En el cafe Nacional la tertulia de siempre continuaba. Desde la boda de Ignacio, Matias debia soportar muchas bromas. 'Que si tal vez ciguena doble -alusion al embarazo de Pilar-, que si tal y que si cual'. Matias encajaba como Paulino Uzcudun e informaba a sus colegas de que en Barcelona se habia fundado, totalmente integrado por mujeres, el Club de las Pocas Palabras.
Anecdotario semanal: 'Se declara de interes nacional la repoblacion forestal de Las Hurdes'. Esta fue la aportacion de Galindo. 'Ha sido puesta de largo la unigenita hija del duque de Alba. Fiesta en el Palacio de las Duenas. Cuerpo diplomatico, nobleza, autoridades, jerarquias, etc. La gentilisima Maria del Rosario Cayetana Firz James Stuart Silva Falco y Gutubay, heroina de la fiesta, es desde ayer la XI duquesa de Montoro. Vistio por primera vez galas de mujer. Los colonos obsequiaron a la nueva duquesa con mantones bordados a mano, mantillas y peinetas. Ella estrecho la mano uno a uno': aportacion de Carlos Grote. Inventos: 'gafas de sol con espejo retrovisor, para estar al tanto de quien puede seguirnos': aportacion de Marcos, quien prometio comprarse tales gafas. Matias le dijo: 'Pero, quien te va a seguir a ti? Mejor que se las compres a Adela…' Jaime el librero informo de que aquel ano era el centenario del nacimiento de Perez Caldos, y que a raiz de ello sus novelas y Episodios Nacionales se vendian, naturalmente, bajo mano, como rosquillas.
Hablaron de las medicinas que tomaba cada cual. Matias tomaba ahora depurativo Richelet. Galindo dijo, senalando un anuncio de Amanecer: 'Sufre usted de la orina? Jugos de plantas Boston'. Grote quiso deslumbrar a la concurrencia. 'Contra las ladillas, aceite ingles. Parasito que toca, muerto es'. Jaime, que tenia estrias en las manos -tal vez por el contacto con libros antiguos-, se aplicaba 'pomada marca Moncho'.
– Este chico hace milagros y se esta convirtiendo en una institucion.
Ramon, el camarero, afirmo que la unica medicina que curaba todos los males era viajar.
La miseria continuaba en toda Espana, como Ignacio habia tenido ocasion de comprobar en el tren que les llevo de Barcelona a Madrid. Quiza el hombre mas tranquilo, que mejor descansaba, de todo el pais fuera un maestro de Aviles que llevaba seis meses durmiendo, sin que los medicos lograran diagnosticar la causa.
Amanecer queria infundir confianza mediante el facil sistema de notificar que se multiplicaban las cosechas. La cosecha de trigo en Jaen se calculaba en seis mil vagones; la de naranja batia el record con diez millones de cajas; la de arroz alcanzaba los doscientos cuarenta millones de kilos. Nadie daba credito a estas cifras. Pero el camarada Montaraz, siguiendo los consejos del ministro Giron, continuaba facilitandolas al periodico, en el que, cuando llegaba el Dia de los Difuntos, aparecian esquelas colectivas, que daban grima, con los nombres de todos los caidos por Dios y por Espana. Imposible publicar la esquela de un fusilado por 'desafeccion al Regimen' u otro delito similar.
El estraperto iba en aumento, pese a las medidas tomadas contra los infractores. Maria Fernanda se lo decia a su marido: 'Es que, si acabarais con el estraperto, la gente no tendria de que ni con que vivir. Deberian cerrar las fabricas e incluso la cafeteria Espana'.
Dura lucha la del gobernador, que llego a Gerona lleno de buenas intenciones y cuya unica alegria se la proporcionaba su hijo, Angel, quien se abria paso en su carrera de arquitecto, hasta el punto de que tenia ya a su cargo un aparejador y un par de delineantes. El camarada Montaraz lo sabia todo acerca del estraperlo; solo se le escapaban algunas maniobras de los hermanos Costa y de don Rosendo Sarro, pero ahi estaba Manolo para contarselas. La ultima jugada habia sido la importacion 'legal', autorizada, de cincuenta camiones, que fueron a buscar a la frontera, so pretexto de que regalarian cinco a la Delegacion de Abastecimientos.
Los bragueros, las patas de palo y las piernas postizas servian tambien para la ocultacion, que en estos casos solian ser de joyas o de mercancias de precio. Habia que desconfiar hasta de los impedidos, porque eran bastantes los que utilizaban la silla de ruedas como escondrijo de cualquier articulo. Por su parte, Sebastian Estrada, que por fin habia ingresado en el Opus Dei -convencido por Agustin Lago y Carlos Godo-, contaba que el contrabando mas corriente en los barcos mercantes eran botones de nacar, estilograficas Parker, encajes de Malinas, perfumes, medias de nylon y pieles de astrakan. Lo curioso era que tales mercancias seguian un itinerario disparatado. Los perfumes mas caros, los que interesaban a la perfumeria de Damaso, habia que ir a buscarlos a una merceria de la calle Figuerola; para las estilograficas Parker, era forzoso acudir a una lecheria de la calle Ultonia.
Los hermanos Costa estaban euforicos, no solo por la marcha de la guerra, sino porque, a raiz de la boda de Ana Maria y del traslado de este a Gerona, don Rosendo Sarro parecia guardar con ellos menos distancia. Se hizo asequible. Por si fuera poco, los Costa le presentaron a la Torre de Babel y a Paz, a Padrosa y a Silvia. Don Rosendo, comparando el bocio en el cuello de Leocadia, su mujer, con los despampanantes cuerpos de Paz y Silvia se derritio. Llego a invitar a las dos parejas a su yate -como antes lo habia hecho con Gaspar Ley y Charo-, para hacer un par de breves cruceros por la Costa Brava. 'Con una condicion -les dijo-. Que no dejeis encinta a esas preciosidades'. La Torre de Babel y Padrosa sonrieron. No iba a serles nada dificil complacer a su 'amo', pues lo mismo Paz que Silvia estaban decididas a no tener hijos hasta nuevo aviso.
Por cierto, que 10. Torre de Babel y Padrosa no habian visto nunca la Costa Brava desde el mar. Ahora comprendieron por que la habian bautizado Costa Brava. Sobre todo el cabo de Creus les fascino. Paz y Silvia llevaban a bordo dos trajes de bano escuetos, pues la vigilante guardia civil andaba lejos. Don Rosendo aprovechaba cualquier momento para reseguir con la mirada aquellos cuerpos de sirena. La verdad es que se deshidrataba. Tenia su 'amante' en Barcelona, como era de rigor, ademas de un 'haiga' y de los libros comprados a metros; pero no podian compararse a Paz y Silvia. Especialmente Silvia, le tenia embobado. Senos como limones, piernas larguisimas, piel tostada por el sol. Envidiaba a Padrosa, quien, en vez de hablarle de su mujer, le hablaba siempre de Felix Reyes, el aprendiz de pintor que tenia 'ahijado' en su casa y que 'para hacer academia' su maestro Cefe le habia dado ya permiso para pintar desnudos.
La Torre de Babel le conto a don Rosendo que por las playas y calas en torno al cabo de Creus antes de la guerra habia un par de campamentos nudistas. Don Rosendo se palpo la barriga y dijo, riendo: 'Esto no es para mi…' Y les ofrecio a Silvia y Paz unos coctel-refrescos de su invencion, con sendas canitas para succionar.
Don Rosendo, en banador, resultaba 'asquerosito', segun palabra de Paz. La barriga, las mollas de la cintura, el vello. Le sobraba grasa por todas partes. Lo que mas le gustaba era que Silvia le arreglara las unas de los pies. 'Pedicura, que no manicura -le decia-. La manicura me la hacen en Barcelona'. Siempre que podia, dejaba en tierra a su esposa, Leocadia. Esta oponia poca resistencia, primero por el bocio y luego porque Paz y Silvia le parecian vulgares. Se quedaba en su chalet de San Feliu de Guixols tomando el sol y leyendo novelas de amor, que era lo que le gustaba. Don Rosendo, por supuesto, invito un par de veces a Ignacio y Ana Maria, pero Ignacio 'no tenia vacaciones y no pudo aceptar'.
En uno de los cruceros recalaron en Cadaques. Era el paraiso de los pintores, capitaneados por Dali, que tenia su feudo muy cerca, en Port Lligat. Don Rosendo pretendio comprar un par de cuadros del Dali surrealista, pero le dijeron que debia ponerse en contacto con los marchonos que aquel tenia en Paris y en Nueva York. Don Rosendo consideraba que Dali estaba loco, pero en Barcelona fueron rotundos: sus cuadros se cotizarian cada dia mas.
Paz vivia momentos de ensueno. Los dos marinos del yate, que formaban la tripulacion le gustaban mucho. Iban torso desnudo y con slips muy cenidos. Le gustaban mucho mas que la Torre de Babel. Por eso llevaba gafas negras, para que nadie pudiera adivinar la direccion de su mirada.
Apenas si se acordaba de Pachin, pese a que este, idolo de Eloy e inmensamente popular, jaleado por las multitudes de los estadios, aparecia retratado en todos los periodicos. 'No me interesa -le habia dicho Paz a Silvia-. Ha declarado que es germanofilo y que su maxima ilusion es jugar un dia contra Inglaterra'.
Paz, repasando su vida, a veces se intranquilizaba un poco. Tal vez se hubiera vendido por un plato de lentejas. Burgos quedaba lejos, con el papel matamoscas colgando del techo sobre la mesa del comedor! Y su padre? Fusilado por los Rosendo Sarro de turno… Y su madre, Conchi, muerta antes de que ella consiguiera despegar. Habia sido, la suya, una capitulacion en regla, empezando por permitir que su hermano, Manuel, entrara en el seminario. Habia dejado incluso de cotizar para el Socorro Rojo puesto que Jaime, el librero, que era el recaudador y el contable, conocia sobradamente la trayectoria de la muchacha.
Silvia no tenia ningun remordimiento. Ella siempre aspiro 'a mas' y fue su propia madre quien le aconsejo
