de nada, ?que queda?

– Nada -se vio obligado a reconocer uno de los miembros del jurado, que era maestro de escuela.

– Una vez sentado lo anterior, si consideramos que, desde su mas tierna edad mi cliente no frecuento mas que a bandidos y asesinos, que durante toda su vida ha tenido ante los ojos el ejemplo de una vida libertina y crapulosa, que el mismo se entrego a tal genero de vida y la adopto como perfectamente normal, hasta el punto de convertirse el mismo en un disoluto, un bandido y un asesino, ?a que conclusion podemos llegar?

El jurado se sentia confundido ante tanta elocuencia, y el viejo con barba de la extrema derecha acechaba con sesuda aplicacion la caida de los perdigones en el suelo. Pero, de nuevo, el maestro de escuela se creyo obligado a responder:

– ?A ninguna! -y al instante se ruborizo.

– ?Eh! ?Como que a ninguna, senor! -replico el abogado con tanta viveza que algunos trozos de cristal empezaron a caer sobre el publico. (Los habia comido aquella manana.)-. Llegaremos a la conclusion de que, zambullido en un medio honorable, mi cliente no habria contraido mas que costumbres honorables. Asinus asinum fricat, dice el proverbio. Pero no anade que lo contrario puede ser cierto.

El maestro busco mentalmente durante algun tiempo que podia ser lo contrario de un asno, y este esfuerzo le agoto tanto que se quedo completamente desmadejado y murio sin volver a levantarse.

– Ahora bien -concluyo el abogado-, lo que acabo de decirles hace un momento no es cierto. Mi cliente pertenece a una familia de reputacion intachable, recibio una educacion excelente, y fue por propia voluntad y con pleno conocimiento de causa como acabo con la victima, y para robarle los cigarrillos.

– ?Hizo bien! -exclamo el jurado con una sola voz, y despues de deliberar, el asesino fue condenado a muerte.

El abogado salio del Palacio de Justicia, volvio a montar en su bicicleta para regresar a su domicilio y, al hacerlo, tomo gran cuidado en instalar directamente el trasero sobre el sillin, a fin de que el viento, al precipitarse bajo su amplia toga de casa Piguet, hiciera resplandecer ante los ojos de cualquiera sus peludos muslos, tal y como lo exigia la moda. Por debajo solo llevaba un bloomer de tela roja, con elasticos en las piernas.

A cierta distancia de su casa, se quedo petrificado delante del escaparate de un anticuario. Un reloj de pendulo holandes ofrecia a su maravillada mirada la complejidad de una esfera multiple en la que las fases de la luna estaban grabadas en sucesivos crecientes, para acabar floreciendo en los esplendores respectivamente negro y dorado de las lunas nueva y llena. En ella se podian leer, de igual modo, los dias, los meses, las fechas y hasta la edad de su constructor, sobre el esculpido frontis.

El cliente al que acababa de defender, y en concepto de honorarios, le habia legado en testamento toda su fortuna. Sabiendose a punto de heredar, pues acababa de ser condenado a muerte gracias a sus esfuerzos, considero que seria juicioso celebrar tan feliz dia mediante la compra de aquel reloj. No se lo llevo puesto porque ya llevaba el de muneca, y dijo que mandaria a buscarlo.

V

Un resplandor se filtraba por el pequeno orificio cuadrado del piso, e iba a aplastarse perezosamente contra el techo de Andre, justo al lado de la arana. La arana royo los bordes de la luminosa mancha y le fue dando poco a poco la forma de una esfera. Despues se puso a dibujar los digitos, por lo que Andre comprendio que estaban hablando del reloj en el piso de abajo.

Pego la oreja al agujero y el resplandor le entro en el oido, y, con toda nitidez, oyo las palabras resonarle en los ojos, escritas con letra muy clara.

El abogado recibia a un amigo a cenar.

– Pienso vender este reloj -dijo senalando la caja del ancla, cuyo balancin sufrio un sobresalto y luego reemprendio su camino habitual.

– ?Es que ya no funciona? -pregunto su amigo.

– A plena satisfaccion. Pero hace un rato me tope con uno mucho mas bonito -dijo el abogado vaciando la mitad de su vaso de vino, justamente la mitad que hasta ese momento se encontraba llena.

– ?No bebes? -continuo volviendo a llenarla acto seguido y dando ejemplo.

– ?Como es el otro? -pregunto el amigo.

– ?Tiene hasta las fases de la luna! -prosiguio el abogado.

Despues, Andre no pudo entender nada mas, pues los de abajo habian dejado de hablar del reloj.

Se incorporo. Para no dar la alarma, habia evitado encender la luz electrica. El resplandor que surgia del suelo fue a fijarse de nuevo sobre el techo ligeramente inclinado debido a su abuhardillada construccion.

Llena y rotunda a pedir de boca, la luna tipica de los bombardeos completaba la iluminacion y se agitaba un poco, pues cada vez hacia mas calor.

En el lavabo, el grifo seguia chorreando encima de una botella de alcohol. Andre reposaba ahora sobre la cama, y el reloj de pendulo le resonaba todo lo que podia en la cabeza. El tiempo paraba a su alrededor, pero le faltaba el ancla para detenerse.

No hacia viento, no llovia, y a pesar de todas las argucias de Andre, la temperatura seguia subiendo como cada noche, y apretaba tan fuerte, desde el exterior, contra los cristales, que los veia combarse hacia el, inflarse, estallar uno por uno y volver a formarse a continuacion, como las pompas de jabon hechas con el agua de un tazon desportillado.

Cuando uno de los cristales estallaba, se podian oir, aunque debilmente y solo por un instante, los ruidos del exterior, los pasos de la patrulla por abajo, en la pavimentada calle, el sonido de carraca de los gatos sobre el tejado vecino, y los rumores de la TSF tras las corridas cortinas de las ventanas abiertas. Al fondo, y asomandose, podian distinguirse las manchas claras de la camisa del portero y del vestido de la portera, sentados ambos en destartaladas sillas delante de la porteria. Pero habia que apresurarse, pues adoptaban nuevas formas.

El chapoteo del agua del grifo disminuyo y a continuacion volvio a recuperar intensidad, senal de que abajo usaban el agua. El somier metalico hacia un ruidillo muy ligero al compas de la respiracion de Andre.

La cama se habia puesto a aranar el suelo a la manera de un gato, encorvando las patas y levantandolas a continuacion ligeramente una detras de otra, y bamboleandose con un movimiento regular. El parquet amaneceria completamente estropeado al dia siguiente, pues las patas empezaban a hundirse paulatinamente en el. Asi que, para atenuar los efectos, Andre se levanto y se tumbo en el suelo despues de haber deslizado bajo cada una de las patas, aprovechando el instante en que cada cual se levantaba, un zapato viejo. La cama aprovecho para darse una vuelta por la habitacion y alzar la pata contra la pared. Con zapatos, resultaba facil y divertido caminar.

El amigo del abogado acababa de irse, y el abogado debia haber salido del comedor, pues ya no se podia ver el reflejo en el techo.

Solo muy debilmente se oia el ruido de las radios y, desde algun sitio, el reclamo modulado en cinco notas de la interferencia de la BBC, y de repente se produjo en el cielo un difuso ronroneo. Un avion paso, pero otra vez a tan gran altura que no se podia determinar con precision su direccion.

Los minutos seguian perdiendose en la nada, pues Andre no disponia aun del ancla. Un sudor frio le empapaba el cuello y los muslos cuando pensaba que muy pronto no la tendria cerca de si.

Entonces fue cuando oyo crecer a lo lejos el griterio menor de las sirenas del municipio vecino y, unos segundos despues, el ulular de la del Ayuntamiento se desataba a su vez.

La Defensa Antiaerea aun no daba senales de vida, pero dos proyectores dirigian hacia un cielo de inciertas manchas dos vagas nebulosas gigantes y nerviosas.

Rayas de luz acotaban ahora el marco de ventanas con cortinas escrupulosamente cerradas, y los inmuebles se llenaban de rumores apagados. Se pudieron oir los gritos de un nino despertado con sobresalto, y despues, pasos que bajaban la escalera de manera interminable, asi como la caida del portero en el sotano, facil de reconocer por el vocabulario que utilizo. La puerta del abogado no se abria, sin embargo. Sin duda estaria durmiendo, rendido por el vino que durante la cena habia ingerido en gran cantidad. La luz se apago de pronto por todas partes a la vez.

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