– Es verdad. Esto solo me ocurre ante el Cristo sangrante que tenemos en el altar.
Una chispa ilumino el cerebro del doctor Andujar. Habia visitado otras monjas, aunque no de clausura. Tuvo la sospecha de que sor Genoveva, sin saberlo, estaba enamorada fisicamente de Cristo. Le pregunto si en alguna ocasion, mientras rezaba, le habia visto alto, esbelto, resplandeciente, con una tunica blanca hasta los pies.
– Si, si! Muchas veces! Sobre todo, cuando me despierto durante la noche y cuando, al lavarme la cara, cierro los ojos y me los aprieto con los dedos.
– Ese Cristo alto y con tunica blanca que usted ve, podria compararse a la figura de Pio XII?
– No, no! De ningun modo! -sor Genoveva alzo un poco la voz-. El Papa es el Santo Padre, el Sumo Pontifice, pero es un hombre… A quien yo veo es a Cristo, el hijo de Dios -marco una pausa, como si reflexionase-. Y es entonces cuando paso del gozo inexplicable a ese tormento que es dificil soportar.
El doctor Andujar tuvo la impresion de que se encontraba ante un ser humano gravemente enfermo, al que no le costaba nada mantener los votos de obediencia y pobreza, pero al que costaba mucho mantener la castidad. Era muy posible que sor Genoveva, al acariciar a Cristo, llegara al orgasmo, palabra que posiblemente la monja no habia oido jamas. Durante la primera guerra mundial se habian hecho experimentos al respecto, en conventos de clausura y algunos medicos llegaron a conclusiones similares. La masturbacion de los seminaristas era un precedente. El enamoramiento de las monjas por el sacerdote de turno, otro. Estudiando la historia de los papas del Renacimiento se encontraban ejemplos paralelos. Etcetera.
El doctor dio por terminada la primera visita. No queria agotar a su paciente. Hablo con la superiora y le dijo: 'Dentro de ocho dias volvere. De momento, retrase la renovacion de los votos'.
El doctor Andujar medito y se fue a ver a mosen Alberto. Este abrio los ojos como platos. 'No se me habia ocurrido… Claro, claro que es posible! Dios mio, el alma es insondable -marco una pausa-. Recuerdo que una vez me dijo que, cuando sudaba, el frescor de la imagen de Cristo secaba sus manos y le proporcionaba alivio… Claro, claro que es posible!'.
En las proximas visitas -cinco en total-, el doctor Andujar se cercioro de que su diagnostico era certero. Ya de nina, sor Genoveva cogia al Nino Jesus en sus brazos y lo acariciaba, cosa corriente, y hacia como si lo amamantase, cosa ya menos corriente. Y si entro en religion de clausura fue porque los hombres le daban asco, pensando en la pureza de los angeles. De los piropos a Cristo Jesus lo que mas le gustaba era que le dijeran que era su Esposa. 'Esposa de Cristo, se da usted cuenta? Y Cristo me ama como ama a su Iglesia. Comprende, doctor? Pero si esto es asi, si soy su Esposa, por que tanto sufrimiento?'. La conclusion del doctor fue tajante. Sor Genoveva, en aquellos cinco anos de reclusion, habia perdido el equilibrio y estaba a punto de enloquecer. Era preciso que no renovara los votos y sacarla de aquellas paredes cuanto antes. Tenia a su hermano, don Eusebio Ferrandiz, que era un santo varon, que mas podia pedir? Una temporada de libertad y verian cual seria su evolucion.
La madre superiora y el doctor se entrevistaron con el senor obispo, que habia recibido con antelacion el informe escrito del doctor. Monsenor Gregorio Lascasas se llevo las manos a la cabeza. Orgasmo…! Podia tomarse esto en serio? No deberia consultar con el cardenal, o con la Santa Sede? Pero el doctor Andujar era un creyente fiel, un fiel servidor de la Iglesia. Y las pruebas estaban ahi. Sor Genoveva, en cuestion de seis meses, habia adelgazado tanto que mirarla causaba pena.
La orden del senor obispo fue cortante. Fuera del convento y periodo de prueba en casa de don Eusebio Ferrandiz. Este se encontraba tan solo que se alegro lo indecible. Su hermana en casa! Era un obsequio providencial, que le llovia de donde menos podia esperarlo. Era como recibir una herencia de un tio que anos atras se fue a America.
Sor Genoveva, al enterarse de la decision, estuvo a punto de lanzar un grito. Por respeto al senor obispo se contuvo. Naturalmente, no le dieron a conocer la causa exacta. Le hablaron de claustrofobia y de la inminencia de problemas respiratorios.
– Una temporada con su hermano, y luego veremos si puede usted renovar los votos o no.
Cuando don Eusebio Ferrandiz paso a recogerla en un taxi al convento ella se saco el panuelo e hizo adios. Le parecio que dejaba atras lo que mas queria: aquel Ecce Homo. Su hermano le dijo:
– No seas absurda. En casa puedes colocarte los Ecce Homo que quieras… Y pasarte rezando todos los ratos que te apetezcan.
El doctor Andujar aprovecho para visitar profesionalmente al senor obispo. Este continuaba con sus catarros, probablemente de origen psiquico, con sus miedos, con su sensacion de soledad. El psiquiatra descubrio que todos esos sintomas se habian incrementado de un tiempo a esta parte, coincidiendo con la marcha de la guerra. Los miedos del senor obispo se concretaban ahora en uno solo: que los rojos volvieran a apoderarse de Espana. Que horror! El se salvo de milagro la primera vez, durante la guerra civil; ahora no le apeteceria salvarse si en Espana volvian a mandar los anti-Dios, matando sacerdotes y religiosos y quemando iglesias. Pediria el martirio, eso es. Se dijo a si mismo que algo fallaba en el mundo si las fuerzas del mal prevalecian. Tuvo que acordarse de las predicciones de Jose Luis Martinez de Soria, quien estaba a punto de casarse con Gracia Andujar. Realmente, el problema del diablo -de Lucifer- era fundamental. La gente lo caricaturizaba, sobre todo por Cuaresma y por Navidad, en la representacion de Els Pastareis. Pero que ganaran los rusos no era como para dedicarse a la caricatura.
El doctor Andujar llego a la conclusion de que el miedo del senor obispo era ahora fisico. Hablaba de martirio, de holocausto, pero a lo que le temia era a la agresion personal. A tener que abandonar el palacio y ocultarse en alguna alcantarilla. Lo demostraba el hecho de que pidio a los fieles preces por la paz a partir del momento en que los alemanes empezaron a perder, y no antes. Lo mismo que Pio XII.
El obispo, ademas, tenia la sospecha de que no habia acertado del todo con los medios de apostolado que fueron depositados en sus manos. Mosen Alberto se lo habia sugerido en mas de una ocasion, pero fue el unico. Los demas, botafumeiro. Con el padre Forteza apenas si habia entrado en relacion, porque le consideraba un peligroso heterodoxo, aunque resultaba imposible justificar tamana acusacion.
El doctor Andujar no se anduvo con tapujos. Le dijo: 'A mi entender, la Iglesia espanola, y usted con ella, han perdido la ocasion de ganarse al pueblo. Al terminar la guerra civil todo el terreno era abonable: equivocaron la direccion. En vez de aliarse con los vencedores, debieron de aliarse con los vencidos. En vez de levantar el brazo junto al general Sanchez Bravo, abrir la mano a quienes purgaban sus culpas y a los huerfanos y a los hambrientos. A quien se le ocurre dar tanto poder a mosen Falco? Es un nazi con sotana espanola. Y tanta censura! Y tanto sexto mandamiento! Son peores la avaricia y la hipocresia que la lujuria. Prohibir tantas cosas es un error. La Iglesia triunfante deberia ser superada y dar paso a la Iglesia-hermandad. No conozco a nadie en Gerona que considere que usted es su hermano. Deberia empezar por prescindir de tanto ornamento pomposo y pensar en los pescadores de Galilea… Al consul aleman le llamo la atencion que usted, por Semana Santa, lavara los pies a doce ancianos del asilo. Mas les llamo la atencion a los doce asilados, que saben que para que usted los recibiera deberian someterse previamente a un interrogatorio de mosen Iguacen. La gente sufre un empacho de religion. Ayer mismo, el Caudillo fue nombrado 'Hermano Mayor de la Congregacion de Indignos esclavos del Oratorio del Caballero de Gracia'. Todo esto sobra. Son oropeles de fiesta mayor. Tiene usted la Accion Catolica, las Congregaciones Marianas, el Opus Dei… El pueblo se arma un lio y no sabe a que carta quedarse. Las procesiones, los Te Deum en la catedral, las iglesias atestadas en domingo son puros formulismos. Permita que le diga, senor obispo, que de ahi provienen sus catarros'.
En aquel momento, el obispo se saco el panuelo y se sono con cierto estrepito. El psiquiatra no le habia convencido ni tanto asi. La naturaleza le tenia horror al vacio y si ellos no lo colmaban vendrian de fuera otras doctrinas y llenarian el hueco. Ahi estaba Lenin esperando. Y ese Sartre. Y ese Blasco Ibanez, con su obsesion anticlerical… La gente olvidaria los grandes sacrificios de la Santa Madre Iglesia a lo largo de la historia y volveria a dibujar obispos con la tripa llena. El era austero por temperamento. Tal vez por ser aragones. De todos modos, una frase habia hecho diana: 'No conozco a ningun gerundense que considere que usted es su hermano'.
Solita, la enfermera -la confidente- del doctor Andujar estaba encantada con su 'jefe'. No solo trabajaba a su lado en la consulta, donde aprendia tanto o mas que en el hospital de Riga, sino que habia conectado con toda la
