que para pescar un pez gordo se hiciese manicura. Claro que nunca imagino que el pez fuera tan gordo como Rosendo Sarro.
A finales de septiembre se acabaron los cruceros porque el clima ya no era el mismo y don Rosendo tenia trabajo en Madrid. Entonces los hermanos Costa y Agencia Gerunda se quedaron en Gerona. Habian empezado los campeonatos de futbol y de hockey sobre ruedas. El Gerona Club de Futbol, sin Pachin, iba de capa caida; en cambio, en hockey el Gerona encabezaba la clasificacion. Por lo demas, los Costa, desde que don Rosendo les trataba casi de igual a igual, ya no tenian necesidad de insultar al arbitro, de gritar que le rompieran una pierna o el craneo. Se comportaban civilizadamente, sentados en tribuna, con cigarros habanos como el que Ignacio regalo al revisor del tren.
La nota negativa era que el capitan Sanchez Bravo, que habia sido su enlace con el Ejercito, de pronto rompio con ellos, rompio definitivamente con la empresa EMER. Su decision se debio al ultimatum que le dio su padre, el general, pero tambien a su personal examen de conciencia. Sin la presion psicologica del coronel Triguero se sentia falto de bases dialecticas. Ahora le dio por emborracharse y por seguir jugando al poquer. Su madre le dijo: 'Moderate, hijo… Segun tu padre, la guerra no esta perdida aun. Y Franco vela por todos'.
La otra nota negativa para los Costa era que no podian salir de la provincia. Continuaban en situacion de 'libertad vigilada' y cada quince dias debian presentarse a la policia, ante don Eusebio Ferrandiz, quien pese a su buena voluntad sentia por ellos autentica repugnancia.
Ricardo Montero, el director de la Biblioteca Municipal, en excedencia por enfermedad, se suicido. Poco despues del sexto electrochoque, gracias a cuya terapeutica habia salido de su casi estado catatonico, al verse 'despreciado' -era su expresion- por Gracia Andujar empezo a beber, en compania del capitan Sanchez Bravo y a jugar al poquer en el casino todas las noches hasta las tantas.
El doctor Andujar le habia advertido de que la mezcla de barbituricos y alcohol era explosiva y que podian acarrearle una crisis casi mortal. Esta fue precisamente la idea que le corroyo desde el primer momento. Cada noche, al quedarse solo por las calles de Gerona -vivia en la fonda Mellado, de la plaza del Aceite- contemplaba desde el puente de Piedra el Onar que bajaba sin apenas agua. Su depresion era honda, y solo podian comprenderla quienes hubiesen vivido otra igual. Por lo demas, en los ojos del doctor el habia leido que aquel mal, aunque a intervalos, le perseguiria a lo largo de su existencia. No tenia mas familia que su padre, que residia en Salamanca y con el que andaba bastante distanciado. No encontraba asidero. Gracia Andujar hubiera podido serlo, pero la muchacha prefirio a Jose Luis, que era un ser vital, que no llevaba la carga de los 'tiros de gracia' que el llevaba y que con toda evidencia la haria cabalmente feliz.
Un sabado por la noche -el otono se presentia-, habia dejado en el casino todos sus haberes. Habian hablado de la guerra y todo el mundo se habia mostrado muy pesimista, a pesar de los discursos de Goebbels. Sanchez Bravo le habia atacado con dureza diciendole: 'Lo que tienes que hacer es dejar de jugar y volver a la biblioteca'. La biblioteca! Estaba alli, junto al puente de Piedra, con una sala anexa para exposiciones. Los libros, de un tiempo a esta parte le daban asco, tal vez porque no le resolvian su problema. Especialmente la Enciclopedia Espasa, con sus setenta volumenes, le llevaba a pensar: 'Tanta sabiduria acumulada y nada puede curar la depresion'. Siguio Rambla abajo. Todo estaba cerrado. Una vez mas se pregunto por que los estancos llevaban la bandera nacional. Varios cuerpos inmoviles en las aceras, durmiendo. En las esquinas, durante el dia los ciegos vendian sus cupones. Oyo el reloj del Ayuntamiento y tambien el de la catedral. Llego a la fonda en el momento en que el sereno gritaba: 'Las tres de la madrugada, sereno, Ave Maria Purisima'. Ave Maria Purisima! Estaba completamente borracho. Subio a tientas los escalones. Entro en su habitacion. Se bebio los ultimos tragos de conac que le quedaban. Miro a su entorno. Nada familiar. Ni un solo retrato de un rostro amigo. El unico, el de Gracia Andujar, lo habia roto y tirado a la papelera.
Noto asfixia en el pecho y ganas de vomitar. Otras veces habia tenido la tentacion del suicidio y la habia superado. Esta vez, no, sucumbiria a ella. Todo era de color negro en su mente y en su corazon. No se sintio capaz de levantarse al dia siguiente y volver a empezar. Que le importaba a el que la gente durmiera o se hiciera el amor? De repente, se acordo de dos de los condenados a quienes disparo el tiro de gracia. Una pareja de comunistas que quisieron volar una central electrica. Su 'dignidad y compostura ante el peloton le sulfuro y al acercarse a sus cuerpos y rematarlos lo hizo con rabia. Curioso. De entre todos los condenados aquella pareja se le grabo en la memoria. Ahora mismo los veia, mofandose de el. Central electrica. Comunismo. Tambien aquello fue un suicidio, pero un suicidio con decoro; en cambio, el suyo era un puro derrumbamiento, carencia de una mano afectuosa, la nada. Recordo una conferencia del doctor Chaos en la que este dijo que durante las guerras se suicidaban mas hombres que mujeres. El era un hombre. Una caricatura de hombre.
Dejaria una nota escrita? Para que. Brrrrr… Ay, apenas si podia sentarse! Penso en su padre. El conac le subia a la garganta. Ni siquiera quiso mirarse al espejo. Se tomo todo el tubo de barbituricos y se durmio para siempre, cruzado sobre la cama.
La muerte de Ricardo Montero dio lugar a toda suerte de comentarios. Nadie podia asegurar que se trataba de un suicidio, ni siquiera el doctor Andujar. La autopsia revelo la mezcla de barbituricos y alcohol; pero tambien pudo tratarse de un paro cardiaco. El ultimo testigo, el capitan Sanchez Bravo. 'Si, le deje solo en el puente de Piedra, borracho y deprimido a mas no poder, pero de ningun modo podria afirmar que pensaba en suicidarse. Precisamente le aconseje que volviera a la biblioteca y me contesto con una mueca que no supe como interpretar'.
Llego su padre de Salamanca, Abdon de nombre, y se presento en el hospital donde se habia practicado la autopsia. El no tenia ningun interes en llevarse el cadaver, lo cual, por lo demas, exigiria tramites un poco largos. 'Lo enterramos en Gerona y en paz. Para mi, Ricardo murio al ascender a alferez y ofrecerse voluntario para lo que ustedes ya saben'.
Entonces intervino mosen Falco, en nombre del obispo. La version mas probable era el suicidio. El doctor Andujar abrio las manos. 'Que conste que yo no he afirmado tal cosa'. 'Tampoco ha afirmado lo contrario'. Valio lo del suicidio y, por tanto, el entierro no tuvo lugar en tierra sagrada, sino en un anexo dispuesto en el cementerio para los suicidas y los protestantes. De haber estado presente, David se hubiera acordado de su padre, suicida y que tambien fue enterrado alli.
Mosen Falco cumplio con sus obligaciones. Unicos testigos, Abdon Romero, el capitan Sanchez Bravo y Leon Izquierdo, el ex divisionario, ayudante en la biblioteca, campeon local de billar. Era una manana prematuramente otonal. El viento movia levemente los cipreses. Las flores de todos los nichos aparecian muertas. Ricardo Montero, por orden del general, tuvo su feretro y su nicho e incluso su ramo de flores.
Y ahi empezaron los escrupulos de Gracia Andujar, que en cierta medida contagiaron a Jose Luis. 'Si no lo hubiera abandonado, no habria tomado la fatal decision; pero tampoco estaba obligada a unirme para siempre a un hombre tarado, maltrecho, que mi padre habia declarado enfermo mental'. Gracia Andujar no vivia y no sabia si ir o no ir al cementerio. Jose Luis procuraba calmarla, al igual que Marta. 'No vayas, no te obsesiones. La depresion fuerte le vino mientras tu estabas a su lado'. Era verdad. Pero Gracia Andujar, la 'gacela', no estaba acostumbrada a ver de cerca la muerte.
Quien mas sufrio fue la madre de Marta. Ahora que las cosas empezaban a encarrilarse -el noviazgo de Jose Luis- se presentaba un muerto de por medio. La madre de Marta habia envejecido, lo cual no significaba que se mantuviera cruzada de brazos. Se ocupaba del ropero parroquial mucho mas que Carmen Elgazu y ayudaba al profesor Civil en Auxilio Social. Habia llegado a interesarse sinceramente por los pobres, aunque era de suyo poco carinosa y siempre guardaba cierta distancia. Dios, por favor, que Gracia Andujar no se marchitara! Ella y la coleccion de munecas que habia iniciado Marta eran las notas alegres del hogar.
Jose Luis Martinez de Soria, que cada dia amaba mas hondamente a Gracia Andujar, era un hombre sensato. Pronto ascenderia a capitan. Sabia tomarse las cosas con calma, sin quemar las etapas. El lo atribuia a la conviccion que tenia de que Satanas intervenia directamente en la tragedia de los hombres. Satanas tomaba mil formas: Stalin, Hitler, la guerra mundial, los cuadros de Picasso, cruzadas, Inquisicion, sufrimiento de los animales, hienas, cucarachas… Y por supuesto, depresion. Pero siempre era Satanas, el Maligno, aquel que se rebelo y que continuaba teniendo poder.
Gracia Andujar le dijo, dandole un beso.
– Me ayudaras a superar esta crisis…?
– Pues claro que si! Ego te absolvo… Tu no tienes la culpa de nada.
