experiencia. Finalmente aparecio un varon que pesaba tres kilos y medio, con bastante pelo y que se llamaria Augusto. El acuerdo habia sido tomado con anterioridad. Si era hembra, se llamaria Victoria; si era varon, se llamaria Augusto, nombre de emperador.

' La Voz de Alerta', que de un tiempo a esta parte padecia de urticaria, no cabia en si de gozo. Amanecer lo publico asi. En vez de hablar de Mateo, que provenia de Rusia, hablo de Augusto, que provenia del misterio. El alma se lleno de gozo, la casa se lleno de flores. Dolores, la sirvienta, afirmo que nunca habia visto tan feliz al 'senor'. Se alegro doblemente porque en epocas de soledad y tristeza ella le habia dicho siempre al alcalde: 'Lo que a usted le conviene es casarse y tener un hijo'. Ahi estaba, para siempre. A gusto la Voz de Alerta le hubiera traspasado al crio la vara de mando.

Se celebro, por todo lo alto, el bautizo, en la catedral. El oficiante fue el propio senor obispo, doctor Gregorio Lascasas. Padrinos, el general Sanchez Bravo y la esposa del gobernador, Maria Fernanda. El general le dijo a la Voz de Alerta: 'Ya tiene usted adlateres y tutti contenti'. Dona Cecilia le regalo a Carlota un precioso muneco de trapo.

De Barcelona llegaron para la ceremonia los padres de Carlota, condes de Rubi. En el guateque que se celebro luego en el hotel Peninsular, donde se hospedaba John Stern, consul de los Estados Unidos en Espana, se reunieron unas cuarenta personas que hubieran hecho las delicias de Jose Alvear, si hubiera estado alli y hubiera dispuesto de una metralleta. Destacaban por su estatura el camarada Montaraz y el capitan Sanchez Bravo. Se hablo de todo, empezando por lo que suponia la llegada al mundo de un nuevo ser, mientras el neofito Augusto dormia tranquilamente en la cuna. ' La Voz de Alerta' habia rogado a los condes, monarquicos recalcitrantes, que en presencia del general y del gobernador se abstuvieran de censurar al Regimen y al Caudillo.

– Va a costamos mucho trabajo -habia dicho el conde, con marcado acento catalan- porque la cosa esta que arde. Pero procuraremos no aguar la fiesta.

El obispo tomo la palabra.

– Se dice que cuando nace un nuevo ser, en el cielo repican las campanas… Tal vez sea exagerado, porque las campanas estarian tocando constantemente y lo mas probable es que en el cielo no las haya. Pero si que los padres contraen una grave responsabilidad.

' La Voz de Alerta' miro al prelado.

– Tenemos conciencia de ello, monsenor. De momento, con el bautizo hemos puesto la primera piedra…

– Cierto… -admitio el obispo, que, como siempre, estaba resfriado-. Mucha gente no concede importancia a este sacramento. Y es que no han leido el pasaje de Juan el Bautista en el Jordan… Ser cristiano es un tesoro que cada cual puede ir acrecentando o lo contrario, convertirlo, por soberbia, en un trasto inutil…

Carlota intervino.

– Esperemos que, en nuestro caso, y en el caso de nuestro Augusto, no sea asi…

Hubo un intermedio en el coloquio, durante el cual todos hablaban a la vez, al tiempo que comian vorazmente. El senor obispo se mostraba muy locuaz, e igualmente el general. Este recordo el bautizo de su hijo, el capitan Sanchez Bravo, alli presente. 'Se harto de llorar… En cambio, yo llore el dia que jure bandera'.

Estas palabras fueron la piedra de toque. El general – la Voz de Alerta lo sabia de antiguo- apenas sabia hablar de otra cosa que de su profesion y de lo que girara en torno a ella. Con la impunidad que le otorgaba el uniforme, despues de un breve rodeo se lanzo pronto a elogiar a Franco y a su labor como Jefe de Estado. Se hizo un silencio, hasta que el gobernador asintio. El general dio una importancia extrema a que el Caudillo hasta el momento hubiera conseguido salvar al pais del conflicto belico. El conde solo sugirio que, tal vez, debido a la posicion geografica, privilegiada, de Espana, podria irse un poco mas lejos y sacar una buena tajada de esa neutralidad. 'Esperemos que Franco se de cuenta de esto y saque a la nacion del marasmo en que ha vivido durante tanto tiempo'.

El general no entendio muy bien lo del marasmo pero no sospecho en absoluto que aquello fuera una alusion. Su hijo, el capitan, se lo habia advertido muchas veces. 'Es curioso. Hablais de Espana como si fuera vuestro feudo particular y como si todo el mundo estuviera de acuerdo con la manera que teneis de plantar los tomates…'

El camarada Montaraz, que habia aguzado el oido, ante tan ilustre concurrencia se creyo en la obligacion de defender su camisa azul, que de hecho nadie habia cuestionado. El camarada Montaraz acababa de regresar de Madrid, a donde se habia desplazado para tener un cambio de impresiones con su amigo el ministro Giron, y llegaba euforico. Al parecer, Espana tenia yacimientos de oro en cantidades enormes, muy superiores a aquellas que los 'rojos' se habian llevado al extranjero, sobre todo, a Rusia y a Mejico. Tales yacimientos se encontraban en las cercanias del rio Darro. La cosa tenia su aquel y posiblemente los aliados se quedarian estupefactos. Al mismo tiempo, minas de antracita en Leon, yacimientos de estroncio en Granada, riquisimas vetas en Puertollano con filones de pizarras bituminosas que proporcionarian a Espana unos ciento setenta mil litros diarios de gasolina. El gobernador repitio algo que ya se habia dicho hacia tiempo y que Franco, en su ultima caceria, habia recordado a sus amigos: 'El subsuelo espanol esta prenado de riquezas innumerables, que solo la apatia y el poco carino de los gobernantes predecesores habian dejado en el olvido'.

Por la mente de los contraopinantes desfilo aquella tomadura de pelo de la gasolina sintetica, pero nadie la menciono, tinicamente el profesor Civil, cogiendo el toro por los cuernos, manifesto que su alegria era infinita, puesto que veia la posibilidad de acabar con el macabro espectaculo del que el era el responsable en Auxilio Social. 'Rostros demacrados, hambrientos, en los que esta marcado el surco de la tragedia'. La ultima nota lagrimeante al respecto eran los ninos huerfanos que llegaban de los escenarios de la guerra, muchos de los cuales no sabian siquiera su nombre. El nuevo delegado de Fronteras, el coronel Evaristo Bermudez, se los enviaba en caravana.

– Ayer por la manana me trajeron a una nina de unos doce anos, que solo sabia aleman y que se llamaba Elvira. Ni idea de su procedencia ni de quienes eran sus padres. Estoy buscando quien se haga cargo de ella, pero de momento no he encontrado a nadie. Es una nina preciosa, que despues de pasar por la banera daba gloria verla… La pobre intento decir gracias en espanol, pero le salio una palabra incomprensible.

No le gusto al general el giro que habia dado al coloquio el profesor Civil, y dirigiendose al camarada Montaraz le pregunto que se decia en las altas instancias de Madrid con respecto a la guerra.

– Digo esto porque aqui hay quien hace correr el rumor de que los japoneses la hacen por su cuenta…

El camarada Montaraz, a falta de un cacahuete para romper por la mitad, como si quisiera tomarse un tiempo mojo un bizcocho en la taza de chocolate y se lo comio. Luego contesto:

– Cierto, ya he oido esta version… Proviene, como siempre, de la BBC. Dicen que los japoneses no consultaron con Hitler lo de Pearl Harbour, porque son muy suyos. Lo cierto es que hubo largas conversaciones antes de lanzarse a la accion, pues Hitler hubiera preferido que el Japon atacara a Rusia por Siberia… Pero los japoneses tenian derecho a pensar en la defensa de su zona y eligieron el Pacifico. Por lo demas, se parecen a los alemanes: samurai, kamikaze y demas. Estan asestando golpes muy fuertes a los Estados Unidos y estos no saben como reaccionar -el camarada Montaraz se acaricio la cicatriz de la mejilla derecha-. En cuanto a la guerra en general, en Madrid nadie duda de que al final el Pacto Tripartito se llevara el gato al agua. Existen, al parecer, ciertas discrepancias entre Hitler y algunos de sus generales; pero el Fuhrer acabara imponiendo su genialidad y antes de medio ano los ninos rusos tendran que estudiar aleman para poder conversar con esa nina solitaria, Elvira, de que nos ha hablado el profesor Civil…

Intervino el conde de Rubi, apasionado por la politica.

– Me pregunto -dijo, plegando la servilleta- por que en el guateque de un bautizo tenemos que hablar de los japoneses, de los alemanes y de Norteamerica. Brindo por nuestro nieto Augusto, por el hijo de Carlota! Ha nacido en un hogar honorable y esperamos que nos de muchas alegrias…

El trueque fue bien acogido, porque el conde de Rubi, que era un caballero, acerto con el tono exacto al pronunciar aquellas palabras. La mas entusiasta a su favor fue dona Cecilia, la esposa del general.

– Bravo, bravo! -repitio, aplaudiendo con fervor-. Ya estaba yo pensando: esto es un bautizo o un funeral? Y vuelvo a repetir que no me creere nada de los japoneses mientras no vea a uno paseandose por Gerona con la espada desenvainada…

Dona Cecilia, como siempre, consiguio distender la situacion. Se hablo de las peliculas espanolas que estaban en aquellos momentos en las carteleras: Morena Clara, Suspiros de Espana, Nobleza baturra, A mi la Legion, Sin novedad en el Alcazar, Raza…

El camarada Montaraz dijo haber asistido en Madrid, en compania de Giron, al estreno de Sin novedad en el Alcazar -Rafael Calvo interpreto al general Moscardo-, y que se impresiono mucho al ver que habia sido construido

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