nadie movia un dedo. Todo el mundo permanecia en sus hogares, demudado el semblante. En algunos casos se advertia la animadversion y entonces los 'culpables' eran fusilados sobre el terreno. Simultaneamente habian penetrado maquis en la zona norte de Pallars Sobira. La lucha duro diez dias. Mas de cien soldados y guardia civiles fueron hechos prisioneros. El interrogante era automatico. 'Creeis que el pueblo se alzara contra Franco? Y vosotros, los de uniforme? Acudireis en defensa de la libertad?'. Los soldados y guardia civiles no sabian que responder. Con sus familias y sus novias tranquilamente en la 'retaguardia' no estaban en absoluto preparados para semejante situacion. De pronto, algun maquis de sangre caliente vaciaba su cargador y caian al suelo unos cuantos prisioneros; otros eran guardados como reliquias con la pretension de obligarles a 'cantar'.
A los diez dias los maquis eran menos y las fuerzas que defendian Viella muchas mas. Entonces llego de Yugoslavia, del cuartel general de Tito, Santiago Carrillo y a la vista de los acontecimientos ordeno a 'Mariano' y sus hombres que abandonaran la lucha y regresaran a Francia.
Costo mucho obedecer. Tierra espanola! Cinco largos anos esperando la ocasion. Sin embargo, Santiago Carrillo tenia razon. Superado el factor sorpresa, y comprobada la inmovilidad del vecindario, aquello terminaria en hecatombe. Todavia estaban a tiempo de salvar el pellejo. Porque pronto llegarian los morteros, la artilleria y quien sabe si la aviacion. Jose Alvear subio al campanario de Bossost, meo desde alla arriba y se despidio hasta nuevo aviso de su gran aventura, ampliacion de la anterior en el pueblo de Agullana. Queria llevarse en recuerdo la pila bautismal. O la custodia. O el incensario. Finalmente entro en la sacristia, se vistio con una casulla y emprendio montana a traves el camino que le conduciria junto al lecho de su amada Nati.
El Partido Comunista, aprendida por dos veces la leccion, desistio de la 'guerra abierta'. Esperaria a que la contienda mundial terminase y actuarian entonces como mejor les conviniera. Claro, que era preciso no entregar la primacia a los republicanos ortodoxos, que a lo maximo impondrian en Espana una Republica burguesa. De ahi que Santiago Carrillo y su comite asesor decidieran enviar combatientes uno por uno, o por parejas, hacia el interior de Espana, con consignas concretas para reconocerse entre si e instrucciones para el sabotaje y la hostigacion del Regimen: asalto a trenes, a centrales electricas. Al propio tiempo, se instalaria un Comite Central en Madrid, que actuaria de enlace y cuyo mando directo asumiria el general Lister, quien habia hecho los correspondientes estudios militares en la Academia Frounze, de Moscu.
Todo fue impresionante para el camarada Montaraz. La valentia del adversario, su fanatismo, la perfecta reaccion del Ejercito y de la guardia civil. Tambien le impresiono en grado sumo el silencio que planeo sobre tales acontecimientos. Recibieron de Madrid orden tajante de no publicar nada en Amanecer, de no dar la menor noticia por la radio. Y en toda Espana seria asi. En Gerona, apenas si unos cuantos se enteraron de lo que habia sucedido y de su posible trascendencia. Mateo utilizo, como en las grandes ocasiones, su mechero de yesca. Pilar no se entero. Tampoco Carmen Elgazu. Si se entero Matias, gracias a Ignacio. El senor obispo se arrodillo en su habitacion y rogo largamente 'por las victimas de ambos bandos'. Cacerola, contra su costumbre, se indigno. Debian de haberlos avisado a ellos, a los ex divisionarios, para ir en socorro del valle de Aran. Claro que, dejar a Lourdes -tal vez embarazada- hubiera sido el mayor sacrificio de su vida de falangista.
De nuevo las dos Espanas, aunque no frente a frente. Una, todopoderosa, disponiendo de un ejercito en constante renovacion; otra, dispersa por los caminos y por los cerros, especialmente por Extremadura, Asturias, Leon, Cuenca, etc. Tambien habia otra Espana disfrazada, maquillada como el presidente Roosevelt, en las grandes capitales. En un momento en que se habia aprobado la Ley contra el Bandidaje y Terrorismo, que en el pueblo cordobes de Espiel quince atracadores habian sido fusilados en la plaza mayor y que en el campo de la Bota eran fusilados tambien seis 'individuos' por haber asaltado la fabrica de cervezas Moritz.
Jose Alvear no pudo llegar a Perpinan, al lecho en el que Nati le estaba esperando. En el ultimo kilometro antes de alcanzar la frontera les salio al encuentro -iban el y cinco companeros mas- una patrulla de la guardia civil y les obligo a rendirse. Jose Alvear repitio aquello de la 'rehostia', pero el tono de voz habia cambiado. Tambien se habia despojado de la casulla, impedimento para caminar. Debidamente esposados, fueron objeto de un minucioso chequeo ellos y sus mochilas. En la de Jose Alvear encontraron un paquete de consignas del Comite de Union Nacional que empezaba diciendo: 'Departamento de los Pirineos orientales. Manifiesto. A todos los espanoles! Compatriotas! La hora ha llegado!'. Etcetera. El resto del grupo no llevaba nada y ello les llamo la atencion. Posiblemente Jose Alvear fuera un pez gordo. El nego con la cabeza, pero su fisico era la viva estampa del guerrillero acostumbrado a luchar. Jose Alvear tuvo una idea luminosa, que acaso le salvara la vida: decirles que tenia familia en Gerona, con ex combatientes y demas, y que vivian en la Rambla, 28. Su primo, Ignacio, vivia gracias a el. El le habia acompanado al frente de Madrid, el ano 1938 y lo habia depositado en manos de los 'nacionales', de los moros. Pedia ser llevado a Gerona para confirmar la autenticidad de su declaracion.
El sargento de la guardia civil se acaricio el bigote. Si, era posible. El prisionero dio todos los datos que le pidieron acerca de sus familiares gerundenses. Lo mejor seria no fusilarlo alli mismo; tal vez aquel 'pajaro' fuera un mandamas y pudiera aportar informes de valor.
En fila india fueron conducidos a Viella. Alli el general Sanchez Bravo separo del resto a Jose Alvear. El resto, pese a las suplicas, fueron ejecutados en el pequeno cementerio del pueblo, con la asistencia del parroco, cuya ayuda rechazaron; y el 'posible mandamas' fue conducido en coche a Gerona, donde ingreso en la carcel.
Jose Alvear se mordia los punos. Si Ignacio quisiera! Pero tal vez el pobre no podria hacer nada. Los reclusos le asediaban a preguntas, convencidos de que la infiltracion procedente de Francia era masiva. El les conto la verdad -el golpe habia fracasado- y rogo que le dejaran solo. Y se puso a meditar, recordando su llegada a Gerona la primera vez, cuando encontro a Ignacio en las nubes, como un monaguillo y cuando el se subio al tablado de las sardanas y destrozo el trombon. Cuantas cosas habian pasado! Y Canela… Tio Matias podria hacer algo? Tal vez… Llevaba sombrero y tenia autoridad moral. Seguro que Ignacio, por su parte, era amigo del gobernador. Y tia Carmen, amiga del obispo. Dios, quien lo metio en aquel lio! Con lo bien que lo pasaba escribiendoles cartas. Y ahora que el Eje estaba a punto de pringarla. Era preciso esperar. Era de suponer que todo iria muy de prisa, que no le tendrian con la incertidumbre durante dias y dias, como pasaba con otros camaradas. 'Lo mio es otra cosa. Lo mio, segun las leyes fascistas, se merece el juicio sumarisimo y el paredon'.
Fuera, las cosas discurrieron por cauces normales, es decir, con una angustia asfixiante por parte de Ignacio y de Matias. Estos hicieron cuanto estuvo en su mano para que la pena de muerte decretada contra Jose le fuera conmutada. Intervino el gobernador. 'Lo lamento, Ignacio. Pideme cualquier cosa menos esto. Tenias que ver a nuestros muertos en el valle de Aran'. Intervino el capitan Sanchez Bravo, a quien visitaron Matias e Ignacio. 'Yo no puedo hacer nada. Mi padre es general, yo soy un simple capitan…' Intervino Jose Luis Martinez de Soria, teniente juridico. Tal vez este, por su cargo, pudiera inclinar la balanza. 'Lo lamento, Ignacio. El delito es de muerte. Te das cuenta? Comite de Union Nacional. Compatriotas? Ha llegado la hora! Me temo que haya llegado la hora para tu primo. La ayuda que te presto a ti no compensa. Aunque intentara hablar con el coronel que ha de juzgarle no conseguiria nada; pero es que tampoco, y lo siento, estoy dispuesto a intervenir'.
Paz Alvear se entero y se subia por las paredes. Volvio a ser la muchacha de Burgos que vendia tabaco a los militares. 'Esos canallas! Moriran matando… Dispararan hasta el ultimo momento, hasta que cinco mil aviones aliados cubran el suelo espanol'. La Torre de Babel intento apaciguarla. 'Tu primo es un insensato. Guerrilleros en Espana! Nadie le obligo. Me escuchas, Paz? El mismo lo ha dicho. Pensaban que la gente se uniria a su proeza; y la gente no esta para volver a las andadas. Ni siquiera tu… Los unicos tiros que gustan a la gente son los de las ferias, los tiros al plato y los tiros de pichon'.
Pleito resuelto. Jose Alvear no era siquiera un 'mandamas', como en un principio se creyo. Era un loco, un libertario. Dios sabe cuantos crimenes tendria sobre su conciencia; mucho mas serio que asaltar las cervecerias Moritz. Pena de muerte. Ejecucion inmediata, en el cementerio de Gerona, al amanecer. Mosen Falco fue a visitarle y comunicarle la noticia de que no habia conmutacion de ultima hora. Jose Alvear le llamo 'cabron' y se volvio de cara a la pared.
Al alba, como siempre, en aquel cementerio de Gerona donde los Alvear empezaban a tener tantos seres queridos. Jose Alvear fue fusilado. No quiso que le vendaran los ojos, tampoco que le fusilaran por la espalda. Murio con el uniforme del maquis, moteado de verde para confundirse con la vegetacion. Grito 'Viva la libertad!', y cayo desplomado. Y el sustituto de Ricardo Montero se le acerco y le disparo el tiro de gracia. Fue enterrado en la fosa comun, donde se amontonaban carne putrefacta y esqueletos. No tuvo derecho a lapida, como Matias hubiera querido. Tampoco a corona de flores. Mateo deseaba presenciar la ejecucion, pero Pilar le rogo que se quedara
