– ?Puede ser el el asesino?

La voz de Karin parecia esceptica cuando se subieron al coche para dirigirse a la zona de las excavaciones.

– Me cuesta creerlo, pero ya hemos visto tantas cosas que no me sorprenderia -dijo Knutas impasible mientras avanzaba entre los coches de la carretera. En julio el trafico era denso en la carretera costera entre Klintehamn y Visby.

Martin Kihlgard, que iba en el asiento de atras, se inclino hacia delante entre sus dos colegas y les alargo una bolsa de patatas fritas. El coche apestaba a patatas fritas con cebolla. Knutas rechazo ostensiblemente el ofrecimiento y bajo el cristal de la ventanilla, mientras que Karin las acepto encantada.

– Me cuesta mucho creer que Mellgren sea el asesino, la verdad -mascullo entre dos bocados-. Seria bastante torpe quitarle la vida a una de sus alumnas, en especial si resulta que tenia una aventura con ella. Y parece inconcebible que ademas utilizara su propia estaca para clavar en ella la cabeza del caballo. ?Y de donde demonios saco la primera cabeza de caballo? Sabemos que no se trataba del mismo caballo. ?No hemos recibido aun ninguna denuncia por la desaparicion de algun caballo?

– Ni una siquiera -respondio Knutas secamente-. Y tampoco ha dicho nadie que Mellgren sea el asesino.

– Entonces me apostaria algo a que es su mujer -continuo Kihlgard imperturbable-. Ella ha tenido tanto la oportunidad como motivos. El tipo le era manifiestamente infiel, y podria haber tenido una aventura con Martina Flochten. Sabemos que ella se veia con alguien a escondidas y quiza fue la gota que colmo el vaso. Dios mio, la pobre chica solo tenia veintiun anos. Luego Susanna Mellgren intenta poner en escena lo de la cabeza del caballo para advertir a su marido, para amenazarlo. Si hubiera querido matarlo, ya lo habria hecho. Esto es mucho mas refinado. Quiere que el entienda que va en serio. Que si no acaba con sus aventuras amorosas, correra la misma suerte.

Visiblemente satisfecho de su razonamiento, Kihlgard volvio a echarse hacia atras y a hundir la mano dentro de la bolsa de patatas.

– ?Asi que crees que Susanna Mellgren piensa volver loco de miedo a su marido si a partir de ahora no se conforma con estar solo con ella?

Karin parecia esceptica.

– En todo caso, no seria la primera en la historia. A mi me parece que es la unica que tiene un motivo evidente.

– Debo reconocer que me cuesta comprender que alguien quisiera quitarle la vida a Martina Flochten. Un drama por celos podria explicar las cosas -convino Knutas-. Pero ?por que iba a emplear su mujer un metodo tan complicado?

– Quiza lo haya hecho para despistar -aventuro Kihlgard-. Hacerlo todo mistico, ritual, aunque no tenga nada que ver con ese asunto.

Tomaron el desvio al llegar a la iglesia de Frojel y condujeron todo el camino cuesta abajo hasta llegar a la zona de las excavaciones. En el ultimo tramo fueron dando tumbos. Aquello se veia demasiado silencioso y vacio. Los carros estaban bien cerrados y todo parecia recogido tras la jornada de trabajo. Algunas cuadriculas estaban cubiertas con plasticos.

– Aja -solto Kihlgard-. Pues aqui parece que no esta.

Knutas sintio como crecia su irritacion. «Tenemos que dar con el», penso. «Enseguida.»

– Vamos a la universidad, puede que este alli.

Tenia el triste presentimiento de que no habia tiempo que perder.

Eran las siete de la tarde cuando Staffan Mellgren abandono Kallbadhuset para volver a casa. La banda habia dejado de tocar y los jovenes se dirigian hacia los bares de la ciudad. Habia optado conscientemente por ser discreto, ya que se encontro con algunos estudiantes de la universidad y estos, al verlo, lo saludaron. Eso era algo que detestaba de Gotland, que uno no podia ir de incognito a ningun sitio.

Cogio el coche pese a que habia tomado dos cervezas. Condujo hacia las afueras de la ciudad, donde la gente iba paseando hacia los restaurantes y las zonas de ocio nocturnas. La temporada turistica estaba en su culmen, Visby era un hervidero de gente y le daba un poco de pena tener que dejar todo aquello y regresar a su casa en el pequeno Larbro.

El movil seguia en el asiento del acompanante y vio que habia recibido un monton de mensajes, pero no se preocupo de comprobar de quien eran, seguro que eran de Susanna y en aquel momento no podia soportar su preocupacion y sus continuas criticas.

Las gallinas cacareaban ruidosamente en el patio de la granja cuando llego. Si, claro, tenia que echarles de comer, se le habia olvidado hacerlo por la manana.

En el frigorifico encontro unos tomates que parecian cualquier cosa menos frescos. Servirian para las gallinas. Susanna habia dejado en una de las bandejas una caja de helado de plastico con cascaras de huevos, restos de comida y pan duro.

Cogio la caja y se dirigio al viejo establo, que usaba solo como trastero y en invierno como garaje. Al fondo, en el extremo transversal del edificio, estaba el gallinero. Cuando abrio la puerta fue con cuidado para no pisar a ninguno de los pequenos pollitos amarillos que piaban alrededor de sus piernas. Alli habia un alboroto tremendo. Dejo la caja con la comida y lleno el comedero con pienso para las gallinas ponedoras.

De pronto oyo cerrarse la puerta del establo. Estaba en cuclillas, se levanto con cuidado y dejo el saco de pienso a un lado. Las gallinas seguian cacareando y resultaba imposible oir cualquier otra cosa. Se deslizo hasta el hueco de la puerta y miro dentro del propio establo.

Paso la vista por las paredes desnudas, llenas de cagadas de moscas y de telaranas. Las ventanas estaban tan sucias que la luz de la tarde apenas penetraba. Los viejos pesebres de la cuadra, en desuso desde hacia mucho tiempo, estaban dispuestos en hilera separados por paredes. La puerta debe de haberse cerrado sola - penso-, pero cuando iba a darse la vuelta descubrio que algo habia cambiado. Habian movido de sitio y dado la vuelta a la vieja banera, que llevaba anos boca abajo junto a otros trastos viejos.

Se acerco desconcertado y comprobo, para su asombro, que estaba llena de agua hasta los bordes. No tuvo tiempo de pensar quien habria estado alli o con que fin se habia usado la banera.

La universidad estaba cerrada y tuvieron que llamar al guardia de seguridad para que les abriera. Aquello estaba muerto, en una calurosa tarde de julio no quedaba alli dentro ni un alma. Subieron por las escaleras hasta el pasillo donde se encontraba el despacho de Mellgren. La puerta estaba cerrada con llave. El vigilante rebusco en un enorme llavero y abrio la puerta.

El despacho de Mellgren estaba tan vacio como el resto de las salas que habian recorrido. Flotaba en el cuarto un ligero aroma a after shave.

– Es el mismo que suele usar Mellgren -aclaro Karin-. Reconozco el perfume.

Knutas registro enseguida el escritorio pero no pudo encontrar nada de interes. Sobre la silla colgaba una toalla humeda.

– Eso significa que ha estado aqui -dijo Knutas-. Y se ha duchado. ?Por que no fue a casa y se ducho alli?

– Porque iba a dar una vuelta por la ciudad, evidentemente -bromeo Kihlgard-. Querria aprovechar ahora que su mujer esta fuera.

– Eso en el caso de que no tuviera otra cosa en mente -respondio Knutas. Marco el numero de telefono de su casa. Seguian sin responder. Llamo tambien a Susanna Mellgren, pero su marido todavia no se habia puesto en contacto con ella.

– Sera mejor que vayamos a comer algo -propuso Kihlgard-. Estoy muerto de hambre.

– ?Es que no puedes pensar mas que en comer? -solto Knutas-. Voy a Larbro, ?me acompanais o llamo a Wittberg?

Cuando llegaron a la granja habia empezado a oscurecer. Se veia luz en todas las ventanas y habia un coche aparcado en el patio. La puerta de la calle no estaba cerrada con llave y entraron. La casa tenia las luces encendidas, pero estaba en silencio. Miraron en todas las habitaciones y no les llevo mucho rato comprobar que estaba vacia.

Salieron otra vez al patio y vieron la puerta del establo abierta. Lo unico que se oia era el ruido de las gallinas que cloqueaban de vez en cuando.

Вы читаете Nadie Lo Conoce
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату