Cogio un taburete y lo acerco al ordenador. Le hizo una sena a Melanie para que se sentara mientras el lo hacia en su silla. sus dedos volaron sobre el teclado. Pronto la pantalla mostro el grafico de la isla Francesca.
– He programado el ordenador para que siga a los setenta y tres bonobos de la isla durante varias horas de actividad en tiempo real -explico Kevin-. Luego condense los datos para verlos en camara rapida. Mira el resultado.
Kevin hizo clic en el raton para comenzar la secuencia. La multitud de pequenos puntos rojos trazaron rapidamente extranos disenos geometricos. Solo llevo unos segundos.
– Parecen aranazos de gallinas -dijo Melanie.
– Salvo por estos dos puntos -repuso Kevin senalandolos en la pantalla.
– Al parecer no se movieron mucho.
– Exactamente -convino Kevin-. Son los ejemplares numeros sesenta y sesenta y siete. -Kevin cogio el mapa topogrfico que se habia llevado inadvertidamente de la oficina de Bertram-. Localice el ejemplar numero sesenta en un claro al sur del lago de los Hipopotamos. Segun el mapa, alli no hay arboles.
– ?Como te lo explicas? -pregunto Melanie.
– Espera -dijo Kevin-. Lo que hice a continuacion fue reducir la escala de la cuadricula para que representara una zona de quince por quince metros en el sitio donde estaba localizada la criatura numero sesenta. Deja que te ensene lo que sucedio.
Kevin introdujo la informacion e hizo clic con el raton para comenzar la secuencia otra vez. Una vez mas, la luz roja del ejemplar numero sesenta fue un punto inmovil.
– No se ha movido en absoluto -dijo Melanie.
– Me temo que no.
– ?Crees que esta dormido?
– ?A media manana? En esta escala, deberia detectar el menor movimiento, incluso cuando se moviera en suenos. El programa es muy sensible.
– Si no esta dormido, ?que hace?
Kevin se encogio de hombros.
– No lo se. Puede que haya encontrado la forma de quitarse el chip.
– Nunca pense en esa posibilidad -admitio Melanie-. Es una idea aterradora.
– La unica otra posibilidad que se me ocurre es que el bonobo haya muerto.
– Supongo que es posible. Pero no creo que sea probable.
Son animales jovenes y extraordinariamente sanos. Nos hemos asegurado de eso. Viven en un medio sin depredadores y tienen comida de sobra.
Kevin suspiro.
– Sea lo que fuere, me preocupa, y creo que cuando vayamos alli deberiamos averiguar que pasa.
– Me pregunto si Bertram sabra algo al respecto -dijo Melanie-. No es un buen presagio para el proyecto.
– Supongo que deberia decirselo.
– Espera a que volvamos de la isla.
– Desde luego -respondio Kevin.
– ?Has descubierto algo mas con el programa en tiempo real?
– Si. Practicamente he confirmado mi sospecha de que estan usando cavernas. Mira.
Kevin cambio las coordenadas de la cuadricula que estaba en la pantalla para ver una seccion especifica del macizo de piedra caliza. Luego indico al ordenador que rastreara la actividad de su propio doble, el ejemplar numero uno.
Melanie miro como el punto rojo trazaba una figura geometrica y luego desaparecia. De inmediato reaparecio en el mismo punto y trazo una segunda figura. Por fin una secuencia similar se repitio por tercera vez.
– Parece que estas en lo cierto -dijo ella-. Sin duda parece que tu doble entra y sale de las rocas.
– Cuando vayamos alli, creo que deberiamos visitar a nuestros dobles. Son los ejemplares mas antiguos, y si algunos de estos bonobos transgenicos se comportan como protohumanos, deberian ser ellos.
Melanie hizo un gesto de asentimiento.
– La idea de ver a mi doble me pone la carne de gallina.
Ademas, no tendremos mucho tiempo y, dada la superficie de dieciocho kilometros cuadrados de la isla, sera muy dificil encontrar un ejemplar especifico.
– Te equivocas -dijo Kevin-. Tengo los instrumentos que usan para recoger ejemplares.
Se levanto de la silla del ordenador y fue hasta su escritorio. Cuando regreso llevaba el localizador y el radiorreceptor direccional que Bertram le habia dado. Le enseno los aparatos a Melanie y le explico el funcionamiento. Melanie estaba impresionada.
– ?Donde esta esta chica? -pregunto Melanie mientras consultaba el reloj-. Yo pretendia hacer la visita a la isla durante la hora de comer.
– ?Siegfried ha hablado contigo esta manana?
– No; lo hizo Bertram. Parecia furioso y dijo que yo lo habia decepcionado. ?Te imaginas? ?Acaso cree que con eso me va a partir el corazon?
– ?Te dio alguna explicacion sobre el humo que vi? -pregunto Kevin.
– Si. Me dijo que acababa de enterarse de que Siegfried habia enviado una cuadrilla de obreros para construir un puente y quemar malezas. Dijo que lo habian hecho sin su cono cimiento.
– Lo suponia. Siegfried me telefoneo poco despues de las nueve y me conto la misma historia. Incluso me dijo que acababa de hablar con el doctor Lyons y que este le habia dicho que lo habiamos decepcionado.
– Te habra hecho llorar -dijo Melanie.
– No creo que lo de la cuadrilla de obreros sea verdad.
– Por supuesto que no. Bertram esta al corriente de todo lo que pasa en la isla Francesca. ?Acaso se creen que hemos nacido ayer?
Kevin se puso en pie y miro por la ventana a la lejana isla.
– ?Que pasa? -pregunto Melanie.
– Siegfried -dijo Kevin volviendose hacia ella-. Estoy pensando en su amenaza de aplicarnos la ley ecuatoguineana.
Nos recordo que ir a la isla podia considerarse un delito castigado con la pena de muerte. ?No crees que deberiamos tomarnos en serio su advertencia?
– ?Joder, no!
– ?Como estas tan segura? Siegfried me da mucho miedo.
– A mi tambien me daria miedo si fuera ecuatoguineana -repuso Melanie-. Pero no lo somos. Somos americanos.
Mientras estemos aqui, en la Zona, solo pueden aplicarnos la ley de Estados Unidos. Lo peor que puede pasarnos es que nos despidan y, como te dije anoche, la idea no me disgusta.
Ultimamente Manhattan se me antoja un paraiso.
– Ojala me sintiera tan seguro como tu.
– ?Tu sesion con el ordenador esta manana ha confirmado que los bonobos estan separados en dos grupos?
Kevin asintio con la cabeza.
– El primer grupo es el mas grande y permanece en las cercanias de las cavernas. Incluye a la mayoria de los bonobos maydres, entre ellos tu doble y el mio. El otro grupo esta en una zona boscosa, al norte del rio Deviso. Se compone en su mayor parte de animales jovenes, aunque el tercero en edad tambien esta con ellos. Es el doble de Raymond Lyons.
– Muy curioso -senalo Melanie.
– Hola -saludo Candace mientras entraba por la puerta sin llamar. ?He llegado puntual? Ni siquiera me he secado el pelo.
En lugar de recogido con el mono habitual, llevaba el cabello humedo peinado hacia atras, despejando la frente.
– Justo a tiempo -dijo Melanie-. Y fuiste la unica lista de los tres porque al menos dormiste un rato. Tengo que reconocer que estoy agotada.
