Delante de ella, iba un perrito faldero con su rabo redondo proyectado hacia arriba.

– ?Que hacemos? -pregunto Franco, aunque no esperaba una respuesta. Solo pensaba en voz alta.

– ?Que me dices del numerito de la poli? A Tony y a mi siempre nos funciona.

– Buena idea. -Se giro hacia el y tendio la mano-. Dame tu placa de la policia de Ozone Park.

Angelo metio la mano en el bolsillo interior de su chaqueta Brioni y le entrego una funda parecida a un billetero.

– Tu quedate aqui -indico Franco-. De momento, no hay motivo para asustarla con esa cara.

– Gracias por el cumplido -repuso Angelo con amargura.

Angelo se preocupaba por su aspecto y vestia elegantemente en un vano intento por desviar la intencion de una cara plagada de cicatrices, consecuencia de la varicela en la infancia, un caso de acne grave en la adolescencia y multiples quemaduras de tercer grado a causa de una explosion sucedida cinco anos antes. Ironicamente, la explosion se habia producido gracias a Laurie Montgomery.

– No seas tan sensible -bromeo Franco, dandole una palmada en la nuca-. Ya sabes que te queremos, aunque pareces escapado de una pelicula de terror.

Angelo le aparto la mano. Solo permitia chistes sobre su problema facial a dos personas: Franco y su jefe, Vinnie Dominick. Sin embargo, esa clase de comentarios no le gustaban.

La joven se aproximaba a la calle. Llevaba un anorak de esqui de color rosado que la hacia parecer aun mas gorda.

Sus rasgos angulosos acentuaban la redondez de su cara moteada por alguna que otra espinilla. Tenia el pelo liso, peinado con raya al medio.

– ?Se parece a Maria Provolone? -pregunto Angelo para devolver la burla.

– Muy gracioso -respondio Franco. Abrio la portezuela y bajo del coche-. Perdon -dijo con la mayor dulzura posible.

Fumaba como un carretero desde los ocho anos y en consecuencia su voz sonaba aspera y ronca-. ?No seras tu, por casualidad, la famosa Cindy Carlson?

– Es posible -respondio la adolescente-. ?Y usted quien es?

Se habia detenido al pie del camino que conducia a su casa.

El perro levanto la pata junto al poste de la cancela.

– Somos agentes de policia -dijo Franco. Levanto la placa y la luz de la farola de la calle destello sobre la superficie brillante-. Estamos investigando a varios jovencitos de la zona y nos han dicho que tu podrias ayudarnos.

– ?De veras? -pregunto Cindy.

– Claro. Por favor, acercate para que mi colega pueda hablar contigo.

Cindy miro a un lado y otro de la calle, aunque hacia cinco minutos que no pasaba un coche. Cruzo, tirando de su perro que olfateaba insistentemente el tronco de un olmo.

Franco le dejo paso para que Cindy Carlson pudiera inclinarse para mirar a Angelo, que estaba sentado en el asiento delantero. Antes de que pronunciara una sola palabra, Franco la empujo de cabeza dentro del coche. Cindy grito, pero Angelo le tapo rapidamente la boca y la inmovilizo. franco le arranco la correa de la mano y ahuyento al perro. Luego se apretujo en el asiento delantero, empujando a Cindy contra Angelo. Puso el coche en marcha y se alejaron.

– -

Laurie se habia sorprendido a si misma. Tras recibir la cinta de video del asesinato de Franconi, habia conseguido volver a concentrarse en el papeleo. Habia trabajado con eficacia y avanzado notablemente en su tarea. Ahora habia una gratificante pila de carpetas terminadas en el extremo de su escritorio.

Cogio la ultima bandeja de preparados histologicos y se dispuso a trabajar en el ultimo caso, que complementaria con el material y los informes que obraban en su poder.

Cuando examinaba la primera muestra al microscopio, oyo un golpe en la puerta. Era Lou Soldano.

– ?Que haces aqui tan tarde? -pregunto Lou. Se dejo caer pesadamente en una silla junto al escritorio de Laurie. No se tomo la molestia de quitarse la gabardina ni el sombrero, que llevaba encajado sobre la coronilla.

Laurie miro su reloj.

– ?Dios! -exclamo-. He perdido la nocion del tiempo.

– Te llame a tu casa cuando llegaba al puente de Queens.

Al comprobar que no estabas, decidi pasarme por aqui. Tenia el palpito de que seguirias al pie del canon. ?Sabes?, trabajas demasiado.

– Quien fue a hablar -repuso Laurie con sarcasmo-. Mirate. ?Cuando has dormido por ultima vez? Y no me refiero a una siesta sentado al escritorio.

– Hablemos de cosas mas agradables -sugirio Lou-. ?Que tal si salimos a comer un bocado? Tengo que pasar otra hora en la jefatura para dictar un informe y luego me encantaria ir a algun sitio. Los crios estan con su tia, que Dios la bendiga.

?Te apeteceria comer pasta?

– ?Crees que estas en condiciones de salir? -pregunto Laurie.

Las oscuras ojeras de Lou se tocaban con las arrugas de su sonrisa. El rastrojo de la barba era algo mas que la sombra tipica de las cinco de la tarde. Laurie calculo que llevaba al menos dos dias sin afeitarse.

– Tengo que comer -repuso-. ?Piensas seguir trabajando mucho rato?

– Estoy con el ultimo caso -dijo Laurie-. Quiza otra media hora.

– Tu tambien tienes que comer.

– ?Habeis hecho algun progreso en el caso Franconi? -pregunto ella.

Lou dejo escapar un resuello de irritacion.

– Ojala. El problema con estos atentados de la mafia es que si no actuas con rapidez el rastro se desvanece de inmediato.

No hemos conseguido ninguna pista importante.

– Lo siento -dijo Laurie.

– Gracias. ?Y tu? ?Tienes alguna idea sobre como pudo desaparecer el cadaver de Franconi?

– Ese rastro tambien se ha desvanecido. Calvin me rino por interrogar al asistente del turno de noche, y lo unico que hice fue hablar con el tio. Me temo que la administracion prefiere que el incidente se olvide.

– Asi que Jack tenia razon cuando te sugirio que lo dejaras.

– Probablemente -admitio Laurie de mala gana-. Pero no se lo digas.

– Ojala el alcalde demostrara la misma falta de interes -murmuro Lou-. Demonios, puede que me degraden por culpa de este asunto.

– Si que he tenido una idea dijo ella-. Una de las funerarias que recogio un cadaver la noche de la desaparicion de Franconi se llama Spoletto. Esta en Ozone Park. Por alguna razon, el nombre me sonaba. Entonces recorde que alli asesinaron a un joven mafioso en la epoca de Cerino. ?Crees que es una coincidencia que retiraran un cuerpo de alli esa misma noche?

– Si -aseguro Lou-, y te dire por que. Despues de tantos anos de luchar contra el crimen organizado en Queens, conozco bien esa funeraria. Hay una conexion indirecta e inocente por matrimonio entre la funeraria Spoletto y la mafia de Nueva York. Pero es con la familia equivocada: con los Lucia, no con los Vaccaro, que mataron a Franconi.

– Bueno -dijo Laurie-, solo era una idea.

– Eh, la pregunta tenia sentido -admitio Lou-. Tu memoria siempre me impresiona. No estoy seguro de que yo hubiera podido hacer la asociacion. Bueno, ?y que me dices de la cena?

– Con la cara de cansado que tienes, ?por que no vienes a comer unos espaguetis a mi casa?

Ambos eran intimos amigos. Despues de que los involucraran en el caso Cerino, cinco anos antes, habian tenido un pequeno escarceo amoroso, pero la relacion no habia prosperado y ambos habian decidido que era mejor ser amigos.

Desde entonces cenaban juntos una vez cada dos semanas aproximadamente.

– ?No te importa? -pregunto Lou. La idea de tenderse en el sofa de Laurie le parecia el paraiso.

– En absoluto. En realidad, lo prefiero. Tengo salsa preparada en el congelador y varios ingredientes para la ensalada.

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