en los sotanos de las carceles y comisarias de la policia politica, en las que las sesiones de tortura aplicadas por grupitos infantiles alimentados de odio, crueles en sus invenciones dolorosas y carentes de otra nocion sobre el bien y el mal que la suministrada por mis adiestradores, acababan siempre por destruir las defensas de los detenidos mas duros, superados en su resistencia por esa representacion terrenal de un infierno oficiado por ninos-demonio. Pronto dispusimos de un centro de educacion donde lograbamos cristalizar -aunque todavia en proporcion infima respecto al numero de candidatos- a nuestros hombrecitos. En este proceso fue crucial la ayuda del primero y original Nino. Al ser un poco mayor, once anos en este ano 1964 en el que ya nos encontrabamos, podia extraer de el conclusiones que aplicar a la educacion de los que venian detras, aunque era preciso ser muy cuidadoso en un punto: el Nino, a diferencia de los otros, habia crecido solo y solo continuaba. Ademas, atravesaba por entonces su primera crisis depresiva. La transcripcion de algunas anotaciones de mi diario de la epoca te resultara mas esclarecedora que cualquier otra explicacion.

Noviembre 1964. Anomalias en respuesta emocional, mutismo. ?Nos acercamos a una depresion? Tal vez es la soledad lo que le afecta… Los otros ninos conviven en grupo, pero el no. En cualquier caso, es tarde para remediarlo. Imposible buscarle ahora compania de su edad y caracteristicas: dicha compania no existe. Esta solo en el mundo (literal y metafisicamente), pero aunque no lo estuviera hay que perseverar en su aislamiento, que debe continuar siendo hermetico e irreversible: es precisamente ese grado extremado de soledad el que mas reacciones dignas de estudio puede generar, y aportar asi mejores datos sobre las posibilidades de preprogramacion de la mente humana. Faceta positiva del balance: la ferocidad sigue siendo su valvula de escape, le atrae como un iman, y la cocaina funciona positivamente, si bien es necesario aumentar las dosis. A veces lo veo quieto y meditabundo, callado como el perro fiel que es, y me pregunto que pasara por su cabeza. Posiblemente nada; nada que no sea el torbellino interior que le consume. En el sector aislado de la casa que le he habilitado como vivienda-mazmorra parece un oso enjaulado. Y sufre pesadillas ocasionales: ayer, en suenos, llamo desesperadamente a su hermano. Pense que se trataba de un recuerdo extirpado, pero al parecer me equivocaba.

1965, abril. Con la primavera se anima.Mayor grado de estabilidad coincidente con una mayor epoca de accion: de un tiempo a esta parte, los indios de la Montana estan particularmente revueltos, enardecidos por los asaltos indiscriminados que ordena Canchancha, al que enfurece que no aparezca su famoso tesoro. La accion sienta bien al Nino: demuestra ferocidad intacta con dos presos que se le han entregado. Y atencion, comienzan a evidenciarse sintomas de despertar sexual.

1966,junio. Estrenado sexualmente a los trece anos con una prisionera que le he dado.Resultados optimos, desvirgamiento fluido.

Y, como cabia esperar, nada de ternura o suavidad, es agresivo y brutal. Tras el acto ha sufrido una crisis convulsiva similar a la que siguio a la muerte de su primera victima.

Impido intervencion de los celadores, observo coletazos de salvajismo: hipercapacidad sexual, toma mas veces a la prisionera, siempre violentamente, duro y bestial. En uno de los extasis, desfogandose, la golpea y la mata.

Fuera de si, ?locura sin retorno? Llego a temerlo seriamente. Pero atencion, al rato se excita de nuevo y monta a la muerta: violencia

otra vez, extasis y ningun remordimiento. Dejamos a su disposicion el cadaver. Durante dos dias, nuevos actos sexuales sin sintomas de rechazo, solo animalidad e indiferencia.

Esto es importante: demuestra que he alterado sus instintos naturales, que los he deformado. Un psicopata artificial de obediencia ciega. Bien.

Julio 1966. Follador desbocado a sus trece anos e incansable, obsceno, en las vejaciones obsesivas a sus victimas, imaginativo. Nuevas fuerzas, eclosiona. El Nino ha despertado otra vez. Y le arrastra la perversidad mas idealmente malsana: con verdadero interes doy satisfaccion a su iniciativa de encerrar -en jaulas de algo menos de un metro de altura a las que el mismo da el visto bueno: sadismo creativo- a cuatro ninos de ocho anos que han resultado inutiles para el experimento principal: el Nino observa -su mirada es sucia, morbosa, degenerada- entre curioso y fascinado su reduccion a la animalidad, que parece divertirle. ?Ha encontrado mascotitas? Atreviendome a creerlo asi, me procuro otras cuatro ninas de ocho anos y las encierro en jaulas iguales, aunque instaladas en estancias separadas que impiden el conocimiento mutuo: veremos, en el futuro, que da de si esta aberracion.

Febrero 1967. Sexo algido como siempre, pero novedad resenable. Logro el objetivo de profundizar en la alteracion instintiva que me propuse hace meses: por primera vez, el Nino se satisface sexualmente con una victima masculina. Consecuencia natural de la depravacion incitada, que por otra parte el aislamiento le impide contrastar. Ademas, la reaccion en la victima ha sido un exito: violado por el nino que a la vez le martiriza con sana, experimenta un derrumbe emocional efectivo. Balance doblemente productivo: resultados notables en aplicacion represiva y resultados notables en aplicacion formativa, al revelarme la importancia de cuidar la respuesta sexual de los Ninos. Imprescindible enriquecerla. Sacar al monstruo que se esconde tras sus caritas de falsa inocencia.

Como ves, por estas fechas -principios ya de 1968- mi talento se encontraba algido, y a ensanchar sus miras contribuyo la llegada a Leonito, en simple viaje de placer, de un amigo de los viejos coroneles fallecidos, un ex militar de nacionalidad panamena que asesoraba sobre cuestiones de seguridad a distintos regimenes de America Central y del Sur. Quedo profundamente impresionado por el Nino, y de inmediato se ofrecio a buscarle una rentabilidad entre sus clientes. ?Por que no? Intui sintonia mental con la inteligencia del panameno, que poseia una exquisita educacion europea, y la perspectiva de ampliar mi propio ambito de poder resultaba tentadora. A fin de reflexionar sobre ello alejado de toda influencia, decidi tomarme unas vacaciones al otro lado del mundo y, aunque tenia noticias de que se vivian en Paris momentos de tension, embarque ilusionado en el avion que, veinticuatro anos despues, me llevaba de nuevo a nuestra querida ciudad.

No soy supersticioso, pero reconozco que halle nefastos presagios en el hecho de que mi aterrizaje se produjese a primera hora de la manana de un once de mayo memorable, el de aquel ano 1968, y fuesen mi comite de bienvenida el inicio de la revuelta estudiantil que daria la vuelta al mundo y la imagen patetica de unos cuerpos de seguridad impotentes y confundidos. ?Mi Paris, tomado por jovenzuelos mal vestidos! Irritado, regrese al aeropuerto para verificar que la contrariedad se obstinaba en acuciarme: el primer avion hacia Leonito despegaba casi cuarenta y ocho horas despues. Era preciso calmarse, y me sente frente al panel de salidas inmediatas, abierto a cualquier opcion sugerida por el bailoteo de letras y numeros. Tuvo que ser mi viejo amigo el azar quien manipulo los digitos para que el siguiente vuelo, con numero que por alguna razon siempre he recordado, 4299, tuviese por destino Madrid. Si, ?por que no? Habia llegado el momento de saber mas del gemelo de mi Nino.

«?Que hacias tu en Mayo del sesenta y ocho?» A lo largo de su vida, Ferrer habia formulado esa pregunta en multitud de ocasiones, mas o menos las mismas que la habia respondido; era, durante determinada epoca y en determinados ambientes, un socorrido y casi siempre frivolo inicio de conversacion que propiciaba respuestas topicas o improvisadas segun los intereses concretos de los conversadores. Sin embargo, esta vez Ferrer se esforzo en serio por afinar la respuesta: ?donde estaba el el 11 de mayo de 1968, cuando el vuelo 4299 procedente de Paris aterrizo en el aeropuerto madrileno con Victor Lars a bordo?

– CB+A -dijo Roberto Soas, de pronto junto a el. ?Cuando se habia acercado? Ferrer lo miro sin comprender a que se referia. Soas senalo hacia el cuaderno de notas abierto a su lado y continuo con su tono socarron:

– ?Tanto te preocupa? CB+A -deletreo otra vez sonriente, relajado como si se encontraran a bordo de un yate de recreo y no en una barquita cuyo motor, amenazando con detenerse definitivamente en cada estertor, podia dejarlos abandonados a su suerte en el paraje perdido donde se encontraban. Ferrer logro reprimir el gesto instintivo, que hubiera sido delator, de cerrar el cuaderno de golpe, y

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