'El aire huele a rosas y a Imperio…' Eh, que tal? Sigo o con eso teneis bastante?

Maria Fernanda se puso de su parte. La epoca imperialista de Espana habia pasado. Una cura de humildad no le iria mal al pais, que se sostenia de puro milagro.

El gobernador protestaba. Por que no hablar de Imperio? No se trataba de ir a la guerra en el carro del vencedor, sino de unirse fraternalmente con la America Hispana. Hispanoamerica era un elefante dormido que se pondria en pie, y Espana podria ser el domador. 'No creo que hablar de Tintes Imperio haga mal a nadie. Y menos beberse una gaseosa Imperial'.

El matrimonio estaba tambien contento porque su hijo, Angel, habia decidido por fin quedarse en Gerona. Mosen Alberto le convencio, con el truco de fotografiar los monumentos romanicos. Pero no era solo eso. Marta tuvo razon: existia la vacante que habian dejado los masones Ribas y Massana, exiliados en Mejico. Angel se despidio de don Nemesio Valdes, su maestro en Madrid, y alquilo un magnifico estudio en un alto edificio proximo a la Dehesa. Estudio restallante de luz, que logro acondicionar con mucha modestia pero con sentido practico. Necesitaria un delineante y un aparejador: seguro que los iba a encontrar. De momento no tendria mas remedio que dedicarse a levantar lo que el, 'urbanista', detestaba: bloques-colmena. Esto lo conseguiria facilmente a traves de las Viviendas Protegidas y del apellido que llevaba. Mas tarde ampliaria su campo de accion a torres y chalets de la Costa Brava, que era lo que, en principio, le habia producido un cosquilleo entusiasta.

– Por que no nos haces un proyecto para una torre en S'Agaro? -le pidieron Manolo y Esther-. Imaginate que hemos ganado un pleito importante y que tenemos el parne necesario…

– Bueno, bueno… Todo se andara.

Angel queria mucho a sus padres, aunque, con su dosis de escepticismo a cuestas era mucho menos 'imperialista' que el camarada Montaraz y consideraba que los anglicismos y demas no hacian otra cosa que enriquecer el vocabulario. No le gustaba vivir en el gobierno civil, que parecia un castillo antiguo venido a menos y apto para ser habitado por el conde de Montecristo. Pero contra eso no podia luchar, por lo menos de momento. Su aficion a la fotografia lo llevo por derroteros inesperados: los ancianos y los locos. Mosen Alberto se asusto. 'Este hombre me enviara a hacer gargaras la guia romanica de la provincia y se me ira al Asilo y al Manicomio'. Angel le tranquilizo. 'Se puede compaginar. Pero las piedras tambien cansan y los rostros humanos tienen su aquel'.

Dicho y hecho. ' La Voz de Alerta', al que el gobernador le pregunto una vez, en tono de chunga, si los elefantes tenian dentista, llevo a Angel al Asilo. Los ancianos! Encorvados, temblorosos, con el mirar asustado, todos y cada uno eran diferentes. Los habia coquetos, como Hitler, que se negaban a dejarse retratar: demasiadas arrugas. Los habia que se acicalaban y procuraban abrir la boca para sonreir, con lo que Angel les arrancaba incluso las entranas. Uno de ellos, de nombre ignorado, se vistio con el traje de la boda, el panuelito blanco asomandole por el bolsillo de la americana. 'Me traera una copia, verdad?'. Queria ir a depositarla a la tumba de su mujer, muerta hacia veinte anos.

Para Angel constituyo una experiencia impar el contacto con aquellos seres que habian olvidado casi todos los nombres propios y se acercaban al final del trayecto. Sobre todo las mujeres, inspiraban lastima. Las mujeres no podian negar su condicion. Les preocupaba el peinado, sus monos apretados, las horquillas puestas aqui o alla. Algunas se ponian pendientes. 'Solo el rostro, por favor'. No querian perpetuar sus piernas hinchadas, torcidas o a punto de quebrarse por el femur. Angel, al termino de su trabajo, disponia de un panel -cincuenta ancianos y ancianas-, con el que a gusto hubiera hecho una exposicion en la Biblioteca del Municipio, a lo que el profesor Civil se mostro contrario, por etica elemental.

Luego le toco el turno al manicomio. Ahi no sabia donde escoger. Separacion de sexos. El doctor Andujar lo condujo de un lado para otro con una familiaridad y una ternura que a Angel le cortaron la respiracion. 'Yo amo a esta gente, comprendes, Angel? Son almas de Dios'. Que almas, voto al diablo! Si Dios no podia crearlas mejores, que abdicara de su trono; y si podia y no lo hacia, Angel hubiera querido llamarse Arcangel y protestar.

Algunos locos se encandilaban al ver la maquina fotografica. 'Eh, eh, aqui estoy!'. Otros se indignaban, soltando espumarajos de rabia por las comisuras de los labios. Querian abalanzarse sobre el. Uno de ellos creia ser el Sol. Hinchaba el torax y soplaba fuerte, convencido de que con este acto insuflaba vida a los demas. Otro estaba seguro de oir continuamente radio Moscu. Habia sido comunista y sabia que ahora Moscu pasaba por un trance dificil. Da, Da…, decia, como los divisionarios al llegar a Novgorod. Angel le saco un primer plano de la oreja que tenia pegada a la pared. Una mujer, en un rincon del patio, llevaba en la falda piedrecitas del rio Ter y las ofrecia como si fueran cajitas de cerillas.

Al terminar, el doctor Andujar le pregunto a su invitado:

– Que siente usted, amigo Angel, ante este espectaculo?

– Asco, doctor, y perdone mi sinceridad… -contesto el arquitecto-. Por eso no quiero casarme. Por eso no quiero tener hijos, para no perpetuar ese absurdo que es vivir.

– Le comprendo… Yo tambien cai en esa tentacion. Hasta que descubri que eran seres humanos a los que se podia amar.

– Amar? A ese techo no llegare jamas.

Maria Fernanda se impresiono hondamente al ver las fotografias de los ancianos y de los locos. Era muy aprensiva. A veces temia morir pronto y concretamente de cancer, enfermedad que se llevo a su padre. El camarada Montaraz parecia vacunado contra tales sentimentalismos. Su comentario fue: 'Hay que limpiar a fondo los edificios y celdas del asilo y del manicomio'. En ocasiones, Angel creia que su padre se habia creado un mundo irreal. De ahi que en Albacete hiciera de las suyas, como esperaba que hiciera en Gerona. Entre otras cosas, mando a Madrid diversas expediciones de 'productores' para que subieran a un avion, un Junker 52, 'y conocieran la hermosa topografia de Espana'.

Por lo demas, el objetivo de Angel era independizarse cuanto antes y no vivir de balde. A peticion suya, mosen Alberto le llevo a lo mas alto del campanario de la catedral, desde donde volvio a contemplar la explanada hasta Rocacorba y repitio: 'Aqui hay mucho que hacer'.

En el cafe Nacional decian: 'Y cuando vendra ese muchacho por aqui a jugar una partida de ajedrez a ciegas?'. Angel no se hizo esperar. Se planto alli una noche -habia empezado la batalla de Stalingrado-, e hizo la exhibicion. De espaldas al tablero, dio jaque mate, en treinta y siete jugadas, al canario Carlos Grote, campeon local. Ramon, el camarero, disfruto como si le hubieran pagado un viaje a Australia. Se oyo una cerrada ovacion. Matias comento: 'A eso lo llamo yo tener el cerebro organizado'.

* * *

El camarada Montaraz, consecuente con su decision, se disponia a asestar el primer golpe al coronel Triguero y a los hermanos Costa. 'Hay que fumigar todo esto!', era su santo y sena. Su antecesor, camarada Juan Antonio Davila, le habia dejado un dossier -galicismo-, en el que figuraban una serie de apropiaciones indebidas, algunas de las cuales se habian acumulado en el bufete de Manolo e Ignacio.

Ignacio debutaria muy pronto en el Juzgado de Primera Instancia y en la Audiencia. Sin embargo, el primer paso fue la destitucion fulminante del coronel Triguero de su cargo de Delegado del Servicio de Fronteras, en la capital del Ampurdan, Figueras. Fue destinado a Albacete, por orden superior, donde sus suenos de 'acumular fortuna' se evaporarian en un santiamen. Figueras era su gran covachuela, que habia sabido aprovechar, primero con sus viajes a Perpinan dedicados al contrabando y luego, asociado a la Constructora Gerundense, S. A., junto con los hermanos Costa y el capitan Sanchez Bravo, levantando edificios ilegalmente y acudiendo en plan ganador a buena cantidad de subastas. Finalmente habia conseguido meter baza en las divisas que traian los fugitivos de la guerra, y de ello no habia dado cuenta a nadie. Que haria ahora con su mania de apostar, que trajo de coronilla a Ignacio? 'Te apuesto la corbata a que manana llovera!'. 'Te apuestas veinte duros a que manana cae un pez gordo?'. El pez gordo fue el. El general, despues de una entrevista con el gobernador, se mostro implacable. Ambos hubieran querido expulsarlo del Ejercito; pero el coronel Triguero tenia agarraderas en Madrid y gracias a ello pudo conservar el uniforme, aunque en Albacete.

Ignacio se acordaba mucho del coronel. En un principio le cayo simpatico, porque tenia mucha labia y mucha personalidad; hasta que descubrio que no jugaba limpio. Siempre decia: 'Yo no he nacido para comer garbanzos toda la vida. Quiero una casita con jardin y que la mujer que cuide de el no sea siempre la misma…'

En Albacete encontraria su purgatorio. Quedo estupefacto pero se dio cuenta de que llevaba las de perder. Los Costa se sintieron desamparados con respecto a una serie de actividades de la Constructora; pero les quedaba mucho campo libre y, ademas, la EMER, que dependia del padre de Ana Maria, don Rosendo Sarro.

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