– Creo que ultimamente se ha creado una atmosfera muy fastidiosa en la redaccion de sucesos -conto la secretaria de redaccion-. Ya no hay verdadero ambiente de trabajo. Yo, que he trabajado aqui desde hace tanto tiempo, pienso que es un error que aceptemos esta situacion.
– Si, no podemos permitirlo -contesto Anders Schyman-. ?Me puedes dar un ejemplo de algo realmente fastidioso?
La secretaria de redaccion se contrajo y penso.
– Si, bueno, es muy triste que a alguien se le ordene trabajar con voces fuera de tono, cuando una esta horneando un bollo, justo antes de Navidad. Deberia haber algo de flexibilidad en la redaccion.
– ?Te han llamado para que trabajaras cuando estabas haciendo un bollo? -pregunto Schyman.
– Si, Annika Bengtzon lo hizo.
– ?Tenia que ver con la explosion?
– Si, me parece que no tiene ningun tacto.
– ?Asi que no te parece que tengas que hacer horas extraordinarias cuando todos los demas las hacen? - pregunto tranquilamente-. Los sucesos tragicos de esta magnitud ocurren, gracias a Dios, rara vez en nuestro pais.
Las mejillas de la mujer enrojecieron ligeramente y ella decidio atacar.
– ?Annika Bengtzon no sabe comportarse! ?Sabes lo que dijo hoy despues del almuerzo? Bueno, ?que le romperia la boca a Nils Langeby!
Anders Schyman tuvo que contener la risa.
– Vaya. ?Le dijo realmente eso a Nils Langeby?
– No, no se lo dijo a nadie, se lo dijo a si misma, pero yo la oi. Fue absolutamente innecesario, no hay por que expresarse asi en el periodico.
El director se inclino hacia adelante y coloco sus manos cerradas casi al otro extremo de la mesa.
– Tienes toda la razon, Eva-Britt, no es apropiado decir eso. Pero ?sabes lo que creo que es peor? Que los companeros de trabajo corran como ninos al jefe para chivarse.
Eva-Britt Qvist se quedo palida, luego carmesi. Anders Schyman mantuvo la mirada fija en la mujer. Ella se miro las rodillas, levanto la vista, volvio a bajarla, se puso de pie y salio. Seguramente se pasaria el siguiente cuarto de hora llorando en el cuarto de bano.
El director se reclino y suspiro. Pensaba que ya habia cubierto el cupo de guarderia, pero al parecer no era asi.
Annika salio del taxi frente a Blekingegatan 40 y le sorprendio durante un segundo la eleccion de local por parte de la senorita Milander de Ostermalm. El Pelikan era un bar clasico de altos vuelos en todos los sentidos: buena cocina casera y un alto nivel de ruido por las noches. Ahora el gran salon aun estaba bastante tranquilo, la gente estaba sentada a lo largo de las paredes, hablando, bebiendo una cerveza o comiendo un sandwich. Lena Milander acababa de llegar, se habia sentado de espaldas a la pared del fondo y fumaba afanosamente un cigarrillo sin filtro liado a mano. Lena Milander, con su pelo corto, la ropa negra y la dura expresion en el rostro, entonaba perfectamente. Podia ser una cliente habitual del local. La teoria se confirmo cuando la camarera se acerco a tomar nota y dijo:
– ?Lo de siempre, Lena?
Annika pidio cafe y un sandwich de jamon y queso, Lena ordeno una cerveza y un pytt. La joven apago el cigarrillo a la mitad y miro a Annika frunciendo el ceno.
– No, en realidad no fumo, pero me gusta encender cigarrillos -informo y observo atentamente a Annika mientras hablaba.
– Se que te gusta el fuego -contesto Annika y soplo su cafe-. La casa de la juventud de Botkyrka, por ejemplo.
Lena no esbozo ni una mueca.
– ?Cuanto tiempo vais a pasar diciendo mentiras sobre mi madre?
– Hasta que sepamos algo mas -respondio Annika.
Lena encendio de nuevo el cigarrillo y le echo el humo a Annika en la cara. Annika no parpadeo.
– ?Ya has comprado los regalos de Navidad? -pregunto Lena y se saco una hebra de tabaco de la boca.
– Unos cuantos. ?Tu le has comprado algo a Olof?
La mirada de Lena se petrifico, le dio una profunda calada al cigarrillo.
– Tu hermano -continuo Annika-. Podemos empezar por ahi ?o no?
– No tenemos ningun contacto -dijo Lena y miro por la ventana.
Annika sintio un escalofrio en la espalda. ?Olof vivia!
– ?Por que no teneis ningun contacto? -se intereso con tanta naturalidad como pudo.
– Nunca lo hemos tenido. Mama no queria.
Annika saco el bloc y el boligrafo, pero tambien la copia en papel de la foto familiar, de cuando Olof tenia dos anos y la dejo en la mesa frente a Lena. Ella se quedo mirandola un buen rato.
– Esta no la habia visto nunca -dijo-. ?De donde sale?
– Del archivo del Morgontidningen. Te la puedes quedar si quieres.
Lena nego con la cabeza.
– No vale la pena, la acabaria quemando.
Annika la volvio a guardar en el bolso.
– ?Que querias contarme sobre tu madre? -pregunto.
Lena jugaba con el cigarrillo.
– Todos escriben sobre lo maravillosa que era. Hoy en tu periodico era casi una santa. Pero mama fue un personaje de tragedia. Fracaso en gran cantidad de cosas. Todas las meteduras de pata las ocultaba amenazando o defraudando a la gente. A veces pienso que no estaba bien del todo, era una cabrona.
La joven enmudecio de nuevo y miro por la ventana. Comenzaba a oscurecer y nevaba sin parar.
– ?Puedes precisar algo mas? -pregunto Annika con tacto.
– Mira a Olle, por ejemplo -continuo Lena-. Ni siquiera sabia que existia hasta que la abuela me lo dijo. Entonces yo tenia once anos.
Annika anoto y espero en silencio.
– El abuelo murio cuando mama era pequena. La abuela la mando con unos parientes cercanos que vivian en el alto Norrland. Alli crecio; a los parientes no les gustaba pero la abuela pagaba. Al cumplir los doce anos entro en un internado y vivio alli hasta que se caso con Carl. Si, ese era el viejo de la foto. El tenia casi cuarenta anos mas que mama, pero era de buena familia.
Lena comenzo a liar otro cigarrillo. Lo hacia a mano y era bastante torpe, derramaba tabaco en su plato de pytt sin tocar.
– Mama apenas tenia veinte anos cuando nacio Olle. Al viejo verde de Carl le gustaba ensenar a su flamante familia. Pero la empresa de Carl se fue a pique y el dinero se acabo. Entonces ya no fue divertido estar con una joven esposa sin dinero. El cerdo de Carl abandono a mama y se caso con una riquisima vieja arpia.
– Dorotea Adelcrona -apunto Annika y Lena asintio.
– Dorotea era viuda de un maderero de las afueras de Sundsvall. Nadaba en dinero, y Carl se encargo bien de este. La vieja se murio despues de solo unos anos y Calle se convirtio en el viudo mas rico de Norrland. Fundo un gran premio para algun tipo de estupida proeza en el mundo de la silvicultura.
Annika asintio.
– En efecto. Todavia se otorga cada ano.
– De cualquier manera, mama no recibio ni un centimo. Socialmente, por supuesto, fue totalmente despreciada. Una madre sin marido, pobre y separada no era bien vista en la sociedad de los anos cincuenta, y eso era muy importante para mama. Tenia algunos estudios de economia que habia adquirido en el internado, asi que se traslado a Malmo y comenzo a trabajar como secretaria privada de un director del ramo de la chatarra. A Olle lo dejo con una pareja mayor en Tungelsta.
Annika levanto la vista de sus notas.
– ?Abandono al nino?
– Si. Tenia cinco anos. No se si despues lo volvio a ver.
– ?Pero por que? -pregunto Annika algo conmocionada. Solo pensar en tener que abandonar a su Kalle le
