– Supongo que tendre que volver a ver a Vinnie Dominick -dijo Raymond-. Me prometio que el cuerpo habia desaparecido. ?Vaya faena!

Sono el telefono y Raymond se sobresalto.

– ? Quieres que conteste yo? -pregunto Darlene.

El asintio. Se pregunto quien podia llamar tan temprano.

Darlene levanto el auricular y pronuncio un 'hola' seguido de varios 'sies'. Luego pidio a su interlocutor que esperara un momento.

– Es el doctor Waller Anderson -dijo con una sonrisa-.

Quiere unirse al grupo.

Raymond suspiro. No se habia dado cuenta de que estaba conteniendo el aliento.

– Dile que nos alegra mucho, pero que no puedo hablar con el ahora. Lo llamare mas tarde.

Darlene obedecio y colgo el auricular.

– Al menos tenemos una buena noticia -dijo.

Raymond se restrego la frente y gruno:

– Ojala todo fuera tan bien como la parte economica del proyecto.

El telefono volvio a sonar y el hizo una sena a Darlene para que respondiera. Despues de saludar y escuchar durante unos instantes, la sonrisa de la joven se desvanecio. Cubrio el microfono del telefono con la mano y le dijo a Raymond que era Taylor Cabot.

Raymond trago saliva, su garganta irritada se habia secado. Bebio un rapido sorbo de agua y cogio el auricular.

– Hola senor -dijo con voz todavia ronca.

– Llamo desde el telefono de mi coche -dijo Taylor-, asi que no me explayare. Me han informado que ha vuelto a plantearse un problema que yo creia resuelto. Lo que dije antes sobre ese asunto sigue en pie. Espero que lo comprenda.

– Desde luego, senor -balbuceo Raymond-. Hare que…

– Se detuvo, separo el auricular de la oreja y lo miro. Taylor habia cortado la comunicacion-. Justo lo que necesitaba -dijo mientras le devolvia el auricular a Darlene-. Cabot ha vuelto a amenazarme con cancelar el proyecto.

Bajo de la cama. Mientras se levantaba y se enfundaba con la bata sintio un remanente del dolor de cabeza del dia anterior.

– Tengo que buscar el telefono de Vinnie Dominick. Necesito otro milagro.

A los ocho en punto, Laurie y los demas estaban en el foso, comenzando las autopsias. Jack se habia quedado en la sala de identificaciones para leer los informes de los ingresos hospitalarios de Carlo Franconi. Cuando reparo en la hora, volvio al area forense para averiguar por que el investigador jefe, Bart Arnold, aun no habia llegado. Jack se sorprendio de encontrarlo en su despacho.

– ?Janice no ha hablado contigo esta manana?

El y Bart eran buenos amigos, asi que no tuvo ningun reparo en entrar directamente en el despacho y dejarse caer en una silla.

– Llegue hace apenas quince minutos -repuso Bart-. Janice ya se habia marchado.

– ?No te dejo un mensaje sobre la mesa?

Bart rebusco entre el caos de su escritorio, que se parecia al de Jack. Por fin encontro una nota y la leyo en voz alta:

'?Importante! Llamar a Jack Stapleton de inmediato'. Estaba firmado: 'Janice'.

– Lo siento -se disculpo Bart-. Aunque la habria visto tarde o temprano -esbozo una pequena sonrisa, consciente de que no era una buena excusa.

– Supongo que estaras al tanto de que hemos identificado casi con seguridad a mi ultimo cadaver como Carlo Franconi -dijo Jack.

– Eso he oido.

– Eso significa que quiero que vuelvas a ponerte en contacto con UNOS y con todos los hospitales que hacen trasplantes de higado.

– Ahora que tenemos un nombre, sera mucho mas sencillo que averiguar si ha desaparecido alguna persona con un trasplante reciente -dijo Bart-. Tengo todos los telefonos a mano, asi que lo hare en un santiamen.

– Yo me he pasado la mayor parte de la noche hablando por telefono con todos los bancos de organos europeos -explico Jack-, pero no he descubierto nada.

– ?Hablaste con Eurotransplant, en Holanda? -pregunto Bart.

– Los llame en primer lugar. No tienen ningun antecedente de un hombre llamado Franconi.

– Eso es practicamente como decir que Franconi no fue sometido a un trasplante en Europa -dijo Bart-. Eurotransplant registra todos los trasplantes que se practican en el continente.

– Tambien quiero que alguien vaya a ver a la madre de Franconi y la convenza de que de una muestra de sangre.

Quiero que Ted Lynch compare el ADN mitocondrial con el del cadaver; de ese modo confirmaremos la identificacion.

Dile al investigador que pregunte a la mujer si su hijo fue sometido a un trasplante de higado. Puede que sepa algo al respecto.

– ?Que mas? -pregunto Bart, tras apuntar las indicaciones de Jack.

– Creo que eso es todo por el momento. Janice me dijo que el medico de Franconi se llama Daniel Levitz. ?Lo conoces?

– Si es el Levitz de la Quinta Avenida, si, lo conozco.

– ?Que sabes de el? -pregunto Jack.

– Tiene una consulta lujosa y una clientela rica. Por lo que se es un buen internista. Lo curioso es que atiende a varias familias del crimen organizado, asi que no es sorprendente que fuera el medico de Carlo Franconi.

– ?Familias diferentes? -pregunto Jack-. ?Incluso familias rivales?

– Es extrano, ?verdad? -admitio Bart-. La pobre recepcionista debe de verselas moradas para concertar las citas. ?Te imaginas que coincidan dos mafiosos rivales, con sus respectivos guardaespaldas, en la sala de espera?

– La vida es mas rara que la ficcion -dijo Jack.

– ?Quieres que vaya a ver al doctor Levitz y le pregunte lo que sabe de Franconi?

– Prefiero hacerlo yo mismo -respondio Jack-. tengo la sospecha de que durante la conversacion con el medico de Franconi lo que no se diga sera tan importante como lo que se diga. Tu concentrate en descubrir donde le hicieron el trasplante a Franconi. Creo que sera la pieza de informacion clave en este caso. ?Quien sabe? Es probable que lo explique todo.

– ?Aqui estas! -rugio una voz estridente.

Jack y Bart alzaron la vista y vieron que el umbral estaba practicamente ocupado por la imponente figura del doctor Calvin Washington, el subdirector del Instituto Forense.

– Te he buscado por todas partes, Stapleton -gruno Calvin-. Vamos, el jefe quiere verte.

Antes de levantarse Jack hizo un guino a Bart.

– Seguro que quiere darme otro de los muchos premios que me tiene reservados.

– Yo en tu lugar no me lo tomaria a broma -dijo Calvin mientras hacia sitio a Jack para que pasara-. Una vez mas has hecho enfurecer al viejo.

Jack siguio a Calvin hacia la zona de administracion. Antes de entrar en el despacho central, Jack echo un vistazo a la sala de espera. Habia mas periodistas que de costumbre.

– ?Pasa algo? -pregunto Jack.

– Como si no lo supieras -gruno Calvin.

Jack no entendio, pero no tuvo ocasion de preguntar nada mas. Calvin ya estaba preguntando a la senora Sanford, la secretaria de Bingham, si podian pasar al despacho del jefe. Sin embargo, no habian llegado en el momento oportuno, asi que Jack tuvo que esperar en la silla que estaba frente al escritorio de la senora Sanford. Al parecer, ella estaba tan alterada como su jefe y dirigio a Jack varias miradas de desaprobacion. Jack se sintio como un colegial travieso esperando para ver al director. Calvin aprovecho el tiempo y desaparecio en su oficina para hacer una llamada telefonica. Jack, que tenia una sospecha razonable del motivo de la furia del jefe, intento

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