separarlos de la carne, cuanto mas si, como era el caso, el proceso es promocionado y alentado con mimo… Dia a dia, papi ilustraba al Nino sobre las esencias de la violencia y el odio, manteniendolo apartado de todo contacto humano para limitar su mundo a tres elementos: yo, las mazmorras donde los alaridos de nuevos torturados forjaban su vocacion de carnicerito y Dios, de quien me decidi a hablarle tan pronto observe que su espiritu y actos precisaban de fundamentos trascendentes para no desmoronarse: un Dios, claro esta, hecho a mi imagen y semejanza, basado en el de los cristianos en cuanto a su ingenua division del mundo en Bien y Mal pero circunscribiendo esta al mundo concreto y limitadisimo del Nino: de un lado, los buenos que representabamos yo, sus tres tios coroneles y el mismo. Y de otro, los daninos malos con los que era preciso ser encarnizadamente inmisericorde. El Nino crecia por y para la violencia -por y para mi servicio, por y para ensanarse con las victimas contra las que lo azuzaba su amo paterno-, y su desvalida mente infantil se envilecia al ritmo con que los escasos adultos que constituiamos el unico mundo que conocia aplaudian entusiastas su actuacion: a los pocos meses estaba convertido ya en una suerte de mascota del regimiento destacado en las proximidades de la Montana Profunda, disfrutando de la vida sana del campo: ejercicio, aire puro, hojas de cocaina que para castigar o recompensar sus actos le negaba o le daba a masticar y, por supuesto, ferocidad revitalizada cuando algun indio caia en manos del regimiento y el oficial al mando lo ponia en manos del insaciable torturadorcito. Yo, mientras tanto, observaba y anotaba, pues esta claro que mi curiosidad iba mucho mas alla de las risas con que la soldadesca celebraba las payasadas sangrientas y a veces inevitablemente pueriles del pequeno. Cuando resulto evidente que en la delicada balanza de su equilibrio pesaba por encima de cualquier otro instinto el de la violencia mas pura, decidi llegada la hora de ampliar el experimento. Recluiamos a otros seis ninos de otros tantos origenes oscuros y los pusimos en manos de los celadores que en esos meses habia entrenado. Y en manos, tambien, de sus madres, fuesen progenituras biologicas autenticas o infelices desclasadas a las que se engatusaba con promesas de todo tipo para que adoptasen sin dudarlo el rol de madres adoptivas (destinadas, ya lo imaginas, a morir brutalmente apaleadas, torturadas y violadas ante los ojos de sus respectivos pequenos cuando la iniciacion de estos reclamase el rito de «ferocidad cuanto mas gratuita mejor»). Desde Manuelita, han sido muchas -lo siguen siendo: la rueda esta viva- las que tan abnegadamente han entregado su calor de madre, y en homenaje a la primera de todas, con la que al fin y al cabo habia compartido unos meses de mi vida, di en llamar «mama- nuelitas» a todas estas comparsas pasadas, presentes y futuras que nos honran con su abnegacion.
Ferrer echo mano al bolsillo y, cuidando de no llamar la atencion de Soas y Huertas, que se ocupaban en dirigir la navegacion de la barquita por el canal bordeado de vegetacion, extrajo la arrugada polaroid que contenia el misterioso «???MUERTE AL REY DE ESPAN». Pero esta vez no penso en Casildo Bueyes, sino en la propietaria de la camara, en la ilusion que, desde la llegada de Ferrer al hotel, le habia expresado Lili por la nueva vida «al norte del pais» que iba a iniciar con su todavia desconocido novio «rico, viudo y con un bebito». La posibilidad de que aguardase a la mulata un destino de «mama-nuelita» relaciono otra vez a Lars con el hotel Madre Patria, y de una forma menos inocua que la percibida a traves de los recuerdos del viejo camarero Raul: por la mente de Ferrer cruzo la revelacion subitamente nitida de que era el ominoso frances, y no el supuesto sector virulento de los indios, quien estaba detras del asesinato de Casildo Bueyes. Imposible, arguyo de inmediato su razon: Lars estaba moribundo e incapacitado segun todos los testimonios, incluido el suyo propio, expresado en el manuscrito. Sin embargo, Ferrer apunto la idea en el cuaderno de notas para su posterior consideracion:
relacion Lars/muerte de Bueyes
ergo
relacion Lars/???MUERTE AL REY DE ESPANA!!! (fuese cual fuese su significado)
ergo
relacion Lars/Montana Profunda. O, mas precisamente,
relacion Lars/palabras ultimas de Casildo Bueyes: «lo que ya ha sucedido en la Montana Profunda».
Pero ?y el consejero Arias? ?Cabia excluir la puntillosa puesta en escena de su muerte del proceso deductivo? No, sin duda eran dos, y no uno, los asesinados, penso mientras anadia, tambien en clave, el nombre del ejecutivo al cuaderno:
Sin embargo, tal propuesta se sostenia a duras penas: la idea de un Lars todopoderoso y omnipresente en el pasado de Leonito resultaba verosimil, pero no asi su relacion -la relacion de un hombre acabado, fisicamente agonizante- con el pais que disfrutaba de una flamante democracia tras haber expulsado a los coroneles que en otra epoca le dieron cobijo.
Segun Victor Lars seguia vivo.
Los seis nuevos reclutillas pronto comenzaron a dar quebraderos de cabeza a sus respectivos tutores, y hube de admitir que el objetivo perseguido, lograr la precisa mezcla viva de mastin de presa, ingenio mecanico sin sentimientos y soldado analfabeto, se presentaba complicado. No era posible anticipar en que momento del proceso podia quebrarse el delicado equilibrio: tras los bautismos de sangre que les tocaron en suerte cuatro de los seis ninos, por ejemplo, se derrumbaron irreversiblemente y hubo que librarse de ellos. El quinto resulto ser un caso extremo de idiocia o insensibilidad insolita: mientras los verdugos violaban y torturaban a la «mama- nuelita» de turno, los miraba con indiferencia tan ferrea e insolente que logro -todo drama esconde algun destello de comicidad involuntaria- hacerles abandonar la orgia, desconcertados y ofendidos en su profesionalidad. El sexto, sin embargo, si tuvo una reaccion positiva al choque, pero llegado el momento de su venganza comenzo a llorar, aterrorizado ante los recuerdos evocados por el cuerpo encadenado contra el que le azuzabamos, y se sumio en una crisis depresiva de la que no se recupero. Los resultados se mostraban, pues, decepcionantes, y flaqueaba la voluntad de los confundidos tutores, militares que, aunque seleccionados entre los demas por sus dotes para el asunto, no acababan de comprender la sutil esencia de su mision. Pero mi Nino me alentaba a seguir: crecia con la euforia de la locura, y muy pronto su confianza hacia mi persona y su ciega obediencia pudieron ser calificados sin miedo de fanatismo irracional. Progresivamente amoldado a la violencia que constituia el unico horizonte de su evolucion hacia la adolescencia, era una maquinita de hacer dano atenta siempre al chasquido de mis dedos. No preguntaba, no tenia juicio ni moral, y su mente, sabiamente alterada por estimulantes quimicos y enconamientos diversos del odio hacia enemigos inconcretos que yo le presentaba como reales, proximos y siempre acechantes, no concebia otro juego ni satisfaccion que el del furor al que ya no podia sustraerse: era la prueba viviente de que el exito del proyecto era posible. Por el habia que seguir trabajando.
Un dia regrese al orfanato. Necesitaba la direccion en Madrid del gemelito del Nino y, merced al logico deseo de intercambiar noticias con la flamante pareja de padres espanoles, consegui que Panizo me la facilitara. El buen bobo nunca ha sabido que me regalo, ademas, una ocurrencia genial de puro simple: reunidos alrededor de una mesa alargada, comian siete u ocho huerfanos pelones; sus miradas -desde que esto comenzo, escruto invariablemente las miradas de los ninos-, huidizas en unos casos y altaneras en otros, se veian en cambio rasadas por cierta introspeccion airada. Eran los asociales del centro, los automarginados por sus tendencias virulentas o sus timideces enfermizas, y se encontraban asi reunidos porque, segun habia observado Panizo a lo largo de sus anos de experiencia, de esas forzadas convivencias de personalidades dificiles surgian a veces la solidaridad, la camaraderia y otras beneficas manifestaciones.
Un rato despues cruce la verja de salida meditando al respecto de la educacion colectiva, que enseguida comence a aplicar con exito: salvo los casos imposibles que la propia seleccion natural depuraba, los logros comenzaron a asomar, primero esporadicos, pronto esperanzadores y por ultimo satisfactorios. Apoyandose unos en otros, los pequenos educados en grupo fortalecian su ferocidad y se animaban mutuamente a profundizar en el conocimiento de sus virtudes. Las partidas de Ninos se asentaron: inicialmente, dos en las cercanias de la Montana Profunda donde, euforicos por la cocaina consumida en camaraderia y orgullosos del arma de fuego que se les habia confiado, servian de barata carne de canon en las misiones contra los indios invisibles; y cuatro mas
