alzaban al lado del camino, bordeado por una cuneta.
La mujer bajo a la cuneta y empezo a retirar hierba y ramas.
Knutas y Sohlman no tardaron en seguir sus pasos y ayudarla. Karin prefirio quedarse en el borde del camino mirando. Le costaba mucho soportar la presencia de cuerpos muertos, ya fueran de animales o de personas. Ingenuamente habia pensado que con el tiempo llegaria a acostumbrarse, pero aquella aversion mas bien habia empeorado con los anos. Cuanto mas veia, mas insoportable le parecia.
Cuando la cabeza estuvo al descubierto, salieron de la cuneta y la observaron desde el camino.
– No cabe la menor duda, ?no os parece? -pregunto Knutas.
– Esta claro que se trata de un poni de Gotland y parece que es la cabeza del caballo de Petesviken, no hay duda -afirmo Sohlman.
– Pues esta muy bien conservada -farfullo Karin en el panuelo que tenia apretado contra la boca-. Y no huele mucho, ?no?
– No, ha estado congelada, como la cabeza que aparecio en casa de Ambjornsson.
Lunes 26 de Julio
El domingo por la tarde Knutas intento varias veces ponerse en contacto con Mellgren pero no consiguio dar con el. No contestaba al movil y cuando hablo con Susanna Mellgren a ultima hora de la tarde, seguia sin noticias de su marido.
Todo el asunto era, cuando menos, desconcertante. Mellgren habia sufrido la misma experiencia terrorifica que Gunnar Ambjornsson. Sin embargo, segun su mujer, no parecia particularmente preocupado.
Knutas habia salido de casa sin desayunar. Tenia prisa por llegar a la comisaria. Ya en el trabajo se saco una taza de cafe y un bocadillo de las maquinas expendedoras. Un panecillo de centeno con queso y unos trozos secos de pimiento eran lo unico que quedaba. Y habia estado alli todo el fin de semana, claro.
Sono el telefono de su despacho justo cuando estaba tratando de sacar el bocadillo del estrecho compartimento. Mientras iba por el pasillo para coger el telefono se le cayo la mitad del cafe al suelo, solto una maldicion y solo pidio que no le hubiera salpicado nada en los pantalones.
Era Staffan Mellgren.
– Siento no haber podido llamar antes, pero he estado muy ocupado y se me olvido el movil en casa -se disculpo.
– ?Por que demonios no dijo nada de la cabeza de caballo?
– Me senti aterrado, no sabia que hacer.
– ?Sabe si hay alguien que quiera hacerle dano?
– No lo creo.
– ?Ha estado involucrado en alguna pelea o ha discutido con alguien ultimamente?
– No.
Asi que Mellgren aseguraba ahora que se sintio aterrado. Eso encajaba mal con la version de su mujer. Sin duda, estaba ocultando algo.
– ?Es decir, que no tiene ni idea de por que esa cabeza de caballo acabo en su casa?
– Cierto.
– ?Me quiere contar la verdadera razon por la que no llamo a la policia cuando descubrio la cabeza del caballo?
– ?Por Dios! ?Es que no oye lo que le digo? -bramo Mellgren indignado-. Quede conmocionado y no supe que hacer. Entonces recorde que una de mis alumnas habia sido asesinada y me pregunte si podia existir alguna relacion entre ambas cosas.
– ?Que relacion podria haber, segun usted?
– ?Como cojones quiere que lo sepa?
– Este asunto de la cabeza del caballo no puede, bajo ningun pretexto, salir a la luz publica. ?Se lo han contado a alguien?
– No, claro que no.
– No se lo digan a nadie, por el amor de Dios, de lo contrario tendran un periodista detras de cada arbusto.
– Susanna y yo ya hemos hablado de ello, y los ninos no saben nada. Los unicos que lo saben son sus padres y no diran nada.
– Esta bien. Ahora voy a hacerle otra pregunta, y quiero que sea sincero de una vez por todas. ?Que relacion habia realmente entre Martina y usted?
Mellgren suspiro de modo ostensible.
– Ya se lo he dicho, no habia nada entre nosotros.
– Ya me ha mentido anteriormente a la cara cuando afirmaba que todo estaba bien entre su mujer y usted -le solto Knutas irritado-. Su mujer ha confesado sus infidelidades, que continuamente tiene nuevas aventuras. Perdone la franqueza, pero me parece que tiene, por decirlo suavemente, un matrimonio bastante mediocre. ?Por que iba a creerlo ahora?
Knutas no obtuvo ninguna respuesta. Mellgren ya habia colgado el telefono.
Knutas abrio la reunion de la Brigada de Homicidios contando lo de la cabeza del caballo en casa de Mellgren.
– ?Que es lo que esta pasando aqui en realidad? -grito Kihlgard tan indignado que las migas de pan formaron remolinos. Tenia la boca llena de pan de centeno de Gotland recien salido del horno.
– Si, parece que esto no hace mas que complicarse -suspiro Knutas-. Mellgren encontro la cabeza de caballo clavada en la punta de una estaca al lado del gallinero el sabado por la noche. Nosotros no tuvimos conocimiento de ello hasta ayer por la tarde, cuando llamo su mujer. Al parecer el queria que lo mantuvieran en secreto.
– ?Y eso por que? -pregunto Kihlgard.
– El me ha dicho que se sintio presa del panico y no sabia que hacer. Al mismo tiempo Susanna Mellgren asegura que parecia de lo mas tranquilo cuando encontraron la cabeza. Las versiones de ambos son diametralmente opuestas. Hay algo que no encaja, es evidente. Pero ese asunto en concreto de momento lo dejaremos a un lado. Lo que quiero discutir antes de nada es que significado tiene el hecho de que Mellgren haya sufrido el mismo incidente esperpentico que Gunnar Ambjornsson.
– Se trata de una amenaza, igual que la cabeza aparecida en casa de Ambjornsson -constato Norrby sin mas.
– Aunque el, que sepamos, no ha recibido ninguna otra advertencia despues -tercio Wittberg.
– ?Que raro! -exclamo Karin poniendo los ojos en blanco-. Pero si ha estado en el extranjero desde entonces.
– Volvera dentro de una semana -corto Knutas-. Y la seguridad de estas personas puede estar amenazada. Deberiamos sopesar la conveniencia de ponerles vigilancia.
– ?Disponemos de recursos para hacerlo? -pregunto Karin arqueando las cejas.
– En realidad, no.
– Pero ?realmente hay motivos para considerar que Mellgren esta amenazado? -objeto Wittberg-. Quiza este el mismo implicado en esto. ?Por que no denuncio inmediatamente el incidente? ?Y por que se mostro tan frio? Eso, al menos a mi, me resulta sospechoso.
– Absolutamente -afirmo Karin-. Mellgren tiene que tener un muerto en el armario. Disculpa la metafora.
– Ademas ha tenido un monton de aventuras. ?No podria tratarse de alguna amante vengativa?
Kihlgard parecia entusiasmado con su hipotesis conspiratoria.
– ?Y que tambien tenia una relacion con Ambjornsson? -replico Karin-. ?Estas hablando de una mujer enamorada que en un momento de pasion mata caballos y los deguella para colocar luego las cabezas empaladas en las casas de sus antiguos amantes? No suena muy creible, la verdad.
Le dio un codazo carinoso en el costado a su colega.
– No infravalores nunca la fuerza del amor -la pincho Kihlgard con voz solemne amenazandola con el indice
