre todo, violines y acordeones.
Las camaras de gas que el habia visto tenian capacidad suficiente para amontonar tres mil victimas. Despues de cada ejecucion, se subian en ascensor los muertos hasta los crematorios construidos en la superficie. Una sesion de incineracion necesitaba un promedio de quince minutos. Pero los crematorios, los hornos, resultaban insuficientes. No permitian quemar mas de seis mil cadaveres en veinticuatro horas. Entonces se cavaron 'fosas de fuego' o se levantaban hogueras. Una contrafosa recogia durante la combustion dos kilos de grasa humana y proteinas por cadaver. Estos productos, metidos en toneles, eran expedidos a las fabricas de jabon. Este jabon se llamaba 'flotante' a causa de su poca densidad. El laboratorio anatomico de Dantzig se encargaba de la buena marcha de esta fructifera industria basada en la utilizacion de residuos humanos, y la Europa ocupada se lavaba - sin saberlo- con las materias grasas recogidas en Polonia.
Muchos ninos. Muchos ninos fueron gaseados y quemados asi. Solo dos categorias de ninos eran indultados y se libraban del horno crematorio: los mellizos y los enanos, quienes vestidos con la indumentaria rayada de los presidiarios eran destinados a servir de cobayas para los experimentos biologicos de los medicos de las SS sobre la gemelidad, el enanismo y el gigantismo.
En las camaras de gas, ventiladas despues de cada ejecucion, los cuerpos eran ante todo rociados con agua de lejia por medio de mangueras. Un equipo compuesto de barberos y dentistas se esmeraba entonces para recuperar el pelo y la dentadura, cuyo empleo se revelaba util para la economia de guerra alemana. Molinos de motor trituraban los huesos y el polvo procedente de la operacion era vendido como abono quimico a los granjeros de la region. Dia y noche salia de la chimenea de los crematorios un hollin gris e impalpable, que a cien kilometros a la redonda lo cubria todo con el polvo de la muerte. En la reja de entrada del campo de Auschwitz un letrero decia: 'El trabajo es libertad'.
Antes de ser ejecutados, los condenados debian despojarse de sus prendas y de todos los objetos personales. Los relojes, joyas, monedas y cosas de valor, cogidas a las victimas, al igual que los zapatos, gafas, coches de ninos, maletas, munecas, juguetes, etc., eran seleccionados en las llamadas 'Cabanas del Canada' y enviados, con los dientes de oro, bien a Alemania para los siniestrados de los bombardeos, bien al frente, para ser distribuidos a titulo de recompensa a los soldados que cumpliesen actos de valcu. Se calculaba que fueron toneladas de dientes de oro. Los cabellos de las mujeres, rasuradas despues de la ejecucion, eran expedidos a las fabricas y servian para hacer medias de fieltro y zapatillas de descanso.
En Auschwitz un medico llamado Menguele formo, mediante injertos progresivos, 'hermanos siameses', sin que se supiera la utilidad del experimento.
El hambre era tal que en los sectores reservados a los prisioneros de guerra rusos se dieron frecuentes casos de canibalismo. El higado de muchos cadaveres fue devorado crudo por hombres en el umbral de la tumba a los que el hambre volvia antropofagos.
En Mauthausen se liquidaba a los enfermos inyectandoles Lysole o eran colgados a los acordes de unos valses de Strauss. En Dachau muchas mujeres fueron colgadas por los pies y, en esta posicion, fecundadas por inseminacion artificial. Despues de cuatro meses de gestacion vigilada, se provocaba el aborto y los fetos pasaban de la matriz a un recipiente, a fin de ser sometidos a estudios biologicos. Las madres eran en seguida conducidas a los hornos crematorios, a pie, desnudas y perdiendo sangre.
En Buchenwald, que significaba 'campo de hayas', habia especialistas en la reduccion de craneos, medicos nazis confeccionaban momias y obligaban a las mujeres a cruzarse con enormes perros y monos procedentes del parque zoologico. Previo pago de los gastos, a veces las familias tenian derecho a recibir los restos de los desaparecidos -cenizas- en una caja de puros…
Llegados aqui, Esther hizo un gesto, se levanto y se fue al lavabo, convencida de que iba a vomitar. No llego a tanto, pero el ultimo pitillo le habia repugnado y sentia una intensa molestia abdominal. Al regresar pidio perdon. Tambien mister Collins se lo pidio por la crudeza del relato. No se dio cuenta de que la pasion que puso en el
