– Mira, no estoy para charlas de ursulinas, se os ha quedado el ojete asi de estrecho.

Eloy trato de explicarselo.

– Los del Gas no perdonan, son muchos y tienen influencias.

El Puto manifesto sus temores.

– Nos joderan, lo mejor es largarse.

– ?Pica o te casco!

– Vale, ya le doy, pero…

– Ahi no, dale en la bolsa, se acabaron los melindres, hay que arramblar con lo que se pueda y cuanto antes.

Pincharon directamente en el wolfram, Jovino sabia que el tiempo marchaba en su contra, alguien volveria a la carga y sus socios solo eran mano de obra, se arrugaron como gallinas, segun saltaban las esquirlas del mineral las iba guardando en una bolsa de lona.

– Asi no acabamos el filon.

– Lo que podamos y gracias. Rapido.

– ?Mira alli!

Los buscadores se dispersaban monte a traves, la voz de alarma se difundio sin necesidad de senal alguna, tan clara como si llegaran en un coche celular con la sirena a todo trapo, venia la guardia civil en ronda preventiva, el wolfram era un mineral estrategico y su deber era impedir que saliera de la pena un solo gramo de forma ilegal, la unica forma posible ya que la Jefatura de Minas no habia autorizado ni una de las muchas denuncias de explotacion, el conceder la pertenencia definitiva era un asunto politico y aun estaba por decidir en las altas esferas, en regimen de restricciones toda concesion normal constituye un privilegio y habia mucho amigo haciendo antesala de ministro.

– Largo, voy a volar el nodulo.

Los muy cabrones han sido rapidos, ni que utilizaran palomas mensajeras, penso Jovino mientras prendia fuego a la mecha, corrio sin molestarse en dar el tradicional grito de fuego ardiendo, el ruido de la explosion y el olor de la dinamita puso alas en sus pies, me han jodido el negocio pero no lo aprovecharan ellos, que se jodan, mal de muchos, epidemia.

Salieron a la trocha que bajaba a Cadafresnas, las roderas de los carros marcaban una especie de columna vertebral en el camino, los buscadores fuera de la ley iban apareciendo sobre la marcha, distanciados, como si la cosa no fuera con ellos, como si fuera una casualidad tanta coincidencia y disimulo.

– ?Alto en nombre de la ley!

Los rodeo la guardia civil.

– ?Don Manuel Castineira, alias el Puto, quieto! ?Los brazos en cruz!

– ?Que pasa?

– Los demas despejen. ?Despejen!

Quedo el infeliz Lolo autocrucificado en medio de la plaza que la expectacion formo a prudente distancia, venciendo la curiosidad al miedo de los testigos, los naranjeros encararon a los espectadores de barrera preferente, el cabo toreaba de salon, chuleando el tipo como si tomara la alternativa. Jovino lo vio asi, como una corrida de toros, sabiendo que era a el a quien brindaban el espectaculo y negandose a saltar de espontaneo pasara lo que pasara.

– ?Donde esta tu hermano Charlot? ?Cuantos componen su grupo?

Antes de que Lolo pudiera contestar, el cabo Mediocapa le cruzo la cara de un tortazo con la mano abierta, humillante y doloroso, cinco dedos rojos sobre la mejilla izquierda.

– ?Pero que…?

No le dio tiempo ni a terminar la frase ni a ofrecer la otra mejilla, el nuevo tortazo le marco otros cinco dedos en la derecha.

– ?Donde esta? ?Cuantos son?

Otro golpe, este con el puno cerrado.

– Yo que voy a saber.

– ?Donde esta?

Otro mas.

– ?Cuantos son?

Y otro. El cabo Mediocapa, Demetrio Sanchez, natural de Pancrudo, Teruel, comandante del puesto de Oencia, habia cogido el ritmo sin importarle en el fondo la informacion que la victima pudiera proporcionarle sobre el paradero de su hermano herido, pues era consciente de que nada sabia, era un infeliz, si le llamaban el Puto era por su puta mala suerte, desde pequeno todos los palos que se perdian en la escuela se encontraban sobre sus costillas, pero el interrogatorio servia de castigo ejemplar e indirecto, que fuera tomando nota el forastero.

– ?Donde esta?

– Por mi madre, no me pegue…

Restallo una vez mas su carne, ahora violacea.

– No te tapes la cara o te aso, ?donde esta?

Empezo a sangrar por la boca, a borbotones.

– ?Cuantos son?

Tambien sangraba por las cejas, por el lobulo rasgado, un rostro de nazareno, Lolo, perdido el sentido de la orientacion, giraba sobre si mismo como un molino con las aspas de sus brazos en cruz.

– No bajes las manos que te meto un tiro en la barriga, ?donde esta?

Jovino cerro los punos, pero resistio la doble tentacion contradictoria, la de huir del espectaculo y la de atacar a aquel maton que no le resistiria medio gancho al higado.

– No te dare la excusa que buscas.

Tenia mala prensa el Demetrio, de mal nombre Mediocapa porque solia llevar un capote mas corto que el reglamentario y porque, en otro habil interrogatorio, de una patada le habia arrancado al presunto un testiculo de cuajo, lo habia medio capado, pero nadie atestiguaria en contra suya, oficialmente trata de imponer la ley y el orden y si todas sus acciones favorecen a la Brigada del Gas se trata de pura coincidencia, como en las peliculas, un contubernio indemostrable.

– Mama mia…

– ?Donde esta?

No resistio el ultimo golpe y cayo de rodillas.

– ?Donde esta?

Se puso a cuatro patas para poder sostenerse.

– Si le ves al Charlot cuentale lo que hago con los enemigos de la patria, rojo. Canta el Cara al sol, que te oigamos todos.

Canto con voz patetica.

– Cara al sol… con la… cami… sa…

– ?Mas alto!

El llamado por una vez en su vida don Manuel Castineira, alias el Puto, perdio el conocimiento.

– Los rojos presumen de duros pero no resisten nada. Caballeros, ayuden a este hombre.

No acudieron en su ayuda hasta que los uniformes verdes se confundieron, a lo lejos, con los prados. Jovino tenia el estomago revuelto, no por la cara tumefacta del infeliz Lolo, las habia visto mas destrozadas en las trincheras, sino porque era a el a quien estaba destinada la paliza y no habia dado un paso para remediar la suerte del sustituto, si lo hubiera hecho a estas horas cara al sol y criando malvas, hay que ser practicos y resistir las arcadas, mientras le colocaban sobre una escalera, improvisada camilla, se acerco a su ex socio y le lleno los bolsillos con piedras de wolfram, despues siguio con Eloy cuesta abajo, hacia Cadafresnas, puede que este si le sirviera de algo.

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