pudiera oir las diferencias entre las distintas marcas.
Annika rio, pero Eva-Britt Qvist no.
El menu del dia estaba compuesto de ensalada de arenque con jamon y bacalao macerado en vinagre, Annika tomo una hamburguesa de queso y patatas fritas. Las unicas mesas vacias estaban en la cafeteria, en la zona de fumadores. Por eso comieron rapida y silenciosamente y se fueron a la redaccion a tomar un cafe y discutir los trabajos del dia.
Al subir se encontraron con Nils Langeby. Habia regresado al periodico despues de tener unos dias libres a cambio de las horas extraordinarias del fin de semana. El hombre se irguio al ver a Annika y sus acompanantes.
– ?Hoy tenemos reunion? -pregunto provocativamente.
– Si, dentro de un cuarto de hora, en mi despacho -respondio Annika.
Primero queria ir al bano y luego organizar el trabajo.
– Que bien, creo que ultimamente descuidamos mucho las reuniones -dijo Nils Langeby.
Annika hizo como si no le hubiera oido y fue al lavabo de mujeres. Tuvo que contenerse para no decirle algo mordaz al viejo reportero. Era un amargado, un malvado y un loco, pensaba Annika. Pero ella era su jefa, y por lo tanto estaba obligada a esforzarse para que la colaboracion funcionase. Sabia que lo que Nils queria era que ella metiera la pata y no queria darle ese gusto.
Nils Langeby ya se habia sentado comodamente en el sofa del despacho de Annika cuando ella regreso del lavabo. Le irrito sobremanera que hubiera entrado sin estar ella, pero procuro no manifestarlo.
– ?Donde estan Patrik y Eva-Britt? -pregunto Annika en cambio.
– Eso ya deberias saberlo; creia que tu eras la jefa -respondio Nils Langeby.
Ella salio y dijo a Patrik y a Eva-Britt que fueran a su despacho; luego se fue hacia el jefe de redaccion Ingvar Johansson y le pidio que tambien viniera. De camino cogio una taza de cafe.
– ?No me has traido una a mi? -le reprocho Nils Langeby ofendido cuando entro en el despacho.
«Respira hondo», penso Annika y se sento a su mesa.
– No -contesto-. No sabia que quisieras cafe. Pero tienes tiempo de ir por uno, si te das prisa.
El hombre no se movio de su sitio. Los otros entraron y se sentaron.
– Okey -comenzo Annika-. Cuatro cosas. Una: la caza del Dinamitero; ahora la policia debe tener pistas. Tenemos que conseguirlas hoy. ?Alguien tiene un buen contacto?
Dejo la pregunta en el aire, la mirada volo por las personas de la habitacion, Patrik pensaba a conciencia, Ingvar Johansson se mostraba indiferente, Eva-Britt Qvist y Nils Langeby esperaban a que ella metiera la pata.
– Yo puedo investigar un poco -dijo Patrik.
– ?Que creia la policia ayer noche? -inquirio Annika-. ?Te parecio que buscaban nexos entre las victimas?
– Si, por supuesto -respondio Patrik-. Cualquier cosa, podrian muy bien ser los mismos Juegos, pero algo me hace pensar que hay mas. Parecen estar concentrados y callados, probablemente esperando una pronta detencion.
– Tenemos que estar encima -dijo Annika-. No nos vale solo vigilar la radio de la policia y confiar en los soplos; debemos prever si habra alguna detencion. La foto del Dinamitero esposado entrando en un coche de policia seria una exclusiva mundial.
– Intentare conseguir algo -dijo Patrik.
– Bien, yo tambien hare algunas llamadas. Dos: se que habia una conexion, las victimas se conocian. Estuvieron sentados juntos en la fiesta de Navidad de la semana pasada.
– ?Dios mio! -exclamo Patrik-. ?Esto es buenisimo!
Ahora Ingvar Johansson tambien se desperto.
– ?Imagina que hubiera una foto! -dijo el-. ?Increible! Imaginad la foto: las victimas de las explosiones abrazandose bajo el muerdago, y luego el titular: «Ahora Ambos Estan Muertos».
– Yo me ocupo de las fotos -informo Annika-. Puede que haya mas conexiones entre las victimas. Estuve con Evert Danielsson esta manana. Cuando le describi a Stefan Bjurling, supo al momento quien era. «Steffe», dijo. Es posible que Christina Furhage tambien lo conociera, antes de la fiesta de Navidad.
– ?Por que fuiste a ver a Danielsson? -pregunto Ingvar Johansson.
– Queria hablar -contesto Annika.
– ?Sobre que? -inquirio Ingvar Johansson, y Annika comprendio que le habia tendido una trampa. Ahora tenia que decir algo; si no tendria el mismo problema que en la reunion de las seis de la tarde del lunes, y no queria que eso sucediera, especialmente estando presentes Nils Langeby y Eva-Britt Qvist.
– Dijo que creia que Christina Furhage era lesbiana -contesto-. Creia que Christina Furhage tenia una relacion con una mujer de la oficina, Helena Starke, pero no tenia pruebas. Dijo que solo era una corazonada.
Todos permanecieron en silencio.
– Tres: ?estaba Stefan amenazado? ?Alguien sabe algo? ?No?
Ingvar Johansson resoplo.
– ?No, joder! Hoy apenas tenemos reporteros. Todos se han tomado el dia libre.
– Nils, ?puedes encargarte? -dijo Annika. Lo formulo como una pregunta pero en realidad era una orden.
– ?Vaya! -respondio Nils Langeby-. Me pregunto cuanto tiempo tenemos que estar aqui sentados escuchando esto.
– ?Que quieres decir? -pregunto Annika irguiendose.
– ?Tenemos que estar aqui sentados como escolares mientras nos metes el trabajo por la boca? ?Y donde cono esta el analisis? ?La reflexion? ?El razonamiento? Eso que solia ser la sena de identidad del Kvallspressen, ?no?
Annika penso un instante como reaccionar. Podia afrontar la situacion: le pediria a Nils Langeby que precisara, le crucificaria al no poder hacerlo, le acorralaria en una esquina y le asustaria. Tardaria por lo menos una hora… pero todo el cuerpo le decia que no tenia fuerzas.
– Si, entonces encargate tu de eso -contesto en cambio y se levanto-. ?Algo mas?
Primero salieron Ingvar Johansson y Patrik, luego les siguieron Eva-Britt Qvist y Nils Langeby. Pero al llegar a la puerta Nils Langeby se detuvo y se dio la vuelta.
– Es una pena que esta seccion haya perdido calidad -dijo-. Ahora solo hacemos mierda. ?No te das cuenta de que siempre nos superan los otros medios?
Annika se acerco a el y sujeto la puerta.
– Ahora no tengo tiempo para esto -respondio sofocada-. Sal de aqui.
– Me parece lamentable que un jefe no pueda aceptar una simple sugerencia -respondio Nils Langeby. Salio provocativamente despacio.
«Ya no se que hacer con este hombre -se dijo Annika-. La proxima vez que se queje le voy a partir la boca.»
Cerro la puerta para poder pensar, se fue a la mesa y se sento. Busco en la guia telefonica Bygg &Ror y encontro un numero de movil al final de la lista. Resulto ser, por supuesto, el del director de la compania, un hombre de mediana edad que se encontraba en alguna obra.
– Si, estuve en la fiesta de Navidad -respondio.
– ?Por casualidad tenia una camara? -pregunto Annika.
El hombre le dijo algo a alguien a su lado.
– ?Una camara? No, no tenia. ?Por que?
– ?Sabe si alguien tenia una? ?Nadie saco fotos?
– ?Que? Esta alli, detras del andamio. Fotos, si, seguro. ?Por que lo pregunta?
– ?Sabe si Stefan Bjurling llevo alguna camara?
El hombre permanecio un rato en silencio, solo se oia el ruido de unas maquinas. Cuando el director hablo, el tono era distinto.
– Oiga senora, ?de donde dice que llama?
– Le dije que del periodico Kvallspressen, me llamo Annika Be…
El colgo.
