– ?Quien cree que dinamito a Christina, y por que?

Evert Danielsson se lamio los labios y de nuevo sujeto la tabla de la mesa.

– No se quien ha podido ser, de verdad, no tengo ni idea. Pero era alguien que la odiaba. Uno no vuela medio estadio si no esta muy enfadado.

– ?Sabe si hay alguna conexion entre Christina Furhage y Stefan Bjurling?

Evert Danielsson la miro desconcertado.

– ?Quien es Stefan Bjurling?

– La otra victima. Trabajaba para una subcontrata, Bygg &Ror AB.

– Ah, Bygg &Ror es una de nuestras subcontratas mas utilizadas. Han estado practicamente en cada obra que el comite ha autorizado en los ultimos siete anos. ?Fue uno de sus hombres el que murio?

– ?No lee el periodico? -contraataco Annika-. Era el encargado, treinta y nueve anos, pelo ceniciento tenido, constitucion fuerte…

– ?Ah, ese! -dijo Evert Danielsson-. Si, ya se quien es, Steffe. Es, era, una persona muy desagradable.

– Sus companeros de trabajo dicen que era alegre y simpatico.

Evert Danielsson se rio.

– ?Dios mio, lo que no se diga de los muertos!

– ?Pero habia alguna relacion entre el y Christina Furhage? -insistio Annika.

El jefe de oficina hizo un circulo con los labios y penso. Fijo la mirada en un grupo de personas que acababan de entrar en el comedor, se quedo petrificado pero se relajo de nuevo. Al parecer no era nadie conocido.

– Si, creo que si -respondio.

Annika espero inmovil.

– Christina se sento junto a Stefan en la gran fiesta de Navidad la semana pasada. Estuvieron hablando hasta mucho despues de habernos levantado de la mesa.

– ?Fue en ese restaurante? -pregunto Annika.

– No, no, esta era la cena de Navidad de la oficina de los Juegos; la otra era la gran fiesta de los Juegos, para todos los funcionarios, voluntarios, todos los empleados de las subcontratas… Ya no tendremos esas fiestas hasta despues de los Juegos.

– ?Asi que Christina Furhage y Stefan Bjurling se conocian? -repitio Annika sorprendida.

El rostro de Evert Danielsson se ensombrecio. Recordo que ya no podia hablar de «nosotros» y que seguramente el no iria a mas fiestas de los Juegos.

– Conocerse, conocerse…, esa noche estuvieron hablando. Pero ahora creo que tengo…

– ?Como es posible que Stefan estuviera sentado al lado de la directora general? -pregunto Annika rapidamente-. ?Por que no estaba junto al portavoz de la direccion u otro de los jefes?

Evert Danielsson la miro irritado.

– Porque no estaban ahi, era una fiesta para los empleados, aunque el ambiente era muy refinado. Christina habia elegido el Salon Azul del Ayuntamiento.

Se levanto y empujo la silla con las piernas.

– ?De que cree que hablaron?

– No tengo ni idea. Ahora me tengo que ir.

Annika se levanto, recogio sus cosas de la silla de al lado y le dio la mano al jefe de oficina despedido.

– Llameme si quiere contarme algo mas -dijo ella.

El hombre asintio con la cabeza y se apresuro a salir del restaurante.

En lugar de doblar a la derecha al salir, Annika bajo un piso por la escalera y entro en el lugar de trabajo de Anne Snapphane. Informaron a Annika de que se habia tomado el dia libre; ?que suerte la suya! La recepcionista pidio un taxi para Annika.

Mientras el coche zumbaba en medio de la nevada, de vuelta al periodico ordeno la informacion mentalmente. No podia contarle esto a la policia, sus fuentes estaban protegidas por la Constitucion. Pero podia utilizar la declaracion de Evert Danielsson para hacer preguntas, hasta las relacionadas con el mismo.

Lena podia oir a Sigrid, la asistenta, canturrear en la cocina mientras metia los platos del dia anterior en el lavaplatos. Sigrid era una mujer que frisaba los cincuenta, cuyo marido la habia abandonado cuando las hijas se hicieron mayores y Sigrid estaba demasiado gorda. Limpiaba, lavaba los platos, compraba, hacia la colada y cocinaba por lo que equivalia a media jornada para la familia Furhage-Milander. Llevaba haciendolo dos anos. A Christina le vino bien la recesion; antes habia tenido dificultad, tanto para encontrar asistentas como para conservarlas, pero estos ultimos anos la gente habia aprendido a no abandonar sus trabajos. Para ser fieles a la verdad, puede que todos los pactos de confidencialidad que mama obligaba a firmar a los empleados y las amenazas de denuncias quiza ocasionaran un cierto enfriamiento en sus ganas de trabajar para ella. Pero Sigrid parecia estar a gusto, y nunca se habia sentido tan satisfecha como aquellos ultimos dias. Parecia disfrutar de estar en el centro de los acontecimientos, de poder moverse libremente en casa de la mundialmente famosa victima. Seguramente se mordia los labios por haber firmado el acuerdo de confidencialidad. Si hubiera podido, Sigrid habria contado de todo a los medios. Habia llorado con gran efecto en casa de vez en cuando, pero era el mismo tipo de lagrimas que las que la gente vertio por la princesa Diana, Lena las reconocio. Sigrid apenas habia visto a mama despues de firmar el acuerdo de confidencialidad, aunque habia limpiado las manchas de pasta de dientes de mama en el espejo del cuarto de bano y habia lavado sus bragas sucias durante dos anos. Eso quiza podria producir una cierta sensacion de intimidad.

Sigrid habia comprado la primera edicion de los dos periodicos de la tarde y los habia dejado sobre la mesa de cristal del recibidor. Lena cogio los periodicos y se los llevo a la biblioteca, donde su pobre padre dormia en el sofa con la boca abierta. Se sento en su sillon y puso los pies sobre el velador antiguo, a su lado. Los dos periodicos sensacionalistas estaban llenos de la nueva explosion asesina, pero tambien tenian una serie de datos sobre la muerte de mama. No pudo evitar leer sobre los detalles del explosivo, que ya habia sido analizado. Quiza el psicologo que dijo que no era una piromana estuviera equivocado. Ella sabia que disfrutaba con el fuego y con todo lo que tuviera que ver con explosiones e incendios. Tambien los coches de bomberos, los extintores, las bocas de agua y las mascaras de gas la excitaban y le producian escalofrios por todo el cuerpo. Bueno, le habian dado el alta y no tenia intencion de informar a los medicos de que posiblemente el diagnostico era incorrecto.

Hojeo un periodico y continuo con el siguiente; en la pagina anterior a la central sintio un golpe en la boca del estomago. Mama la miraba desde el periodico, sus ojos sonreian y bajo la foto decia con mayusculas: la mujer ideal. Lena tiro el periodico y grito, un alarido que rasgo el tranquilo silencio del piso estilo modernista. El pobre papa se desperto y miro desconcertado con la saliva colgandole como un lapo de la comisura de los labios. Ella se levanto, tiro el velador contra la puerta y agarro la estanteria de libros mas cercana. Toda la seccion se desplomo, la madera y los libros cayeron con un ruido ensordecedor y destrozaron la television y la mesa del estereo.

– ?Lena!

Ella oyo el grito desesperado del padre a traves de la niebla de odio y se detuvo.

– ?Lena, Lena! ?Que haces?

Bertil Milander alargo los brazos hacia su hija; su expresion acongojada hizo que la desesperacion de la joven se contuviera.

– ?Oh, papa! -exclamo y se abalanzo sobre sus brazos.

Sigrid cerro la puerta con cuidado y fue a buscar bolsas de basura, escoba y aspiradora.

Cuando Annika regreso a la redaccion se encontro con Patrik y Eva-Britt Qvist. Iban al restaurante y Annika decidio acompanarlos. Vio que la secretaria de redaccion se molestaba; seguro que Eva-Britt tenia pensado hablar mal de ella. El restaurante de los empleados, que en realidad se llamaba «Tres Coronas», era llamado «Siete Ratas» despues de un historico control que hicieron las autoridades sanitarias. Ahora estaba tan lleno que no hubiera tenido cabida ni la cria de un roedor.

– Lo que hiciste ayer fue fantastico -dijo Annika a Patrik mientras cogia una bandeja naranja al principio del mostrador del autoservicio.

– ?Te parece? ?Que bien! -exclamo el reportero resplandeciente.

– Hiciste que el analisis fuese interesante, a pesar de estar lleno de detalles tecnicos. El barrenero con quien hablaste de los diferentes tipos de dinamita era muy bueno, ?de donde lo sacaste?

– De las paginas amarillas. ?Fue increible! ?Sabes lo que hizo? Explosiono tres cargas por telefono para que

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