– ?Siegfried Spallek se ha puesto en contacto contigo? -pregunto Kevin.

– A eso de las nueve y media-respondio Candace-. Me desperto de un sueno profundo. Espero haberle hablado con cordura.

– ?Que te dijo? -pregunto el.

– En realidad fue muy amable -dijo Candace-. Incluso se disculpo por lo ocurrido anoche. Tambien me dio una explicacion sobre el humo que sale de la isla. Dijo que se debia a una cuadrilla de obreros que estuvieron quemando arbustos.

– Lo mismo que nos dijo a nosotros -senalo Kevin.

– ?Y que pensais?

– No nos lo tragamos -respondio Melanie-. Es demasiado oportuno.

– Lo mismo pense yo -dijo Candace.

Melanie cogio la bolsa de papel.

– Larguemonos de una vez.

– ?Tienes la llave? -pregunto Kevin. Cogio el localizador y el radiorreceptor direccional.

– Por supuesto que la tengo -respondio Melanie.

Mientras cruzaban la puerta, le dijo a Candace que habia preparado comida.

– ?Genial! Estoy muerta de hambre.

– Esperad un segundo -dijo Kevin cuando llegaron a las escaleras-. Acabo de darme cuenta de algo: ayer debieron de habernos seguido. Es la unica explicacion para la forma en que nos sorprendieron. Desde luego, eso significa que debian de estar vigilandome a mi, pues yo fui el que hable del humo con Bertram Edwards.

– Es razonable -dijo Melanie.

Durante unos instantes los tres se miraron entre si.

– ?Que hacemos? -pregunto Candace-. No podemos permitir que nos sigan.

– En primer lugar no debemos usar mi coche -dijo Kevin-.

?Donde esta el tuyo, Melanie? Ahora que el tiempo esta seco, podemos arreglarnos sin la traccion en las cuatro ruedas.

– Abajo, en el aparcamiento. He venido en el desde el Centro de Animales.

– ?Te ha seguido alguien?

– ?Como quieres que lo sepa? No me he fijado.

– Mmmm -musito Kevin-. Todavia creo que si estan vigilando a alguien ha de ser a mi, asi que tu, Melanie, baja, metete en el coche y dirigete a tu casa.

– ?Y que hareis vosotros?

– Hay un tunel en el sotano que llega hasta la central electrica. Espera unos cinco minutos en tu casa y recogenos en la central. Alli hay una puerta lateral que da directamente al aparcamiento. ?Sabes donde te digo?

– Creo que si -respondio Melanie.

– De acuerdo -dijo Kevin-. Te veremos alli.

Se separaron en la planta baja, donde Melanie salio al calor del mediodia mientras Candace y Kevin bajaban al sotano.

Despues de caminar durante unos quince minutos, Candace comento que el tunel era un laberinto de pasillos.

– Toda la electricidad viene de una misma fuente -explico Kevin-. El tunel conecta todos los edificios principales, excepto el Centro de Animales, que tiene su propio generador electrico.

– Es facil perderse aqui -dijo Candace.

– A mi me ha pasado -admitio Kevin-, y varias veces. Pero en mitad de la temporada de lluvias, estos tuneles resultan utiles. Son secos y frescos.

Cuando se aproximaban a la central electrica oyeron y sintieron las vibraciones de las turbinas. Un tramo de peldanos metalicos los llevo hasta la puerta lateral. En cuanto aparecieron, Melanie, que habia aparcado bajo un arbol de malapa, acerco el coche y los recogio. Kevin subio en el asiento trasero para que Candace fuera en el delantero. Con la sofocante temperatura y el cien por cien de humedad, el aire acondicionado hacia que el interior del coche pareciera un paraiso.

– ?Has visto algo sospechoso? -pregunto.

– Nada -respondio Melanie-. Y di unas cuantas vueltas simulando que estaba haciendo recados. Nadie me siguio; estoy practicamente segura.

El miro por la ventanilla trasera del Honda de Melanie y escruto la zona de la central electrica, hasta que esta desapa recio cuando tomaron una curva. No habia nadie a la vista y ningun coche los seguia.

– Parece una buena senal -dijo Kevin mientras se agachaba en el asiento trasero para que nadie lo viera.

Melanie se dirigio al norte del pueblo mientras Candace repartia los bocadillos.

– No esta mal -comento Candace tras mordisquear un bocadillo de pan integral y atun.

– Los he hecho preparar en la cafeteria del Centro de Animales -explico Melanie-. En el fondo de la bolsa hay bebidas.

– ?Quieres, Kevin? -pregunto Candace.

– Supongo -respondio el, que seguia tendido de lado en el asiento trasero. Candace le paso un bocadillo y un refresco por la abertura entre los asientos delanteros.

Pronto llegaron a la carretera que conducia al este, en direccion a la aldea de los nativos. Desde la posicion en que se encontraba, Kevin solo podia ver las copas de los arboles cubiertas de lianas y jirones de cielo azul. Despues de tantos meses de nubarrones y lluvia, era agradable volver a ver el sol.

– ?Nos sigue alguien? -pregunto Kevin despues de un rato de viaje.

Melanie miro por el retrovisor.

– No he visto ni un solo coche -respondio.

No habia trafico de vehiculos en ninguna de las dos direcciones, aunque se cruzaron con varias mujeres nativas cargando bultos en la cabeza.

Despues de cruzar el aparcamiento situado frente a la tienda de la aldea de los nativos, y una vez que entraron en el sendero que conducia al cruce de la isla, Kevin se sento. Ya no le preocupaba que lo vieran. Cada pocos minutos, se giraba para asegurarse de que no los seguian. Aunque no queria admitirlo delante de las mujeres, estaba hecho un manojo de nervios.

– El tronco con que chocamos anoche deberia de estar cerca-advirtio Kevin.

– Pero no volvimos a chocar con el cuando nos llevaron de vuelta-dijo Melanie-. Deben de haberlo retirado del camino.

– Tienes razon -admitio el. Le sorprendia que Melanie lo recordara. Despues del tiroteo de ametralladoras, los detalles de la noche pasada eran una nebulosa en su mente.

Cuando supuso que estaban llegando, Kevin se inclino para mirar por el parabrisas a traves de la abertura de los asientos delanteros. A pesar del intenso sol del mediodia era practicamente tan dificil ver algo entre la densa vegetacion que flanqueaba el camino como la noche anterior. La luz apenas se filtraba entre los arboles; era como avanzar entre dos muros.

Llegaron al claro y se detuvieron. El garaje estaba a la izquierda mientras que a la derecha se veia el comienzo del sendero que conducia a la orilla del agua y al puente.

– ?Sigo hasta el puente? -pregunto Melanie.

Kevin se puso aun mas nervioso. Le preocupaba meterse en un callejon sin salida. Considero la posibilidad de seguir en coche hasta la orilla del rio, pero supuso que alli no habria sitio suficiente para dar la vuelta, lo que significaria que tendrian que dar marcha atras.

– Sugiero que aparques aqui -contesto-. Pero primero da la vuelta al coche.

Kevin esperaba que Melanie discutiera, pero ella obedecio sin rechistar. Nadie menciono el hecho de que tendrian que atravesar andando el sitio donde les habian disparado la noche anterior.

Melanie acabo de dar la vuelta.

– Muy bien, aqui estamos -dijo con aparente despreocupacion mientras ponia el freno de mano. Intentaba levantarles el animo. Todos estaban muy tensos.

– Acaba de ocurrirseme una idea que no me gusta -dijo Kevin.

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