En cuanto terminaron de comer y -debido a la insistencia de Jack y Lou- de limpiar la cocina, los tres cogieron un taxi y se dirigieron al deposito. Entraron por la puerta principal y fueron directamente hacia la oficina del deposito.
– ?Dios mio! -exclamo Marvin cuando vio a Jack y a Laurie. Era raro que dos forenses aparecieran al mismo tiempo a esas horas de la noche-. ?Ha habido alguna catastrofe?
– ?Donde estan los porteros?
– La ultima vez que los vi estaban en la sala de autopsias -dijo Marvin-. En serio, ?que pasa?
– Tenemos una crisis de identidad -bromeo Jack.
Jack condujo a los demas a la sala de autopsias y dejo la puerta entornada.
Marvin tenia razon. Los dos porteros estaban ocupados fregando el amplio suelo de baldosas.
– Supongo que teneis las llaves de la oficina del jefe -dijoJack.
– Claro -dijo Daryl Foster.
Daryl llevaba casi treinta anos trabajando para el Instituto Forense. Su companero, Jim O'Donnel era relativamente nuevo en su puesto.
– Tenemos que entrar ahi -dijo Jack-. ?Le importaria abrirnos la puerta?
Daryl titubeo.
– Al jefe no le gusta que la gente entre en su despacho -res pondio.
– Yo asumo la responsabilidad -dijo Jack-. Es una emergencia. Ademas, esta con nosotros el detective Soldano, del Departamento de Policia, asi que no robaremos gran cosa.
– No se -dudo Daryl. Era evidente que se sentia incomodo y que las bromas de Jack no le hacian gracia.
– Entonces deme la llave -dijo Jack. Tendio la mano-. De esa forma no se comprometera.
A reganadientes, Daryl saco dos llaves del llavero y se las entrego a Jack.
– Una es del despacho exterior y la otra del despacho interior del doctor Bingham.
– Se las devolvere dentro de cinco minutos -dijo Jack.
Daryl no respondio.
– Creo que ese pobre tipo esta asustado -comento Lou mientras los tres subian en el ascensor hacia la primera planta.
– Cuando Jack trabaja en una mision hay que tener cuidado con el -dijo Laurie.
– La burocracia me saca de mis casillas -replico Jack-. No hay ninguna razon para que las radiografias esten en la oficina del jefe.
Jack abrio la puerta de la oficina exterior y luego la del despacho del doctor Bingham. Encendio las luces.
El despacho era amplio, con un escritorio grande a la izquierda, situado debajo de un ventanal, y una mesa de biblioteca a la derecha. Delante de la mesa habia varios utensilios para la ensenanza, incluyendo una pizarra y un negatoscopio.
– ?Donde buscamos? -pregunto Laurie.
– Esperaba que estuvieran en la caja de las radiografias -dijoJack-. Pero no las veo. Ya se, yo revisare el escritorio y el archivador mientras tu echas un vistazo alrededor.
– Bien -respondio Laurie.
– ?Que hago yo? -pregunto Lou.
– Tu quedate ahi y asegurate de que no robemos nada -se burlo Jack.
Abrio los cajones del archivador, pero los cerro de inmediato. Las radiografias de cuerpo entero que se hacian despues de un ingreso debian estar guardadas en carpetas grandes. No era facil ocultarlas.
– Esto parece prometedor -dijo Laurie. Habia encontrado una pila de radiografias en el armario situado debajo del negatoscopio. Puso las carpetas sobre la mesa y miro los nombres. Encontro las de Franconi y las separo de las demas.
Cuando regresaron a la planta baja, Jack cogio las radiografias del cuerpo que habia sido hallado en el mar y llevo las dos carpetas a la sala de autopsias. Devolvio las llaves del despacho de Bingham a Daryl y le dio las gracias. Daryl se limito a responder con una inclinacion de cabeza.
– Muy bien, colegas -dijo Jack de camino hacia el negatoscopio-. Ha llegado el gran momento. -Primero puso en el visor las radiografias de Franconi y luego las del cuerpo sin cabeza-. ?Que os parece? -dijo despues de una rapidisima inspeccion-. Laurie, te debo cinco pavos.
Laurie solto un gritito triunfal mientras Jack le daba el dinero. Lou se rasco la cabeza y se acerco al negatoscopio para estudiar las radiografias.
– ?Como podeis saberlo tan rapido? -pregunto.
Jack senalo las sombras de las balas casi oscurecidas por una masa de perdigones en la radiografia del cuerpo de la ultima autopsia y le senalo como correspondian exactamente a las balas en las radiografias de Franconi. Luego senalo dos fracturas identicas en la clavicula que aparecian en las placas de los dos cuerpos.
– Esto es genial -dijo Lou restregandose las manos con un entusiasmo casi equiparable al de Laurie-. Ahora que tenemos el corpus delicti, es probable que podamos seguir con el caso.
– Y yo podre descubrir que demonios ha pasado con el higado de este tipon-dijo Jack.
– Pues yo me ire a hacer compras con mi dinero -dijo Laurie estampando un beso en el billete de cinco dolares-. Aun que no hasta que descubra como y por que desaparecio el cuerpo.
– -
Incapaz de dormir a pesar de haberse tomado dos somniferos, Raymond bajo de la cama con cuidado para no despertar a Darlene. Aunque no habia por que preocuparse. Darlene tenia un sueno tan profundo, que podia caersele el techo encima sin que se enterara.
Raymond entro en la cocina y encendio la luz. No tenia hambre, pero penso que un poco de leche tibia lo ayudaria a asentar el estomago. Despues de la horrible impresion que habia sufrido al ver el contenido del maletero del Ford, tenia acidez estomacal. Habia tomado tres clases distintas de antiacidos, pero ninguno le habia servido de nada.
Raymond no se las arreglaba bien en la cocina, sobre todo porque no sabia donde estaban las cosas. En consecuencia tardo un buen rato en calentar la leche y en encontrar un vaso. Cuando todo estuvo listo se llevo el vaso al estudio y se sento ante el escritorio.
Tras beber algunos sorbos, reparo en que eran las tres y cuarto de la madrugada. A pesar de que se sentia algo aturdido como consecuencia de los somniferos, se dio cuenta de que en la Zona serian mas de las nueve, una buena hora para llamar a Siegfried Spallek.
La conexion fue casi instantanea. A esa hora, las lineas estaban desocupadas. Aurielo respondio rapidamente y le paso con el gerente.
– Se ha levantado temprano -observo Siegfried-. Pensaba llamarlo dentro de cuatro o cinco horas.
– No podia dormir -dijo Raymond-. ?Que esta pasando alli? ?Cual es el problema con Kevin Marshall?
– Creo que el problema esta resuelto -dijo Siegfried.
A continuacion le resumio lo que habia pasado y alabo a Bertram Edwards por alertarlo, lo que le habia permitido hacer seguir a Kevin. Dijo que Kevin y sus amigas estaban tan asustados que no se atreverian a volver a la isla.
– ?Que quiere decir con sus amigas? -pregunto Raymond-. Kevin siempre ha sido un solitario.
– Estaba con la tecnica en reproduccion asistida y una de las enfermeras del equipo de cirugia -respondio Siegfried-.
Con franqueza, a nosotros tambien nos sorprendio, pues siempre ha sido un schlemiel, ?o como llaman ustedes, los estadounidenses, a una persona inepta para las relaciones sociales?
– Un ermitano -respondio Raymond.
– Eso -dijo Siegfried.
– ?Y sin duda lo que lo impulso a visitar la isla fue el humo que tanto le preocupaba?
– Eso dijo Bertram Edwards, quien ha tenido una buena idea. Le diremos a Kevin que enviamos a una cuadrilla de obreros para construir un puente sobre el rio que divide en dos la isla.
– Pero no lo han hecho -dijo Raymond.
– Por supuesto que no -respondio Siegfried-. La ultima cuadrilla que enviamos construyo la estructura para sostener el puente. Desde luego, Bertram envio algunos operarios para llevar las doscientas jaulas.
– No sabia que se hubieran enviado jaulas a la isla -dijo Raymond-. ?De que habla?
– Ultimamente Bertram ha estado insistiendo en que abandonemos la idea de aislar a los animales en la isla
