– No, no creo.

– ?Sabes si alguien se habia comportado de forma extrana con ella o la habia amenazado?

– No; los clientes son normalmente agradables. Conocemos a la mayoria.

– Pero supongo que a veces entraran clientes totalmente desconocidos, ?no? -tercio Karin.

– Si, claro. Trabajamos tambien sin cita previa. Los sabados.

– ?Recuerdas a algunos de los clientes del sabado?

– No. Tuve el dia libre.

– ?Quienes estuvieron trabajando?

– Frida y la duena del salon, Britt. Los sabados solo trabajamos dos.

– ?Hasta que hora esta abierto el local?

– Hasta las tres. Los sabados, quiero decir. Si no, cerramos a las seis. Los domingos esta cerrado.

– Quiero que seas totalmente sincera conmigo. ?Sabes si Frida tenia alguna aventura amorosa? ?Se veia con alguien?

– No, no la tenia. Me lo habria contado. No creo que fuese capaz de hacer una cosa asi.

– ?Como era Frida en el trabajo?

– Era una excelente peluquera. Y los clientes la apreciaban mucho. Era muy simpatica, alegre y comunicativa.

– ?Crees que puede haber coqueteado con algun cliente?

– Eso no lo se. Es verdad que hablaba y se reia mucho. Eso puede malinterpretarse, claro esta.

– ?Puedes contarme que paso la noche que fuisteis a Munkkallare?

– Cenamos en el restaurante. Despues nos sentamos en el bar del vinilo. Estaba lleno de gente y nos lo pasamos muy bien. Frida encontro a un hombre con el que estuvo hablando bastante tiempo.

– ?Os lo presento?

– No; estuvieron sentados en la barra todo el rato.

– ?Que aspecto tenia?

– El pelo rubio ceniza; alto, parecia fisicamente en forma; barba incipiente, y los ojos oscuros, creo.

– ?Como vestia?

– Llevaba un jersey de cuello alto y vaqueros. Era ropa buena, elegante en cualquier caso, quiero decir - respondio dubitativa.

– ?Cuanto tiempo estuvieron hablando?

– Un hora probablemente. Frida volvio a la mesa despues y nos dijo que el desconocido ya se marchaba.

– ?Os conto algo de el?

– Que era de Estocolmo, que iba a comprar un restaurante en Visby con su padre. Al parecer, tienen algunos bares en Estocolmo.

– ?Os dijo como se llamaba?

– Si; Henrik.

– ?No dijo el apellido?

– No.

– ?Se alojaba aqui, en Gotland?

– Eso no lo se.

– ?Cuanto tiempo iba a quedarse?

– Tampoco lo se.

– ?Te dio la impresion de que conocia a gente en Munken?

– No lo creo. No vi que hablara con nadie mas que con Frida.

– ?Tu no lo conocias de nada?

– No.

– ?Que mas conto Frida de el?

– Que le habia parecido guapo. Le pidio su numero de telefono, pero ella no se lo dio.

– ?Cuando salio de Munken?

– Debio de ser entonces, cuando Frida volvio a nuestra mesa. Nosotras nos quedamos una media hora mas. Hasta que cerraron.

– ?Te fijaste en que momento salio?

– No. Frida dijo que estaba a punto de marcharse…

– ?Como estaba Frida cuando os separasteis?

– Como siempre. Nos despedimos y se fue en bici hacia su casa.

– ?Estaba borracha?

– No mucho. Bueno, todas estabamos algo bebidas.

Karin decidio cambiar de tema.

– ?Que tal se llevaba Frida con su marido?

– Bastante bien, creo. Nunca la oi hablar de ningun problema serio. Ninguna relacion es perfecta. Estaban muy liados con los ninos, eso desde luego.

– Solo una pregunta mas. ?Tienes alguna idea de si alguien podia querer hacerle dano?

– No. Ni idea.

LUNES 18 DE JUNIO

El segundo asesinato ocupo la primera pagina de todos los periodicos. El hecho de que las victimas hubieran aparecido con las bragas metidas en la boca contribuyo evidentemente a que el crimen fuera aun mas impactante. Despues de que Rapport, el programa televisivo del domingo por la noche, diera a conocer los nuevos datos, el resto de los medios de comunicacion se engancho al carro. Ni que decir tiene que las teorias acerca de un asesino en serie afloraron inmediatamente. Fue la noticia de portada de todos los diarios el lunes por la manana. La cara de Frida Lindh aparecia en la primera pagina con titulares que clamaban: «Asesino en serie aterroriza Gotland», «Un asesino misogino suelto en el paraiso de las vacaciones», «Muerte en el vergel veraniego».

Los programas de noticias de TV abrieron sus emisiones con la noticia. La publicacion del asunto de las bragas estuvo precedida de una reunion de los directores de informativos de TV. Todos estuvieron de acuerdo en que facilitar el dato era importante. Si se sopesaba el malestar de los allegados frente al interes general, la balanza se inclinaba del lado de la gente, que tenia derecho a estar informada. En las tertulias matinales de television se hablaba del tema con criminologos, psicologos y representantes de las asociaciones de mujeres.

La radio repetia la noticia un informativo tras otro.

En Gotland, los asesinatos eran el tema de conversacion que estaba en boca de todos. Se hablaba de ello en el trabajo, en los autobuses, las tiendas, los cafes y los restaurantes. El miedo al asesino habia traspasado las paredes de los hogares. Muchos habian tenido ocasion de conocer a Frida Lindh. Una mujer tan guapa y tan alegre… Madre de tres ninos. ?Quien pudo hacerle algo asi? Los asesinatos eran raros en Gotland, y los asesinatos en serie, algo que solo leian en los periodicos.

Johan y Emma eligieron un restaurante italiano un poco apartado, un trecho mas abajo en una callejuela que nacia en la plaza Stora Torget.

En aquellos momentos, antes de que la temporada turistica comenzara en serio, estaba medio vacio. Se sentaron en una mesa al fondo del local. Emma se sentia culpable, aun cuando no habia pasado nada entre ellos. No informo a Olle de que iba a comer con Johan. Mintio y le dijo que iba a ver a una amiga. La mentira le hacia consciente de su culpa, porque siempre fue sincera con Olle.

Un poco antes del encuentro estuvo a punto de llamar a Johan y suspender la cita. Aun siendo consciente de que estaba a punto de meterse en aguas procelosas, no fue capaz de hacerlo. Su interes por Johan pudo mas.

Cuando le permitio retirarle la silla, ya se sintio perdida.

Pidieron un plato de pasta cada uno. El camarero les sirvio la bebida. Vino blanco y agua.

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