Maria, mas que nunca seguro de si! Claro que tenian varios asuntos pendientes en el juzgado, y que Manolo e Ignacio iban a por ellos. Pero eran duros de pelar. Muchos testigos hacian marcha atras, temerosos de que alguna amenaza pendiera sobre sus cabezas. Manolo le decia a Ignacio: 'Tiempo al tiempo… Los hermanos Costa, con este gobernador, caeran. Lo de tu suegro, el inefable don Rosendo, lo veo mas peliagudo'.

La tercera medida tomada por el gobernador fue la de castigar a los duenos de varios establecimientos - comestibles y calzado- a permanecer durante veinticuatro horas en el escaparate de sus tiendas, a la vista del publico. Desfilo toda la poblacion, entre divertida y asustada. En el cafe Nacional, Galindo y Carlos Grote le dijeron a Matias: 'Sabiamos que la Escoba, perdon, el gobernador, tenia sentido del humor y colaboraba en ' La Codorniz', pero no hasta ese punto. Senores, en lo que a nosotros respecta, chapeau…'

Tristes conquistas comparadas con el alud de ingenio y mala uva de los estraperlistas. Productos buscadisimos eran los metales: tuberias, cables, canerias de plomo, hilos telefonicos, las tapas de las bocas de riego, las de los alcorques. Y el marmol. Las mismisimas lapidas mortuorias se convertian en veladores de cafe. Hubo cliente que al pasar la mano por el reverso de la mesa palpo la leyenda: 'Tus hijos no te olvidan'. Y en las pensiones barcelonesas, segun Ezequiel le contaba a Ana Maria -y esta a su vez a Ignacio-, daban gato por liebre. En una fonda proxima a la estacion de Francia se descubrio que habian servido dieciocho mil gatos desde la terminacion de la guerra civil. El dueno, Renato Zato, temio ser fusilado, acorde con el reciente decreto; se salvo. Le salieron doce anos y un dia y el hombre se dio por satisfecho.

A todo esto. Amanecer publico un anuncio que movilizo a la poblacion. Alemania pedia obreros espanoles, en cantidad ilimitada, mediante un contrato que mejoraria al ciento por ciento su nivel de vida. En toda la nacion tal noticia causo una especie de escalofrio, acaso un suspiro de alivio. Trabajar en Alemania! Las puertas de la riqueza abiertas! Se acabo el racionamiento, sobraria para enviar divisas a la familia! Se formaron colas. ' La Voz de Alerta', y el camarada Revilla, delegado provincial de Sindicatos, contabilizaron veintidos emigrantes dispuestos en la ciudad, seis de ellos, precisamente, 'productores' de los Costa, de la EMER, que dirigia el hijo del profesor Civil.

Y alla se fueron gran cantidad de obreros -la primera remesa fue de cinco mil-, montados en los mismos trenes que antano utilizaran los voluntarios de la Division Azul, y siguiendo el mismo itinerario a traves de Francia. Las despedidas fueron una mezcla de tristeza -separacion- y de jubilo. 'Mujer, no llores, que ha llegado la ocasion!'. El padre Forteza, conocedor de Alemania, le dijo a Alfonso Estrada: 'Me temo que al llegar alli se encontraran con alguna sorpresa desagradable'.

Moncho y Eva comentaron:

– Mas lazos con Alemania! Hay que ver…

A todo esto, Franco hizo un viaje a Cataluna. Lo tenia prometido desde hacia tiempo, pero no veia el momento. Por fin llego. Y he ahi que la santa montana de Montserrat, a donde Franco iba a subir para rendir culto a la Moreneta, se lleno como en las grandes fiestas de las peregrinaciones. Subieron alli varios obispos, todas las autoridades de la region -el camarada Correa Veglison, el camarada Montaraz, etc.-, y tambien una serie de ciclistas que pedalearon con brio asombroso, como si cumplieran una promesa o estuvieran en pleno tour de Francia.

Como es natural, entre los obispos presentes figuraba el de Gerona, el doctor Gregorio Lascasas, que no habia estado sino una vez en el monasterio y que nuevamente se quedo con la boca abierta y suspenso el animo. Fue precisamente a el a quien correspondio decirle al Caudillo que las jerarquias eclesiasticas lo saludaban con las siguientes palabras: 'Vemos en Vos el instrumento de la Providencia '. Franco no se inmuto. Por lo visto estaba acostumbrado a los halagos mas fervientes. No podia olvidar que el sacerdote Herrera Oria le habia dicho en Malaga: 'Fue enviado por Dios un hombre cuyo nombre era Francisco'. Y que el obispo de Madrid y Alcala, doctor Eijo Garay, llego a decirle viendole bajo palio un dia en que el obispo balanceaba el incensario: 'Nunca he incesado con tanta satisfaccion como lo hago ahora con Vuestra Excelencia'.

Franco contesto con un largo discurso, en medio de aplausos y vitores de la multitud que cubria la explanada frente al monasterio. Y entre otras cosas dijo algo que agrado mucho al camarada Montaraz y a Marta, pero que disgusto al notario Noguer, Presidente de la Diputacion: 'Solo existe una nacion cuando tiene un jefe, un Ejercito que lo guarda y un pueblo que la asiste. Nuestra Cruzada demostro que tenemos el jefe y el Ejercito. Ahora necesitamos el pueblo y este no existe mas que cuando logra tener unidad y disciplina'.

– Como puede un hombre autoelogiarse de este modo? -le pregunto el notario Noguer al camarada Rossello, que estaba a su lado.

El camarada Rossello le miro con firmeza.

– No se trata simplemente de un hombre. Es el Caudillo y todos sabemos lo que esta palabra significa.

El notario Noguer enmudecio. No quiso encrespar a su joven interlocutor, entre otras razones porque tenia asma y se sentia debil. Pero recordo con cierto regusto unas palabras del cardenal Segura, el unico 'enemigo', junto con el cardenal Vidal y Barraquer, del generalisimo Franco; y dichas palabras eran: 'La palabra Caudillo, en la literatura clasica, significaba jefe de una banda de ladrones; e Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios espirituales, clasifica la figura del Caudillo entre los demonios'.

Este recuerdo del notario Noguer empezo y acabo en su claustro personal. El exterior, en la gran explanada, continuaba cantando himnos y aplaudiendo. Fue un triunfo de Franco, que tuvo su momento culminante cuando el Generalisimo subio al camerino de la Virgen y beso con fervor la imagen.

Y cabe anadir que la estancia en Montserrat no fue mas que una etapa. Luego le toco a Barcelona: desfile de 'productores', organizado conjuntamente por el camarada Giron y las autoridades locales. Fue una ceremonia apoteosica, tanto mas cuanto que no procedia de las Fuerzas Armadas, sino de la poblacion civil. El numero de 'productores' que desfilo brazo en alto ante el Caudillo, en la avenida que llevaba su nombre -antes Diagonal-, supero los cuatrocientos mil. La urbe se tino del azul de las camisas por espacio de varias horas. Era invierno, hacia frio, pero el entusiasmo podia con todo. El general Sanchez Bravo, tambien presente, al ver el mundo del trabajo marcando el paso barboto, a oidos de su ayudante, el coronel Romero: 'Nunca imagine que el pueblo, tres anos despues de haber terminado la guerra civil, continuara siendo milicia'. Naturalmente, de Gerona habia llegado un tren entero de 'productores' procedentes de toda la provincia, presididos por el delegado provincial de Sindicatos, camarada Revilla. Y los Costa, por su cuenta, habian inscrito a todo su personal.

El camarada Montaraz se palpo varias veces la cicatriz de la mejilla izquierda, por cuanto le habian dicho que Montserrat era el ombligo del separatismo catalan. Aquello le dio animo, le mantuvo la moral. Tal vez Cataluna fuera mas permeable de lo que los pesimistas podian pensar. Lamento no tener a mano media docena de cacahuetes, porque hubiera ido partiendolos por la mitad con su reconocida maestria.

CAPITULO III

LA VIDA DE LOS EXILIADOS proseguia su camino. Julio Garcia y Amparo continuaban en Washington, en el Imperial Hotel. Recibian algunos periodicos y revistas que les mandaba Matias, entre las que figuraba ' La Codorniz'. Este semanario provocaba en Julio verdaderos ataques de risa, lo mismo que la noticia publicada en Amanecer, segun la cual su caso habia sido ya juzgado por el Tribunal de Responsabilidades Politicas, que lo habia condenado a treinta anos de carcel, a multa de cien mil pesetas y a la perdida de la nacionalidad espanola. Julio, que de vez en cuando anoraba a Berta, su tortuga, puso esas cien mil pesetas a disposicion de David y Olga para reforzar la editorial que los maestros dirigian en Mejico -Editorial Iberica-, que se ocupaba sobre todo de libros de texto e iba viento en popa.

En la ultima carta que Julio escribio a Matias, el optimismo rebasaba la dimension del papel. Estados Unidos en guerra! Entre lineas le recordaba a su amigo, y tambien a Ignacio, que el pais de Roosevelt era el mas rico y poderoso de la tierra. 'A veces pintan oros, a veces pintan bastos. Aqui, a partir de ahora, pintan oros'. A Julio no le cabia la menor duda de que, a la larga, la victoria no podia escaparse de las manos de los aliados. Amparo no estaba tan segura, pero, por las trazas, le importaba poco. Vivia como una reina. Y el aire de libertad que soplaba en el pais que los habia acogido llegaba a conmoverla. Tenia la impresion de que en Estados Unidos todo el mundo, incluso los chiquillos, nacia lo que le daba la gana.

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