hasta Park Avenue.
A aquella hora de la noche, la avenida era un sueno, y siguio por ella hasta la calle de Laurie. Amarro la bicicleta con su coleccion de cadenas y candados y se dirigio a la puerta del edificio de Laurie.
Antes de llamar al timbre, se tomo unos instantes para pensar en la mejor forma de comportarse y lo que debia decir.
Laurie lo recibio en la puerta con una sonrisa de oreja a oreja. Antes de que Jack pudiera pronunciar una sola palabra, la chica le rodeo el cuello con el brazo libre y lo abrazo.
En la otra mano, equilibraba una copa de vino.
– Vaya -dijo dando un paso atras y miro el lamentable estado del pelo corto de Jack-. Me olvide de mencionar el tema de la bici. No me digas que has venido en ella. -Jack se encogio de hombros con aire culpable-. Bueno, al menos has llegado sano y salvo -anadio Laurie.
Le bajo la cremallera de la cazadora de piel y se la quito.
Jack vio a Lou sentado en el sofa con una sonrisa que rivalizaba con la del gato de Cheshire.
Laurie cogio el brazo de Jack y tiro de el hacia el salon.
– ?Que quieres primero, la sorpresa o la cena? -pregunto.
– Primero la sorpresa -respondio el.
– Estupendo -dijo Lou. Salto del sofa y se acerco a la tele.
Laurie guio a Jack al sitio que acababa de dejar libre Lou.
– ?Una copa de vino?
Jack asintio con un gesto. Estaba perplejo. No habia ningun anillo a la vista y Lou estudiaba con atencion el mando a distancia del video. Laurie desaparecio en la cocina, pero regreso de inmediato con una copa para Jack.
– No se como va esto -protesto Lou-. En mi casa, la encargada del video es mi hija.
Laurie cogio el mando a distancia y le explico que primero tenia que encender la tele. Jack bebio un sorbo de vino. Era mucho mejor que el que el habia llevado la noche anterior.
Laurie y Lou se sentaron junto a el en el sofa. Jack miro a uno y a otro, pero no le hicieron el menor caso. Miraban fijamente la pantalla.
– ?Cual es la sorpresa? -pregunto Jack.
– Espera y veras -respondio Laurie senalando la pantalla, que por el momento solo mostraba nieve.
Mas intrigado que nunca, Jack clavo la mirada en la pantalla. De repente se oyo una melodia y aparecio el logotipo de la CNN, seguido por la imagen de un hombre rechoncho saliendo de un restaurante de Manhattan, que Jack reconocio como el Positano. El hombre estaba rodeado por un grupo de gente.
– ?Pongo el sonido? -pregunto Laurie.
– No, no es necesario -respondio Lou.
Jack miro la secuencia. Cuando esta hubo terminado, se giro hacia Laurie y Lou. Ambos sonreian con alegria.
– ?Que pasa? -pregunto Jack-. ?Cuanto vino habeis bebido?
– ?Sabes que es lo que acabas de ver? -inquirio Laurie.
– Yo diria que ha sido un asesinato -respondio Jack.
– Es Carlo Franconi -dijo ella-. Despues de ver esta escena, ?no te recuerda nada?
– Si, me recuerda esas viejas cintas del atentado de Lee Harvey Oswald.
– Pasala otra vez -sugirio Lou.
Jack miro la secuencia por segunda vez, aunque dividio la atencion entre la pantalla y las caras de Laurie y Lou. Parecian fascinados. Despues del segundo pase, Laurie se volvio hacia Jack una vez mas y dijo:
– ?Y?
– ?Que quereis que diga? -pregunto Jack.
– Deja que te ensene algunas partes en camara lenta dijo Laurie. Con el mando a distancia localizo la toma en que Franconi estaba a punto de subir a la limusina. La paso en camara lenta y luego la detuvo en el momento del tiroteo. Se acerco a la pantalla y senalo la parte posterior del cuello del hombre-. Esa es la entrada de la bala -senalo. Avanzo con el mando hasta el momento del segundo impacto, cuando la victima caia hacia la derecha.
– ?Que me aspen! -exclamo Jack, atonito-. Mi ultimo cadaver podria ser Carlo Franconi.
Laurie se giro, dando la espalda al televisor.
– Exactamente -dijo con tono triunfal. Todavia no tenemos pruebas irrefutables, desde luego, pero teniendo en cuenta las heridas de entrada y el trayecto de las balas en el cuerpo estoy dispuesta a jugarme cinco pavos.
– ?Guau! -exclamo Jack-. Acepto la apuesta, aunque quiero recordarte que es un ciento por ciento superior a cualquier apuesta que hayas hecho en mi presencia.
– Es que esta vez estoy muy segura -respondio Laurie.
– Laurie es un lince -dijo Lou-. Hizo la asociacion de inmediato. Siempre me hace sentir como un idiota
– Venga ya -dijo Laurie, dandole un empujon amistoso.
– ?Esta es la sorpresa que queriais ensenarme? -pregunto Jack con cautela. No queria abrigar falsas esperanzas.
– Si -dijo Laurie-. ?Que pasa? ?No estas tan emocionado como nosotros?
Jack solto una risita de alivio.
– Claro que si. Estoy en la gloria.
– Nunca se cuando hablas en serio -repuso Laurie que detecto el tipico dejo ironico de Jack en la respuesta.
– Es la mejor noticia que me han dado en muchos dias, quiza incluso en semanas.
– Bueno, tampoco te pases -dijo Laurie. Apago la tele y el video-. Ahora, a cenar.
Durante la cena se preguntaron por que nadie habia considerado la posibilidad de que el cadaver que habia aparecido en el agua fuera el de Franconi.
– En mi caso fue por la localizacion de las heridas de bala -dijo Laurie-, que no coincidia con las de Franconi. Ademas, me despisto el hecho de que encontraran el cuerpo en Coney Island. Si lo hubieran pescado en East River habria sido otra historia.
– Supongo que yo me despiste por el mismo motivo -sugirio Jack-. Y luego, cuando descubri que las heridas eran post mortem, ya estaba obsesionado por mi descubrimiento en el higado. A proposito, Lou, ?Franconi se sometio a un trasplante de higado?
– No, que yo sepa -respondio Lou-. Estuvo enfermo durante varios anos, pero nunca supe el diagnostico. No he oido nada acerca de un trasplante de higado.
– Si no se le practico un trasplante de higado, el muerto no es Franconi -aseguro Jack-. Aunque el laboratorio de ADN no termina de confirmarlo, yo estoy convencido de que el hombre que aparecio en el agua tiene un higado donado.
– ?Que mas podeis hacer para confirmar que la victima y Franconi son la misma persona? -pregunto Lou.
– Podemos pedir una muestra de sangre de la madre -dijo Laurie-. Comparando el ADN mitocondrial, que todos heredamos de nuestra madre, podemos determinar si la victima es Franconi. Estoy segura de que la madre se prestara, pues ella fue a identificar el cuerpo.
– Es una pena que no se hayan hecho radiografias cuando ingreso el cuerpo de Franconi -comento Jack-. Con eso lo habriamos conseguido.
– ?Pero si hay radiografias! -exclamo ella, con entusiasmo-. Acabo de descubrirlo esta tarde. Marvin las hizo.
– ?Y donde cono estan? -pregunto Jack.
– Marvin dijo que se las llevo Bingham -respondio Laurie-. Deben de estar en su oficina.
– Entonces sugiero que hagamos una pequena excursion al deposito -dijo Jack-. Me gustaria dejar solucionado este asunto.
– El despacho de Bingham estara cerrado -dijo Laurie.
– Creo que esta situacion requiere un poco de creatividad -dijo Jack.
– Amen -intervino Lou-. Este era el descubrimiento que esperaba.
