como un predicador mormon.

– Dejaos ahora de tonterias -interrumpio Knutas enojado-. Esto no es el patio de recreo. Tenemos que recabar mas informacion acerca de Mellgren. ?Quien es en realidad? ?Que hace en su tiempo libre? ?Esta metido en politica? ?Que relacion puede haber entre el y Ambjornsson?

– Si, merece la pena investigarlo. Quiza se enfrentaron a proposito en alguno de los proyectos urbanisticos. En los proyectos inmobiliarios se suele consultar a los arqueologos -sugirio Kihlgard.

– Aqui, en Gotland, tienen que hacerlo en casi todas las construcciones -explico Karin-. La isla esta literalmente plagada de tesoros arqueologicos.

– Otra cosa que merece la pena indagar, como bien dice Wittberg, es por que permanecio indiferente despues de descubrir la cabeza de caballo, eso es al menos lo que afirma su mujer -dijo Knutas-. Pero a mi me ha dicho que se sintio presa del panico, y que por eso no se puso inmediatamente en contacto con la policia.

– Muy extrano -Kihlgard se rasco la cabeza-. Ese tipo miente, esta claro.

– Debe de ser un tipo duro de verdad -tercio Karin-. Primero su mujer se ve expuesta al espanto de que le coloquen en su casa una cabeza de caballo clavada en una estaca y ?que hace su marido? Se larga y la deja sola, aterrada y conmocionada, con los cuatro ninos. Y por si no fuera suficiente, ?se niega a decir adonde va!

– Pasa totalmente de ella, eso es evidente -constato Wittberg.

– Ya habiamos sido capaces de llegar a esa conclusion -dijo Knutas-. Pero ?adonde fue con tanta prisa?

Elevaba un espejo invisible en la mano en el que veia a sus padres. A veces sus caras desaparecian; hiciera lo que hiciese, no conseguia que volvieran a aparecer. Habia sufrido una interferencia.

A primera hora de la tarde, cuando estaba pintando la aspera superficie de la fachada con pasadas ritmicas, y en el aire se respiraba paz y tranquilidad, aparecio el hombre por detras de la fachada lateral de la casa.

No es que aquello fuera ninguna sorpresa para el, esperaba al visitante. El encuentro habria podido acabar en desastre, pero habia logrado contener su ira. Habian conversado y estaba enojado porque el intruso habia conseguido su proposito de alterarlo.

Cuando se marcho, se sintio destrozado y le llevo un buen rato volver a encontrar un cierto equilibrio. Entonces su conviccion se fortalecio y en su imaginacion pudo saborear por adelantado la dulzura de la venganza.

Se sento en el monticulo que habia formado hacia solo unas semanas, otro lugar sagrado que le transmitia paz interior.

La tierra ocultaba sus secretos, la verdad palpitaba bajo su superficie pugnando por salir al exterior. Pronto llegaria el momento. El laberinto por el que habia peregrinado a lo largo de toda su vida estaba a punto de abrirse. Las esquinas y los recovecos, los desvios y callejones sin salida, los oscuros escondrijos, todo salia a la luz, se volvia claro y sencillo y le infundia esperanzas en una vida mucho mejor.

Penso en un poema que habia leido en la escuela y que tenia guardado desde entonces. Lo habia escrito Carl Jonas Love Almqvist, «No estas solo»: «Si entre mil estrellas solo una te mira, confia en lo que te dice esa estrella, cree en el brillo de sus ojos…».

A el lo miraron, no solo una, sino varias.

Justo cuando Knutas estaba empezando a pensar en dejarlo por ese dia e irse a casa, llamaron a la puerta. Era Agneta Larsvik. La mujer, habitualmente tan prudente, tenia una expresion de excitacion en la mirada y se movia con gestos agitados al sentarse en la silla de las visitas de Knutas.

– Acabo de llegar de la casa de los Mellgren -explico-. Como ya sabes he pasado el fin de semana en Estocolmo y no he llegado aqui hasta las tres de la tarde. En cualquier caso, he ido hasta la granja que tienen en Larbro, aunque no habia nadie. No conseguia ponerme en contacto ni con Staffan Mellgren ni con su mujer, asi que me la jugue, queria ir alli cuanto antes.

Se acerco hacia Knutas.

– Lo de la cabeza de caballo clavada en una estaca es grave, muy grave. Creo que Mellgren necesita proteccion inmediatamente.

– ?Por que?

– La lectura que yo hago de ello es que el autor de los hechos se ha crecido despues del primer asesinato y por eso en esta ocasion quiere anunciar su llegada. Ha enviado un aviso. Al mismo tiempo, esta tan convencido de que va a cometer el crimen que no importa que la persona este advertida. Al contrario, eso le hace sentirse mas seguro de su exito. Me atreveria a afirmar que la cabeza de caballo podria significar una amenaza de muerte.

– Pero Martina no recibio ninguna cabeza de caballo antes de que la asesinaran.

– No, asi es. Por dos razones. Por una parte, el se ha vuelto mas duro y, por otra, porque Martina vivia con otras muchas personas, era mas dificil enviarle una a ella personalmente.

– En ese caso, tu analisis significa que Ambjornsson tambien esta amenazado de muerte.

– Claro. Probablemente la unica razon de que no le haya sucedido nada hasta ahora es que esta en el extranjero.

– Por suerte no ha salido a la luz publica nada acerca de las cabezas de caballo, al menos no le vamos a conceder esa satisfaccion al agresor. Y la que aparecio en casa de los Mellgren no lo sabe nadie fuera de aqui.

– Bien. Seguid asi. Es importante que no salga en los medios de comunicacion, eso solo lo volveria aun mas exaltado.

– ?Pero me estas diciendo completamente en serio que este hombre va a volver a matar a mas gente?

– Eso me temo. Otra cuestion es cuanto tiempo tardara, pero el riesgo de que pronto vuelva a cometer otro asesinato es evidente. Ahora que ha probado esa experiencia querra repetirla de nuevo.

Al terminar la jornada laboral Mellgren se fue a casa en coche. Su mujer le habia dejado un mensaje en el movil diciendole que se iba con los ninos a Ljugarn, a casa de sus padres. No queria permanecer en la granja despues del incidente con la cabeza del caballo.

Paso por la universidad para buscar algunos papeles en su despacho. El parque de Almedalen, situado al borde del agua, estaba lleno de gente tomando el sol, perros, cochecitos de ninos y jovenes con sus aparatos estereofonicos. Montones de jovenes se encaminaban a la After Beach que habia en la piscina natural de Kallbadhuset. Habian transportado hasta alli arena desde diferentes playas de Gotland y habian construido una playa de arena fina en medio de la ciudad sobre la orilla antes pedregosa. La After Beach de Kallbadhuset era muy popular. Despues de escuchar la actuacion tomando una cerveza, uno podia continuar de marcha por los bares que habia por los alrededores. Casi le entraron ganas de acercarse hasta alli.

La universidad estaba vacia y la recepcion cerrada. Recogio sus papeles y cuando se dirigia al coche, paso a su lado un grupo de jovenes. Hablaban y se reian, y le parecio que una de las chicas, una guapa rubia, le dirigio una amplia sonrisa. Se detuvo, los siguio con la mirada y vio que entraban en Kallbadhuset. Oyo que en ese momento empezaba la actuacion musical. Eso basto para que se decidiera. Volvio a subir a toda prisa a su despacho. Agarro una toalla y jabon, que guardaba en su armario del despacho, bajo a los vestuarios y se dio una ducha rapida. Se puso un poco de locion para despues del afeitado y ropa limpia. Siempre tenia al menos una muda en el trabajo. No era la primera vez que decidia no volver directamente a casa.

De nuevo en la calle, se sintio animado y camino hasta Kallbadhuset. Es verdad que pasaba de los cuarenta, pero parecia joven para su edad. Era alto, delgado y estaba en buena forma fisica, y su cabello era tan fuerte y abundante como cuando tenia veinte. Staffan Mellgren aguardaba la noche con expectacion.

Knutas habia escuchado la opinion de la psiquiatra sobre el peligro que corrian Gunnar Ambjornsson y Staffan Mellgren con creciente inquietud. Esperaban el regreso de Ambjornsson a Gotland dentro de una semana. Mientras estuviera en Marruecos no corria ningun peligro. Sin embargo, Mellgren necesitaba proteccion inmediatamente. Knutas habia llamado un par de veces al movil del responsable de las excavaciones sin obtener respuesta.

Segun su esposa, Susanna, que se encontraba en Ljugarn en casa de sus padres, Mellgren habria trabajado como de costumbre en Frojel y despues volveria a casa. Nadie contestaba en el telefono de la granja, pese a que la jornada laboral debia de haber terminado hacia ya un buen rato.

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