tarde.

– ?Y que prisa tienes, si nadie te la mete?

Mas que salidilla, penso el hombre saboreando el fin de la abstinencia, como quien no quiere la cosa la muy cachonda se acariciaba la nalga, la falda se le subio por encima de la rodilla ensenandole una suicida porcion de muslo, estamos de acuerdo, ?verdad?, ensayo la gracia que tanto las hacia sonreir, el charlotesco saludo de bombin y el baston girando loco, esta mas que favorable, a por ella.

– No me pierdas, por favor, no me pierdas.

– Calla y disfruta.

– Nos van a ver.

Es Charlot, decidio el teniente sin ninguna duda, pero ya no pudo disparar, rodaba la pareja por el humedo verde, revolotearon telas sucias de barro, se clavo en la chica como un animal, contaria mas tarde, no se quedo sobre la hembra, por detras, se la tiro a lo perro, eso facilitaba la punteria, no queria herir a la moza aunque si fuera necesario correria el albur, un coito rapido, Genadio Castineira levanto la vista al cielo en pleno orgasmo y en ese preciso instante Chaves apreto el gatillo del superpreciso Winchester Cowboy Magnum. Charlot cayo sobre la aterrorizada Conchita como lo que ya era, un peso muerto, alguien le habia tocado con delicadeza en la sien, con un dedo, llamandole la atencion, vamonos, su ultimo pensamiento fue para su hermano Lolo, ya se que no me has traicionado tu, pobre diablo, le regalo un revolver para que no se dejara volver a apalear, a el no habia nacido quien le pusiera la mano encima salvo a traicion, defiendete, Manuel, o pegate un tiro, despues se dejo llevar a la oscuridad del mas profundo de los suenos.

Conchita huyo hacia el pueblo a la carrera, sin faldas y sin atreverse a gritar el horror que se le apelotonaba en la garganta. Chaves dejo pasar quince prudentes minutos antes de salir del escondrijo a comprobar la eficacia del disparo, alguien podria llamarle cobarde por pura ignorancia, ?cobarde?, usted no sabe el valor que se necesita para matar a un hombre que jamas nos ha dirigido la palabra. Si, esta muerto. Las ovejas no se dieron por aludidas y siguieron pastando.

Capitulo 25

El segundo viaje de rematador a Zamora fue de lo mas tranquilo, me deje convencer de que la cita en el bar Roma no ofrecia el menor riesgo, de que don Antonio Diaz Diez del Moral ya habia aclarado la situacion, por evadirme, por el morbo curioso de tropezar de nuevo con la misteriosa y cachonda mujer de negro. En efecto, alli estaba y acompanada por el mismo individuo, pedi lo de costumbre, un cortado y dos suizos, me sirvieron dos madalenas porque de bolleria no les quedaba otra cosa, deje el Promesa sobre el marmol del velador pues nuestras miradas ya se habian enredado, la comunicacion no verbal es mas expresiva que la charla telefonica, se dicen cosas tremendas que personalmente no nos atreveriamos a decir y que a traves del telefono resultarian infantiles, le dije: tia buena, te voy a meter el palmo y medio mas sabroso que ha catado tu hambre, y me dijo: no se a que esperas, rico, verdulerias que resultaban mas tremendas dado su porte distinguido y la presencia del petimetre, una charla absurda pues no me veia prolongandola en hechos con la responsabilidad de una tonelada de wolfram a las costillas, abri el periodico por la pagina de anuncios para entretener la espera. «Sera del canto la musa, del uno al otro confin, si en su cutis siempre usa, agua de belleza Nin. Ideal para el cutis. Curativa y nutritiva de la piel. Doce delicados tonos, PVP: pts. 6.» Me figure a la atractiva mujer de enfrente aplicandose agua de belleza Nin en panos menores, negros, por supuesto. La mire, me seguia mirando, volvi al periodico con un empalme de no te menees. «Instituto Nacional de Prevision, agencia de Ponferrada, precisando estas oficinas los servicios de botones, por la presente se convoca a concurso entre los mayores de catorce anos y menores de dieciocho, para lo cual los aspirantes deben llenar las condiciones siguientes: 1.°, instancia de puno y letra; 2.° certificado de buena conducta; 3.° partida de nacimiento, y 4.° certificacion de estar inscrito en el Frente de Juventudes.» Las bragas negras eran el colmo del erotismo, siempre que sonaba con una mujer a punto de despelote las bragas eran negras, pura evasion. «Sigue el estraperlo, la guardia civil de Villaseca de Lauzana precinto en el pueblo de Sosas trece maquinas desnatadoras de leche que funcionaban clandestinamente, sus propietarios han sido puestos a disposicion de la Fiscalia de Tasas.» Me seguia mirando con elegante descaro, me brindo un cruce de piernas capaz de estimular a una momia y en ese instante fugaz comprobe que si eran negras, decidi abordarla, al deseo se unia el orgullo deportivo.

– Nos conocemos, ?verdad?

– Del otro dia. Huyo usted de una forma muy desconsiderada.

– Las prisas, ?puedo sentarme?

Me dirigi al hombre, comia un bocadillo de tortilla con ademanes de gourmet.

– Se lo ruego.

Tomo ella las riendas del asunto.

– ?Esta usted por algun motivo concreto o simplemente de paso?

– Negocios.

– Lastima, si tuviera tiempo le sugeriria la visita de algun monumento de belleza inigualable.

– Para admirar la belleza siempre tengo tiempo libre.

– Que interesante…

– ?Si? ?Por que?

– Por lo que esta pensando desde un principio.

– Bueno, yo, no se.

– ?Quiere acostarse conmigo?

Me dejo de un aire, que esto le ocurra a uno en Paris, vale, pero en Zamora me resultaba excesivo, me azaraba, trate de ser brutal para equilibrar mi desventaja y se lo pregunte al gourmet:

– A usted no le molestara, ?no?

– Si a ella le apetece, ?por que iba a molestarme?

– Son quinientas y la cama.

Se derrumbo mi evasion, con lo que me hubiera gustado convertirme en un corruptor de mayores, aquello no era un trofeo deportivo.

– Perdone, pero no me gusta mezclar el placer con las finanzas.

– A mi tampoco me gusta, pero tengo que mantenerle.

Lo decia con la misma sonrisa amable con la que cotillearia el desliz de una amiga, tomo un sorbito de te desplegando el menique, totalmente desconcertado volvi a mi mesa, pense en el infernal viaje de regreso con Rene volviendo a poner las cadenas y echando alcohol al radiador para que no se congelara el agua, me estaba bien empleado por salirme del carril, al poco entro un individuo con un Promesa en la mano, no era don Antonio sino uno de sus empleados segun me explico, ya lo habia reconocido de la otra vez, antes de abandonar el Roma se lo pregunte:

– ?Conoces a la de negro?

– Si, claro, es la hija de don Tesifonte, el marques de Torrealdea.

– Pues es un puton de ordago.

– Eso dicen.

– ?Y el otro?

– Su marido, tambien es titulo.

– Joder con la nobleza.

– Dicen que solo se tira a los forasteros, dicen pero no se, la gente muchas veces habla por hablar.

En la oficina de Comercial Hispania, «pase sin llamar», me aguardaba don Antonio Diaz con una amabilidad distanciada, observe un orden impecable en mesas y ficheros, se veia que era alguien, sobre la mesa de su despacho dos fotografias, una del Santisimo Cristo de las Injurias y otra de su familia, el, su mujer y siete hijos, seis ninas y el pequeno, un nino, supuse que si no le llega a nacer el varon

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